{"id":109594,"date":"2018-03-11T10:35:06","date_gmt":"2018-03-11T10:35:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.deberes.net\/tesis\/sin-categoria\/el-cambio-de-orientacion-de-la-politica-social-comunitaria-del-estado-del-bienestar-a-la-sociedad-del-bienestar\/"},"modified":"2018-03-11T10:35:06","modified_gmt":"2018-03-11T10:35:06","slug":"el-cambio-de-orientacion-de-la-politica-social-comunitaria-del-estado-del-bienestar-a-la-sociedad-del-bienestar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.deberes.net\/tesis\/economia-del-area-europea\/el-cambio-de-orientacion-de-la-politica-social-comunitaria-del-estado-del-bienestar-a-la-sociedad-del-bienestar\/","title":{"rendered":"El cambio de orientacion de la politica social comunitaria. del estado del bienestar a la sociedad del bienestar"},"content":{"rendered":"<h2>Tesis doctoral de <strong> Ignacio Gonzalez Vazquez <\/strong><\/h2>\n<p>Reg\u00edmenes europeos de bienestar  el estado del bienestar constituye una concepci\u00f3n institucional de largo recorrido hist\u00f3rico y amplio alcance ideol\u00f3gico, pol\u00edtico y sociol\u00f3gico.  la estructura de la sociedad, la evoluci\u00f3n de los sistemas pol\u00edticos y el legado hist\u00f3rico y cultural han interactuado en un proceso complejo y din\u00e1mico a lo largo de la historia dando lugar en la mayor\u00eda de los pa\u00edses europeos, a partir de la segunda mitad del siglo xx, a un estado del bienestar que, en su concepci\u00f3n cl\u00e1sica, est\u00e1 basado en tres pilares: el pleno empleo, los servicios p\u00fablicos universales y las pol\u00edticas de lucha contra la exclusi\u00f3n social.  estos tres pilares se encuentran presentes a\u00fan hoy en todos los sistemas europeos de protecci\u00f3n social, aunque el concepto tradicional de estado del bienestar est\u00e1 dejando paso a un nuevo marco social caracterizado por la provisi\u00f3n de bienes y servicios p\u00fablicos en un contexto de mayor externalizaci\u00f3n y flexibilizaci\u00f3n.  esta evoluci\u00f3n reciente es especialmente relevante en el caso de europa, donde ha existido hist\u00f3ricamente una s\u00f3lida doctrina de defensa del bienestar social por parte de los poderes p\u00fablicos.  habitualmente, han sido los gobiernos nacionales los que han asumido esta tarea, aunque cada estado ha organizado de forma distinta, en funci\u00f3n de los factores arriba mencionados, las piezas que conforman su pol\u00edtica social: pensiones p\u00fablicas, salud y cuidados a largo plazo, protecci\u00f3n social, regulaci\u00f3n del mercado de trabajo, y pol\u00edticas redistributivas.  esta diversidad ha llevado a la aparici\u00f3n en la literatura acad\u00e9mica de numerosas tipolog\u00edas que tratan de clasificar los reg\u00edmenes de bienestar europeos, aunque la m\u00e1s com\u00fanmente aceptada ha distinguido tradicionalmente cuatro modelos de estado del bienestar.  de acuerdo con esta clasificaci\u00f3n, los pa\u00edses socialdem\u00f3cratas del norte de europa tienen un modelo basado en el pleno empleo y la provisi\u00f3n universal de prestaciones sociales, con generosos sistemas de protecci\u00f3n de los trabajadores desempleados y un importante papel de las pol\u00edticas activas de empleo y del empleo p\u00fablico.  por su parte, los pa\u00edses de modelo corporatista o continental heredan de la tradici\u00f3n bismarckiana un papel destacado del di\u00e1logo social, una legislaci\u00f3n relativamente r\u00edgida de protecci\u00f3n del empleo, y un sistema p\u00fablico de pensiones, servicios sociales y prestaciones por desempleo.  el modelo liberal, de tradici\u00f3n beveridgeana y vigente en los pa\u00edses anglosajones, cuenta con mercados de trabajo altamente liberalizados con bajos niveles de protecci\u00f3n al empleo, reducidas prestaciones por desempleo y negociaci\u00f3n colectiva descentralizada.  por \u00faltimo, el modelo mediterr\u00e1neo es de cu\u00f1o m\u00e1s reciente y asigna a las redes de protecci\u00f3n familiares un papel muy relevante.  este modelo mediterr\u00e1neo es considerado con frecuencia el menos efectivo y el m\u00e1s ineficiente de los cuatro, por sus problemas de sostenibilidad presupuestaria a medio plazo y la elevada rigidez de sus instituciones laborales.  a los ojos de una buena parte del mundo acad\u00e9mico y de las instituciones europeas, estos elementos hacen que el modelo mediterr\u00e1neo sea especialmente sensible a los problemas derivados de las tendencias demogr\u00e1ficas, la globalizaci\u00f3n y las dificultades econ\u00f3micas que las instituciones europeas achacan al modelo social europeo en su conjunto.  