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Eric Sanderson dibuja Nueva York… la que antecedió a la ciudad . – Charla TEDGlobal 2009

Charla «Eric Sanderson dibuja Nueva York… la que antecedió a la ciudad .» de TEDGlobal 2009 en español.

400 años después de que Hudson encontrara el puerto de Nueva York, Eric Sanderson explica cómo realizó un mapa en 3D de la fascinante ecología de colinas, ríos, fauna y flora del área que después se convertiría en la ciudad de Manhattan, (al detalle, manzana por manzana) cuando Times Square era un pantano y no había servicio de reparto a domicilio.

  • Autor/a de la charla: Eric Sanderson
  • de grabación: 2009-07-22
  • de publicación: 2009-10-12
  • Duración de «Eric Sanderson dibuja Nueva York… la que antecedió a la ciudad .»: 969 segundos

 

Traducción de «Eric Sanderson dibuja Nueva York… la que antecedió a la ciudad .» en español.

La sustancia de las cosas que no se ven.

Ciudades, pasado y futuro.

En Oxford, quizá podemos servirnos de Lewis Carroll para mirar en el espejo que es Nueva York, e intentar ver nuestro verdadero ser, o, quizá, a otro mundo.

O, en palabras de F.

Scott Fitzgerald, «Mientras la luna ascendía, las casas no esenciales empezaron a desaparecer hasta que me di cuenta de que la vieja isla, que una vez floreció ante los ojos del marinero holandés, era el fresco y verde pecho del nuevo mundo”.

Mis colegas y yo hemos estado trabajando durante diez años para redescubrir este mundo perdido en un proyecto que hemos llamado «El Proyecto Mannhatta».

Estamos intentando descubrir lo que Henry Hudson vio la tarde del 12 de septiembre de 1609, cuando ancló en el puerto de Nueva York.

Me gustaría contarles la historia en tres actos y, si tengo tiempo, un epílogo.

Primer Acto: Encontrar un mapa.

Yo no crecí en Nueva York, crecí en el oeste de las montañas de Sierra Nevada, como ven aquí, en el Red Rock Canyon.

Desde muy temprana edad aprendí a amar los paisajes; así que, cuando llegó el momento de ir a la universidad, decidí estudiar este campo emergente de la ecología paisajística.

La ecología paisajística se refiere a cómo los arroyos, los prados, los bosques y los acantilados se convierten en hábitat para las plantas y los animales.

Esta experiencia y esta preparación me llevaron a obtener un maravilloso trabajo en la Sociedad de Conservación de la Naturaleza, que trabaja para preservar la vida silvestre y los hábitats naturales en todo el mundo.

Durante la última década he viajado a más de 40 países para ver jaguares, osos y elefantes, tigres y rinocerontes, pero cada vez que volvía de mis viajes, regresaba a Nueva York; y los fines de semana subía, como todos los turistas, a lo alto del Empire State, para otear el paisaje, estos ecosistemas, y me preguntaba: “¿Cómo hace este lugar para constituirse en hábitat de plantas y animales? ¿Cómo hace para constiuirse en hábitat de animales como yo?” Iba a Times Square y miraba a las sorprendentes damas de los carteles, y me preguntaba por qué nadie miraba las figuras históricas que tenían detrás.

Iba a Central Park y veía cómo su suelo ondulante se enfrentaba a la brusca y escarpada topografía del centro de Manhattan.

Empecé a leer sobre la historia y la geografía de Nueva York.

Leí que Nueva York fue la primera megaciudad, una ciudad con 10 millones de personas, o más, en 1950.

Empecé a ver cuadros como estos.

Para aquellos que son de Nueva York, esta es la calle 125, debajo de la autopista oeste.


(Risas)
Una vez fue una playa; y en este cuadro está John James Audubon, el pintor, sentado en una roca.

Está mirando hacia las boscosas cumbres de Washington Heights, hacia Jeffrey’s Hook, donde ahora está el Puente George Washington.

O este cuadro, de 1740, de Greenwich Village.

Esos son dos estudiantes del King’s College (que luego se convirtió en la Columbia University), sentados en una colina con vistas a un valle.

Así que fui al Greenwich Village y busqué esa colina; pero no la encontré y tampoco encontré esa palmera.

¿Qué hace allí una palmera?
(Risas)
En fin, fue en medio de esas investigaciones que me topé con un mapa, el mapa que ven aquí.

Forma parte de un sistema de información geográfica, que me permite hacer acercamientos.

