Charla «Brian Skerry revela la gloria del océano…y su horror» de Mission Blue Voyage en español.

El fotógrafo Brian Skerry retrata la vida sobre y bajo las olas; como él lo dice, tanto el horror como la magia del océano. Compartiendo íntimas, increíbles imágenes de criaturas submarinas, muestra cómo imágenes poderosas pueden ayudar a hacer el cambio.

  • Autor/a de la charla: Brian Skerry
  • Fecha de grabación: 2010-04-16
  • Fecha de publicación: 2010-06-01
  • Duración de «Brian Skerry revela la gloria del océano…y su horror»: 973 segundos

 

Traducción de «Brian Skerry revela la gloria del océano…y su horror» en español.

Quisiera compartir con ustedes esta mañana algunas historias sobre el océano durante mi trabajo como fotógrafo para la revista National Geographic.

Supongo que me convertí en fotógrafo submarino y fotoperiodista porque me enamoré del mar siendo niño.

Y quería contar historias acerca de todas las cosas asombrosas que estaba viendo bajo el agua, vida silvestre increíble e interesantes comportamientos.

Y aun tras 30 años de hacer esto, tras 30 años de explorar el océano, nunca dejo de estar asombrado por los extraordinarios encuentros que tengo cuando estoy en el mar.

Pero más y más frecuentemente estos días estoy viendo también cosas terribles bajo el agua, cosas de las cuales no creo que la mayoría de la gente se de cuenta.

Y me he visto forzado a desviar mi cámara hacia estos asuntos para contar una historia más completa.

Quiero que la gente vea lo que está suceciendo bajo el agua, tanto el horror como la magia.

La primera nota que hice para National Geographic, donde reconocí la habilidad para incluir temas medioambientales dentro de una cobretura de historia natural, fue una nota que propuse sobre las focas de Groenlandia.

Ahora bien, la nota que quería hacer, inicialmente, era sólo un pequeño acercamiento a las pocas semanas al año en que estos animales migran desde el Ártico canadiense hacia el Golfo de San Lorenzo en Canadá para dedicarse al cortejo, al apareamiento y a tener sus crías.

Y todo esto lidiando con un ambiente de hielo transitorio a la deriva que se mueve con el viento y la marea.

I como soy un fotógrafo submarino, quería hacer esta historia tanto desde arriba como desde abajo, para tomar fotos como ésta que muestra una de las pequeñas crías nadando por primera vez en el agua helada a temperatura bajo cero.

Pero cuando me fui involucrando más en la historia, comprendí que había dos grandes cuestiones medioambientales que no podía ignorar.

La primera era que estos animales continúan siendo cazados, asesinados con picos a los cerca de 8 o 15 días de edad.

Es en realidad la matanza de mamíferos marinos más grande del planeta, con cientos de miles de estas focas asesinadas cada año.

Pero por muy preocupante que sea esto, creo que el problema más grande para las focas de Groenlandia es la pérdida de hielo marino por causa del calentamiento global.

Esta es una foto aérea que tomé que muestra el Golfo de San Lorenzo durante la temporada de focas de Groenlandia.

Y aunque vemos mucho hielo en esta imagen, hay también gran cantidad de agua, que no estaba allí históricamente.

Y el hielo que hay es bastante fino.

El problema es que estos cachorros necesitan una plataforma estable de hielo sólido para poder amamantarse de sus madres.

Sólo necesitan 12 días desde su nacimiento hasta estar por su cuenta.

Pero si no tienen 12 días, pueden caer en el océano y morir.

Esta es una foto que tomé que muestra una de estas crías de tan sólo 5 o 7 días de edad – todavía tiene algo de cordón umbilical en su panza – que ha caído al agua por el hielo delgado, y la madre está tratando frenéticamente de empujarlo hacia arriba para respirar y de devolverlo a una superficie estable.

Este problema ha continuado creciendo cada año desde que estuve allí.

He leído que el año pasado la tasa de mortalidad en las crías era del 100% en partes del Golfo de San Lorenzo.

Así que, claramente, esta especie tiene muchos problemas para avanzar.

Esto se terminó convirtiendo en la nota de portada para National Geographic.

Y recibió bastante atención.