y ello es as\u00ed hasta el punto de que la inquietud respecto a la situaci\u00f3n espec\u00edfica del r\u00e9gimen mediterr\u00e1neo de bienestar se ha convertido en uno de los elementos que han contribuido a forjar la doctrina actual de la comisi\u00f3n europea en torno a la reforma del modelo social europeo.  pero al margen de esta cuesti\u00f3n, todas las tipolog\u00edas de reg\u00edmenes de bienestar son discutibles, y la tipolog\u00eda cl\u00e1sica de reg\u00edmenes europeos de bienestar que se presenta en este trabajo no es una excepci\u00f3n, a pesar de su amplia difusi\u00f3n y aceptaci\u00f3n.  en este sentido, parece claro que una de las principales debilidades de esta tipolog\u00eda es que no contempla la aparici\u00f3n, en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas, de sistemas de protecci\u00f3n social en aquellos pa\u00edses de europa del este que estuvieron dentro del \u00e1mbito de influencia de la uni\u00f3n sovi\u00e9tica durante gran parte de la segunda mitad del siglo xx, y que por tanto quedaron fuera del proceso que llev\u00f3 a los pa\u00edses de europa occidental a crear reg\u00edmenes de bienestar cl\u00e1sticos.  aunque en la actualidad no parece apropiado hablar de un r\u00e9gimen de bienestar propio y com\u00fan en estos pa\u00edses, que en general han construido estados del bienestar con caracter\u00edsticas propias de los modelos anteriormente presentes en la uni\u00f3n europea, fundamentalmente el liberal y el corporatista,  su aparici\u00f3n reciente, la adhesi\u00f3n de estos pa\u00edses a la uni\u00f3n europea a partir de 2004 y el escaso tratamiento que se ha dado a estos sistemas en la literatura acad\u00e9mica invitan a cuestionar con fuerza cualquier tipolog\u00eda que no los contemple.  en cualquier caso, s\u00ed resulta incontrovertible que existe una importante heterogeneidad en materia de reg\u00edmenes sociales en el seno de la uni\u00f3n europea, y que si tenemos en mente el fen\u00f3meno de los pa\u00edses del este de europa la tipolog\u00eda aqu\u00ed presentada sigue presentando esta diversidad de forma atinada.  modelo social europeo  a pesar de esta heterogeneidad, el concepto modelo social europeo ha emergido con fuerza en los \u00faltimos a\u00f1os en el mundo acad\u00e9mico, pol\u00edtico e institucional de la uni\u00f3n europea.  seg\u00fan las instituciones europeas, el modelo social europeo se puede identificar con el objetivo com\u00fan a todos los estados miembros y reconocido por la uni\u00f3n europea de lograr un marco social en el cual sea posible conjugar de forma eficaz el crecimiento econ\u00f3mico con la cohesi\u00f3n social, o, en otras palabras, integrar eficiencia y cohesi\u00f3n social.  al llevar impl\u00edcita la consideraci\u00f3n de que el propio modelo puede ser, en determinadas circunstancias, un obst\u00e1culo para el crecimiento, esta definici\u00f3n puede resultar sesgada, pero ello no ha sido un obst\u00e1culo para haberse convertido en la pieza fundamental de la doctrina actual de las instituciones europeas en relaci\u00f3n con los reg\u00edmenes europeos de bienestar, una doctrina centrada en promover la reforma de las principales instituciones sociales de los pa\u00edses de la uni\u00f3n.  pero no es \u00e9sta la definici\u00f3n de modelo social europeo que habitualmente se ha venido utilizando, ya que el t\u00e9rmino se asocia m\u00e1s bien a la comunidad de valores y de principios que conducen a dar una significativa importancia a la protecci\u00f3n social en gran parte de los pa\u00edses europeos.  as\u00ed, se puede afirmar que cada uno de los modelos sociales descritos en las p\u00e1ginas de este trabajo est\u00e1 fundamentado en una serie de valores comunes, que definen unas pol\u00edticas econ\u00f3micas y sociales diferenciadas entre s\u00ed, pero a la vez genuinamente europeas.  estos valores ser\u00edan, fundamentalmente, la libertad, la democracia, la igualdad, y la solidaridad. Y aunque el dise\u00f1o pr\u00e1ctico de las pol\u00edticas sociales es distinto en cada uno de los modelos nacionales, todos ellos reflejan la defensa de estos principios.  adem\u00e1s, se han identificado como elementos comunes a todos los reg\u00edmenes nacionales de bienestar, y por tanto como elementos del modelo social europeo, la existencia de un fuerte sistema de protecci\u00f3n social, el menor \u00e9xito de las pol\u00edticas de empleo con respecto a otros pa\u00edses, la menor diferenciaci\u00f3n salarial, y unos menores niveles de desigualdad y pobreza.  pero el concepto resulta incompleto si en \u00e9l no se tiene en cuenta la componente supranacional de promoci\u00f3n y coordinaci\u00f3n de las pol\u00edticas sociales que durante muchas d\u00e9cadas ha encarnado la uni\u00f3n europea.  