Los objetos vistos a través de una lupa parecen mucho más grandes. Si se observan los astros a través de una combinación de varias lentes, montadas en un tubo, pueden verse detalles que resultan invisibles a simple vista. A ese instrumento lo llamamos, según cómo esté construido, anteojo astronómico o telescopio.

Dos formas distintas de ampliar la imagen: lentes o espejos
No hay que confundir el anteojo astronómico (también llamado telescopio refractor) con el telescopio reflector:
- En el anteojo astronómico, la imagen se forma haciendo pasar la luz a través de una combinación de lentes y, a veces, prismas. El problema es que, al atravesar varias lentes de cristal grueso, la luz se va debilitando, y el astro se ve menos nítido a medida que se aumenta más su imagen. Además, su capacidad de aumento es limitada.
- En el telescopio reflector, en cambio, un espejo cóncavo recoge y concentra la luz sin que esta tenga que atravesar ningún cristal grueso. Esto permite obtener una imagen mucho más nítida, que además puede volver a ampliarse con un segundo espejo y un ocular. Por eso los telescopios modernos son casi siempre reflectores.

Como los telescopios más grandes pueden alcanzar dimensiones enormes, necesitan motores auxiliares para moverse y enormes cúpulas que los protejan de la intemperie.
De los telescopios de aficionado al telescopio Hubble
Hoy en día, telescopios espaciales como el Hubble, en órbita alrededor de la Tierra, han relegado el uso de anteojos y telescopios refractores caseros casi por completo al terreno de la afición amateur. Los grandes observatorios profesionales del mundo utilizan telescopios reflectores muchísimo más avanzados, con espejos de varios metros de diámetro.

Dudas de otros estudiantes
Preguntas y respuestas de estudiantes sobre este tema.
muy curioso, nunca había oído hablar de este término pero me parece francamente interesante. Gracias a esta web por mantener nuestra curiosidad siempre saciada. Seguir así.