El cafeto es un árbol que se supone originario de Etiopía y que hoy se cultiva sobre todo en plantaciones de África y América. Las semillas de su fruto son verdes o amarillentas en crudo, pero una vez tostadas adquieren un bonito color castaño oscuro.

De la cereza al grano de café
Si no se poda periódicamente, un cafeto puede llegar a alcanzar hasta 15 metros de altura, lo que haría muy difícil recoger sus frutos. Por eso, en las plantaciones se mantiene siempre bajo, a una altura cómoda para la recolección.
El fruto del cafeto es parecido a una pequeña cereza verde que, al madurar, se vuelve de color rojo. Dentro de su pulpa hay normalmente dos semillas, con una cara plana marcada por un surco: son los que conocemos como granos de café.
Del grano al café que bebemos
El café crudo se tuesta y se muele antes de prepararse, normalmente haciendo pasar agua caliente por un filtro con el café molido. Muchos aficionados mezclan distintas variedades para conseguir un sabor concreto: café de Colombia, café de Brasil, café torrefacto…
Hoy en día, con las cafeteras de cápsulas, es posible probar muchas variedades distintas de café con solo cambiar la cápsula.