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Aaron Huey: los originarios prisioneros de guerra de Estados Unidos – Charla TEDxDU 2010

Charla «Aaron Huey: los originarios prisioneros de guerra de Estados Unidos» de TEDxDU 2010 en español.

El esfuerzo de Aaron Huey por fotografiar la pobreza en EE.UU. lo llevó a la reserva indígena Pine Ridge, donde la lucha del pueblo lakota -atroz y en gran parte ignorada- le obligó a reorientarse. Cinco años de trabajo más tarde, sus fotos inquietantes se entrelazan con una lección de historia impactante en esta charla atrevida y valiente de TEDxDU.

  • Autor/a de la charla: Aaron Huey
  • Fecha de grabación: 2010-09-19
  • Fecha de publicación: 2010-11-10
  • Duración de «Aaron Huey: los originarios prisioneros de guerra de Estados Unidos»: 927 segundos

 

Traducción de «Aaron Huey: los originarios prisioneros de guerra de Estados Unidos» en español.

Hoy estoy aquí para mostrar mis fotografías de los lakota.

Muchos de Uds.

habrán oído hablar de los lakota, o al menos del grupo más grande de tribus llamado sioux.

Los lakota son una de tantas tribus desplazadas de sus tierras a campos de prisioneros de guerra ahora llamados reservas.

La reserva de Pine Ridge, el tema de la presentación de hoy, se encuentra a unos 120 Km al SE de las [montañas] Black Hills en Dakota del Sur.

A veces refieren a él como al Campo de Prisioneros de Guerra Número 334, lugar donde viven ahora los lakota.

Si alguno de Uds.

ha oído hablar del AIM, el Movimiento Indígena de EE.UU., o de Russell Means, o de Leonard Peltier, o de la disputa en Oglala, entonces sabe que Pine Ridge es el centro de las cuestiones indígenas en EE.UU.

Me han pedido que hable un hoy de mi relación con los lakota, y eso es muy difícil para mí.

Porque, si no han notado mi color de piel, soy blanco, y esa es una gran barrera en una reserva indígena.

Hoy van a ver muchas personas en mis fotografías, he logrado una relación estrecha con ellos; soy como de la familia.

Me han llamado hermano y tío y me han invitado una y otra vez durante 5 años.

Pero en Pine Ridge, siempre seré un wasichu.

Wasichu es la palabra lakota que significa «no indígena».

Pero otra acepción de esta palabra es «el que toma la mejor carne para sí mismo.» Y eso es en lo que quiero centrarme…

el que toma la mejor parte de la carne.

Significa codicioso.

Miremos alrededor, en este auditorio.

Estamos en una universidad privada del oeste de EE.UU., sentados en sillas de terciopelo rojo con dinero en los bolsillos.

Si miramos nuestras vidas, de hecho, nos ha tocado la mejor parte de la carne.

Veamos hoy un conjunto de fotografías de personas que perdieron para que nosotros pudiéramos ganar y sepan, cuando ven la cara de estas personas, que no son sólo imágenes de los lakota, que representan a todos los pueblos indígenas.

En este papel está la historia como la he aprendido de mi familia y amigos lakota.

La siguiente es una cronología de tratados celebrados, tratados rotos, y de masacres disfrazadas de batallas.

Empezaré en 1824.

«Lo que se conoce como Oficina de Asuntos Indígenas fue creada en el Departamento de Guerra, estableciendo un tono temprano de agresión en nuestro trato a los aborígenes de EE.UU.

1851: el primer tratado de Fort Laramie marca claramente los límites de la Nación Lakota.

De acuerdo con el tratado esas tierras son una nación soberana.

Si los límites de este tratado se mantuviesen, y hay sustento legal para que así fuera, así se verían hoy los EE.UU.

10 años más tarde la Ley Homestead, firmada por el Presidente Lincoln, desató una oleada de colonos blancos en las tierras indígenas.

1863: Un levantamiento de los sioux Santee en Minnesota termina con el ahorcamiento de 38 sioux, la mayor ejecución masiva en la historia de EE.UU.

La ejecución fue ordenada por el presidente Lincoln sólo dos días después de firmar la Proclamación de Emancipación.

1866: el inicio del ferrocarril transcontinental…

una nueva era.

Nos apropiamos de tierras para que caminos y trenes tomen atajos por el corazón de la Nación Lakota.

Los tratados quedaron sin efecto.

En respuesta, tres tribus encabezadas por el jefe lakota Nube Roja atacaron y derrotaron al ejército de EE.UU.

muchas veces.

Quiero repetir esa parte.

Los lakota derrotaron al ejército de EE.UU.

1868: el segundo tratado de Fort Laramie garantiza claramente la soberanía de la Gran Nación Sioux y la propiedad lakota de las sagradas Black Hills.

El gobierno también promete derechos de tierra y caza en los estados circundantes.

Prometemos que el territorio del río Powder en adelante estará cerrado a los blancos.

