Charla «Steve Tuglia planea el salto en paracaidas más alto de la historia» de TEDGlobal 2009 en español.

En su trabajo diario Steve Truglia salta de autos, camina entre el fuego y salta de edificios; usando la tecnología en pos de escenas de riesgo más grandes, seguras e impresionantes. En TEDGlobal 2009 nos cuenta de su próximo desafío: el salto más alto jamás intentado, desde los confines del espacio.

  • Autor/a de la charla: Steve Truglia
  • Fecha de grabación: 2009-07-22
  • Fecha de publicación: 2009-09-04
  • Duración de «Steve Tuglia planea el salto en paracaidas más alto de la historia»: 870 segundos

 

Traducción de «Steve Tuglia planea el salto en paracaidas más alto de la historia» en español.

Me complace enormemente tener la oportunidad de venir a contarles hoy acerca de lo que considero la mayor escena de riesgo del planeta.

O quizá más: un salto en paracaídas desde los confines del espacio.

Hablaré de esto en un momento.

Primero quiero llevarlos a dar un paseo muy breve en helicóptero y luego mostrarles la industria de las escenas de riesgo en el cine y la televisión.

Y mostrarles como la tecnología comienza a interactuar con la destreza física del doble de riesgo de una manera que produce mejores escenas y al mismo tiempo las más seguras de la historia.

Fui doble de riesgo profesional durante 13 años.

Soy coordinador y realizador de escenas de riesgo, a menudo las diseño.

Durante ese tiempo la salud y la seguridad se volvieron vitales para mi trabajo.

Ahora es crítico que cuando hay un choque de auto no sólo protejamos al doble sino también al equipo.

No podemos matar a los camarógrafos, ni a los dobles.

No podemos matar ni herir a nadie en el set; tampoco a los transeúntes.

La seguridad lo es todo.

Pero no siempre fue así.

En los viejos tiempos de las películas mudas —aquí está Harold Lloyd colgando de las famosas agujas del reloj— muchos de estos tipos actuaban sin dobles.

Fueron excepcionales.

No tenían seguridad ni tecnología.

Contaban con una seguridad muy escasa.

Esta es la primera doble: Rosie Venger, una mujer fuera de serie.

Pueden verla en pantalla, muy muy fuerte.

Ella realmente allanó el camino en tiempos en que nadie hacía escenas de riesgo, y mucho menos las mujeres.

Mi favorito, un verdadero héroe para mí, es Yakima Canutt porque realmente concibió las escenas de peleas.

Trabajó con John Wayne y con la mayoría de los que pelean en los westerns.

Yakima o estuvo allí o coordinó la acción.

Esta es una captura de pantalla de «La diligencia», donde Yakima Canutt realiza una de las escenas de riesgo más peligrosas que yo haya visto jamás.

No hay medidas de seguridad, ni ayuda oculta, ni almohadillas, ni colchonetas, tampoco areneros en el piso.

Esa es, desde luego, una de las escenas a caballo más peligrosas.

Hablando de escenas peligrosas y puntualmente de cosas más actuales, una de las escenas de más riesgo que hacemos los dobles son las escenas con fuego.

No podríamos hacerlas sin la tecnología.

Estas son particularmente peligrosas porque no tengo máscara en la cara.

Fue una producción fotográfica.

Una para el periódico Sun y otra para FHM (Revista Para Él).

Muy peligrosas pero también notarán que no parece que tenga nada debajo del traje.

Los viejos trajes ignífugos, voluminosos, de lana gruesa, han sido reemplazados por materiales modernos como el nomex o, más recientemente, el carbonex.

Materiales fantásticos que nos permiten, como dobles profesionales, arder por más tiempo, parecer más espectaculares, y de manera muy segura.

Aquí hay un poco más.

Allí hay un hombre que me ataca con un lanzallama.

Una de las cosas que un doble hace a menudo, y lo van a ver siempre en las grandes películas, es volar por los aires.

Bien, solíamos usar cama elástica.

En los viejos tiempos era todo lo que había.

Y eso es una rampa.

Rebotar y volar por el aire.

Con suerte se lograba hacer que se vea bueno.

Ahora contamos con tecnología llamada aire de impacto.

Es un equipamiento aterrador para un doble de risgo novato.

Porque te quiebra las piernas muy rápidamente si caes mal sobre él.

Dicho esto, funciona con nitrógeno comprimido.

Y eso está hacia arriba.

