{"id":95497,"date":"2018-03-11T10:15:28","date_gmt":"2018-03-11T10:15:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.deberes.net\/tesis\/sin-categoria\/el-analisis-semantico-latente-l-s-a-aes-una-teoria-psicologica-o-una-herramienta-de-analisis-semantico\/"},"modified":"2018-03-11T10:15:28","modified_gmt":"2018-03-11T10:15:28","slug":"el-analisis-semantico-latente-l-s-a-aes-una-teoria-psicologica-o-una-herramienta-de-analisis-semantico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.deberes.net\/tesis\/psicologia\/el-analisis-semantico-latente-l-s-a-aes-una-teoria-psicologica-o-una-herramienta-de-analisis-semantico\/","title":{"rendered":"El an\u00e1lisis sem\u00e1ntico latente (l.s.a.) \u00c2\u00bfes una teor\u00eda psicol\u00f3gica o una herramienta de an\u00e1lisis sem\u00e1ntico?"},"content":{"rendered":"<h2>Tesis doctoral de <strong> Ricardo Olmos Albacete <\/strong><\/h2>\n<p>En esta tesis hemos abordado una amplia introducci\u00f3n te\u00f3rica del lsa. Hemos situado sus inicios y los motivos de su nacimiento, su evoluci\u00f3n y las ra\u00edces filos\u00f3ficas y psicol\u00f3gicas de la que parte. Hemos hecho tambi\u00e9n alusi\u00f3n a los trabajos y aplicaciones que han hecho del lsa una herramienta eficaz como sistema de evaluaci\u00f3n humano y la similitud que presenta con el funcionamiento de la memoria humana, salvaguardando ciertas limitaciones que hacen dudar de si el lsa puede considerarse o no una teor\u00eda psicol\u00f3gica. En otro apartado m\u00e1s experimental, hemos abordado algunas cuestiones referidas a los \u00e1mbitos de aplicaci\u00f3n de la herramienta, para despu\u00e9s tratar las limitaciones m\u00e1s evidentes a las que se enfrenta el lsa. En su parte m\u00e1s experimental, esta tesis ha pretendido analizar precisamente los l\u00edmites del lsa en el dominio de la evaluaci\u00f3n, y m\u00e1s espec\u00edficamente en la evaluaci\u00f3n de res\u00famenes realizados por estudiantes procedentes de diferentes niveles educativos. Entre las cuestiones que hemos trabajado est\u00e1n una minuciosa revisi\u00f3n de los m\u00e9todos de evaluaci\u00f3n con el lsa m\u00e1s utilizados por la investigaci\u00f3n previa y la propuesta de otros nuevos que son m\u00e1s eficientes dentro de este contexto. Uno de estos l\u00edmites ha versado sobre la evaluaci\u00f3n de res\u00famenes altamente conceptualizados y concisos, campo hasta ahora inexplorado, obteniendo, creemos, resultados alentadores en relaci\u00f3n a c\u00f3mo el lsa se comporta de manera parecida a como lo hacen jueces expertos. En esta l\u00ednea, hemos trabajado y analizado el lsa respecto a la cuesti\u00f3n de si esta configuraci\u00f3n sem\u00e1ntica proporciona evaluaciones fiables en textos con los que a priori no est\u00e1 preparada para trabajar bien. Hemos visto los l\u00edmites de la herramienta compar\u00e1ndola siempre con juicios humanos. Hemos analizado, adem\u00e1s, algunas propiedades que proporcionan una mejora en la herramienta teniendo en cuenta sus posibles aplicaciones en el campo educativo. Entre las mejoras propuestas destacamos la construcci\u00f3n de algoritmos que aproximan el lsa a algunas teor\u00edas psicol\u00f3gicas (dehi\u00e9re et al., 2007; van dijk y kintsch, 1983) o algoritmos que trabajan el espacio sem\u00e1ntico latente de forma m\u00e1s eficiente (hu et al., 2007; olmos, le\u00f3n, jorge-botana y escudero, en prensa). Adem\u00e1s, se ha abordado el estudio de algunas propiedades de los corpus, como el tama\u00f1o y grado de especificaci\u00f3n del corpus o los contrastes entre un corpus gen\u00e9rico y extenso respecto a otros m\u00e1s espec\u00edfico de dominio y reducido, llegando a la conclusi\u00f3n de que con poco puede hacerse mucho. Este estudio muestra al lsa como una herramienta valiosa y pr\u00e1ctica por docentes, evaluadores o metod\u00f3logos que deseen confeccionar sus propios corpus de dominio espec\u00edfico para evaluar el discurso escrito en cualquiera de sus modalidades (olmos et al., 2009). Por \u00faltimo, hemos planteado cuestiones que deben investigarse a fondo en el futuro y para ello hemos hecho algunos trabajos experimentales que sirvan de esbozo para estas futuras l\u00edneas de investigaci\u00f3n. Concretamente, hemos presentado algunos resultados sobre el problema de la primera dimensi\u00f3n (hu et al., 2003) y alguna perspectiva distinta que sirve para afrontar tal problema. Hemos estudiado igualmente desde la \u00f3ptica de la macroestructura propuesta por kintsch (2002), algunos m\u00e9todos que pueden resultar adecuados para minimizar los costes computacionales de la herramienta. Por \u00faltimo, hemos analizado algunas propiedades del lexesp (sebasti\u00e1n et al., 2000) en relaci\u00f3n al lsa, detectando que en los corpus hay palabras mucho m\u00e1s influyentes que otras y que \u00e9stas absorben y capitalizan casi toda la informaci\u00f3n en las comparaciones sem\u00e1nticas. Esto puede indicar la presencia de sesgos importantes en los corpus con los que trabajamos y la necesidad de ponderar de diferentes formas las palabras para evitar dichos sesgos.  