en este punto merece la pena recordar que, a trav\u00e9s de la fijaci\u00f3n de est\u00e1ndares comunes m\u00ednimos y la aplicaci\u00f3n gradual de los objetivos compartidos a trav\u00e9s del proceso de coordinaci\u00f3n de pol\u00edticas de empleo, inclusi\u00f3n social, pensiones, salud y cuidados a largo plazo, los estados miembros de la uni\u00f3n europea han sido los principales actores que han contribuido a desarrollar el modelo social europeo.  ahora bien, tambi\u00e9n es importante enfatizar que ello ha acontecido con la importante participaci\u00f3n de la uni\u00f3n europea en el proceso.  por ello, resulta inadecuado hablar de modelo social europeo fuera del contexto marcado por la influencia de las instituciones europeas en la pol\u00edtica social, ya que la dimensi\u00f3n social de la uni\u00f3n europea ha sido y, sin lugar a dudas, sigue siendo una se\u00f1a de identidad europea en un entorno mundial de creciente exigencia.  las diferencias existentes entre los reg\u00edmenes sociales de cada pa\u00eds justifican plenamente esta dimensi\u00f3n social supranacional, puesto que otorgan a la uni\u00f3n europea un papel esencial e insustituible a la hora de coordinar, acercar o completar las pr\u00e1cticas nacionales a fin de crear un marco de solidaridad europeo.  adem\u00e1s, la existencia de un proyecto de integraci\u00f3n econ\u00f3mica basta en s\u00ed misma para justificar actuaciones supranacionales en materia social, puesto que existe una clara interacci\u00f3n entre la perspectiva econ\u00f3mica y la social, especialmente en una uni\u00f3n monetaria como la zona euro.  sobre esta base, la pol\u00edtica social comunitaria ha adoptado diferentes formas a lo largo del proceso de integraci\u00f3n europea, como se expone en este trabajo.  en el momento de la firma del tratado de roma, se entendi\u00f3 que el mercado \u00fanico requer\u00eda de disposiciones m\u00ednimas comunes en una serie de \u00e1mbitos, entre los que se encuentra la salud y seguridad en el trabajo, el traslado de trabajadores a otros pa\u00edses y la coordinaci\u00f3n de los sistemas de seguridad social, entre otros.  de esta forma, el desarrollo del mercado \u00fanico europeo ha producido como resultado el dise\u00f1o y entrada en vigor de disposiciones legales en diferentes \u00e1mbitos de la regulaci\u00f3n laboral.  se ha configurado as\u00ed un cuerpo jur\u00eddico europeo que, a\u00fan en momentos de crisis del modelo social europeo como los actuales, se revela como fundamental para garantizar el funcionamiento del mercado \u00fanico y fijar un conjunto b\u00e1sico de derechos para los trabajadores que operan en \u00e9l.  esta base legal se complet\u00f3 y consolid\u00f3 a lo largo de los a\u00f1os 80 gracias al impulso que las sucesivas comisiones europeas presididas por jacques delors dieron a la pol\u00edtica social comunitaria.  y es que aunque el proceso de integraci\u00f3n surgido tras la segunda guerra mundial se fue articulando a trav\u00e9s de instrumentos de pol\u00edtica econ\u00f3mica, siempre, hasta fechas recientes, mantuvo un inter\u00e9s por las cuestiones sociales en el entendimiento de que, en ausencia de \u00e9stas, el desarrollo e integraci\u00f3n de las relaciones econ\u00f3micas pod\u00eda encontrar una firme oposici\u00f3n por parte de ciudadanos y trabajadores.  as\u00ed, lo cierto es que a lo largo de estos \u00faltimos 50 a\u00f1os, el nivel supranacional de toma de decisiones ha ido asumiendo cada vez m\u00e1s responsabilidades en el \u00e1rea social, en un marco de reconocimiento por parte de los gobiernos de los estados miembros de que dicha asunci\u00f3n de responsabilidades resultaba deseable e incluso necesaria.  teniendo en cuenta estos elementos, al hablar de la existencia de un modelo social europeo resulta del todo pertinente tener en cuenta la dimensi\u00f3n europea que se puede identificar acudiendo a la legislaci\u00f3n comunitaria y comprobando c\u00f3mo \u00e9sta ha reflejado los valores fundamentales de lucha contra la exclusi\u00f3n social y la discriminaci\u00f3n, el fomento de la justicia y la protecci\u00f3n sociales, la igualdad entre mujeres y hombres, la solidaridad entre las generaciones y la protecci\u00f3n de los derechos de la infancia.  el modelo, pues, viene determinado por ese conjunto de valores y principios compartidos, por su traslaci\u00f3n de forma heterog\u00e9nea a los reg\u00edmenes de bienestar de cada uno de los estados miembros de la uni\u00f3n europea, y por la existencia de un proyecto pol\u00edtico de \u00e1mbito supranacional que se ha plasmado en un cuerpo legislativo europeo en materia social y de empleo y en la aparici\u00f3n de mecanismos de cooperaci\u00f3n y coordinaci\u00f3n de estas pol\u00edticas.  