El tratado parecía ser una victoria total para Nube Roja y los sioux.

De hecho, es la única guerra en la historia de EE.UU.

en la que el gobierno negoció una paz concediendo todo lo exigido por el enemigo.

1869: se finalizó el ferrocarril transcontinental.

Empezó a transportar, entre otras cosas, gran cantidad de cazadores quienes comenzaron la caza indiscriminada de búfalos eliminando una fuente de alimentos, vestimenta y abrigo de los sioux.

1871: La Ley de Apropiación Indígena pone a los indígenas en tutela del gobierno federal.

Además, los militares impartieron órdenes prohibiendo a los indígenas occidentales abandonar las reservas.

Todos los indígenas del oeste en ese momento eran prisioneros de guerra.

También en 1871 terminamos con los tratados.

El problema de los tratados es que permiten a las tribus existir como naciones soberanas, y no podemos permitir eso; teníamos planes.

1874: El general George Custer anunció el descubrimiento de oro en el territorio lakota, específicamente en Black Hills.

La noticia del oro crea una entrada masiva de colonos blancos en la Nación Lakota.

Custer recomienda al Congreso encontrar un modo de terminar los tratados con los lakota lo antes posible.

1875: comienza la Guerra Lakota por la violación del tratado de Fort Laramie.

1876: el 26 de julio, de camino a atacar una aldea lakota, fue aplastada la Séptima Caballería de Custer en la batalla de Little Big Horn.

1877: el gran guerrero y jefe lakota Caballo Loco se rindió en Fort Robinson.

Fue asesinado más tarde durante su detención.

En 1877 también se encontró la forma de librarse de los tratados de Fort Laramie.

Se presentó un nuevo tratado a los jefes sioux y a sus principales hombres en una campaña conocida como «vender o morir de hambre».

Firmen el papel o no hay comida para su tribu.

Sólo firmó el 10% de los hombres adultos.

El tratado de Fort Laramie llama a por lo menos 3/4 partes de la tribu a renunciar a las tierras.

Esa cláusula fue obviamente ignorada.

1887: la Ley Dawes.

Termina la propiedad comunal de las tierras de reserva.

Las reservas se dividen en lotes de 65 hectáreas distribuidas a cada indígena por separado deshaciéndose del sobrante.

Las tribus perdieron millones de hectáreas.

El sueño estadounidense de propiedad privada de la tierra resultó ser una manera muy inteligente de dividir la reserva hasta que no quedó nada.

La movida destruyó a las reservas facilitando la subdivisión y venta con cada generación que pasaba.

La mayoría de las tierras sobrantes y muchas de las parcelas dentro de los límites de las reservas están en manos de ganaderos blancos.

Otra vez, lo mejor de la tierra va a los wasichu.

1890: una fecha que, creo, es la más importante de esta presentación.

El año de la masacre de Wounded Knee.

El 29 de diciembre las tropas de EE.UU.

rodearon un campamento sioux en Wounded Knee Creek y masacraron al jefe Pie Grande, y a 300 prisioneros de guerra, usando una nueva arma de fuego que disparaba proyectiles explosivos llamada cañón Hotchkiss.

Por esta supuesta batalla la Séptima de Caballería recibió 20 Medallas de Honor del Congreso por su valor.

Hasta hoy es la mayor cantidad de Medallas de Honor otorgadas por una sola batalla.

Más Medallas de Honor otorgadas por la masacre indiscriminada de mujeres y niños que por cualquier batalla de la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, Corea, Vietnam, Irak o Afganistán.

La masacre de Wounded Knee se considera el final de las guerras indígenas.

Cada vez que visito el sitio de la fosa común de Wounded Knee, no sólo veo una tumba de los lakota o los sioux, sino una tumba de todos los pueblos indígenas.

El hombre santo, Alce Negro, dijo: «Yo no sabía entonces cuánto se terminaba.

Ahora cuando miro hacia atrás, desde la alta colina de mi vejez, todavía puedo ver a mujeres y niños masacrados, en pilas y dispersos a lo largo del sinuoso barranco, claro como cuando los vi con mis ojos aún jóvenes.

Y puedo ver que algo más murió allí en el fango sangriento y fue enterrado en la tormenta de nieve.

Allí murió un sueño de la gente, y era un sueño hermoso.» Este evento marca una nueva era en la historia de los indígenas de EE.UU.

Todo se puede medir antes y después de Wounded Knee.

Porque fue en este momento con los dedos en el gatillo de los cañones Hotchkiss que el gobierno de EE.UU.

declaró abiertamente su posición en derechos aborígenes.

Estaban cansados de tratados.

Estaban cansados de colinas sagradas.

Estaban cansados de danzas fantasmas.

Y estaban cansados de los inconvenientes con los sioux.

Por eso revelaron sus cánones.

«¿Quieres ser indígena ahora?», decían con el dedo en el gatillo.