es ahora cuando podemos hacer un balance de qu\u00e9 representa el lsa, qu\u00e9 utilidades, valores y virtudes tiene como herramienta matem\u00e1tica de representaci\u00f3n sem\u00e1ntica, qu\u00e9 alcance tiene a nuestro juicio en el \u00e1mbito de la evaluaci\u00f3n y, por supuesto, qu\u00e9 implicaciones te\u00f3ricas tiene con sus mecanismos propuestos para la adquisici\u00f3n del conocimiento. En lo que sigue se expondr\u00e1n las conclusiones de la tesis desde dos puntos de vista que reflejan las preguntas y objetivos con los que comenzaron el estudio. Primero comentaremos qu\u00e9 opini\u00f3n nos queda del lsa como teor\u00eda de adquisici\u00f3n del significado de las palabras, es decir, nuestra opini\u00f3n del lsa como teor\u00eda. Posteriormente haremos un repaso exhaustivo sobre lo que consideramos que es lsa como herramienta sem\u00e1ntica, fundamentalmente en el campo de la evaluaci\u00f3n y a la vista de nuestros resultados experimentales alcanzados.   el lsa como teor\u00eda de adquisici\u00f3n del conocimiento  mecanismos del lsa como teor\u00eda de adquisici\u00f3n del conocimiento  en nuestra opini\u00f3n, el gran valor del lsa es que simula correctamente la representaci\u00f3n del vocabulario entren\u00e1ndose con un volumen de lenguaje parecido al que tenemos los seres humanos (o, si no tanto, al menos un volumen de textos realmente extenso). El lsa aborda la cuesti\u00f3n de la experiencia sobre el lenguaje de una forma elegante y encomiable, fundamentalmente por la cantidad de textos que es capaz de manipular (aunque sea en formato escrito) y porque a partir de ah\u00ed es capaz de simular aspectos psicol\u00f3gicos relevantes. Desde nuestro punto de vista, el valor te\u00f3rico m\u00e1s importante del lsa es que se describen unos mecanismos de acci\u00f3n que permiten simular la adquisici\u00f3n de significado lidiando con el fen\u00f3meno de la pobreza del est\u00edmulo y manifestando claramente que, incluso, con las limitaciones emp\u00edricas a las que estamos expuestos, existe una buena soluci\u00f3n para llegar a una representaci\u00f3n sem\u00e1ntica de las palabras. La soluci\u00f3n al problema de plat\u00f3n (v\u00e9ase landauer y dumais, 1997) se da por un proceso de generalizaci\u00f3n a partir de los contextos, gracias al cual el conocimiento de unas palabras nos puede dar pistas para conocer otras sin que est\u00e9n \u00e9stas presentes. Este proceso de inferencia en el lsa se basa en el conocimiento de las palabras a trav\u00e9s de relaciones indirectas proporcionadas por otras palabras (jorge-botana et al., En prensa). Las relaciones indirectas se dan por el contexto, ambiente o familia de palabras. Si se llevan los mecanismos del lsa al ser humano y poniendo un ejemplo, el cerebro podr\u00eda dar el salto o inferencia y comprender que las palabras autom\u00f3vil y coche se acompa\u00f1an de contextos parecidos, de modo que un buen d\u00eda, leyendo o escuchando la palabra coche salta un resorte que nos hace comprender la palabra autom\u00f3vil. Dicho de otro modo, una apuesta fuerte por el lsa recae en que es capaz de simular la adquisici\u00f3n de vocabulario mediante conexiones indirectas, a partir de un sistema totalmente interrelacionado en el que un cambio en un elemento cambia el resto de los elementos. La generalizaci\u00f3n de los contextos es todo lo que necesitamos para aprender qu\u00e9 significan las palabras, es decir, para adquirir una representaci\u00f3n sem\u00e1ntica de las palabras. Con una experiencia limitada pero teniendo un sistema \u00c2\u00bfinteligente\u00c2\u00bf que perciba las regularidades del ambiente, encajaremos las palabras en su sitio correspondiente y podremos llegar a comprender sus significados. Encajar las palabras donde corresponde en su espacio sem\u00e1ntico es cuesti\u00f3n de que el sistema sea capaz de simplificar la estructura inabarcable y contingente de la experiencia. Esto lo resuelve tambi\u00e9n la teor\u00eda de forma elegante con la reducci\u00f3n de dimensiones por medio de la descomposici\u00f3n en valores singulares. La reducci\u00f3n de dimensiones con esta t\u00e9cnica matem\u00e1tica tiene el papel de dar orden y sentido al lenguaje, de extraer las regularidades sem\u00e1nticas de las palabras. Elimina el ruido de las subjetividades y deja la esencia del significado.  \u00c2\u00bfpor qu\u00e9 no necesitamos estar expuestos demasiadas veces a la palabra autom\u00f3vil para comprender su significado? Seg\u00fan el mecanismo propuesto, al estar expuestos a la palabra coche y, m\u00e1s importante, a las palabras que rodean a coche, es mucho m\u00e1s f\u00e1cil comprender la palabra autom\u00f3vil al estar tambi\u00e9n rodeada de un contexto muy parecido al de la palabra coche (v\u00e9ase el contexto com\u00fan en la figura 6.1). Este hecho, acelera mucho la comprensi\u00f3n de la palabra autom\u00f3vil. El mecanismo de generalizaci\u00f3n se dar\u00eda por la descomposici\u00f3n en valores singulares, que capta que ambas palabras se rodean de contextos parecidos, aun cuando no hayan aparecido nunca juntas. La descomposici\u00f3n en valores singulares es un mecanismo de reducci\u00f3n de informaci\u00f3n y de generalizaci\u00f3n. En esta t\u00e9cnica matem\u00e1tica todas las palabras dependen del resto. Las palabras que aparecen son tan importantes como las que no aparecen en un momento dado. Esta t\u00e9cnica hace cambiar la situaci\u00f3n de las palabras con cada nueva exposici\u00f3n al lenguaje, pues el movimiento de una palabra implica el movimiento del resto. La descomposici\u00f3n en valores singulares es un tejido enorme de ecuaciones para representar cada t\u00e9rmino, de forma que un cambio en una ecuaci\u00f3n mueve todo el sistema. La representaci\u00f3n vectorial de las palabras cambia con cada nuevo contexto.  el lsa es una herramienta que trata la sem\u00e1ntica y, adem\u00e1s, la trabaja con \u00e9xito. Consigue simplificar un sistema tan vasto y extenso como la sem\u00e1ntica de las palabras al aunarlas en un espacio simplificado y reducido de dimensiones, un espacio sem\u00e1ntico que tiene la capacidad de emular correctamente el comportamiento humano. Y esto lo ha hecho sin tener que recurrir apenas a estructuras u \u00f3rganos innatos, sin las habituales restricciones mentalistas (landauer y dumais, 1997). Es verdad que el lsa no necesita los a priori comunes que se establecen en otro tipo de teor\u00edas m\u00e1s innatistas, pero tampoco ser\u00eda justo decir que el lsa prescinde por completo de presupuestos mentalistas. Hay dos elementos que a nuestro juicio en la teor\u00eda del lsa son asunciones de lo que el cerebro tendr\u00eda que hacer de forma natural, dos aspectos que al lsa le vienen dados. Por un lado al lsa le viene dada una separaci\u00f3n natural de los contextos. El lsa toma como punto de partida los contextos, as\u00ed que de alguna forma los creadores del lsa tendr\u00e1n que suponer que la mente es capaz de separar de forma significativa unidades contextuales que se procesan como experiencias separadas. Debe haber alg\u00fan mecanismo innato que prepare al cerebro para separar de forma natural los cambios en el ambiente (dawkins, 2002). Por otro lado, est\u00e1 la asunci\u00f3n de que la mente es capaz de simplificar la acumulaci\u00f3n de experiencias. Nos referimos a c\u00f3mo llega el lsa a un espacio en el que se muestren las regularidades del lenguaje. La reducci\u00f3n de dimensiones es algo que tambi\u00e9n que le viene dado al lsa. Sin embargo estas dos asunciones no representan ning\u00fan punto de vista problem\u00e1tico, ya que landauer y dumais (1997) tampoco han negado organizaciones innatas en el cerebro que nos capacite para el lenguaje, aunque a decir verdad, tambi\u00e9n ser\u00eda justo se\u00f1alar que no justifican ni dan pruebas de c\u00f3mo llegamos los humanos a hacer estas dos cuestiones, ni de si hay evidencias experimentales o de tipo neurol\u00f3gico que avalen de alguna manera estos hechos.   el lsa es una teor\u00eda inmersa en el plano simb\u00f3lico y sin conexi\u00f3n con el mundo  para landauer, el lsa se sustenta en la noci\u00f3n de lenguaje del segundo wittgenstein seg\u00fan el cual el significado depende de en qu\u00e9 actividad de la vida se d\u00e9 el lenguaje. Para el fil\u00f3sofo, el significado de una palabra no tiene una referencia inamovible en el sentido de san agust\u00edn, sino que depende del uso que se d\u00e9 a la palabra. El segundo wittgenstein no habla de contexto expl\u00edcitamente, sino de actividad (hadot, 2007). Lo que no queda demasiado claro es si landauer y dumais siguen todas las implicaciones de este gran fil\u00f3sofo, ya que para wittgenstein el lenguaje no es una herramienta que d\u00e9 luz a los pensamientos, sino que los constri\u00f1e (pinker, 2002). \u00c2\u00bflos l\u00edmites del lenguaje [&#8230;] Significan los l\u00edmites de mi mundo\u00c2\u00bf dijo wittgenstein. Tal vez landauer y dumais no lleven tan lejos lo que hay detr\u00e1s de esta aseveraci\u00f3n para la que el lenguaje representar\u00eda el medio de pensamiento, m\u00e1s que una herramienta que ayuda o complementa al pensamiento. Muchas de las