en este contexto, es necesario subrayar que la consideraci\u00f3n dentro del concepto de modelo social europeo de un proyecto pol\u00edtico supranacional desarrollado por las instituciones europeas ha de ir matizada necesariamente por la reconsideraci\u00f3n del papel de lo social en el \u00e1mbito de actuaci\u00f3n directa de la uni\u00f3n europea que est\u00e1 teniendo lugar en los primeros a\u00f1os del siglo xxi.  un periodo en el que la atenci\u00f3n preferente a la coordinaci\u00f3n de pol\u00edticas sociales y de empleo ha ido en detrimento de la actuaci\u00f3n jur\u00eddico-legal de la uni\u00f3n europea, cuyo declive en cuanto a producci\u00f3n, diversidad de temas tratados y relevancia ha sido acusado en los \u00faltimos a\u00f1os y persiste en la actualidad, sin demasiados visos de resurgimiento en los pr\u00f3ximos a\u00f1os.  la evoluci\u00f3n actual de la pol\u00edtica social europea, la estrategia de lisboa y la estrategia 2020  en efecto, en este trabajo se describe c\u00f3mo, tras d\u00e9cadas de intensos esfuerzos legislativos, el nivel supranacional representado por la uni\u00f3n europea ejerce en la actualidad un rol fundamentalmente centrado en la fijaci\u00f3n de orientaciones generales y prioridades de actuaci\u00f3n, la coordinaci\u00f3n, el control, el an\u00e1lisis y la evaluaci\u00f3n de las pol\u00edticas sociales y de empleo de los estados miembros, as\u00ed como de los retos a los que \u00e9stas se enfrentan.  diferentes vectores de influencia en los \u00e1mbitos pol\u00edtico, econ\u00f3mico e institucional han provocado que se haya ido sustituyendo el enfoque tradicional de intervenci\u00f3n de la uni\u00f3n europea, basado en la armonizaci\u00f3n legislativa, un m\u00e9todo netamente supranacional y uniforme, para dar lugar a un modo de intervenci\u00f3n habitualmente calificado como blando o suave basado en la coordinaci\u00f3n, la supervisi\u00f3n y la recomendaci\u00f3n de \u00e1reas de trabajo para los estados miembros, un m\u00e9todo intergubernamental de alcance limitado por el respeto al principio de subsidiariedad, como se muestra en el cuadro 1.  de esta manera, aunque la uni\u00f3n sigue teniendo amplias responsabilidades en lo que se refiere a la implantaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n del mercado interior comunitario, en los \u00faltimos a\u00f1os su papel en el \u00e1rea social y de empleo ha quedado limitado a ejercer una labor de coordinaci\u00f3n activa, proporcionando los medios para que los estados miembros cooperen entre s\u00ed, coordinen sus respectivas pol\u00edticas y se asegure de este modo que los esfuerzos van en la misma direcci\u00f3n.  y lo hace desde una perspectiva reformista, que aspira a adaptar los heterog\u00e9neos reg\u00edmenes vigentes en europa a las nuevas circunstancias que las propias instituciones presentan como motoras de un cambio de prioridades, a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n del marco adecuado para las reformas, aunque dejando en \u00faltima instancia que sean los gobiernos nacionales los que decidan el momento y la forma m\u00e1s adecuada de aplicarlas en cada estado miembro.  este proceso de cambio de prioridades y de medios de actuaci\u00f3n de la uni\u00f3n europea en materia social ha venido marcado se\u00f1aladamente por el dise\u00f1o, puesta en marcha y finalizaci\u00f3n del periodo de vigencia de la estrategia de lisboa, y muestra vocaci\u00f3n de permanencia a medio plazo a trav\u00e9s de la puesta en marcha de la estrategia 2020 para el periodo 2010-2020.  la cumbre de lisboa de marzo de 2000 marc\u00f3 un hito hist\u00f3rico porque supuso la modificaci\u00f3n de los modos de hacer en cuanto a cooperaci\u00f3n y coordinaci\u00f3n de pol\u00edticas en la uni\u00f3n europea, y porque implic\u00f3 un cambio de prioridades y l\u00edneas de actuaci\u00f3n en el \u00e1mbito de las pol\u00edticas econ\u00f3micas, sociales y de empleo.  en pol\u00edtica social, se modificaron los objetivos y las l\u00edneas de actuaci\u00f3n, pasando del fortalecimiento de la protecci\u00f3n social complementando las actuaciones de los pa\u00edses, a la reforma de los sistemas de protecci\u00f3n social, especialmente los sistemas de pensiones, y los mercados de trabajo.  en su concepci\u00f3n original, la estrategia de lisboa, centrada en la competitividad y el crecimiento econ\u00f3mico, hac\u00eda ya hincapi\u00e9 de forma prioritaria en la necesidad de reformar las pol\u00edticas de protecci\u00f3n social para dotarlas de mayor flexibilidad y asegurar su sostenibilidad.  no obstante, este enfoque se completaba con un cierto inter\u00e9s, al menos formal, por las pol\u00edticas de igualdad de oportunidades, se\u00f1aladamente a partir de la cumbre de barcelona de marzo de 2002.  en esta cumbre se fijaron objetivos concretos que deb\u00edan permitir combatir las tendencias demogr\u00e1ficas incrementando la natalidad y fomentando la participaci\u00f3n de la mujer en el mercado de trabajo. Se trataba, pues, de un planteamiento con l\u00edneas de actuaci\u00f3n complementarias que deb\u00edan operar en ambos sentidos.  