Saltar al contenido
Deberes escolares » Charlas educativas » John Hardy: la Escuela Verde de mis sueños – Charla TEDGlobal 2010

John Hardy: la Escuela Verde de mis sueños – Charla TEDGlobal 2010

Charla «John Hardy: la Escuela Verde de mis sueños» de TEDGlobal 2010 en español.

Unámonos a John Hardy en un paseo por la Escuela Verde, un colegio de Bali en plena naturaleza, donde se enseña a los niños a construir, cultivar, crear (y a prepararse para ir a la universidad). El edificio central del campus, con forma de espiral, es el Corazón de la Escuela, quizá el edificio de bambú más grande del mundo.

  • Autor/a de la charla: John Hardy
  • Fecha de grabación: 2010-07-15
  • Fecha de publicación: 2010-11-18
  • Duración de «John Hardy: la Escuela Verde de mis sueños»: 815 segundos

 

Traducción de «John Hardy: la Escuela Verde de mis sueños» en español.

Yo crecí en un pueblo pequeño de Canadá, y soy un disléxico no diagnosticado.

Lo pasé muy mal en la escuela.

De hecho, mi madre una vez me contó que yo era ese niñito del pueblo que siempre lloraba de camino a la escuela.

Me alejé de allí.

A los 25 años me fui a Bali.

Y allí conocí a mi increíble esposa, Cynthia, y juntos, a lo largo de 20 años, dirigimos un precioso negocio de joyería.

Fue un cuento de hadas, y después nos retiramos.

Cierto día, ella me llevó a ver una película que yo ni siquiera quería ver.

Destrozó mi vida…


(Risas)
Era: «Una verdad incómoda», del señor Gore.

Tengo cuatro hijos y aunque parte de lo que él dice es cierto, ellos no van a tener la vida que yo tuve.

Y decidí, en aquel momento que pasaría el resto de mi vida haciendo todo lo que pudiera para mejorar sus posibilidades.

Así que aquí esta el mundo, y aquí estamos nosotros, en Bali.

Es una pequeña isla, de 100 por 150 kilómetros, donde la cultura hindú sigue intacta.

Cynthia y yo estabamos allí.

Teníamos una vida maravillosa y decidimos hacer algo poco común.

Decidimos hacer algo por la comunidad local.

Y aquí está: la llamamos la Escuela Verde.

Sé que no parece una escuela, pero es algo que decidimos hacer, y es extremadamente, extremadamente verde.

Las aulas no tienen paredes.

El maestro escribe en un pizarrón de bambú.

Los pupitres no son cuadrados.

En la Escuela Verde los niños sonríen, algo raro en las escuelas, sobre todo para mí.

Y practicamos el holismo.

Y para mí, la idea es simple: si esta pequeña niña es educada como una persona íntegra, hay más oportunidades de que demande un mundo más íntegro, un mundo más íntegro, en dónde vivir.

Nuestros hijos pasan 181 días en una escuela cerrada como una caja.

Las personas que construyeron mi escuela, construyeron la prisión y el sanatorio mental con esos mismos materiales.

Así que, si este caballero hubiera tenido una educación holista

¿Estaría ahí sentado?

¿Habría tenido más alternativas en su vida?

Las aulas tienen luz natural.

Son hermosas.

Son de bambú.

La brisa pasa a través de ellas.

Y cuando la brisa natural no es suficiente, los niños hacen burbujas, pero no esas burbujas que ustedes conocen.

Estas burbujas están hechas de algodón natural y de hule del árbol del caucho.

Y así transformamos la caja en una burbuja.

Y estos niños saben que un sistema de climatización fácil no necesariamente formará parte de su futuro.

Pagamos la factura al final del mes, pero quienes de verdad pagarán la factura serán nuestros nietos.

Debemos enseñar a los niños que el mundo no es indestructible.

Estos niños rayaron un poco sus pupitres, y luego se inscribieron en dos cursos extra.

El primero fue de lijado, y el segundo fue de pulido y encerado.