teor\u00edas psicol\u00f3gicas del siglo xx han concebido el lenguaje as\u00ed, hundiendo sus ra\u00edces en el concepto de tabla rasa. Tambi\u00e9n la filosof\u00eda del pasado siglo ha estado salpicada con la noci\u00f3n de que lenguaje y pensamiento son una misma cosa, hasta llevarlo al extremo de los post-estructuralistas como ronald barthes o jacques derrida (sebrelli, 2007). Muchas de estas ideas est\u00e1n detr\u00e1s de la ling\u00ed\u00bc\u00edstica, cuya metodolog\u00eda fue adoptada por los estructuralistas y que defienden algo que ya hemos resaltado como cr\u00edtica al lsa: la idea de que las palabras se definen por su relaci\u00f3n con el resto de ellas. El lenguaje se sumerge en un c\u00edrculo autorreferencial de modo que la forma natural de pensar en el lenguaje es como un sistema independiente de la realidad, un sistema arbitrario que no describe el mundo ni transmite pensamientos (pinker, 2002). Lo m\u00e1s probable es que los creadores del lsa conciban el lenguaje no como una prisi\u00f3n del pensamiento, ni tampoco como una limitaci\u00f3n del sujeto encerrado entre los l\u00edmites del lenguaje. A la vista de la concepci\u00f3n actual de la psicolog\u00eda es m\u00e1s probable que conciban el lenguaje como un sistema abierto al mundo. Sin embargo, sea como sea, landauer, dumais y dem\u00e1s seguidores, no han salido del plano simb\u00f3lico en el que se mueve la herramienta cuando proponen al lsa como teor\u00eda de adquisici\u00f3n de conocimiento, lo cual lo ha convertido en fuente de cr\u00edticas por teor\u00edas diferentes entre las que destacan las teor\u00edas corp\u00f3reas (barsalou, 1999; de vega, 2002, 2005; glenberg y robertson, 2000; zwaan, 2004). Landauer y dumais, tampoco se han ocupado de refrendar sus opiniones a partir de evidencias neurol\u00f3gicas que correlacionen con su modelo.   en definitiva, es realmente notorio y elogiable c\u00f3mo landauer y dumais dan una soluci\u00f3n al problema de la inconmensurabilidad de la experiencia para llegar a una representaci\u00f3n del significado de las palabras. La sola propuesta de un mecanismo plausible ya es un ejercicio enormemente valioso, entre otras cosas porque muchos de los modelos de adquisici\u00f3n del lenguaje se ven imposibilitados a hacer simulaciones realistas \u00c2\u00bfal  menos en cuanto a cantidad de lenguaje (landauer y dumais, 1997). Que tal mecanismo utilice como base el contexto tambi\u00e9n es muy valioso al menos porque le da verosimilitud al modelo, no es un mecanismo en el que subyacen propuestas et\u00e9reas y sacadas ad hoc, m\u00e1s cuando el contexto recibe apoyo desde muchas teor\u00edas psicol\u00f3gicas (v\u00e9ase venegas, 2006). Vemos que el lsa tiene un modelo del hombre m\u00e1s af\u00edn con la noci\u00f3n de tabla rasa, con el empirismo y con la idea de que el ser humano es altamente configurable o moldeable por la experiencia. Como teor\u00eda computacional, sin embargo, carece de una vinculaci\u00f3n con el mundo, con lo corp\u00f3reo y con la realidad. \u00c2\u00bfqu\u00e9 pensamos del lsa entonces como modelo te\u00f3rico?, \u00c2\u00bfes esto todo lo que necesitamos para explicar la adquisici\u00f3n de significado? Para nosotros la respuesta es no. La elegancia con la que el lsa explica la adquisici\u00f3n de conocimiento no implica que dicha explicaci\u00f3n sea correcta, al menos no completamente. A nuestro modo de ver el principal problema del lsa es que no sale del plano simb\u00f3lico. Es un sistema encerrado en s\u00ed mismo y el ser humano es, como cualquier ser vivo, alguien que interacciona constantemente con el mundo que le rodea. Siguiendo el ejemplo de la habitaci\u00f3n china de searle (1980), si por un momento podemos imaginarnos a dos seres humanos que no hayan tenido el m\u00e1s m\u00ednimo contacto con el mundo real y que emitan indefinidamente signos arbitrarios resulta dif\u00edcil pensar que alguna vez podr\u00edan comprender algo, incluso aunque esos signos que emiten sean contextualmente coherentes. Nuestra mente tal vez podr\u00eda aprender que el s\u00edmbolo x se relaciona mucho con el s\u00edmbolo y, pero al no haber nada que los haya conectado con el mundo, al no haber ning\u00fan tipo de referente, la l\u00f3gica nos dice que x ser\u00eda \u00fanicamente un s\u00edmbolo carente de significado, lo mismo que y. Todo esto entronca con una concepci\u00f3n muy mentalista, la del fantasma en la m\u00e1quina (pinker, 2002), la dualidad cuerpo y alma o la noci\u00f3n de que la mente es independiente del cuerpo. A nuestro modo de ver necesitamos un sustrato, un suelo en el que pisar, una conexi\u00f3n con el mundo, un modelo que al menos al principio parta de la realidad. Es cierto que landauer, dumais y otros han subrayado que el lsa no es una teor\u00eda completa de adquisici\u00f3n de la sem\u00e1ntica, pero no han hecho hincapi\u00e9 tampoco en la necesidad de estrechar el lazo entre la persona y el mundo.  