posteriormente, y especialmente a partir de 2005, la estrategia pas\u00f3 a ocuparse de forma exclusiva de estimular la dimensi\u00f3n de competitividad de las pol\u00edticas europeas y nacionales, relegando al segundo plano de la agenda social europea y el m\u00e9todo abierto de coordinaci\u00f3n el resto de actuaciones en materia puramente social.  con este cambio, la visi\u00f3n de las instituciones europeas a este respecto ha pasado a desde\u00f1ar aspectos importantes de la combinaci\u00f3n de pol\u00edticas a aplicar para combatir el problema de la sostenibilidad financiera y adaptaci\u00f3n al nuevo escenario econ\u00f3mico mundial del modelo social europeo, enfocando demasiado la cuesti\u00f3n hacia la flexibilizaci\u00f3n del modelo y dejando de lado otros aspectos, se\u00f1aladamente los relacionados con la igualdad de oportunidades.  pero la estrategia de lisboa tambi\u00e9n supuso un antes y un despu\u00e9s porque marc\u00f3 el punto de inflexi\u00f3n en el que se modificaron los instrumentos de intervenci\u00f3n.  la actividad legislativa da paso a la de coordinaci\u00f3n, y de compartimentos estancos de coordinaci\u00f3n referidos a cada una de las pol\u00edticas se pasa a un mecanismo integrado y reforzado de cooperaci\u00f3n que integra todas las pol\u00edticas reformistas en los \u00e1mbitos econ\u00f3mico, social y de empleo, y que mantiene con car\u00e1cter independiente pero adyacente un mecanismo paralelo centrado en la protecci\u00f3n social.  una estructura de prioridades y objetivos novedosa, que sin embargo ha tenido resultados mediocres, plasmados en el claro incumplimiento de los objetivos cuantitativos que se fijaron para 2010 en aspectos tan diversos como la i+d+i, el mercado de trabajo y la tasa de crecimiento econ\u00f3mico, por no hablar de los objetivos fijados en barcelona, que quedaron en el olvido y cuyo incumplimiento, a diferencia de los anteriores, no ha sido destacado entre los fracasos reconocidos en la estrategia de lisboa.  en definitiva, no cabe duda de que el modelo social europeo, entendido en sentido amplio, se ha visto perjudicado tanto por la propia orientaci\u00f3n pol\u00edtica adoptada por la uni\u00f3n europea en los \u00faltimos a\u00f1os como por los problemas ligados al mal funcionamiento y la falta de operatividad y compromiso en el seno de la estrategia de lisboa, la agenda social europea y el m\u00e9todo abierto de coordinaci\u00f3n en materia social.  en relaci\u00f3n con lo primero, como acabamos de apuntar, las sucesivas revisiones de la estrategia han conducido a una evidente y creciente disociaci\u00f3n entre los aspectos sociales y los m\u00e1s \u00edntimamente ligados al crecimiento econ\u00f3mico y la competitividad.  a\u00fan as\u00ed, los \u00faltimos avances parecen apuntar a una intenci\u00f3n, al menos formal, de corregir en parte esta deriva, lo que explica el tibio impulso a la nueva agenda social y el fortalecimiento del m\u00e9todo abierto de coordinaci\u00f3n desarrollados a partir de 2008.  y en lo que se refiere a lo segundo, los mecanismos de coordinaci\u00f3n dise\u00f1ados a principios de la \u00faltima d\u00e9cada han tenido un resultado decepcionante. Su excesiva rigidez y escaso grado de ambici\u00f3n los han transformado progresivamente en un mero ejercicio administrativo cuyos resultados positivos hubieran probablemente tenido lugar tambi\u00e9n en ausencia de estos mecanismos.  lamentablemente, parece que la nueva estrategia 2020 para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador, aprobada en 2010 y puesta en marcha en 2011, no ha corregido de modo sustancial ninguna de estas deficiencias.  transici\u00f3n hacia la sociedad del bienestar y cambio de prioridades  el an\u00e1lisis contenido en este trabajo sobre la pol\u00edtica social comunitaria en la primera d\u00e9cada del siglo xxi muestra una posici\u00f3n de la comisi\u00f3n europea que puede entenderse como una ruptura con la perspectiva tradicional de estado del bienestar centrado en la intervenci\u00f3n p\u00fablica que ha marcado la historia de los reg\u00edmenes europeos de bienestar hasta el final del siglo xx.  en la forma en que han venido funcionando en los \u00faltimos diez a\u00f1os, los procesos de coordinaci\u00f3n a los que hemos aludido anteriormente se han convertido en las plataformas a trav\u00e9s de las cuales las instituciones europeas han comenzado a promover y estimular pol\u00edticas de reforma de las instituciones econ\u00f3micas y sociales de europa, con el fin de dejar atr\u00e1s esa concepci\u00f3n cl\u00e1sica del estado del bienestar y pasar una nueva perspectiva centrada en la sociedad del bienestar, en la que la provisi\u00f3n del bienestar puede llegar a dejar de ser un objetivo en s\u00ed mismo para los poderes p\u00fablicos.  