1900: la población aborigen de EE.UU.

alcanza su punto más bajo…

menos de 250,000 personas, comparado con un estimado de 8 millones en 1492.

Avance rápido.

1980: El caso judicial más largo de la historia de EE.UU.

La Nación Sioux vs.

Estados Unidos, en un fallo de la Corte Suprema de EE.UU., la corte determinó que cuando los sioux fueron reasentados en reservas, y casi 3 millones de hectáreas de sus tierras se pusieron a disposición de exploradores y colonos, se violaron los términos del segundo tratado de Fort Laramie.

La corte declaró que las Black Hills fueron tomadas ilegalmente y que debía pagarse a la Nación Sioux el precio de la oferta inicial más intereses.

Como pago por las Black Hills la corte otorgó sólo 106 millones de dólares a la Nación Sioux.

Los sioux rechazaron el dinero con el grito de guerra: «Las Black Hills no están en venta».

2010: Las estadísticas de la población aborigen hoy, a más de un siglo de la masacre de Wounded Knee, revelan el legado de la colonización, la migración forzada y la violación de tratados.

El desempleo en la reserva aborigen de Pine Ridge fluctúa entre el 85% y el 90%.

La oficina de vivienda no crea nuevas estructuras, y las existentes se están desmoronando.

Muchos no tienen hogar, y los que lo tienen se hacinan en edificios en descomposición con hasta 5 familias.

El 39% de los hogares de Pine Ridge no tienen electricidad.

Al menos el 60% de los hogares de la reserva están infestadas de moho negro.

Más del 90% de la población vive bajo la línea de pobreza federal.

La tasa de tuberculosis de Pine Ridge es unas ocho veces más alta que la media nacional de EE.UU.

La tasa de mortalidad infantil es la más alta del continente y es unas tres veces más alta que la media nacional de EE.UU.

La tasa de cáncer cervical es 5 veces más alta que la media nacional de EE.UU.

La tasa de deserción escolar llega al 70%.

La rotación de maestros es 8 veces más alta que la media nacional de EE.UU.

Con frecuencia, los abuelos crían a sus nietos porque los padres, por el alcoholismo la violencia doméstica y la apatía general, no pueden criarlos.

El 50% de la población con más de 40 años tiene diabetes.

La expectativa de vida de los hombres está entre 46 y 48 años, casi lo mismo que en Afganistán y Somalia.

El último capítulo en cualquier genocidio exitoso es aquel en el cual el opresor puede lavarse las manos y decir: «¡Dios mío! ¿Qué está haciendo esta gente? Se están matando unos a otros.

Se están matando ellos mismos mientras nosotros los vemos morir».

De esa forma llegamos a poseer estos Estados Unidos.

Este es el legado del destino manifiesto.

Todavía nacen prisioneros en campos de prisioneros de guerra mucho después de que se han ido los guardias.

Estos son los huesos remanentes después de llevarse la mejor carne.

Hace mucho tiempo una serie de eventos fueron desencadenados por personas como yo, los wasichu, ansiosos de tomar la tierra y el agua y el oro de las colinas.

Esos eventos produjeron un efecto dominó que aún no termina.

Con lo distantes que podemos sentirnos como sociedad dominante de la masacre de 1890 o de una serie de tratados rotos hace 150 años, todavía tengo que hacerles la pregunta: ¿cómo deben sentirse con las estadísticas de hoy? ¿Cuál es la relación…

…entre estas imágenes de sufrimiento…

…y la historia que les acabo de leer? ¿Cuánto de esta historia…

…acaso les pertenece? ¿Sienten responsabilidad por todo esto hoy? Me han dicho que debe haber algo que podamos hacer.

Debe haber alguna llamada a la acción.

Porque durante mucho tiempo he estado al margen, contento de ser un testigo, sólo tomando fotografías.

Porque la solución parece lejana en el pasado, que necesitaba nada menos que una máquina del tiempo para llegar a ella.

El sufrimiento de los pueblos indígenas no es un tema de solucionar.

No es algo en lo que todos puedan colaborar de la forma en que se colaboró con Haití, o para acabar con el SIDA, o una hambruna.

La solución, como se dice, puede ser mucho más difícil para la sociedad dominante que, digamos, un cheque de 50 dólares o ir con la iglesia a pintar algunas casas cubiertas de graffiti, o una familia suburbana donando una caja de ropa que ni siquiera ya quieren.

Entonces, ¿dónde nos deja esto? ¿Encogiéndonos de hombros en la oscuridad? Estados Unidos sigue todos los días violando los términos de los tratados de 1851 y 1868 de Fort Laramie con los lakota.

El llamado a la acción que propongo hoy, mi TED Wish, es el siguiente: Honrar los tratados.

Devolver las Black Hills.

No es asunto de Uds.

lo que hagan con ellas.

(Aplausos)

https://www.ted.com/talks/aaron_huey_america_s_native_prisoners_of_war/

 

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