Cuando uno se sube, ya sea por control remoto o con la presión del pie, te dispara, en función de la presión del gas, a una distancia de entre 1,5 y 9 metros.

Podría, literalmente, dispararme hacia la galería.

Estoy seguro que no querrían que lo haga.

No hoy.

Las escenas con autos son otro área en el que los avances en tecnología e ingeniería nos han simplificado la vida y la han hecho más segura.

Ahora podemos hacer mejores escenas de autos que antes.

Ser atropellado no es algo fácil.

Esa es una escena anticuada, difícil, valiente, física.

Pero tenemos almohadillas y materiales que absorven impactos como el sorbothan.

Son materiales que nos ayudan, en los golpes como este, para no herirnos demasiado.

La imagen del cuadrante inferior derecho pertenece a un trabajo que hice en un choque de prueba.

Muestra la manera de trabajo de los dobles de riesgo en distintas áreas.

Para probar, por ejemplo, los carteles viales.

Una compañía hace pilares para carteles viales, en forma de red, de tipo entrelazado que se caen al ser impactados.

El auto de la izquierda impacta sobre el pilar de acero.

No puede verse desde allí pero el motor del auto quedó en la falda del conductor.

Lo hicieron a control remoto.

Yo conduje el otro a 96 kilómetros por hora, exactamente la misma velocidad, y salí airoso de eso.

El vuelco de autos es otro área que requiere tecnología.

Solíamos conducir por una rampa y todavía lo hacemos a veces.

Pero ahora tenemos un cañón de nitrógeno comprimido.

Pueden alcanzar a ver, debajo del auto, hay una barra negra lateral a la rueda del otro auto.

Es el pistón disparado desde el piso.

Podemos voltear camiones, coches, buses, lo que sea, con un cañón de nitrógeno con la potencia suficiente.

En verdad, es un gran trabajo.

¡Nos divertimos mucho!
(Risas)
Deberían oir alguna de las conversaciónes telefónicas de las que tengo con la gente por Blutooth en la tienda: “Bien, podemos voltear el bus, envolverlo en llamas y generar una gran explosión”.

La gente se queda mirando…
(Risas)
Casi que me olvido de lo extraño que puedan resultar esas conversaciones.

Lo próximo que quisiera mostrales es algo que Dunlop me pidió, a principios de año, para el programa “Quinta Velocidad” del canal cinco.

Una vuelta 360º, la más grande del mundo.

Sólo una persona lo había hecho antes.

La solución del doble para esto, en las viejas épocas, hubiera sido: «Impactemos a máxima velocidad, 96 kms por hora.

Simplemente hagámoslo, a toda máquina.

Bien, de hacerlo así, habríamos muerto.

Fuimos a la Universidad de Cambridge, la otra universidad, y hablamos con un doctor en ingeniería mecánica, un físico que nos enseñó que debíamos hacerlo a 60 kilómetros por hora.

Así y todo, soporté siete Gs, tuve, por momentos, pérdida de conocimiento al hacerlo.

Es una distancia muy alta para caer si uno se equivoca.

Eso estuvo casi perfecto.

Así que, de nuevo, la ciencia nos ayuda.

Y la ingeniería también.

Las modificaciones al auto y la rueda Las grandes caídas son algo anticuado.

Lo interesante de las grandes caídas es que, aunque usemos bolsas de aire, y algunas bolsas de aire, saben, son muy avanzadas, las bolsas son diseñadas para no resbalarse como solía pasar, si uno aterrizaba un poco mal.

Entonces, son una opción mucho más segura.

Aunque, básicamente, es algo muy simple.

Es un inflable elástico con rendijas laterales para el escape de aire.

Eso es todo, es un inflable.

Esa es la única razón por la que lo hacemos.

Vean, este trabajo es pura diversión.

Lo interesante es que todavía usamos cajas de cartón.

Solían usarse cajas de cartón hace años y todavía seguimos usándolas.

Y eso es interesante porque es casi retrospectivo.

Son muy buenas para atraparte hasta ciertas alturas.

Y por otro lado ese arte físico, de la actividad física del doble de riesgo, interactúa con la tecnología de punta en TI y software.

Ya no es la caja de cartón sino la pantalla verde.

Esto es una toma de Terminator, la película.

Dos dobles de riesgo haciendo lo que considero una escena común.

Son 9 metros.

Es agua.

Algo muy simple.

Con la pantalla verde podemos poner el fondo que se nos ocurra, en movimiento o fijo.