adem\u00e1s de los problemas econ\u00f3micos, demogr\u00e1ficos y de adaptaci\u00f3n a la globalizaci\u00f3n y el cambio tecnol\u00f3gico que suelen presentarse en la literatura acad\u00e9mica y en la documentaci\u00f3n comunitaria &#8211; cuya importancia est\u00e1 fuera de toda duda &#8211; hay diversos elementos adicionales que han contribuido a esta evoluci\u00f3n de la pol\u00edtica social.  entre ellos se encuentra la situaci\u00f3n coyuntural de bajo crecimiento econ\u00f3mico y elevado desempleo en la uni\u00f3n europea en el comienzo del siglo xxi, cuando se aprob\u00f3 la estrategia de lisboa.  hay que resaltar que la l\u00ednea argumental b\u00e1sica utilizada en el periodo 2000-2005 para defender el nuevo marco de actuaci\u00f3n ligaba estos problemas a la p\u00e9rdida de competitividad de la uni\u00f3n con respecto a eeuu y jap\u00f3n, un argumento que, al fijar como puntos de convergencia en t\u00e9rminos de crecimiento, empleo y competitividad a dos pa\u00edses con estados del bienestar menos desarrollados que en europa, llevaba impl\u00edcita la consideraci\u00f3n del modelo social europeo como lastre.  como hemos se\u00f1alado ya, esta consideraci\u00f3n del estado del bienestar como obst\u00e1culo al crecimiento y la competitividad de europa aparece tambi\u00e9n en la propia definici\u00f3n del t\u00e9rmino modelo social europeo como combinaci\u00f3n de pol\u00edticas que permita conciliar crecimiento econ\u00f3mico y cohesi\u00f3n social, definici\u00f3n en la que se apoya la nueva arquitectura de la pol\u00edtica social europea.  otros elementos que han influido en la transformaci\u00f3n de la pol\u00edtica social comunitaria son la p\u00e9rdida de influencia pol\u00edtica de los partidos socialdem\u00f3cratas, tanto en los gobiernos nacionales como en el equilibrio de fuerzas en el parlamento europeo, el consejo europeo y la comisi\u00f3n europea, y tambi\u00e9n el inter\u00e9s de los principales pa\u00edses de la zona euro en garantizar la estabilidad y la competitividad de la uni\u00f3n monetaria impulsando reformas en los pa\u00edses perif\u00e9ricos, especialmente los del sur de europa.  puede colegirse, pues, que la futura evoluci\u00f3n de la integraci\u00f3n europea en el campo de la coordinaci\u00f3n de pol\u00edticas estar\u00e1 sin duda fuertemente influenciada por las batallas ideol\u00f3gicas internas dentro de cada instituci\u00f3n de la uni\u00f3n y del equilibrio de poder entre las instituciones, as\u00ed como por la intensidad y los resultados del proceso reformista en el que se encuentran ya inmersos la mayor parte de los pa\u00edses de la zona euro, un proceso que se ha intensificado a lo largo de 2010 y que contin\u00faa en 2011.  lo cierto es que en el momento actual todos los factores que se acaban de apuntar est\u00e1n influyendo en el giro pol\u00edtico experimentado por una comisi\u00f3n europea que ha pasado de promotora de la dimensi\u00f3n supranacional del modelo social europeo en las d\u00e9cadas de los 80 y 90 del siglo xx a una pol\u00edtica de impulso reformista de corte liberal en los primeros a\u00f1os del siglo xxi.  una pol\u00edtica que, al tiempo que reconoce expresamente la competencia exclusiva de los estados miembros en lo que se refiere al dise\u00f1o y la financiaci\u00f3n de sus respectivos modelos sociales, arbitra mecanismos de coordinaci\u00f3n a nivel supranacional que aspiran a crear un clima favorable a este proceso reformista del modelo social europeo ya iniciado en la pr\u00e1ctica totalidad de los pa\u00edses europeos.  en relaci\u00f3n con esto, se ha afirmado que existe una discrepancia entre el mensaje enviado por los gobiernos de los estados miembros en el tratado de lisboa, esto es, que la uni\u00f3n europea debe fundamentalmente ayudar a los estados miembros a mantener sus servicios de bienestar funcionando de la forma que deseen, y el mensaje transmitido por la mayor\u00eda de los documentos de la comisi\u00f3n europea, en el sentido de que la provisi\u00f3n de servicios de bienestar debe adaptarse a nuevas circunstancias.  pero parece claro que la comisi\u00f3n europea y el resto de instituciones se han mostrado y se siguen mostrando firmemente decididas a marcar el rumbo de la pol\u00edtica social en europa en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, y as\u00ed la reforma del modelo social europeo se ha convertido as\u00ed en el leit motiv de la estrategia de lisboa y de la estrategia 2020, as\u00ed como de todos los instrumentos adyacentes.  