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Josette Sheeran: Terminar con el hambre, ya – Charla TEDGlobal 2011

Charla «Josette Sheeran: Terminar con el hambre, ya» de TEDGlobal 2011 en español.

Josette Sheeran, directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, habla de las razones por las que, en un mundo con suficientes alimentos para todos, todavía hay gente con hambre, que muere de hambre y que sigue usando los alimentos como armas de guerra. Su visión: «La alimentación constituye un asunto que no se puede resolver persona a persona. Debemos luchar todos juntos».

  • Autor/a de la charla: Josette Sheeran
  • Fecha de grabación: 2011-07-14
  • Fecha de publicación: 2011-07-28
  • Duración de «Josette Sheeran: Terminar con el hambre, ya»: 1150 segundos

 

Traducción de «Josette Sheeran: Terminar con el hambre, ya» en español.

Después de muchos años de carrera en economía y negocios, desde hace cuatro años trabajo en el frente de la vulnerabilidad humana.

He conocido lugares donde la gente lucha cada día para sobrevivir y ni siquiera pueden conseguir una comida.

Esta taza roja viene de Ruanda, de un niño llamado Fabián.

la llevo conmigo como símbolo del desafío y también de la esperanza.

Porque una taza de alimento al día puede cambiar completamente la vida de Fabián.

Quisiera mencionar que cerca de mil millones de personas pasan hambre en el mundo; una de cada siete se despierta cada mañana sin saber cómo llenar esta taza.

Una persona de cada siete.

Primero, una pregunta: ¿por qué preocuparnos? ¿será este nuestro problema? Para mucha gente, pensar en el hambre, no implica ir muy atrás en su historia familiar, posiblemente en su propia vida, o en la de sus padres, o la de sus abuelos, para recordar una experiencia de lo que es el hambre.

Rara vez encuentro una audiencia que tenga que ir muy atrás sin esa experiencia.

Algunos se mueven por compasión, sienten que quizás es uno de los actos fundamentales de la humanidad.

Como dijo Gandhi: «Para un hambriento, un pedazo de pan es la cara de Dios».

Otros se preocupan por la paz, por la seguridad o por la estabilidad del mundo.

Vimos los motines por el hambre en el 2008 luego de lo que yo llamo, el silencioso tsunami del hambre, que agitó al cuando los precios de los alimentos se duplicaron de un día al otro.

Los efectos desestabilizadores del hambre se conocen en toda la historia de la humanidad.

Uno de los actos más fundamentales de la civilización es asegurar que la gente tenga suficientes alimentos.

Otros piensan en las pesadillas malthusianas.

¿Seremos capaces de alimentar a una población que llegará a 9 000 millones en unas pocas décadas? El hambre no es algo negociable.

La gente tiene que comer.

Llegará a haber mucha gente.

Esto significa trabajo y oportunidades de arriba a abajo, en toda la línea.

Llegué a esto de diferente manera.

En esta foto estamos mis tres hijos y yo.

En 1987 fui madre por primera vez con mi primera hija.

La tenía en mis brazos dándole de comer, cuando una imagen muy parecida a esta apareció en la TV.

Había otra hambruna en Etiopía.

La anterior, dos años antes, había matado a más de un millón de personas.

Pero no me había conmovido tanto como en ese momento, porque en esa imagen estaba una señora tratando de alimentar a su bebé, pero no tenía leche.

El llanto del bebé me traspasó, verdaderamente, como madre.

Y pensé que no había nada más obsesionante que el llanto de un niño al que no se le puede responder con alimento; la necesidad más fundamental de todo ser humano.

Fue en ese momento que me sentí invadida por el desafío y la indignación pensando que en realidad sí sabemos cómo solucionar el problema.

No es una de esas enfermedades raras para las que no hay tratamiento.

Sabemos cómo corregir el hambre.

Hace cien años no lo sabíamos.

Pero ahora tenemos la tecnología y los medios.

Y quedé horrorizada porque eso estaba fuera de lugar.

En esta época, estas imágenes son inaceptables.

¿Saben? Esto es de la semana pasada en el de Kenia.

Nuevamente, la cara del hambre a gran escala, con más de 9 millones de personas preguntándose si podrán llegar al día siguiente.

Es una realidad.

Hoy sabemos que cada 10 segundos perdemos un niño, por hambre.

Esto es peor que el sida, la malaria y la tuberculosis juntas.

Y sabemos bien que el problema no es solo la producción de alimentos.