Este mapa no es de la época de Hudson, sino de los de la Revolución Americana, 170 años después, hecho por cartógrafos del ejército inglés durante la ocupación de la ciudad de Nueva York.

Es un mapa sorprendente.

Está en los Archivos Nacionales de Kew y mide 305 metros de largo y 107 de ancho.

Si hago un acercamiento del bajo Manhattan pueden ver cuán extensa era Nueva York justo cuando finalizó la Revolución Americana.

Aquí está Bowling Green y aquí Broadway, y este es el City Hall Park.

Básicamente, la ciudad llegaba hasta el City Hall Park.

Un poco más allá pueden ver elementos que ya no están, que han desaparecido.

Esta es la Collect Pond, la laguna que surtió de agua a Nueva York durante sus primeros 200 años, y a los indígenas norteamericanos durante miles de años antes.

Pueden ver las praderas de Lispenard desapareciendo por aquí abajo, por lo que ahora es Tribeca, y las playas que suben por el Battery hasta la calle 42.

Este mapa se hizo por razones militares.

Mostraba las carreteras, los edificios, estas fortificaciones que construyeron; pero también mostraba cosas de interés ecológico, así como de interés militar: las colinas, los pantanos, los arroyos.

Esto es Richmond Hill y Minetta Water, cuyo curso discurría por Greenwich Village.

O el pantano en Gramercy Park, justo aquí.

O Murray Hill.

Y esta es la casa de Murray, en la Colina Murray, hace 200 años.

Aquí está Times Square, los dos arroyos que se unieron para formar un pantano en Times Square, tal como era al final de la Revolución Americana.

Así que encontré este sorprendente mapa en un libro y pensé: «Si pudiera referenciarlo geográficamente, si pudiera colocar este mapa en el cuadriculado de la ciudad actual, podría encontrar estos elementos perdidos de la ciudad.

en esa geografía de manzana por manzana que la gente conoce, la geografía donde la gente trabaja y vive, y donde le gusta comer».

Tras un poco de trabajo logramos referenciarla, lo que nos permitió colocar todas las calles modernas, los edificios y los espacios abiertos, y podemos hacer un acercamiento del lugar donde está la Collect Pond.

Podemos digitalizar la Collect Pond y los arroyos, y ver dónde están ahora, en la geografía de la ciudad actual.

Es divertido ver dónde están las cosas con relación a la topografía antigua.

Pero se me ocurre otra idea con este mapa.

Si quitamos las calles y los edificios, y los espacios abiertos, podríamos tomar este mapa, si quitamos estos elementos del siglo XVIII, y retrocederlo en el tiempo.

Podemos devolverlo a sus fundamentos ecológicos: a las colinas, a los arroyos, a la hidrología y costa original, a las playas, los aspectos esenciales que conforman el paisaje ecológico.

Luego, si agregáramos mapas, por ejemplo geológicos, de geología estructural, y de superficie , lo que quedó tras los glaciares; si hacemos el mapa de suelos, con los 17 tipos de suelos establecidos por el Servicio Nacional de Conservación de los Suelos, y hacemos un modelo de elevación digital de la topografía, que nos dice cuánto medían las colinas, entonces podremos calcular las pendientes, la orientación, y la exposición al viento invernal.

Es decir, en qué dirección del paisaje sopla el viento en invierno.

Las zonas blancas del mapa son zonas protegidas de los vientos invernales.

Recopilamos toda la información sobre dónde estaban los indígenas norteamericanos, los Lenape, y construimos un mapa de probabilidad sobre dónde podrían haber estado.

Las zonas rojas del mapa indican los lugares más adecuados para la sostenibilidad humana en Manhattan, lugares que están cerca del agua, sitios cerca del puerto, para pescar; lugares protegidos de los vientos de invierno.

Sabemos que había un asentamiento de los Lenape aquí abajo, al lado de la Collect Pond, y sabemos que desarrollaron un tipo de horticultura, que cultivaron estos preciosos jardines de maíz, alubias y calabacines: los jardines de las «Tres Hermanas».

Construimos un modelo que explica dónde podían haber estado esos huertos y los huertos antiguos, los que les sucedieron.

que podríamos pensar que están abandonados, pero, de hecho, estas praderas son hábitats de aves y plantas y se han ido convirtiendo en tierras de arbustos, que luego se mezclaron en un mapa de todas las comunidades ecológicas.

Resulta que Manhattan tenía 55 tipos diferentes de ecosistemas.