estos mecanismos se han utilizado con un doble prop\u00f3sito.  en primer lugar, como foco de informaci\u00f3n y concienciaci\u00f3n sobre los problemas de \u00edndole demogr\u00e1fica, financiera, econ\u00f3mica y presupuestaria que las propias instituciones presentan como amenazas al modelo en su configuraci\u00f3n actual.  en el cap\u00edtulo iv de este trabajo se han presentado los principales retos al modelo social europeo que las instituciones europeas presentan en la actualidad, unos retos que deben convertirse, a la vista de estas instituciones, en los motores del proceso de reforma del modelo. Estos retos son, como hemos recordado en este apartado de las conclusiones, la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de la uni\u00f3n europea, las tendencias demogr\u00e1ficas y la adaptaci\u00f3n a la globalizaci\u00f3n y el cambio tecnol\u00f3gico.  en segundo lugar, la estrategia de lisboa y la estrategia 2020 se utilizan como instrumentos para la difusi\u00f3n de l\u00edneas generales y principios b\u00e1sicos que gu\u00eden a los pa\u00edses en el proceso de reforma de sus sistemas de protecci\u00f3n social.  en definitiva, para la comisi\u00f3n europea se trata de adaptar las instituciones sociales a las circunstancias del siglo xxi para que no constituyan un obst\u00e1culo al crecimiento, y esto se ha hecho, como se presenta en el cuadro 1, promoviendo un modelo en el que la provisi\u00f3n del bienestar es la consecuencia colateral del crecimiento econ\u00f3mico y el empleo, y no una finalidad en s\u00ed misma de las pol\u00edticas p\u00fablicas.  a la postre, la doctrina comunitaria en este sentido consiste, en la l\u00ednea de lo que se recog\u00eda en el cap\u00edtulo v, en vincular estrechamente las pol\u00edticas sociales, las de empleo y las pol\u00edticas econ\u00f3micas en sentido amplio, en el entendimiento de que una econom\u00eda eficiente que genere empleo necesitar\u00e1 menos pol\u00edticas sociales, podr\u00e1 financiar adecuadamente las necesidades sociales universales, como las pensiones y la sanidad, y al mismo tiempo estar\u00e1 en mejores condiciones para proporcionar justicia social.  una combinaci\u00f3n acertada de pol\u00edticas econ\u00f3micas liberalizadoras y de impulso a la actividad econ\u00f3mica resulta, pues, suficiente a ojos de las instituciones europeas para cumplir los objetivos que tradicionalmente se han asociado a las pol\u00edticas sociales.  por su parte, el papel reservado a las pol\u00edticas puramente sociales es marginal. La prioridad del modelo social europeo ha de ser adaptarse a la realidad del siglo xxi para no impedir el funcionamiento eficiente de la econom\u00eda.  ahora bien \u00c2\u00bfest\u00e1 este cambio de prioridades plenamente justificado?  debemos recordar que los retos que las instituciones europeas presentan para el modelo social europeo, tanto los de \u00edndole demogr\u00e1fica como los derivados de la globalizaci\u00f3n, el cambio tecnol\u00f3gico y la situaci\u00f3n econ\u00f3mica actual, est\u00e1n s\u00f3lidamente argumentados y cuentan con un potente armaz\u00f3n anal\u00edtico que les da plena validez.  ahora bien, aunque est\u00e1 claro que estos retos son una realidad, no resulta tan evidente que su existencia implique necesariamente la necesidad de reformar el modelo social europeo en la l\u00ednea que las instituciones europeas proponen. Y es que hay elementos que permiten defender que el modelo puede ser competitivo, como los resultados de los pa\u00edses escandinavos en materia de competitividad, el desempe\u00f1o de la uni\u00f3n europea en materia de productividad, y el buen resultado en materia de comercio exterior en los \u00faltimos a\u00f1os.  ignorando esta perspectiva, el enfoque europeo se centra en el debate acerca de la utilidad y coste del estado del bienestar, obviando de forma sistem\u00e1tica que \u00e9ste puede encontrar una utilidad econ\u00f3mica si deja de ser concebido como un gasto o incluso una r\u00e9mora que perjudica el crecimiento econ\u00f3mico y reduce la competitividad de la econom\u00eda, y pasa a ser visto como un factor de riqueza futura. Y debemos recordar que es inapropiado evaluar las pol\u00edticas sociales sobre la base de su impacto en el crecimiento econ\u00f3mico, puesto que no es \u00e9sta su finalidad.  consideraciones finales: un enfoque complementario   ante las dudas que plantea la argumentaci\u00f3n habitual de las instituciones europeas para defender su reciente pol\u00edtica social, la cuesti\u00f3n ha de ser si los retos que se han presentado justifican los mecanismos de intervenci\u00f3n y la orientaci\u00f3n pol\u00edtica adoptada, y si dicho enfoque resulta suficiente para asegurar la sostenibilidad futura de nuestro estado del bienestar.  