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Mike deGruy: Atrapado por un pulpo – Charla Mission Blue Voyage

Charla «Mike deGruy: Atrapado por un pulpo» de Mission Blue Voyage en español.

El realizador subacuático Mike deGruy ha pasado décadas observando la intimidad del océano. Narrador consumado, sube al escenario de Mission Blue (Misión Azul) para compartir su admiración y entusiasmo, también sus temores, sobre el corazón azul de nuestro planeta.

  • Autor/a de la charla: Mike deGruy
  • Fecha de grabación: 2010-04-07
  • Fecha de publicación: 2012-02-04
  • Duración de «Mike deGruy: Atrapado por un pulpo»: 1092 segundos

 

Traducción de «Mike deGruy: Atrapado por un pulpo» en español.

Los pulpos me fascinaron desde una edad muy temprana.

Crecí en Mobile, Alabama.

Alguien tenía que ser de Mobile, ¿no? Y Mobile está emplazado en la confluencia de 5 ríos que forman este hermoso delta.

Y el delta tiene caimanes que entran y salen de ríos llenos de peces y cipreses repletos de serpientes y aves de todo tipo.

Es un mundo absolutamente mágico para vivir y crecer allí, si uno es niño y le interesan los animales.

El agua del delta fluye hacia la Bahía Mobile y finalmente al Golfo de México.

Recuerdo mi primer contacto real con pulpos…

fue probablemente a los 5 ó 6 años.

Yo estaba nadando en el golfo y vi un pequeño pulpo en el fondo.

Me agaché y lo recogí, e inmediatamente quedé fascinado e impresionado por su velocidad, su fuerza y agilidad.

Curioseaba mis dedos y se movía hacia la palma de mi mano.

Era todo lo que podía hacer para aferrarme a esta criatura increíble.

Luego como que se calmaba en la palma de mis manos y empezaba el parpadeo de colores, liberando todos esos colores, y a medida que lo miraba como que metía los brazos sobre sí se erigía en forma esférica y se ponía marrón chocolate con dos rayas blancas.

Yo decía «¡Dios mío!» ¡Nunca había visto algo así en mi vida! Me maravillé por un momento y luego decidí que era hora de dejarlo en libertad así que lo dejé.

El pulpo dejó mis manos y luego hizo la maldita cosa.

Se metió abajo en los escombros y desapareció ante mis ojos.

Y supe, en ese mismo momento, a los 6 años que era un animal del que quería saber más.

Así que lo hice.

Fui a la universidad y me gradué en zoología marina y luego me mudé a Hawaii e ingresé al posgrado de la Universidad de Hawaii.

Y mientras estudiaba en Hawaii trabajé en el Acuario Waikiki.

Y el acuario tenía un montón de estanques de peces pero no muchos invertebrados en exhibición así que siendo el chico de los invertebrados pensé, bien, voy a salir al terreno a recoger estos animales maravillosos, de los que había estado aprendiendo como estudiante, y presentarlos; construí estos aparatos elaborados y los puse en exhibición.

Ahora, los peces de los estanques eran magníficos de ver pero no interactuaban realmente con las personas.

Pero los pulpos sí.

Si uno se acercaba al estanque de los pulpos en especial, temprano a la mañana, antes que llegara la gente, el pulpo se levantaba y te miraba y uno piensa, «¿este tipo me está mirando realmente? ¡Me está mirando!» Y uno camina hacia el frente del estanque.

Luego se da cuenta que estos animales tienen todos distintas personalidades.

Algunos mantendrán su posición.

Otros se escabullirán por atrás del tanque para desaparecer entre las rocas.

Y uno en particular, este animal asombroso…

Me acerqué a la parte delantera del tanque, y él sólo me miraba.

Y tenía unos cuernitos arriba de sus ojos.

Así que fui hasta el frente del tanque.

Yo estaba a 7 ó 10 centímetros del vidrio delantero.

Y el pulpo estaba en una perca, una pequeña roca, salió de la roca y también vino justo a la parte delantera del vidrio.

Así, estaba mirando a este animal a unos 15 ó 17 centímetros y en ese momento pude verlo realmente de cerca; ahora mirando mis dedos borrosos me doy cuenta que esos días han quedado atrás.

De todos modos, allí estábamos, mirando el uno al otro, y él se agacha y toma un puñado de grava y lo suelta en el chorro de agua que entra en el tanque del sistema de filtración, y «¡ch, ch, ch, ch, ch!», la grava golpea el frente del vidrio y cae.

Él se agacha, toma otro puñado de grava, lo suelta…

«¡Ch, ch, ch, ch, ch!», lo mismo.

Luego levanta un brazo.

Yo levanto un brazo.

Luego él levanta otro brazo.

Yo levanto otro brazo.

Y entonces me doy cuenta que el pulpo la carrera de los brazos porque yo no tengo más y a él le quedan seis.

Pero la única manera que puedo describir lo que estaba viendo ese día es que este pulpo estaba jugando.

Un comportamiento bastante sofisticado para un mero invertebrado.

Así, a unos tres años de mi carrera sucedió algo gracioso de camino a la oficina que cambió realmente el curso de mi vida.

Un hombre vino al acuario.

Es una historia larga, pero en resumen, nos envió a un grupo de amigos y a mí al Pacífico Sur a recolectar animales para él y cuando partíamos nos dio unas cámaras de video de 16 mm.

Dijo: «Hagan una película de esta expedición».

…bueno, un par de biólogos haciendo una película, esto va a ser interesante.

Y nos fuimos, y lo hicimos, hicimos una película, quizá la peor película en la historia del cine.

Pero fue un impacto; me divertí mucho.

Recuerdo esa luz proverbial detonando en mi cabeza pensando, «Espera un minuto.

quizá puedo dedicarme a esto siempre.

Sí, voy a ser director de cine».

Así que, literalmente, volví de ese trabajo dejé la escuela, tomé los bártulos de filmación y no le dije a nadie que no sabía lo que estaba haciendo.

Ha sido un buen paseo.

Lo que aprendí en la escuela, no obstante, fue muy beneficioso.

Si uno filma la vida salvaje y sale al terreno a animales, especialmente el comportamiento, ayuda el tener una base fundamental de quiénes son estos animales cómo trabajan, ya saben, un poco sobre su comportamiento.

Pero donde realmente aprendí de pulpos fue en el terreno como director haciendo películas con ellos donde uno pasa largas temporadas con los animales, viendo a los pulpos ser pulpos en sus hogares oceánicos.

Recuerdo, hice un viaje a Australia fui a una isla llamada One Tree (Un Árbol).

Aparentemente, la evolución ha ocurrido a un ritmo bastante rápido en One Tree entre el momento que le pusieron el nombre y el que yo llegué porque estoy seguro que había al menos tres árboles en esa isla cuando estuvimos allí.

Como sea, One Tree está situada justo al lado de un arrecife de coral hermoso.

De hecho, hay un canal de oleadas donde la marea va y viene, dos veces por día, bastante rápidamente, y hay un arrecife hermoso un arrecife muy complejo con muchos animales incluyendo muchos pulpos.

Y, no exclusivamente, pero desde luego los pulpos de Australia son maestros del camuflaje.

En realidad allí hay uno.

Nuestro primer desafío fue encontrar estas cosas y ese fue un desafío, de hecho.

Pero la idea era que estábamos por un mes y yo quería aclimatar los animales a nosotros.

Para poder ver comportamientos sin molestarlos.

Así que la primera semana la pasamos acercándonos lo más posible cada día un poco más, un poco más, un poco más.

Y uno sabía cual era el límite, empezaban a contorsionarse, uno se replegaba, volvía en unas horas, depués de la primera semana nos ignoraban.

Era como, «no sé qué es esa cosa pero no es una amenaza».

Así que continuaron con sus cosas.

Y desde 30 cm, presenciábamos apareamientos cortejos y peleas; y es una experiencia increíble.

Una de las exhibiciones más fantásticas que recuerde, al menos visualmente, fue un comportamiento de alimentación.

Tenían un montón de técnicas diferentes que usaban para alimentarse.

Pero esta en particular usaba la visión.

Y podían ver una cabeza de coral quizá a 3 metros y comenzar a moverse hacia esa cabeza de coral.

No sé si realmente veían un cangrejo dentro o si imaginaban que podría haber uno pero en cualquier caso saltaban hacia el fondo por el agua y caían justo encima de la cabeza de coral y entonces la red entre los brazos engullía totalmente la cabeza de coral y así pescaban, nadaba en busca de cangrejos.

Y tan pronto como los cangrejos tocaban el brazo, se apagaban las luces.

Y siempre me pregunté qué pasaba bajo la red.

Así que creamos una manera de averiguarlo.

Y conseguí mi primer vistazo de ese famoso pico en acción.

Fue fantástico.

Si uno va a hacer muchas películas sobre un grupo particular de animales podría elegir un grupo bastante común.

Los pulpos lo son; viven en todos los océanos.

También viven en la profundidad.

Y no puedo decir que los pulpos son responsables de mi fuerte interés por meterme en submarinos hacia lo profundo pero, como sea, me gusta.

Es como algo que uno nunca ha hecho.

Si algún día quieren dejar todo y ver algo que nunca antes vieron y tener una oportunidad excelente de ver algo que nadie antes vio, viajen en submarino.

Uno se sube, cierra la escotilla, prende el oxígeno, prende el filtro de gases, que elimina el CO2 del aire que uno respira, y te tiran por la borda.

Y ahí baja uno.

No hay conexión con la superficie salvo una radio bastante rara.

Y a medida que uno baja la lavadora de la superficie se calma.

Y se tranquiliza.

Y empieza a ser algo realmente agradable.

Y cuanto más profundo, es encantador, el agua azul en la que uno fue arrojado le da paso a un azul cada vez más oscuro.

Y, finalmente, es un lavanda brillante y unos 600 metros después, ya es negro azabache.

Y ahora uno ha entrado al reino de la comunidad de las aguas medias.

Uno podría dar una charla entera de las criaturas que viven en las aguas medias.

Basta decir que, hasta donde yo sé, sin dudas, los diseños más raros y los comportamientos más extravagantes se dan en los animales que viven en las comunidades de aguas medias.

Pero vamos a saltear este área este área que incluye cerca del 95% del espacio vivo de nuestro planeta e ir a la dorsal mesoceánica, que creo es incluso más extraordinaria.

La dorsal mesoceánica es una cordillera enorme de 64.000 km de largo, que serpentea por todo el planeta.

Son montañas grandes, centenares de metros de alto, algunas tienen miles de metros de alto, e irrumpen en la superficie creando islas como Hawaii.

Y la cima de esta cadena montañosa se está separando, creando un surco central.

Y cuando uno se zambulle en ese valle, allí es donde encuentra acción porque, literalmente, miles de volcanes activos hacen erupción en algún momento en toda esta cadena de 64.000 km.

Y a medida que se separan estas placas tectónicas aparece magma, lava, que va llenando esos huecos.

Y uno ve tierra, nueva tierra, que se crea delante de sus ojos.

Y sobre las cumbres hay 3.000 o 4.000 metros de agua que crean enorme presión empujando el agua por las fallas hacia el centro de la Tierra hasta que toca una cámara de donde se vuelve súper caliente y súper saturado de minerales; se invierte el flujo y empieza a disparar hacia la superficie y es expulsado de la Tierra como un de Yellowstone.

De hecho, todo este área es como un Parque Nacional Yellowstone con todos los ingredientes.

Y este fluido está a unos 300ºC o 370ºC.

El agua circundante está sólo a un par de grados del punto de congelamiento.

Así que se enfría inmediatamente y no puede mantenerse en suspensión todo el material que se disuelve y se precipita en forma de humo negro.

Y forma estas torres, estas chimeneas de 3, 6, 9 metros de alto.

Y las laderas de estas chimeneas resplandecen de calor y están cargadas de vida.

Hay fumarolas negras por doquier y chimeneas con gusanos tubícolas que pueden medir hasta 3 metros de largo.

En el extremo superior estos gusanos tubícolas tienen plumas branquiales rojas.

Y viviendo en la maraña de gusanos tubícolas hay una comunidad entera de animales: camarones, peces, langostas, cangrejos, almejas y enjambres de antrópodos que están jugando ese peligroso juego entre lo que hierve y lo que congela.

Y todo este ecosistema era totalmente desconocido hace 33 años atrás.

Y puso a la ciencia patas para arriba.

Le hizo repensar a los científicos el lugar donde comenzó la vida en la Tierra.

Y antes del descubrimiento de estos respiraderos toda la vida terrestre, la clave de la vida, se creía que era el sol y la fotosíntesis pero allí abajo no hay sol no hay fotosíntesis.

Hay un ambiente quimiosintético allí abajo y todo es muy efímero.

Uno podría esta fuente hidrotermal increíble…

por un momento uno piensa que tiene que estar en otro planeta.

Es asombroso pensar que esto es en realidad la Tierra.

Parecen alienígenas en un ambiente extraterrestre.

Pero uno vuelve al mismo conducto 8 años después y quizá está completamente muerto.

No hay agua caliente.

Todos los animales se fueron, están muertos.

Y las chimeneas todavía están allí creando en verdad un pueblo fantasma una ciudad misteriosa, fantasmagórica, desprovista de animales, por supuesto.

Pero a 16 km bajando la cordillera…

Hay otro volcán en erupción.

Y se ha formado una nueva comunidad hidrotermal en el respiradero.

Y esta suerte de vida y muerte de las comunidades hidrotermales está ocurriendo cada 30 ó 40 años en toda la cordillera.

Y esa naturaleza efímera de las comunidades hidrotermales no es muy distinta de las áreas que he visto en 35 años de viajes, haciendo películas.

¿A dónde va uno a una linda escena en una bahía? Regreso, y ya en casa, pienso: «Bien, ¿qué puedo ver? Ah, ya sé dónde puedo filmar eso.