Pueden imaginarlos como vecindarios, tan bien delimitados comoTribeca, el Upper East Side e Inwood…

y que estos son los bosques y los pantanos, y las comunidades marinas, las playas.

55 es bastante.

En un cálculo por área, Manhattan tenía más comunidades ecológicas por hectárea que Yosemite, que Yellowstone y que Ambaselli.

Realmente era un paisaje extraordinario, capaz de dar cabida a una biodiversidad increíble.

Segundo Acto: Un hogar reconstruído.

Estudiamos los peces, las ranas, las aves y las abejas, las 85 especies de peces que había en Manhattan.

las gallinas de Heath, las especies que ya no existen; los castores de todos los arroyos, los osos negros y los indígenas norteamericanos, para averiguar cómo usaban y sentían su paisaje.

Queríamos intentar averiguar todo esto y lo que hicimos fue investigar sus necesidades vitales.

¿De dónde obtenían sus alimentos? ¿De dónde obtenían el agua? ¿Dónde se refugiaban? ¿Dónde conseguían sus recursos para cultivar? Para un ecologista, la intersección de esto es un hábitat, pero para la mayoría, la intersección de esto es su casa.

Así que leímos libros sobre el tema, los típicos libros que quizá tienen ustedes en sus estanterías; ya saben, lo que los castores necesitan es «un riachuelo lento y serpenteante con álamos, alisos y sauces cerca del agua».

Eso es lo mejor para un castor.

Así que empezamos a hacer una lista.

Aquí está el castor y aquí el río, y el álamo, el aliso y el sauce.

Como si esos fueran los mapas que necesitaríamos para predecir dónde econtrar un castor, o la tortuga del pantano, que necesita praderas, insectos y sitios soleados.

O el lince, que necesita conejos, castores y guaridas.

Rápidamente, nos dimos cuenta de que los castores pueden ser lo que los linces necesitan, pero un castor también necesita cosas y eso significa, desde cualquier punto de vista, que podemos unirlos, que podemos crear una red de relaciones en el hábitat de esas especies.

Es más, nos dimos cuenta de que se podía empezar siendo un especialista en castores, pero también se podía lo que necesita un álamo.

Un álamo necesita fuego y tierra seca.

Y se puede ver qué necesita un un prado.

Necesita castores para crear pantanos, y puede que otras cosas.

Pero también puede uno hablar sobre sitios soleados.

¿Qué necesita un sitio soleado? No es un hábitat per se, pero, ¿cuáles son las condiciones que lo hacen posible? También podemos hablar sobre el fuego o la tierra seca.

Se puede poner eso en una tabla de 1.000 columnas y 1.000 filas y así se pueden visualizar esos datos como una red, como una red social.

Y esta es la red de todas las relaciones en un hábitat entre todas las plantas y los animales de Manhattan, de todo lo que necesitaban, volviendo a la geología, volviendo en el tiempo y el espacio al núcleo mismo de la red.

A esto lo llamamos Red Muir, y si se le hace un acercamiento se ve de esta manera.

Cada punto es una especie diferente, o un arroyo diferente, o un tipo diferente de suelo.

Y esas pequeñas líneas grises son los conectores que los unen.

Esos conectores son los que hacen fuerte a la naturaleza y su estructura es lo que hace que la naturaleza funcione, con todas sus partes.

Lo llamamos Redes Muir por el naturalista norteamericano-escocés John Muir, quien dijo: “Cuando intentamos reconocer algo individualmente, nos damos cuenta de que está firmemente unido a todo en el universo mediante miles de cuerdas invisibles que no pueden romperse”.

Así que tomamos la Red Muir y las pusimos de nuevo en los mapas.

Así, si quisierámos ir entre las calles 85 y 86, entre Lexington y la Tercera, puede que hubiera existido un arroyo en esa manzana y esta sería la clase de árboles que podrían haber estado allí, y las flores, los líquenes y los musgos, las mariposas, el pez del arroyo, las aves en los árboles.

Quizá allí vivía una serpiente de cascabel.

A lo mejor un oso negro pasase por allí; y quizá los indígenas norteamericanos estuvieron allí.

Recopilamos estos datos que pueden ver en nuestra página web.

Pueden hacer un acercamiento sobre cualquier manzana de Manhattan y ver lo que podría haber existido allí hace 400 años.

Utilizamos esto para intentar mostrar un paisaje aquí en el Tercer Acto.

Hemos usado herramientas empleadas en Hollywood para crear estos paisajes tan fantásticos que hemos visto en las películas.

Intentamos usarlas para ver la Tercera Avenida.

Así que levantamos la topografía y sobre esto colocamos el suelo y el agua e iluminamos el paisaje.

A esto añadimos el mapa de las comunidades ecológicas y le agregamos el mapa de las especies.

Así, pudimos sacar una fotografía aérea del Times Square, mirando al río Hudson, esperando a que Hudson venga.

Con esta tecnología, podemos hacer estas fantásticas vistas de referencias geográficas.

Basicamente podemos sacar una foto desde cualquier punto de Manhattan y ver cómo era el paisaje hace 400 años.

Esta es la vista desde el East River, en dirección a Murray Hill, en donde hoy en día está la ONU.

Esta es la vista si se mira hacia el río Hudson, con Manhattan a la izquierda y Nueva Jersey a la derecha, en dirección al Océano Atlántico.

Esta es la vista panorámica de Times Square, con el lago castor allí, mirando hacia el este.

Aquí se puede ver la Collect Pond, y detrás Lispenard Marshes.

Se pueden ver los huertos cultivados por los indígenas norteamericanos y esto se puede ver hoy en la geografía de la ciudad.

Así que cuando ven ‘La Ley y el Orden’ y ven a los abogados subir y bajar las escaleras del Tribunal de Nueva York, hace 400 años atrás esas escaleras habrían desembocado justo en la Collect Pond.

Estas imágenes son el trabajo de mi amigo y colega Mark Boyer, que está hoy entre el público.

Y me gustaría que le dieran un aplauso, para reconocer su estupendo trabajo.

(Aplauso) Juntar ciencia y visualización es tan poderoso que nos permite crear imágenes como esta y quizá mirar desde cualquier lado de un espejo.

Y, aunque he tenido muy poco tiempo para hablar, espero que comprendan que Manhattan fue un lugar muy especial.

El lugar que ven aquí a la izquierda estaba interconectado.

Se basaba en esta diversidad.

Tenía esta resistencia que es la que necesitamos en el mundo moderno.

Pero no quiero que piensen que no me gusta el sitio de la derecha, porque sí me gusta.

He aprendido a querer a la ciudad y a su tipo de diversidad, y su resistencia, y a su dependencia de la densidad y de cómo estamos todos conectados.

De hecho, veo que cada quien es reflejo del otro.

Casi como lo hizo Lewis Caroll en “A través del espejo”, podemos compararlos y a la vez mantener a ambos en nuestra mente , aunque realmente estén en el mismo sitio, porque no hay manera de que las ciudades escapen de la naturaleza.

Creo que esto es lo que estamos aprendiendo sobre la construcción de ciudades en el futuro.

Si me permiten un breve epílogo, no sobre el pasado, sino sobre el futuro, dentro de 400 años, de lo que nos estamos percatando es de que las ciudades son hábitats de gente y necesitan proveer lo que la gente necesita: un sentido del hogar, comida, agua, refugio, recursos para el cultivo y un significado.

Ese es el requerimiento adicional para el hábitat de la humanidad.

Muchas de las charlas de TED tratan sobre el sentido, sobre dar sentido a nuestras vidas de todas las maneras posibles: a través de la tecnología, del arte, de la ciencia.

Creo que nos hemos centrado demasiado en ese aspecto de nuestras vidas, que no hemos prestado demasiada atención a la comida, el agua y el refugio, y a lo que necesitamos para educar a nuestros hijos.

Así pues, ¿cómo podemos visualizar la ciudad del futuro? ¿Y si vamos a Madison Square Park y nos lo imaginamos con bicicletas, en vez de todos esos coches, y bosques grandes y arroyos en vez de alcantarillas y desagües? ¿Y si nos imaginamos al Upper East Side, con tejados verdes y arroyos serpenteando por la ciudad, con molinos proveyéndonos de la energía que necesitamos? O imaginemos el área metropolitana de Nueva York, Actualmente hogar de 12 millones de personas, pero 12 millones de personas que en el futuro, tal vez ocupen sólo un 36 por ciento del área total de Manhattan, con el resto de las zonas cubiertas de tierras de cultivo, y pantanos, de esos pantanos que necesitamos.

Esta es la clase de futuro que creo que necesitamos, un futuro que tiene la misma diversidad, y abundancia y dinamismo que Manhattan, pero que aprende de la sostenibilidad del pasado, de la ecología, la ecología original, de la naturaleza con todo lo que la integra.

Muchísimas gracias.

(Aplauso)

https://www.ted.com/talks/eric_sanderson_new_york_before_the_city/

 

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