Las olas se forman principalmente por los fuertes vientos que soplan mar adentro, lejos de la costa. Esas olas pueden viajar largas distancias empujadas por el viento hasta llegar a las playas. También pueden originarse por corrientes, mareas o terremotos y erupciones volcánicas submarinas.

Cuanto más viento, más grandes
Una ola crece porque va absorbiendo energía del viento que sopla sobre ella, así que cuanto más tiempo y más fuerte sople el viento en una misma dirección, más alta puede llegar a ser la ola. Las olas más grandes se forman precisamente cuando coinciden viento muy fuerte, mucha duración y una dirección constante.
La parte más alta de una ola se llama cresta, y la parte más baja, entre dos crestas, se llama valle o seno.
Los tsunamis son distintos
Un tipo particular de ola es el tsunami, que no se debe al viento sino a terremotos o erupciones volcánicas submarinas: un movimiento brusco del fondo marino desplaza una enorme masa de agua de golpe, generando una ola que puede viajar a gran velocidad y crecer muchísimo al acercarse a la costa.