Y con eso, vi el potencial para comenzar a hacer otras notas sobre problemas del océano.

Así que propuse una nota sobre la crisis ictícola global, en parte porque había presenciado personalmente una gran degradación del océano a lo largo de los últimos 30 años, pero también porque leí una publicación científica que decía que el 90% de los grandes peces en el océano han desaparecido en los últimos 50 o 60 años.

Estos son los atunes, marlines y tiburones.

Y cuando leí eso, quedé anonadado por esos números.

Pensé que esto sería noticia titular en cada agencia de noticias.

Pero realmente no lo fue, así que quise hacer una nota que fuera un tipo muy diferente de historia submarina.

Quería que fuera más como la fotografía de guerra, donde estaba tomando imágnes más difíciles que mostraban a los lectores lo que le estaba pasando a la vida marina alrededor del mundo.

El primer componente de la historia que considereba esencial, sin embargo, era brindar a los lectores un sentido de apreciación hacia los animales del océano que estaban comiendo.

Saben, creo que la gente va a un restaurant, y alguien ordena un bistec, y todos sabemos de dónde viene la carne, y alguien pide pollo, y todos sabemos lo que es el pollo, pero cuando comen sushi de atún, tienen alguna noción del magnífico animal que están consumiendo? Ahora bien, éstos son los tigres y leones del mar.

En realidad, estos animales no tienen una contraparte terrestre; son únicos en el mundo.

Éstos son animales que pueden nadar prácticamente del ecuador a los polos y pueden cruzar de lado a lado océanos enteros en el curso de un año.

Si no fueramos tan eficientes atrapándolos, como crecen por toda su vida, tendríamos atunes de 30 años de edad que pesarían una tonelada.

Pero la verdad es que somos extremadamente eficientes atrapándolos, y sus reservas han colapsado en todo el mundo.

Esta es la subasta diaria en el mercado de peces de Tsukiji que fotografié un par de años atrás.

Y cada día estos atunes, de aleta azul como estos, son apilados como leña, almacén tras almacén.

Y mientras deambulaba y tomaba estas fotografías, básicamente se me ocurrió que el océano no es un supermercado, ¿saben? No podemos continuar tomando sin esperar serias consecuencias como resultado.

También, con la historia, quería mostrar a los lectores cómo los peces son atrapados, algunos métodos usados para atrapar peces, como la pesca de arrastre, que es uno de los métodos más comunes en el mundo.

Esta era una pequeña red que estaba siendo usada en México para atrapar camarones, pero la manera en que funciona es esencialmente la misma en todo el mundo.

Tienes una larga red en el medio con dos puertas de acero en cada extremo.

Y como este aparejo es remolcado por el agua, las puertas experimentan una resistencia del océano, y abre la boca de la red, y colocan flotantes en la parte superior y una línea de plomo en la inferior.

Y ésto simplemente se arrastra por el océano, en este caso para atrapar camarones.

Pero como pueden imaginar, atrapa todo lo demás en su camino también.

Y está destruyendo esa preciosa comunidad bentónica en el fondo, cosas como esponjas y corales, ese hábitat crítico para otros animales.

Esta fotografía que tomé del pescador sosteniendo los camarones que pescó tras remolcar sus redes por una hora.

Así que tenía un puñado de camarones, tal vez siete u ocho, y todos esos otros animales en la cubierta del bote son descarte.

Estos son animales que murieron en el proceso, pero no tienen valor comercial.

Por lo tanto este es el verdadero coste de una cena con camarones, tal vez siete u ocho camarones y 4.5 kg de otros animales que tuvieron que morir en el proceso.

Y para hacer ese punto aún más visual, nadé bajo el bote camaronero y tomé esta imagen del tipo paleando este descarte al mar como basura y fotografié esta cascada de muerte, saben, animales como los peces guitarra, rayas murciélago, platijas, peces globo, que tan sólo una hora antes, estaban en el fondo del océano, vivos, pero ahora siendo devueltos como basura.

También quise hacer foco en la industria de la pesca del tiburón porque, actualmente en el planeta Tierra, estamos matando más de 100 millones de tiburones cada año.

Pero antes de salir a fotografiar este componente, me debatí con la idea de cómo sacar una foto de un tiburón muerto que tuviera resonancia en los lectores.