parece haber muchas evidencias a favor del innatismo ling\u00ed\u00bc\u00edstico (pinker, 1994), sobre todo en lo que a los aspectos formales del lenguaje se refiere (chomsky, 1991), aunque tambi\u00e9n esta postura se ha llevado al campo de la sem\u00e1ntica (pinker, 2007). Por ejemplo, seg\u00fan pinker (2007) hay argumentos a favor para defender la idea kantiana de que tenemos unos a priori en nuestro cerebro producto de siglos de evoluci\u00f3n que nos permiten afrontar la experiencia. Los a priori que escoge pinker de kant son la sustancia, la causalidad y el espacio y tiempo. Para pinker representan el contenido sem\u00e1ntico b\u00e1sico de las palabras (sustantivos, verbos, etc), unas estructuras que nos posibilitan y adem\u00e1s nos dirigen la comprensi\u00f3n del mundo. Por ejemplo, el verbo tirar podr\u00eda comprenderse al principio como una acci\u00f3n que genera una fuerza en un espacio, fruto de una experiencia vivida por un ni\u00f1o (\u00c2\u00bf\u00c2\u00a1juan, t\u00edrale la pelota al perro!\u00c2\u00bf). Por medio de estructuras innatas gramaticales tirar es la acci\u00f3n en un espacio que acomete un agente, juan, y que tiene un objeto, pelota y un complemento indirecto el perro. La adquisici\u00f3n no es independiente del mundo, est\u00e1 enlazada en \u00e9l. La causalidad, el espacio o el tiempo como artilugios mentales no se conciben como en tiempos de kant. El concepto de espacio del cerebro no es equivalente a la geometr\u00eda euclidiana, sino que responde a unas concepciones m\u00e1s intuitivas y m\u00e1s simples del espacio. Por ejemplo, el ser humano podr\u00eda pensar en una carretera como algo que tiene una dimensi\u00f3n principal, como una l\u00ednea. El tiempo tampoco es una categor\u00eda delimitada por trazos continuos y constantes y el ser humano suele conferirle una dimensi\u00f3n espacial: el tiempo visto en una l\u00ednea en la que habitualmente ubicamos el pasado, el presente y el futuro. Tampoco la causalidad se interpreta en t\u00e9rminos de la fuerza tal como la concibe la f\u00edsica cl\u00e1sica, sino como una imagen-esquema de din\u00e1mica de fuerzas (de vega, 2005; pinker, 2007 refiri\u00e9ndose a la concepci\u00f3n de leonard talmy). Los a priori conectan el mundo con el lenguaje, el significado con nuestra realidad externa. Del mismo modo, las teor\u00edas corp\u00f3reas subrayan las evidencias neurol\u00f3gicas que han emergido en los \u00faltimos a\u00f1os que parecen mostrar el v\u00ednculo que hay entre el significado y las zonas sensoriales del cerebro, las neuronas espejo o las \u00e1reas motoras (de vega, 2005). Comprendemos las palabras en estrecho v\u00ednculo con el mundo, comprendemos dentro de un modelo situacional y no a partir de unas entidades inamovibles. La palabra coche nos evocar\u00e1 cosas diferentes si estamos hablando del campeonato de f\u00f3rmula 1 o si hablamos de un parking. Las palabras no se comprenden dentro de un c\u00edrculo autorreferencial sin conexi\u00f3n con el mundo. \u00c2\u00bfc\u00f3mo se podr\u00eda simular en un ordenador todas estas experiencias por las que el humano aprende los significados de las palabras? Kintsch (2008) habla de distintos niveles de an\u00e1lisis (perceptual, emocional o motor) que l\u00f3gicamente complican el asunto much\u00edsimo para los modelos computacionales y \u00e9l prefiere tratarlos de forma independiente m\u00e1s que integrados en un \u00fanico sistema, ya que el estado actual de la ciencia no puede dar cuenta de estos modelos integrados. Volveremos sobre esto m\u00e1s adelante.  conciliar el plano simb\u00f3lico del lsa con el plano m\u00e1s corp\u00f3reo  nosotros sin embargo, aun estando de acuerdo en estas limitaciones del lsa dif\u00edcilmente salvables cuando tratamos de justificar la herramienta como una teor\u00eda de adquisici\u00f3n de conocimiento, tambi\u00e9n queremos rendir cuentas al plano simb\u00f3lico, llegando a una postura conciliadora entre las teor\u00edas corp\u00f3reas y a las teor\u00edas computacionales. Nos unimos a la propuesta de kintsch (2007, 2008) en la que habla de la necesidad de aunar el plano corp\u00f3reo con el plano simb\u00f3lico. Vayamos por pasos. Por lo que sabemos, el lsa es capaz de simular correctamente muchos aspectos psicol\u00f3gicos del lenguaje. Como hemos visto hay sobradas evidencias de su \u00e9xito (landauer, 2002; landauer y dumais, 1997; landauer, foltz et al., 1998). Si es capaz de eso es razonable postular que su representaci\u00f3n de las palabras puede asemejarse a las que tenemos nosotros en el cerebro. Nosotros