Les aseguro que, hoy en día, no pueden ver la junta.

Este es un paracaidista con otro haciendo lo mismo.

Completamente en la seguridad de un estudio, con la pantalla verde, podemos tomar alguna imagen en movimiento obtenida por un paracaidista de estilo, colocándole el cielo en movimiento y las nubes pasando muy rápido.

Los aparejos y cables deceleradores.

Los usamos mucho.

Hacemos volar gente con cables, así.

Este tipo no está cayendo en paracaídas.

Está siendo remontado como un barrilete, o movido de un lado a otro como un barrilete.

Y este es un intento de batir un récord mundial Guinness.

Me pidieron que inaugurara el espectáculo del aniversario 50, en 2004.

Nuevamente, la tecnología significó que pudiera hacer el más rápido descenso en rappel en 100 metros y detenerme a centímetros del suelo sin derretir la cuerda por fricción gracias a las aleaciones usadas en el dispositivo de descenso.

Y esto es Centre Point, en Londres.

Paralizamos Oxford Street y Tottenham Court Road.

Las tomas con helicópteros siempre son divertidas, colgándose de ellos, lo que sea.

Y los dobles aéreos.

No sería lo mismo sin el paracaidismo de estilo.

Lo que nos lleva, muy bien, a lo que quiero presentarles: El proyecto Salto Espacial.

En 1960, Joseph Kittenger de la Fuerza Aérea de EE.UU.

hizo algo increíble.

Saltó de 30.500 metros, 31.025 para ser exacto.

Y lo hizo para probar los sistemas de gran altitud para pilotos militares en la nueva gama de aviones que volaban a unos 24.000 metros.

Y qusiera mostrarles unas secuencias de lo que él hizo entonces.

Y de lo valiente que fue, en 1960, ténganlo presente.

Se lo llamó Proyecto Excelsior.

Hubo tres saltos.

Primero lanzaron unos maniquíes.

Ese es el globo, un gran globo de gas.

Tiene esa forma porque el helio tiene que expandirse.

Mi globo se expandirá 500 veces y se verá como una gran calabaza cuando esté arriba.

Estos son los maniquíes que serán lanzados a 30.500 metros.

Y esa es la cámara que llevan consigo.

A esa altitud puede verse claramente la curvatura de la Tierra.

Yo estoy planeando ir a 36.500 metros, es decir, unos 36 kilómetros.

En ese entorno hay casi vacío y la temperatura ronda los -50ºC.

Es un lugar extremadamente hostil.

Este es el mismísimo Joe Kittenger.

Tengan presente, damas y caballeros, esto es 1960.

No sabían si él viviría o moriría.

Este es un hombre extremadamente valiente.

Hablaba al teléfono con él hace unos meses.

Es un ser humano muy humilde y maravilloso.

Me envió un correo electrónico que decía: “Si logras realizar esto te deseo lo mejor”.

Y firmaba “Felíz aterrizaje”.

Algo que me resultó encantador.

Tiene 80 años y vive en Florida.

Es un tipo extraordinario.

Aquí lo tienen, con un traje presurizado.

Ahora bien, uno de los desafíos que conlleva estar a 9.000 metros — es buenísmo

¿no creen?

— Cuando se llega a los 9.000 metros uno sólo usa oxígeno.

Entre los 9.000 y los 15.000 metros se necesita presión para respirar, por eso uno usa trajes G.

Aquí lo vemos con sus viejos jeans de rock & roll, poniéndoselos, esos jeans dados vuelta.

Se necesita un traje presurizado.

Se necesita un sistema de presurización de respiración con un traje G que te oprima para ayudarte a inhalar y ayudarte a exhalar.

Por encima de los 15.000 metros se necesita un traje espacial, un traje presurizado.

Desde luego que a 30.500 metros no llegan los aviones.

Ni siquiera un jet.

Se necesita la potencia de un cohete, o una de estas cosas, un gran globo de gas.

Me llevó mucho tiempo, me llevó años encontrar el equipo adecuado para construir el globo que permitiera realizar esta empresa.

Ahora encontré este equipo en EE.UU.

Está hecho de polietileno, por eso es tan delgado.

Tendremos dos globos para cada uno de mis saltos de prueba.

Y dos globos para el salto principal porque ellos se rompen notoriamente en el despegue.

Son muy, muy delicados.

Este es el último paso.

Se ha escrito sobre esto: «El paso más grande del mundo».