Saben, creo que todavía hay mucha gente que piensa que el único tiburón bueno es un tiburón muerto.

Pero una mañana salté al agua y me encontré con este tiburón zorro que había muerto recientemente Y con sus enormes aletas pectorales y sus ojos todavía muy visibles, me impactó como una especie de crucifixión, si me permiten.

Esta terminó siendo la imagen principal en la nota sobre la pesca global en National Geographic.

Y espero que haya ayudado a los lectores a darse cuenta de este problema de 100 millones de tiburones.

Y como amo a los tiburones (estoy un poco obsesionado con los tiburones) quería hacer otra nota sobre los tiburones, más alegre, como una forma de hablar sobre la necesidad de su conservación.

Así que fuí a las Bahamas, porque hay muy pocos lugares en el mundo en donde a los tiburones les va bien hoy en día, pero las Bahamas parecen un lugar donde sus reservas eran rasonablemente saludables, en gran medida debido al hecho de que el gobierno allí prohibiera la pesca con palangre algunos años atrás.

Y quería mostrar diversas especies que no habíamos mostrado mucho en la revista y trabajamos en varios sitios.

Uno de estos sitios era este lugar llamado Playa del Tigre, en la parte norte de las Bahamas donde tiburones tigre se congregan en aguas poco profundas.

Esta es una fotografía que tomé a baja altura mostrando nuestro bote de buceo con cerca de una docena de estos tiburones tigre grandes y viejos sencillamente nadando alrededor.

Pero la única cosa que definitivamente no quería hacer con esta cobertura era continuar retratando a los tiburones como si fueran monstruos.

No quería que fueran demasiado amenazadores o terroríficos.

Y con esta foto de una hermosa hembra de 4.5 metros, probablemente 4 metros supongo, de tiburón tigre, más o menos creo que alcancé ese objetivo, donde ella estaba nadando con estos pequeños carboneros cerca de su trompa, y mi estroboscopio creó una sombra en su cara.

Y creo que es una foto más inofensiva, un poco menos amenazante, un poco más respetuosa con la especie.

También busqué para esta nota al elusivo gran tiburón martillo, un animal que realmente no había sido muy fotografiado hasta hace cerca de 7 o 10 años atrás.

Es una criatura muy solitaria.

Pero este es un animal del cual la ciencia considera que falta información tanto en Florida como en Bahamas.

Saben, no sabemos casi nada sobre ellos.

No sabemos desde ni hacia dónde migran, dónde se aparean, dónde tienen sus crías, y sin embargo, las poblaciones de tiburón martillo en el Atlántico han declinado cerca del 80% en los últimos 20 o 30 años.

Saben, los estamos perdiendo más rápido de lo que podemos encontrarlos.

Éste es el tiburón de puntas blancas, un animal que es considerado la cuarta especie más peligrosa, si prestan atención a ese tipo de listas.

Pero es un animal que está un 98% en declive a lo largo de la mayor parte de su distribución.

Como es un animal pelágico y vive en aguas más profundas, y como no estábamos trabajando en el fondo, traje una jaula anti tiburones, y mi amigo, el biólogo de tiburones Wes Pratt está dentro de la jaula.

Pueden ver que el fotógrafo, por supuesto, no estaba dentro de la jaula aquí, así que claramente el biólogo es un poco más listo que el fotógrafo supongo.

Y por úlimo con esta nota, también quería hacer foco en los sitios de crianza de tiburones bebé.

Y me dirigí a la isla de Bimini, en las Bahamas, para trabajar con crías de tiburón limón.

Esta es una foto de una cría de tiburón limón, y muestra a estos animales donde viven por los primeros dos o tres años de sus vidas en estos manglares protectores.

Esta es una fotografía muy poco típica de un tiburón.

No es lo que comunmente podrían pensar como la foto de un tiburón.

Pero, saben, aquí vemos un tiburón que mide quizás 25 o 28 centímetros nadando en cerca de 30 centímetros de agua.

Pero este hábitat crucial es donde pasan los primeros dos, tres años de sus vidas, hasta que son lo suficientemente grandes para salir al resto del arrecife.

Después de partir de Bimini, en realidad me enteré que este hábitat está siendo arrasado para crear una cancha de golf y un resort.