En esta hermosa bahía, que tiene muchos corales suaves y estomatópodos».

Y uno va, y está muerta.

No hay coral, ni algas en crecimiento, ni sopa de arvejas en el agua.

Uno piensa, Bien, ¿qué pasó?» Y uno se da vuelta y hay una ladera detrás con un vecindario en marcha y las excavadoras acarrean pilas de tierra de un lado a otro.

Y por aquí hay un campo de golf en curso.

Y esto es el trópico.

Llueve como loco aquí.

Así que el agua de lluvia inunda la ladera, arrastrando sedimentos del sitio en construcción sofocando a los corales, matándolos.

Fertilizantes y pesticidas ingresan a la bahía provenientes del campo de golf.

Los pesticidas matan todas las larvas y animales pequeños, los fertilizantes crean la proliferación de este plancton hermoso.

Y ahí está la sopa de arvejas.

Como aliciente digo: he visto todo lo contrario.

He estado en un lugar que era una bahía polucionada.

Al verla dije: «¡Qué asco!» Y me fui a trabajar al otro lado de la isla.

Regresé 5 años después y esa misma bahía ahora es magnífica.

Es hermosa.

Tiene corales vivos, peces por doquier, agua cristalina, y uno dice, «¿Cómo sucedió esto?» Bien, lo que ocurrió es que la comunidad local se puso en acción.

Reconocieron lo que estaba sucediendo en la ladera y le pusieron fin, promulgaron leyes y regularon para hacer responsablemente la construcción y el mantenimiento del campo de golf y detuvieron el drenaje de fluidos en la bahía dejaron de arrojar químicos a la bahía y la bahía se recuperó.

El océano tiene una capacidad sorprendente de recuperación si lo dejamos solo.

Pienso que Margaret Mead lo dijo mejor.

Ella dijo que un pequeño grupo de personas consideradas podría cambiar el mundo.

De hecho, es lo único que puede lograrlo.

Y un grupo de gente considerada cambió esa bahía.

Soy un gran fan de las organizaciones de base.

He asistido a un montón de conferencias en las que al final, inevitablemente, una de las primeras preguntas que surgían era: ¿Qué puedo hacer? Soy un individuo.

Soy una persona.

Y estos problemas son tan grandes y globales, sencillamente es abrumador».

Pregunta bastante buena.

Mi respuesta es no mires los grandes, abrumadores, problemas del mundo.

Mira en tu patio trasero.

Mira en tu corazón, en realidad.

Qué es eso que no te gusta del lugar donde vives.

Arréglalo.

Crea una zona de curación en tu vecindario y anima a otros a que hagan lo mismo.

Y quizá estas zonas puedan conformar un mapa; puntitos en un mapa.

Y, de hecho, la manera en que podemos comunicarnos hoy en que Alaska sabe al instante lo que sucede en China y los «kiwis» hacen esto, y los ingleses trataron de…

Y todos están hablando entre sí.

Ya no hay puntos aislados en un mapa, es una red lo que hemos creado.

Y quizá estas zonas de curación comiencen a crecer y tal vez a solaparse y pueden surgir cosas buenas.

Así es como yo respondo esa pregunta.

Mira en tu propio patio trasero, de hecho, mira al espejo.

¿Qué puedes hacer de manera más responsable de lo que haces hoy? Hazlo.

Y corre la voz.

La comunidad de animales del respiradero no pueden hacer mucho sobre la vida y la muerte que sucede donde viven, pero acá arriba sí podemos.

En teoría, somos seres humanos racionales, que piensan.

Podemos cambiar nuestro comportamiento que influye y afecta al ambiente como esa gente que cambió la salud de la bahía.

El deseo de Sylvia, TED Prize, fue suplicarnos hacer todo lo que podamos todo lo que podamos para reservar, no pequeños cotos, sino extensiones considerables del océano para su preservación «puntos de esperanza» los llamó.

Yo aplaudo la idea, la aplaudo efusivamente.

Y espero que alguno de estos «puntos de esperanza» se encuentren en el océano profundo un área que históricamente ha estado muy desatendida, por no decir maltratada…

recuerdo el término arrojar por la borda.

Si es demasiado grande o tóxico para relleno sanitario arrójalo por la borda.

Así que espero que también podamos tener algunos «puntos de esperanza» en el mar profundo.

Ahora, no tengo un deseo, pero puedo decir con certeza que haré lo que esté a mi alcance para apoyar el deseo de Sylvia Earle.

Y eso, lo hago.

Muchas gracias.

(Aplausos)

https://www.ted.com/talks/mike_degruy_hooked_by_an_octopus/

 

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