¿Qué se sentirá?

Estoy entusiasmado y asustado.

Ambas cosas a la vez y en igual medida.

Y esta es la cámara que llevaba consigo al caer en picada antes de que se abriera su paracaídas de freno para estabilizarlo.

Esto es simplemente un dispositivo que te ayuda a mantenerte boca abajo.

Pueden verlo allí, desplegándose.

Esos son los paracaídas de freno.

Había tres.

Investigué mucho.

Y lo van a ver en un segundo como vuelven a la superficie.

Para que se den una idea del globo, los puntitos negros son personas.

Es muy alto.

Es enorme.

Esto es en Nuevo México.

Ese es el Museo de la Fuerza Aérea de EE.UU.

Allí hicieron una maqueta del globo.

Así era como se veía exactamente.

Mi góndola va a ser mucho más simple.

Básicamente, es una caja de tres lados.

Así que he tenido mucho entrenamiento.

Esto es en Marruecos, el año pasado, en la Cordillera del Atlas, entrenando para hacer saltos de gran altitud.

Así es la vista que voy a tener a 27.000 metros.

Podrían pensar que esto es un viaje en busca de adrenalina, un paseo por placer, simplemente la escena más arriesgada del mundo.

Bueno, es más que eso.

Tratar de encontrar un traje espacial apropiado me remitió a un área de la tecnología que jamás imaginé cuando comencé con esto.

Contacté una empresa en EE.UU.

que hace trajes para la NASA.

Ese es un traje actual.

Allí estoy el año pasado con el jefe de ingenieros.

Ese traje me costaría cerca de un millón y medio de dólares.

Pesa 136 kilos y no es apto para hacer paracaidismo.

Estuve parado con eso.

Durante los últimos 15 años he estado tratando de encontrar un traje espacial apto para este trabajo, o a alguien que pueda construirlo.

Pero sucedió algo revolucionario hace poco en las mismas instalaciones.

Ese es el prototipo del paracaídas.

Ahora me están haciendo uno a medida.

El único en su tipo en el mundo.

El único traje en su tipo en el mundo.

Lo hizo un ruso que ha diseñado la mayoría de los trajes de los últimos 18 años para los soviéticos.

Dejó la compañía porque vio, como otra gente en la industria de trajes espaciales, un mercado emergente de trajes espaciales para turistas del espacio.

Ustedes saben que si están en un avión a 9.000 metros y la cabina se despresuriza pueden tener oxígeno.

Pero a 30.500 metros mueren.

En 6 segundos habrán perdido consciencia.

En 10 segundos están muertos.

La sangre hierve.

Se lo llama vaporización.

El cuerpo se hincha.

Es espantoso.

Entonces esperamos — no es tan divertido.

Esperamos, y otros esperan, que el ente regulador nos diga: “Hay que meter a alguien en un traje que no esté inflado, que esté conectado a la aeronave.

Que esté confortable, tenga buena visión como con este gran visor.

Y entonces si la cabina se despresuriza mientras la nave está regresando, ante cualquier emergencia, todo estará OK.

Me gustaría traer a Costa si él está aquí para mostrarles al único de su tipo en el mundo.

Me lo iba a poner yo pero pensé que mejor lo haga Costa, mi encantador asistente.

Gracias.

Es muy caluroso.

Gracias Costa.

Este es el auricular de comunicación que verán en muchos trajes espaciales.

Es un traje de dos capas.

Los trajes de la NASA tienen 13 capas.

Este es un traje muy liviano.

Pesa cerca de 7 kilos.

Es casi nada.

Diseñado especialmente para mí.

Es un prototipo.

Lo voy a usar para todos los saltos.

Por favor,

¿podrías dar una vuelta Costa?

Muchas gracias.

Y no se ve muy diferente cuando está inflado, como pueden ver en la foto allí abajo.

Incluso lo probé en un túnel de viento, lo que significa que puedo practicar todo lo necesario, de manera segura, antes de realizar cualquier salto.

Muchas gracias Costa.


(Aplausos)
Damas y caballeros eso es todo.

El estado de la misión en este momento es que necesita un patrocinador principal.

Confío en que lo vamos a encontrar.

Pienso que es un gran desafío.

Y espero que estén de acuerdo conmigo en que es la escena más arriesgada del planeta.

Muchas gracias por su tiempo.


(Aplausos)

https://www.ted.com/talks/steve_truglia_a_leap_from_the_edge_of_space/

 


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