compartimos la opini\u00f3n de lowerse (2007) que plantea que la cuesti\u00f3n no es si la comprensi\u00f3n es simb\u00f3lica o corp\u00f3rea, sino hasta qu\u00e9 punto es lo uno y lo otro. Desde nuestro punto de vista la comprensi\u00f3n puede tener lugar en dos niveles de procesamiento, uno m\u00e1s inconsciente y simb\u00f3lico, y luego otro que es m\u00e1s consciente y corp\u00f3reo. La parte m\u00e1s inconsciente ser\u00eda un nivel de representaci\u00f3n autom\u00e1tico y superficial, capaz de procesar gran cantidad de lenguaje en un intervalo de tiempo muy breve. La activaci\u00f3n simb\u00f3lica que se realice a un nivel inconsciente pasar\u00eda a ser consciente en determinados momentos, lo que realmente se nos aparece a los seres humanos como comprensi\u00f3n. En esta fase m\u00e1s consciente, tal vez estrechamente vinculado a lo que tenemos en la memoria de trabajo, podr\u00edamos activar \u00e1reas sensoriomotoras en ese proceso en el que vinculamos los s\u00edmbolos con el mundo. No proponemos ning\u00fan modelo espec\u00edfico de procesamiento de lenguaje, \u00fanicamente se\u00f1alamos c\u00f3mo podr\u00edan ser compatibles los dos planos, el simb\u00f3lico y el corp\u00f3reo, en la comprensi\u00f3n y procesamiento del lenguaje. Ambos niveles probablemente interactuar\u00edan aliment\u00e1ndose mutuamente. Realmente, lo que queremos significar aqu\u00ed es que es posible que el ser humano trabaje en parte con una representaci\u00f3n meramente simb\u00f3lica del lenguaje. Kinstch (2007) se\u00f1ala que este plano supone procesar como si estuvi\u00e9semos consultando un mapa, a\u00fan no en vinculaci\u00f3n directa con el mundo real, sino en un nivel que podr\u00edamos llamar isomorfo de segundo orden. Resulta muy atractiva su idea de por qu\u00e9 cuando consultamos un mapa no representamos el conocimiento directamente, sino que establecemos la relaci\u00f3n entre significados. Por ejemplo, \u00e9l considera lo que ocurre con algunas medidas f\u00edsicas que podr\u00edan considerarse de primer orden y otras derivadas de ellas que ser\u00edan de segundo orden. Si medimos la distancia en metros entre dos ciudades tendr\u00edamos una medida de primer orden. Si lo hacemos en t\u00e9rminos de la velocidad tendr\u00edamos una medida derivada, de segundo orden. En el primer caso tenemos una representaci\u00f3n de la distancia isom\u00f3rfica de la realidad, una medida real, sin embargo, cuando decimos que tardamos 3 horas en llegar de una ciudad a otra estamos representando la distancia indirectamente, en t\u00e9rminos de la velocidad. Una medida para los f\u00edsicos muy \u00fatil son los a\u00f1os luz, para medir distancias astron\u00f3micas, que nos permite comprender la realidad mejor que si hablamos en distancias absolutas. Lowerse (2007) apunta en este sentido que cuando leemos un texto deber\u00eda sorprendernos la enorme cantidad de palabras que procesamos y de la que no somos conscientes individualmente aunque, sin embargo, en conjunto, tengamos la apariencia de comprender lo que se nos dice. Este procesamiento se antoja muy superficial y autom\u00e1tico, ser\u00eda un procesamiento en el que los s\u00edmbolos se relacionan entre s\u00ed. S\u00f3lo durante unos breves intervalos de tiempo parece que cierta informaci\u00f3n se activa en la mente conscientemente, sabemos de lo que estamos leyendo. Seguramente en el nivel simb\u00f3lico, el procesar unos s\u00edmbolos activan inmediatamente otros s\u00edmbolos (lo que en lsa podr\u00edan ser vecinos sem\u00e1nticos) y s\u00f3lo una porci\u00f3n relevante de esa activaci\u00f3n simb\u00f3lica es lo que finalmente vinculamos con el mundo, lo que se nos hace consciente y en la que los s\u00edmbolos pasan a un plano m\u00e1s corp\u00f3reo, donde en la comprensi\u00f3n act\u00faan otros planos como la creaci\u00f3n de conceptos, la creaci\u00f3n de im\u00e1genes o las emociones. Por supuesto, en este procesamiento simb\u00f3lico, habr\u00eda que explicar c\u00f3mo y por qu\u00e9 se activan determinados conceptos, si se opera en la memoria a corto plazo o en otros sistemas, qu\u00e9 mecanismos hacen que se delimite una determinada informaci\u00f3n relevante y no otra, c\u00f3mo opera en el cerebro este procesamiento simb\u00f3lico, si es o no independiente de las \u00e1reas sensoriomotoras, si puede formar parte de un sistema aut\u00f3nomo o est\u00e1 vinculado con otros sistemas, etc. Desde nuestra modesta opini\u00f3n, \u00fanicamente decimos que es posible que procesemos parte de la informaci\u00f3n a un nivel que puede ser puramente simb\u00f3lico. Podr\u00eda ser una cuesti\u00f3n de grado y ni siquiera dos planos de procesamiento (isom\u00f3rfico de primer y segundo orden), un procesamiento en el que var\u00eda la