en este sentido, en primer lugar debemos preguntarnos si es razonable la p\u00e9rdida de relevancia de las actuaciones supranacionales en materia social que ha tenido lugar en los \u00faltimos a\u00f1os con el tr\u00e1nsito desde la intervenci\u00f3n legislativa hacia los mecanismos de coordinaci\u00f3n, y si es posible a\u00fan recuperar para las instituciones europeas un papel m\u00e1s activo en este contexto.  se ha despreciado con frecuencia la intervenci\u00f3n supranacional en materia de empleo y pol\u00edticas sociales, al menos en su configuraci\u00f3n actual, se\u00f1alando que la uni\u00f3n europea debe diluir su papel de coordinaci\u00f3n en materia de empleo, pues resultar\u00eda incoherente la existencia de un marco supranacional de coordinaci\u00f3n cuando, desde las propias instituciones europeas, se insiste en la necesidad de que sean los estados miembros los que se encarguen de aplicar las pol\u00edticas de empleo m\u00e1s adecuadas. Esta l\u00ednea argumental defiende la priorizaci\u00f3n de las reformas de los mercados de capitales y productos a nivel comunitario, aunque en coordinaci\u00f3n con los estados miembros.  sin embargo, dado que las pol\u00edticas sociales deben encargarse de resolver problemas colectivos a nivel colectivo, la modernizaci\u00f3n de los sistemas de protecci\u00f3n social de los pa\u00edses europeos debe realizarse en un contexto de acci\u00f3n pol\u00edtica y legislativa en materia laboral y social de car\u00e1cter supranacional.  no basta, pues, con identificar los problemas, alertar de ellos y proporcionar un marco suave de coordinaci\u00f3n y di\u00e1logo: una pol\u00edtica com\u00fan de corte social y redistributivo es tan necesaria como un marco de pol\u00edticas macroecon\u00f3micas comunes. Y en este sentido, resultar\u00eda conveniente dotar de nuevo a la dimensi\u00f3n supranacional europea de un mayor contenido social, reorientando hacia las \u00e1reas social y laboral determinados recursos financieros y prioridades de acci\u00f3n pol\u00edtica a nivel supranacional .  en segundo lugar, resulta necesario analizar la orientaci\u00f3n y los elementos incluidos en las pol\u00edticas nacionales y supranacionales orientadas a preservar y redefinir la estructura institucional de los sistemas de bienestar, con el fin de alcanzar los todav\u00eda vigentes objetivos de eficiencia y cohesi\u00f3n social.  y es en esta definici\u00f3n de elementos donde la visi\u00f3n de las instituciones europeas se ha caracterizado en los \u00faltimos seis a\u00f1os por un excesivo predominio de las pol\u00edticas liberalizadoras y flexibilizadoras de reforma del modelo social europeo en detrimento de otras actuaciones orientadas a fortalecerlo vali\u00e9ndose de los instrumentos del propio modelo.  ha imperado claramente una pol\u00edtica de cooperaci\u00f3n y est\u00edmulo a los gobiernos nacionales para que emprendan reformas de sus mercados de trabajo y sus sistemas de pensiones, y al nivel competencial supranacional los esfuerzos se han centrado en las reformas de los mercados de bienes, especialmente en el impulso al mercado \u00fanico europeo.  al plantear la cuesti\u00f3n de la pertinencia de estas reformas en los mercados de trabajo, en los sistemas de pensiones y en los mercados de bienes y capitales, hay que precisar que \u00e9stas pueden entenderse no s\u00f3lo como respuesta a los retos que se suelen plantear como impulsores del proceso de reformas, sino tambi\u00e9n como respuestas para incrementar la eficie<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Datos acad\u00e9micos de la tesis doctoral \u00ab<strong>El cambio de orientacion de la politica social comunitaria. del estado del bienestar a la sociedad del bienestar<\/strong>\u00ab<\/h3>\n<ul>\n<li><strong>T\u00edtulo de la tesis:<\/strong>\u00a0 El cambio de orientacion de la politica social comunitaria. del estado del bienestar a la sociedad del bienestar <\/li>\n<li><strong>Autor:<\/strong>\u00a0 Ignacio Gonzalez Vazquez <\/li>\n<li><strong>Universidad:<\/strong>\u00a0 Sevilla<\/li>\n<li><strong>Fecha de lectura de la tesis:<\/strong>\u00a0 28\/06\/2011<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Direcci\u00f3n y tribunal<\/h3>\n<ul>\n<li><strong>Director de la tesis<\/strong>\n<ul>\n<li>Jos\u00e9 Luis Martin  Navarro<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li><strong>Tribunal<\/strong>\n<ul>\n<li>Presidente del tribunal: Jos\u00e9 Mar\u00eda Casado raigon <\/li>\n<li>Rafael Mu\u00f1oz de bustillo llorente (vocal)<\/li>\n<li>maricruz Arcos vargas (vocal)<\/li>\n<li>santos m Ruesga benito (vocal)<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tesis doctoral de Ignacio Gonzalez Vazquez Reg\u00edmenes europeos de bienestar el estado del bienestar constituye una concepci\u00f3n 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