La agricultura es el conjunto de técnicas utilizadas para producir plantas de forma controlada. Surgió de manera independiente en al menos tres regiones distintas del mundo.

Tres orígenes independientes
- Hace unos 10.000 años, los habitantes de Oriente Próximo (la región del actual Irak, Siria, Israel…) empezaron a cultivar trigo y cebada.
- Hace unos 7.000 años, algo parecido ocurrió en los valles fluviales de China, donde se cultivó por primera vez el arroz.
- Hace unos 5.000 años, los pueblos de Centroamérica empezaron a cultivar maíz y calabazas.
Estos tres focos de agricultura surgieron de forma independiente entre sí, y todavía no se entiende del todo bien qué mecanismo exacto transformó a los cazadores-recolectores nómadas en agricultores sedentarios.
Cómo evolucionaron las herramientas
El desarrollo de la agricultura aseguró un suministro de alimentos más estable, lo que permitió que la población creciera con rapidez. La primera herramienta agrícola de Oriente Próximo fue la hoz, usada para recolectar espigas de cereales silvestres; antes de conocerse el bronce, se fabricaba insertando filos de sílex en un hueso de mandíbula de oveja.
Cuando los prados naturales dejaron de ser suficientes, se inventó el palo cavador, que permitía abrir hoyos en el suelo y sembrar más semillas para aumentar el rendimiento. Más tarde llegó la azada, que permitía remover más tierra, pero la gran revolución llegó con el arado, desarrollado en Mesopotamia hace unos 5.000 años.
De Egipto a la Revolución Verde
Los egipcios fueron de los primeros en aplicar conscientemente fertilizantes naturales a sus cultivos, y en el siglo XIII se desarrolló en Europa el arado de vertedera, capaz de voltear la tierra y no solo abrir un surco, lo que supuso un gran avance.
El barbecho (dejar descansar la tierra un tiempo) ya lo practicaban los griegos, y se combinó, entre los siglos XV y XVI, con el cultivo de prados artificiales de alfalfa y trébol. En el siglo XVIII empezaron a usarse abonos químicos, y la revolución industrial permitió fabricar aperos metálicos más baratos, con lo que las cosechas aumentaron notablemente.
Ya en el siglo XX, el desarrollo de nuevos fertilizantes y pesticidas, junto con nuevas variedades de cultivos, durante la llamada Revolución Verde de los años 1960 y 1970, permitió multiplicar la producción agrícola mundial.