automaticidad y la conciencia, de modo que hay algunos m\u00e1s inconscientes y otros m\u00e1s conscientes y vinculados con el mundo, no lo sabemos, sin embargo no parece una idea muy descabellada pensar que procesamos parte del lenguaje a un nivel simb\u00f3lico. \u00c2\u00bfcu\u00e1l es entonces nuestra lanza a favor del lsa? Si sospechamos que efectivamente parte de la informaci\u00f3n verbal la procesamos a un nivel simb\u00f3lico y dado que el lsa parece simular bien tareas psicol\u00f3gicamente relevantes con la sem\u00e1ntica del lenguaje, podr\u00edamos decir que el lsa es realmente una buena teor\u00eda de la representaci\u00f3n del conocimiento. L\u00f3gicamente no es una teor\u00eda sobre el procesamiento del conocimiento. El conocimiento representado, adem\u00e1s, ser\u00eda a nivel simb\u00f3lico, \u00fanicamente simb\u00f3lico y resaltamos lo de \u00fanicamente porque ya hemos hablado de la insuficiencia e implicaciones de movernos exclusivamente en el plano simb\u00f3lico.  kintsch (2008) ha expuesto tambi\u00e9n una idea muy reveladora. \u00c2\u00bfhasta qu\u00e9 punto el plano simb\u00f3lico refleja o mimetiza adecuadamente el mundo real? La facultad del lenguaje no ser\u00eda muy \u00fatil si no representase fidedignamente el mundo. Una facultad que evolutivamente ha podido emerger para comunicarnos deber\u00eda ser un reflejo bastante bueno del mundo que representamos. Cuando kintsch (2008) o lowerse (2007) han comprobado si el plano simb\u00f3lico se acerca m\u00e1s a lo corp\u00f3reo de lo que los cr\u00edticos proponen (glenberg y robertson, 1999), han visto que la mimetizaci\u00f3n es mucho mejor de lo que parece. Ambos han utilizado algoritmos adicionales a partir de la representaci\u00f3n vectorial del lsa (el algoritmo de predicaci\u00f3n de kintsch es el n\u00facleo de sus experimentos; kintsch, 2001). Por ejemplo, lowerse (2007) muestra que los d\u00edas de la semana contiguos se parecen m\u00e1s en el lsa que d\u00edas separados, tambi\u00e9n los meses, o las ciudades cuando las medimos en distancias f\u00edsicas. La representaci\u00f3n simb\u00f3lica, se\u00f1ala lowerse, es m\u00e1s parecida al mundo de lo que se piensa. Kintsch (2008) muestra que cuando restringimos los contextos de las palabras (para kintsch el espacio sem\u00e1ntico del lsa es una representaci\u00f3n demasiado libre de contextos), adem\u00e1s de tratar adecuadamente el fen\u00f3meno de la polisemia, podemos emular efectos de priming sem\u00e1ntico. Lo que estos autores han hecho en gran medida es trabajar con la representaci\u00f3n simb\u00f3lica del lsa para luego utilizarla con algoritmos adicionales que procesan esa representaci\u00f3n. Han comprobado que los resultados a los que llegan contienen una correspondencia entre lo perceptual y lo simb\u00f3lico mayor de lo que a priori podr\u00eda parecer.  hay otro asunto sobre el que merece la pena llamar la atenci\u00f3n y que podr\u00eda ser muy revelador. Parece indudable que hay palabras que conocemos \u00fanicamente por su lectura (de hecho landauer y dumais (1997) han estimado que las personas aprenden tres cuartas partes del vocabulario a partir de la lectura), palabras que posiblemente nunca las hayamos o\u00eddo en boca de nadie (o un n\u00famero de veces escaso) y que sin embargo forman parte de nuestro acervo l\u00e9xico. Palabras, adem\u00e1s, que no hayamos consultado en un diccionario (como tantas otras) y que podemos declarar que conocemos. Probablemente sea dif\u00edcil imaginarse c\u00f3mo conocemos esas palabras si no es por el contexto en el que han aparecido. Estas palabras no tienen por qu\u00e9 comprenderse desconectadas del mundo, sino tambi\u00e9n de forma corp\u00f3rea y en relaci\u00f3n con el mundo, como el resto de las palabras. Si por ejemplo, imaginamos que la palabra cicatero no la hemos escuchado nunca sino solamente le\u00eddo, su significado puede evocarnos lo mismo que otras palabras similares como ruin o mezquino, palabras que tienen, como las otras, su parte corp\u00f3rea. Tal vez evoque una imagen de alguien desagradable dentro de una situaci\u00f3n concreta o, por qu\u00e9 no, una emoci\u00f3n negativa. Lo importante de esto es que efectivamente, el contexto escrito puede proporcionarnos la base suficiente para aprender el significado de las palabras y en esta ocasi\u00f3n podemos derivar el significado de forma opuesta como cabr\u00eda pensar con las primeras palabras que aprende un ni\u00f1o: a partir de experiencias perceptuales y con lenguaje oral. El s\u00edmbolo ahora se ha asentado en el cerebro por la similitud de contextos en lenguaje escrito con otras palabras que ya conoc\u00edamos (ruin, mezquino) y acaba present\u00e1ndose como una palabra que conocemos a un nivel mucho m\u00e1s