El fuego es la luz y el calor que se desprenden durante la combustión, la reacción química en la que un material arde al combinarse con el oxígeno del aire.

Dos etapas en el dominio del fuego
El ser humano llegó a dominar el fuego probablemente en dos grandes etapas.
La primera empezó cuando alguien decidió mantener encendidos los rescoldos de un incendio natural, provocado por un rayo o una erupción volcánica. No se sabe con precisión cuándo ocurrió esto por primera vez, pero se han encontrado restos de cenizas en yacimientos de Homo erectus de hasta 1 millón de años de antigüedad. Hoy en día, algunos pueblos como los habitantes de las islas de Andamán han mantenido tradicionalmente esta práctica de conservar el fuego sin saber cómo encenderlo desde cero.
La segunda etapa llegó mucho después, cuando se descubrió que las chispas producidas al golpear dos trozos de sílex podían encender un montón de yesca (hojas secas y ramitas). De forma independiente, en otros lugares se descubrió también que frotar entre sí dos trozos de madera de dureza distinta podía producir fuego por fricción.
Por qué cambió todo
Saber encender fuego a voluntad cambió por completo la vida de nuestros antepasados: les permitió calentarse en invierno, iluminar la oscuridad, cocinar los alimentos (lo que además facilita mucho su digestión), endurecer al fuego las puntas de sus herramientas de madera y, mucho más tarde, fundir metales.