Un secreto de las flores de Melchor de Palau

Es cosa averiguada, por dos naturalistas comprobada, que influyen los colores en el aroma de las gayas flores. Con germana paciencia, que no hasta dar con la evidencia, sometieron a ensayo cuantas tributan el Abril y el Mayo, quedando, según reza la Memoria, a favor de las blancas la victoria; y no así como así, ventaja y mucha es la alcanzada en la florida lucha. Les siguen luego las de tintas rojas, las que amarillo tienen en las hojas, las violeta, las pardo-anaranjado, y cierran las azules el estado.

Bien hayas ¡oh blancura! anidadora de la esencia pura; no era precisa, no, la voz del sabio para mover en tu loor el labio: que nada afirma la preclara Ciencia que no está ya grabado en la conciencia; de blanco la natura soberana sus hijos predilectos engalana, y hasta la fantasía, cuando crea, de blanco viste la naciente idea.

Blanca es la virgen nieve que, en los comienzos, el arroyo bebe; blancas las perlas que la fresca aurora, al despertar, sobre los campos, llora; blanca del agua la rizosa espuma; blanca del cisne la luciente pluma; blanca la leche que alimenta al niño, y son blancas las pieles del armiño.

Blanco el vellón que la paciente oveja entre las zarzas del camino deja; blanca la láctea vía; blanco el maná que sobre Israel llovía; candoroso el ensueño de la cuna; blanco es el rayo de la tibia luna; blanco el mármol de helénica belleza, y blanca del anciano la cabeza.

Blanco el incienso que a los aires sube; blancas pintan las alas del querube; blancas son la inocencia y la alegría; blanca la fe que entre las sombras guía; blanco es el lirio, de pureza emblema es blanca de la virgen la diadema; y, según dicen, es el blanco velo traje de recepción allá en el cielo.

El rosa y el azul, pese al poeta, son blancura incompleta; que es el blanco la suma de colores que miramos dispersos en las flores, o se ofrecen hermosos del iris en los rayos luminosos, cuando la lluvia misma hace las veces de gigante prisma. Bien hayas ¡oh blancura! Tú asumes colores y perfumes; armonioso conjunto, de la eterna Unidad débil trasunto; recreo del sentido que en ti encuentra placer no dividido; antes que el fallo pronunciara el sabio, ya al corazón lo transmitía al labio, que nada afirma la preclara Ciencia que no haya anticipado la conciencia.

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