vinculado con el mundo (im\u00e1genes, emociones, etc). Es decir, aprender palabras as\u00ed supone ir de lo incorp\u00f3reo a lo corp\u00f3reo. Cicatero la primera vez que la vemos escrito no nos dice nada, pero cuando accedemos a su significado, ya sea por el contexto o por un diccionario, la vinculamos con el mundo y nos provoca situaciones y emociones. La virtud de esto es que no necesitamos \u00fanicamente la experiencia directa y real (m\u00e1s all\u00e1 de lo escrito) para adquirir significados nuevos, sino unos mecanismos que permita generalizar nuestro conocimiento desde un plano simb\u00f3lico a un plano m\u00e1s corp\u00f3reo.   por supuesto, resulta l\u00f3gico esperar que, ontol\u00f3gicamente, el plano simb\u00f3lico s\u00f3lo se d\u00e9 tras un n\u00famero de experiencias significativas, experiencias vitales de las que el ni\u00f1o se ha beneficiado y no al rev\u00e9s. El ni\u00f1o no nace con s\u00edmbolos ling\u00ed\u00bc\u00edsticos de modo que en una primera instancia los s\u00edmbolos no derivan en un conocimiento de primer orden o directo del mundo. \u00c2\u00bfc\u00f3mo operan los mecanismos para la adquisici\u00f3n de significado de las palabras? Supongamos que el ni\u00f1o aprende la palabra malo porque ha escuchado muchas veces frases del tipo \u00c2\u00bf\u00c2\u00a1no seas malo!, Eso no se hace\u00c2\u00bf. Esa palabra el ni\u00f1o la asocia con situaciones negativas, como algo que suscita reacciones negativas en los dem\u00e1s, por ejemplo, en un principio el s\u00edmbolo lo puede asociar con la imagen de sus familiares enfadados. La relaci\u00f3n entre el s\u00edmbolo y el mundo es de primer orden. El ni\u00f1o, un tiempo despu\u00e9s, leer\u00e1 o escuchar\u00e1 palabras como mezquino o ruin. Las palabras ruin y mezquino pueden aparecer en p\u00e1rrafos que lea el ni\u00f1o o que las escuche en su medio. Ir\u00e1 poco a poco asociando que esas palabras se rodean de situaciones negativas, sabr\u00e1 que se asocian a un comportamiento inapropiado y que se refieren a una descripci\u00f3n de una persona. Paulatinamente, cabe esperar que los s\u00edmbolos vayan aproxim\u00e1ndose al significado de malo y a otras palabras afines. Veamos c\u00f3mo emerge el conocimiento de la palabra cicatero. Tenemos que explicar su adquisici\u00f3n a trav\u00e9s de la capacidad de inferir el significado, solamente a partir de lenguaje escrito y a trav\u00e9s de relaciones indirectas. Al principio leemos la palabra cicatero y no la comprendemos. Un mes m\u00e1s tarde leemos la palabra cicatero nuevamente pero seguimos sin comprenderla. Entretanto, nuestro cerebro en un plano no consciente comienza a ubicar ese s\u00edmbolo junto con s\u00edmbolos como ruin o mezquino. De pronto un d\u00eda, leemos un p\u00e1rrafo en el que aparece la palabra mezquino y desde ese momento sabr\u00edamos explicitar lo que significa la palabra cicatero. Hemos aprendido la palabra, tenemos un conocimiento que va m\u00e1s all\u00e1 de la relaci\u00f3n simb\u00f3lica pues ser\u00edamos capaces de pensar en la palabra cicatero si nos preguntan por ella con una determinada imagen dentro de una situaci\u00f3n o evoc\u00e1ndonos una emoci\u00f3n negativa. A partir de ese momento podr\u00edamos definirla como en un diccionario, es decir, la conocemos directamente vinculada con el mundo, tenemos un l\u00e9xico mental de l<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Datos acad\u00e9micos de la tesis doctoral \u00ab<strong>El an\u00e1lisis sem\u00e1ntico latente (l.s.a.) \u00c2\u00bfes una teor\u00eda psicol\u00f3gica o una herramienta de an\u00e1lisis sem\u00e1ntico?<\/strong>\u00ab<\/h3>\n<ul>\n<li><strong>T\u00edtulo de la tesis:<\/strong>\u00a0 El an\u00e1lisis sem\u00e1ntico latente (l.s.a.) \u00c2\u00bfes una teor\u00eda psicol\u00f3gica o una herramienta de an\u00e1lisis sem\u00e1ntico? <\/li>\n<li><strong>Autor:<\/strong>\u00a0 Ricardo Olmos Albacete <\/li>\n<li><strong>Universidad:<\/strong>\u00a0 Aut\u00f3noma de Madrid<\/li>\n<li><strong>Fecha de lectura de la tesis:<\/strong>\u00a0 21\/07\/2009<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Direcci\u00f3n y tribunal<\/h3>\n<ul>\n<li><strong>Director de la tesis<\/strong>\n<ul>\n<li>Jos\u00e9 Antonio Le\u00f3n Casc\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li><strong>Tribunal<\/strong>\n<ul>\n<li>Presidente del tribunal: Manuel De vega rodriguez <\/li>\n<li>vicente Sanjose lopez (vocal)<\/li>\n<li>diana rosario P\u00e9rez mar\u00edn (vocal)<\/li>\n<li>Jos\u00e9 Juan Ca\u00f1as delgado (vocal)<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tesis doctoral de Ricardo Olmos Albacete En esta tesis hemos abordado una amplia introducci\u00f3n te\u00f3rica del lsa. 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