Y otras notas recientes se han basado en unas pocas especies emblemáticas, si me permieten, que están en peligro en el océano como una manera de hablar sobre otras amenazas.

Una de esas notas que hice documentaba a la tortuga laúd.

Ésta es la especie de tortuga más grande, más ampliamente distribuida, más longeva y la que nada a mayores profundidades.

Aquí vemos una hembra arrastrándose fuera del océano bajo la luz de la luna en la isla Trinidad.

Éstos son animales cuyo linaje se remonta a alrededor de 100 millones de años atrás.

Y hubo un tiempo durante su existencia cuando salían del agua a anidar y veían Tyrannosaurus rex corriendo por ahí.

Y hoy, salen del agua y ven condominios.

Pero, a pesar de su sorprendente longevidad, ahora están consideradas seriamente en peligro.

En el Pacífico, donde tomé esta fotografía, sus números han declinado un 90 por ciento en los últimos 15 años.

Ésta es una fotografía que muestra un recién nacido a punto de probar el agua salada por primera vez comenzando este largo y peligroso viaje.

Tan sólo una de cada mil tortugas laúd que rompen el cascarón alcanzan la madurez.

Pero eso es culpa de los depredadores naturales como los buitres que los acechan en la playa o los peces predadores que aguardan cerca de la costa.

La naturaleza ha aprendido a compensar eso, y las hembras tienen múltiples nidadas para sobreponerse a estas adversidades.

Pero contra lo que no pueden lidiar es contra el estrés antropogénico, cosas humanas, como esta foto que muestra una tortuga laúd atrapada de noche en una red.

En realidad salté al agua y tomé esta foto, y con el permiso del pescador, liberé a la tortuga, y fue capaz de nadar en libertad.

Pero saben, miles de tortugas laúd cada año no son tan afortunadas, y el futuro de la especie está en grave peligro.

Otra carismática especie gigante con la que trabajé es la nota que hice sobre la ballena franca.

Y en esencia, la historia con las ballenas francas es que cerca de un millón de años atrás, había una especie de ballena franca en el planeta, pero al moverse las placas continentales y quedar aislados los océanos, estas especies se separaron, y hoy tenemos esencialmente dos tipos distintos.

Tenemos la ballena franca austral que vemos aquí y la ballena franca glacial que vemos aquí con una madre y su cría cerca de la costa de Florida.

Ahora bien, ambas especies fueron cazadas hasta el borde de la extinción por los primeros balleneros, pero las ballenas franca austral se han recuperado mucho mejor ya que se las encuentra en lugares más alejados de la actividad humana.

La ballena franca glacial se encuentra en el listado de las especies más amenazadas del planeta hoy por hoy porque son ballenas urbanas, viven a lo largo de la costa Este de América del Norte, Estados Unidos y Canadá, y deben lidiar con estas amenazas urbanas.

Esta foto muestra un animal asomando su cabeza a la puesta del sol en la costa de Florida.

Pueden ver la central térmica en el fondo.

Tienen que lidiar con cosas como toxinas y fármacos que son tirados al océano, y pueden haber estado afectando su reproducción.

También resultan atrapadas en los aparejos de pesca.

Esta imagen muestra la cola de una ballena franca.

Y esas manchas blancas no son marcas naturales.

Éstas son cicatrices causadas por redes.

El 72% de la población tiene ese tipo de cicatrices, pero la mayoría no sueltan el instrumento, cosas como trampas para langostas y jaulas de cangrejos.

Se aferran a ellas, y eventualmente las mata.

Y el otro problema es que son golpeadas por barcos.

Y éste era un animal que fue golpeado por un barco en Nueva Escocia, Canadá, siendo remolcado a puerto, donde hicieron una necropsia para confirmar la causa de la muerte, la cual fue en efecto el golpe propiciado por un barco.

Así que todos estos problemas se están acumulando contra estos animales y manteniendo sus números muy bajos.

Y para marcar un contraste con la asediada población del Atlántico Norte, fui a una nueva población prístina de ballenas franca austral qua había sido descubierta hacía solo 10 años en el mar sub Antártico de Nueva Zelanda, un lugar llamado Islas Auckland.