Pero desde entonces, son propietarios de esos pupitres.

Ellos saben que pueden controlar su mundo.

Usamos la tecnología, no estamos orgullosos de ello, pero una gran compañía de energía alternativa de París nos ayuda a no depender de ella, con energía solar.

Y esta es la segunda turbina de vórtice del mundo, en una caída de dos metros y medio de un río.

Cuando la turbina entre en funcionamiento, producirá 8.000 vatios de electricidad, durante día y noche.

Y esto ya saben lo que son.

No tenemos un sistema de evacuación, y si cada vez que vamos al baño sumamos a los residuos grandes cantidades de agua, ustedes son inteligentes, hagan las cuentas.

Tantas personas multiplicado por tanta agua.

No hay agua suficiente.

Estos son baños composteros.

Y nadie en la escuela quería saber de ellos, especialmente el director.

Y funcionan, la gente los usa.

Y todo va bien.

Es algo que ustedes deberían plantearse.

No fueron muchas cosas las que nos fallaron.

Los hermosos toldos y los tragaluces de caucho se echaron a perder por el sol en seis meses.

Tuvimos que reemplazarlos con plástico reciclable.

Los maestros trajeron pizarrones gigantes de PVC a las aulas, así que tuvimos algunas buenas ideas.

Tomamos los parabrisas de viejos automóviles y pusimos papel tras ellos y creamos nuestra primera alternativa al pizarrón.

La Escuela Verde está al sur de Bali.

y tiene una extensión de 20 hectáreas de jardines.

Hay un hermoso río que atraviesa el terreno, y aquí pueden ver lo que hicimos para cruzar el río.

El otro día, vino un padre un poco alterado.

Le dije: «Bienvenido a la Escuela Verde.» Y me respondió: «Llevo 24 horas en un avión».

Y le pregunté: «

¿Por qué?

» Y replicó: «Yo soñaba con una escuela verde, y entonces ví una foto de esta escuela, y tomé un avión.

El próximo agosto traeré aquí a mis hijos».

Fue fantástico.

Pero aún mejor: están haciendo casas verdes alrededor de la escuela, para que los niños puedan llegar por las veredas.

Y están trayendo sus industrias ecológicas, y ojalá que también sus restaurantes ecológicos, a la Escuela Verde.

Se está convirtiendo en una comunidad.

Se está convirtiendo en un modelo verde.

Tuvimos que pensar en todo.

No usamos petroquímicos en el pavimento.

No hay asfalto.

Esto son piedras volcánicas colocadas a mano.

No hay aceras.

Son de grava y se inundan cuando llueve, pero son verdes.

Este es el búfalo de la escuela.

Esta planeando cenarse la cerca.

Todas las cercas en la Escuela Verde son verdes.

Y cuando los niños del jardín de infancia cambiaron la puerta, descubrieron que la cerca era de tapioca.

Se llevaron las raíces de tapioca a la cocina, las cortaron en rebanadas delgadas e hicieron deliciosas hojuelas.

La jardinería.

Nos las ingeniamos para respetar el jardín que allí había.

y que alcanza los bordes de las aulas.

Lo dejamos crecer.

Hicimos espacio para estos amigos: los últimos cerdos negros de Bali.

Y la vaca de la escuela hace todo lo posible para reemplazar a la cortadora de césped del campo de juego.

Estas jovencitas viven en una cultura del pero saben algo que poca gente conoce en la cultura del arroz Saben cómo sembrar arroz orgánico, saben cómo cuidarlo.

saben cómo cultivarlo y cocinarlo.

Son parte del ciclo del y estas habilidades serán de utilidad para su futuro.

Este joven recoge vegetales orgánicos.

Damos de comer a 400 personas todos los días Y no es una normal, ya que no hay gas.

Las mujeres de Bali cocinan en hornos de serrín usando secretos que sólo conocen sus abuelas.

La es increíble.

La Escuela Verde es un lugar para pioneros, locales y globales.

Es como un micro-cosmos del mundo globalizado.

Tenemos niños de 25 países.