Uno de mis maestros en la vida fue Norman Borlaug, mi héroe.

Pero hoy voy a hablar del acceso a los alimentos, porque el año pasado y este y durante la crisis del 2008, había suficientes alimentos en el mundo para que cada persona tuviera 2 700 calorías.

¿Por qué, entonces, hay mil millones de personas que no pueden encontrar alimento? También quiero hablar de lo que llamo la nueva carga del conocimiento.

En el 2008, La revista Lancet compiló todas las investigaciones y presentó la prueba concluyente de que si un niño, en sus primeros mil días, desde la concepción hasta los dos años, no tiene una nutrición adecuada, el daño es irreversible.

Su cerebro y su cuerpo quedarán mal desarrollados.

Aquí vemos tomografías del cerebro de dos niños; uno adecuadamente nutrido y el otro, descuidado, severamente desnutrido.

Como se puede ver, el volumen del cerebro es menor hasta en 40 % en estos niños.

En esta imagen se ve que las neuronas y las sinapsis del cerebro no llegan a formarse.

Ahora sabemos que esto tiene un enorme impacto en la economía, de lo cual hablaremos luego.

Además, los ingresos potenciales de estos niños se reducen a la mitad en toda su vida por causa del mal desarrollo sufrido en sus primeros años.

Esta carga en el conocimiento me abruma porque en verdad sabemos cómo corregirla, simplemente.

Y aun así, en muchos lugares, la tercera parte de los niños, cuando llegan a los 3 años ya tienen que afrontar una vida de infortunio a esto.

Me gustaría hablar de algunas de las cosas que he visto en el frente del hambre; algunas de las cosas que he aprendido al traer mis conocimientos de economía y negocios y mi experiencia en el sector privado.

Me gustaría comentar dónde está la brecha del conocimiento.

En primer lugar, voy a referirme al método de nutrición más antiguo, la lactancia.

Tal vez les sorprenda saber que se puede salvar un niño cada 22 segundos si fuese amamantado los primeros 6 meses.

Pero, por ejemplo, en Níger, menos del 7 % de los niños son amamantados, exclusivamente, los primeros 6 meses.

En Mauritania, menos del 3 %.

Esto es algo que se puede cambiar con información.

Este mensaje, estas palabras, pueden presentarse diciendo que no se trata de una forma anticuada de hacerlo; sino que es una forma brillante de salvar la vida de sus hijos.

Hoy en día nos concentramos, no solo en distribuir alimentos, sino también en hacer que las madres estén bien alimentadas y en enseñarles sobre la lactancia.

En segundo lugar, quiero mencionar que si uno vive en una aldea remota de alguna parte, con un niño que cojea, y hay una sequía, o una inundación, o si no tenemos acceso a una adecuada dieta balanceada, ¿qué se puede hacer? ¿piensan que se puede ir a la tienda y escoger entre varias barras nutritivas, como aquí, y tomar la más conveniente? Pues, he visto padres en la pobreza, muy conscientes de que sus hijos van en descenso.

Y voy a esas tiendas, si las hay, o voy al campo a ver qué les puedo conseguir, y no hay nada nutritivo.

Aunque sepan lo que necesitan, no hay disponibilidad.

Pero, estoy emocionada porque estamos trabajando para hacer que la tecnología que está disponible en la industria alimentaria llegue a los cultivos tradicionales.

Esto se puede hacer con garbanzo, leche en polvo y una variedad de vitaminas adaptadas precisamente para las necesidades del cerebro.

Cuesta 17 centavos producir esto que yo llamo alimento humanitario.

Lo hicimos con especialistas en alimentos en la India y Pakistán…, en realidad, eran tres.

El 99 % de los niños que lo toman mejoran su estado nutricional.

Un paquete, 17 centavos al día, y se supera la desnutrición.

Estoy convencida de que si se usa la tecnología, que es común en el mundo desarrollado, podremos transformar los alimentos.

Y esto es para todo clima.

No hay que refrigerarlo y no requiere agua, que a menudo es escasa.

Este tipo de tecnología tiene la capacidad de cambiar la cara del hambre y la desnutrición y reducirlas drásticamente.

También quiero hablar de la alimentación en las escuelas.

El 80 % de la población mundial carece de una red de seguridad alimentaria.

Cuando llegan los desastres; se arruina la economía, la gente pierde su trabajo, hay inundaciones, guerras, conflictos, malos gobiernos, todas esas cosas; no hay dónde sostenerse.

Usualmente, las instituciones; las iglesias, los templos y otras; no tienen los recursos para proveer una red de seguridad.

Trabajando con el Banco Mundial hemos descubierto que la red de seguridad ante la pobreza, la mejor inversión, es la alimentación en las escuelas.

Si se les llena la taza con productos agrícolas de pequeños cultivadores locales, se tiene un efecto transformativo.

En el mundo, muchos niños no pueden ir a la escuela porque tienen que ir a pedir y a conseguir sus alimentos.

Pero si el alimento está asegurado, hay todo un cambio.

Cuesta menos de 25 centavos al día cambiar la vida de un niño.

Pero el efecto más impresionante es en las niñas.

En países donde ellas no van a la escuela, si se les ofrece comida, la relación de la matrícula se acerca al 50 % para niñas y niños.

Se ve un cambio en la escolaridad de las niñas.

No hay discusión puesto que se trata de un incentivo.

Las familias necesitan ayuda.

Hemos visto que si las niñas permanecen más tiempo, si están en la escuela hasta los 16, no van a casarse mientras haya alimento escolar.

Si reciben una porción extra de alimento al final de la semana, cuesta 50 centavos, se logra retener a las niñas en la escuela, que luego darán a luz hijos más saludables, porque la desnutrición se propaga de generación en generación.

Sabemos que hay ciclos de abundancia y escasez de alimentos.

Eso es bien conocido.

Lo que está sucediendo en este momento en el Cuerno de África, ya lo habíamos visto.

¿Será esta una causa perdida? No, en absoluto.

Me gustaría hablar de lo que llamo “almacenes de la esperanza”.

En el de Camerún hay ciclos de abundancia y escasez, todos los años, por décadas.

Cada año llega la ayuda alimentaria cuando la gente se muere de hambre, en las malas épocas.

Hace dos años que decidimos transformar el modelo para combatir el hambre y en lugar de entregar la ayuda, la pusimos en bancos de alimentos.

Y dijimos: «Escuchen, durante la escasez, pueden retirar los alimentos.

Uds.

los administran».

La aldea maneja esos bancos de alimentos.

Y durante la cosecha, los devuelven con intereses, intereses en alimentos.

Así se añaden 5 o 10 % más de alimentos.

En los últimos dos años, 500 de estas aldeas en donde funcionan han prescindido de la ayuda alimentaria; son autosuficientes.

Y los bancos de alimentos están creciendo.

Se han implementado programas de alimentación en las escuelas, manejados por la gente local.

Nunca antes habían tenido la habilidad de construir ni la infraestructura básica ni los recursos.

Me encanta esta idea que salió de ellos mismos: tres llaves para abrir el almacén.

Allá, los alimentos son oro.

Ideas sencillas pueden cambiar la situación, no de pequeñas zonas, sino de grandes áreas del mundo.

Quiero hablar ahora de lo que llamo alimento digital.

La tecnología está transformando la cara de la vulnerabilidad alimentaria en lugares donde se veía hambre clásica.

Amartya Sen obtuvo el Premio Nobel por decir: «Piensen que el hambre sucede en presencia de alimentos porque la gente no tiene los medios para comprarlos».

Eso lo vimos en el 2008.

Ahora está sucediendo en el Cuerno de África, donde los precios se han hasta 240 %, en ciertas zonas, respecto al año pasado.

Puede haber alimentos pero la gente no puede comprarlos.

En esta foto…

estuve en Hebrón en una pequeña tienda, esta, donde en lugar de llevar alimentos, distribuimos alimentos digitales, una tarjeta.

Dice «bon appetit» en árabe.

Las señoras pueden ir y pasarla y obtener nueve productos alimentarios.

Tienen que ser nutritivos y deben ser producidos localmente.

Y lo que sucedió con la industria láctea, solo el año pasado, donde se usa la tarjeta para leche, yogurt, huevos y fertilizantes, es que esa industria creció en 30 %.

Los tenderos están contratando más gente.

Es una solución ganadora que fomenta la industria alimentaria.

Ahora llevamos alimentos a más de 30 países por teléfonos celulares, transformando hasta la presencia de los refugiados, entre otras cosas.

Lo que me parece fascinante es una idea que Bill Gates, Howard Buffet y otros, han apoyado decididamente; es la pregunta: ¿Qué pasa si en lugar de mirar a la gente con hambre como víctimas, y la mayoría son pequeños granjeros que no pueden producir suficiente alimento ni siquiera para sostener sus propias familias, qué pasa si los miramos como la solución, como parte de la cadena para combatir el hambre? ¿Qué pasa si a las mujeres africanas que no pueden vender ningún alimento; no hay carreteras, ni bodegas, ni toldos para proteger los alimentos; qué pasa si habilitamos las condiciones para que ellas puedan suministrar los alimentos para alimentar niños con hambre en otros lugares? Ahora, Purchasing for Progress [Compras para el Progreso] está en 21 países.

Y ¿saben? Prácticamente, en todos los casos en que a los granjeros se les asegura un mercado; si se les dice: «Compraremos 300 toneladas de esto, las recogemos y nos aseguramos de que se almacenen adecuadamente»; su producción se eleva 2, 3, 4 veces, y ellos hacen sus cálculos, porque es la primera oportunidad garantizada que han tenido en la vida.

Hemos visto cambiar la vida de la gente.

Hoy, la ayuda alimentaria, la nuestra, es un poderoso motor…, el 80 % de las compras se hacen en el mundo en desarrollo.

Una transformación total que en realidad puede cambiar las vidas mismas de quienes necesitan alimentos.

Ahora se pueden preguntar, ¿se podrá hacer esto a gran escala? Estas son grandes ideas a nivel de aldeas.

Hablemos de Brasil porque viajé a ese país en los últimos dos años, cuando supe que allá se estaba derrotando el hambre más rápido que en ningún otro país del mundo.

Lo que descubrí es que en lugar de invertir sus recursos en subsidios para alimentación y otros asuntos, se decidieron por un programa de alimentación en las escuelas.

Exigen que la tercera parte de esos alimentos venga de los granjeros más pequeños que no tendrían otra oportunidad.

Están haciendo esto a gran escala.

El presidente Lula declaró que su objetivo era asegurar que todos tuvieran 3 comidas al día.

Este programa contra el hambre cuesta 0.5 % del PIB y ha sacado a muchos millones de personas del hambre y la pobreza.

Está cambiando la cara del hambre en Brasil a gran escala y está creando oportunidades.

He estado allá; he conocido a pequeños granjeros que han armado su sustento sobre la oportunidad que este programa les ha brindado.

Pensemos en los imperativos económicos y veremos que esto no es solo por compasión.

Lo que muestran los estudios es que el costo de la desnutrición y el hambre, el costo para la sociedad, la carga que hay que soportar, en promedio es el 6 % y en algunos países, hasta el 11 %, del PIB por año.

Y si nos fijamos en los 36 países con la mayor carga de desnutrición, hay una pérdida de 260 000 millones de la economía productiva cada año.

El Banco Mundial calcula que costaría aproximadamente 10 000 millones de dólares 10,3, el manejo de la desnutrición en esos países.

Partiendo de un análisis de costo beneficio, sueño con abordar este problema, aparte del argumento compasivo, y llevarlo a los ministros de finanzas de todo el mundo, para decirles que no podemos dejar de invertir para lograr una nutrición adecuada y costeable para toda la humanidad.

Es interesante lo que he descubierto; que no puede haber cambios a gran escala sin la determinación de un líder.

Cuando el líder expresa claramente su posición, todo empieza a cambiar.

Y todo el mundo comienza a aportar nuevos ambientes motivadores y nuevas oportunidades para lograrlo.

Que Francia haya dado el paso de poner los alimentos en el corazón del G20, es muy importante.

Porque la nutrición es un asunto que no se puede resolver persona a persona, ni nación a nación.

Debemos luchar todos juntos.

Lo hemos visto en países africanos.

El PMA ha podido retirarse de 30 naciones; sí, 30 naciones; porque cambiaron la cara del hambre en sus territorios.

Quisiera aquí presentarles un desafío.

Pienso que estamos viviendo un momento de la historia en el que es simplemente inaceptable que haya niños que se despierten y no tengan dónde encontrar una taza de alimento.

No solo eso, transformar el hambre es una oportunidad; pienso que tenemos que cambiar de mentalidad.

Hoy tengo el honor de estar aquí con algunos de los principales innovadores y pensadores del mundo.

Quisiera que todos en el mundo nos uniésemos para trazar una raya en la arena y decir: «No más.

No lo vamos a aceptar más».

Deseamos poder decirle a nuestros nietos que hubo un tiempo abominable en la historia en el que la tercera parte de los niños tenían el cerebro y el cuerpo atrofiados, pero que ya no es así.

Gracias.

(Aplausos)

https://www.ted.com/talks/josette_sheeran_ending_hunger_now/

 

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