Bajé hasta alli en el invierno.

Y estos son animales que no habían visto humanos nunca antes.

Y yo era una de las primeras personas que probablemente vieran alguna vez.

Y me metí al agua con ellas, y me fascinó lo curiosas que eran.

Esta fotografía muesra a mi asistente parado en el fondo a cerca de 20 metros y una de estas asombrosamente hermosas ballenas de 14 metros y 70 toneladas, como un autobús de ciudad nadando por ahí, ya saben.

Estaban en perfectas condiciones, muy gordas y sanas, robustas, sin cicatrices de redes, la forma de la que se supone que deben verse.

Saben, leí que los peregrinos, cuando llegaron a Plymouth Rock en Massachusetts en 1620, escribieron que podían cruzar la bahía del Cabo Cod a espaldas de ballenas francas.

Y no podemos volver atrás y ver eso hoy, pero quizás podamos preservar lo que nos queda.

Y quería cerrar este programa con una historia de esperanza, una nota que hice sobre reservas marinas como una forma de solución al problema de la sobrepesca, la historia de la crisis pesquera global.

Me instalé para trabajar en Nueva Zelanda porque Nueva Zelanda era bastante progresista, y es bastante progresista en lo referido a proteger su océano.

Y realmente quería que esta nota fuera sobre tres cosas.

Quería que fuera sobre abundancia, sobre diversidad y sobre resiliencia.

Y uno de los primeros lugares en los que trabajé fue una reserva llamada Goat Island en Leigh, Nueva Zelanda.

Lo que los científicos de allí me dijeron fue que cuando se protegió esta primera reserva marina en 1975, esperaban y preveían que ciertas cosas podrían suceder.

Por ejemplo, esperaban que ciertas especies de peces, como el pargo de Nueva Zelanda, retornarían porque habían sido pescados hasta el borde de la extinción comercial.

Y de hecho regresaron.

Lo que no pudieron predecir fue que otras cosas pasarían.

Por ejemplo, estos peces se alimentan de los erizos de mar.

Y cuando todos los peces se habían ido, todo lo que podía verse bajo el agua eran hectáreas y hectáreas de erizos de mar.

Pero cuando los peces regresaron y comenzaron a comerse y controlar a la población de erizos, miren nada más, bosques de laminariales emergieron en aguas poco profundas.

Y eso se debe a que los erizos comen laminariales.

Así que cuando los peces controlaron la población de erizos, el océano fue restaurado a su equilibrio natural.

Saben, así es probablemente como el océano se veía aquí 100 o 200 años atrás, pero no había nadie aquí para decirnos.

Trabajé en otras partes de Nueva Zelanda también, en hermosas, frágiles áreas protegidas como en Fiordland, donde esta colonia de plumas de mar fue encontrada.

Pequeños bacalaos azules nadando para una pizca de color.

En la parte norte de Nueva Zelanda, buceé en el agua azul, donde el agua está algo más cálida, y fotografié animales como esta raya látigo gigante nadando através de un cañón submarino.

Cada parte del ecosistema en este lugar parece muy saludable, desde diminutos, pequeños animales como un nudibranquio arrastrándose sobre esponjas incrustadas o un zapatero que es un animal muy importante en este ecosistema porque pasta en el fondo y permite que se establezca la nueva vida.

Y quería finalizar on esta fotografía, una imagen que tomé en un día muy tormentoso en Nueva Zelanda cuando me apoyé en el fondo entre medio de una escuela de peces arremoinándose alrededor mío.

Y estaba en un lugar que sólo había sido protegido alrededor de 20 años atrás.

Y hablé con buzos que habían estado buceando allí por muchos años, y decían que la vida marina aquí era mejor hoy que en los ’60.

Y eso es porque ha sido protegido, que se ha restablecido.

Así que pienso que el mensaje es claro.

El océano es, de hecho, resiliente y tolerante hasta un punto, pero debemos ser buenos guardianes.

Me convertí en fotógrafo submarino porque me enamoré del mar, y tomo fotos de él hoy en día porque lo quiero proteger, y no creo que sea demasiado tarde.

Muchas gracias.

https://www.ted.com/talks/brian_skerry_the_ocean_s_glory_and_horror/

 


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