Y cuando los veo juntos, sé que estan aprendiendo cómo vivir en el futuro.

La Escuela Verde va a cumplir ya tres años y tiene 160 niños.

Es una escuela donde aprendes a leer, una de las cosas que más me gustan, a escribir, yo era malo en eso, aritmética…

Pero también aprendes otras cosas.

Aprendes a hacer construcciones con bambú.

Practicas antiguas artes de Bali.

Esta lucha es en el lodo de los campos de arroz.

A los niños les encanta.

A las madres no les encanta tanto.


(Risas)
Fuimos muy arriesgados y decidimos que fuera «local».

¿Qué significa?

«Local» significa que el 20% de los niños de la escuela deben de ser de Bali.

Y este fue un gran compromiso.

E hicimos lo correcto.

Y hay gente que hace aportaciones desde cualquier parte del mundo para apoyar el Fondo de Becas de Bali, Estos niños serán los próximos líderes verdes de Bali.

Los maestros son tan multiculturales como los niños.

Y lo más sorprendente es que aparecen voluntarios por todas partes Un hombre vino de Java con un nuevo tipo de agricultura orgánica.

Una mujer vino de África con música.

Y todos estos voluntarios y maestros están comprometidos a educar una nueva generación de líderes verdes globales.

El efecto de la Escuela Verde, aún no lo conocemos.

Necesitamos que alguien venga a estudiarlo.

A los niños con diferencias de aprendizaje, disléxicos, les hemos puesto proléxicos, y les va bien en estas hermosas aulas.

Todos los niños están haciendo progresos.

Y,

¿cómo hicimos todo esto?

Con nuestra magnífica planta.

Con bambú.

Sale del suelo con la fuerza de un tren.

Crece tan alto como un cocotero en dos meses.

Y en tres años puede cortarse para hacer construcciones como esta.

Es tan fuerte y macizo como la madera de teca.

Y puede soportar cualquier techo.

Al venir los arquitectos, trajeron estas cosas, y probablemente hayan visto algo como eso.

La caja amarilla era el «complejo administrativo».


(Risas)
La aplastamos, la reinventamos, pero principalmente le cambiamos el nombre, el «Corazón de la Escuela».

Y eso lo cambió todo para siempre.

Es una dóble hélice, donde se encuentra el equipo administrativo y muchas, muchas más cosas.

Tuvimos problemas al construir, cuando los trabajadores balineses vieron todos esos planos se miraron entre sí y dijeron: «

¿qué es eso?

» Así que construimos grandes maquetas.

Hicimos que las diseñaran los ingenieros.

Y los carpinteros de Bali, como este los midieron con sus reglas de bambú, eligieron el bambú y levantaron las construcciones usando técnicas ancestrales, principalmente a mano.

Fue un caos.

Y los carpinteros de Bali, que quieren ser tan modernos como nosotros, usaron andamios metálicos para construir los edificios de bambú.

Y cuando quitaron los andamios, nos dimos cuenta de que teníamos una catedral, una catedral verde, una catedral de la educación verde.

El Corazón de la Escuela esta formado de siete kilómetros de bambú.

Una vez terminados los cimientos, en sólo tres meses tuvimos los techos y los pisos.

Tal vez no sea el mayor edificio de bambú del mundo, pero mucha gente piensa que es el más hermoso.

¿Se puede hacer algo así en sus comunidades?

Creemos que sí.

La Escuela Verde es un modelo para el mundo.

Es un modelo que hicimos para Bali.

Y sólo hay que seguir estas reglas sencillas: mantente local, deja que el medio ambiente mande y piensa de qué manera podrían construirlo tus nietos.

Así que, señor Gore, mil gracias.

Arruinó mi vida, pero me dió un increíble futuro.

Y si les interesa involucrarse en terminar la Escuela Verde y construir las siguientes 50 alrededor del mundo, por favor, vengan a vernos.

Gracias.


(Aplausos)

https://www.ted.com/talks/john_hardy_my_green_school_dream/

 

Related Posts

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *