Sobre unas altas rocas de Luis de Góngora

Sobre unas altas rocas, Ejemplo de firmeza Que encuentra noche y día El mar, estando quedas, Aquel pescadorcillo, A quien su ninfa bella Dejó el año pasado, La red sobre la arena, ¡Oh, cómo se lamenta!

De una parte las aguas, De otra parte las fieras, Y de entrambas el viento Le escuchan y se enfrenan; Que a todas ellas hacen Igual sabrosa fuerza, Lo dulce de la voz, La razón de las quejas. ¡Oh, cómo se lamenta!

«¿Hasta cuándo, enemiga, Competirá en dureza Tu duro corazón Con las más duras piedras? ¿Hasta cuándo harás Al son de mis querellas Lo que al latido hace, De los canes, la cierva?» ¡Oh, cómo se lamenta!

«Hoy hace, ingrata, un año Que huyendo ligera, No te conoce el suelo, Y atrás el aire dejas; Hoy hace un año, ingrata, Que el mar, como por pena De que tú no las pisas, Azota estas riberas». ¡Oh, cómo se lamenta!

«Tu vuelo en todo el mundo, Por olas o por tierra, Lo más ligero alcanza, Lo más libre sujeta. Si aquesta se te escapa, Di, Amor: ¿qué te aprovechan Los vuelos de tus alas, Las puntas de tus flechas?» ¡Oh, cómo se lamenta!

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