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Jeremy Gilley: un día de paz – Charla TEDGlobal 2011

Charla «Jeremy Gilley: un día de paz» de TEDGlobal 2011 en español.

Esta es una idea loca: persuadir al mundo de tratar de vivir en paz por un día, cada 21 de septiembre. En esta charla enérgica y honesta Jeremy Gilley cuenta la historia de cómo esta alocada idea se convirtió en realidad… lo suficientemente real como para ayudar a millones de niños en regiones en guerra.

  • Autor/a de la charla: Jeremy Gilley
  • Fecha de grabación: 2011-07-15
  • Fecha de publicación: 2011-08-10
  • Duración de «Jeremy Gilley: un día de paz»: 1061 segundos

 

Traducción de «Jeremy Gilley: un día de paz» en español.

Me preocupaba básicamente lo que estaba pasando en el mundo.

No podía entender el hambre, la destrucción, el asesinato de personas inocentes.

Dar sentido a esas cosas es algo muy difícil.

Y a los 12 años me hice actor.

Era el último de la clase.

No era apto para nada.

Me dijeron que era disléxico.

De hecho, sí era apto para algo.

Tenía D en cerámica; la única cosa que logré…

que fue útil, obviamente.

La preocupación era de dónde viene todo esto.

Luego, como actor, hice todo tipo de cosas.

Y sentí que el contenido de la obra en la que estaba involucrado no era suficiente, que seguramente tenía que haber algo más.

Y en ese momento leí un libro de Frank Barnaby, ese físico nuclear maravilloso, y decía que los medios tenían una responsabilidad, que todos los sectores sociales tenían una responsabilidad de hacer que las cosas avancen, de impulsarlas.

Y eso me fascinó porque había estado jugando con una cámara gran parte de mi vida.

Y entonces pensé, bueno, podría hacer algo.

Quizá podría convertirme en cineasta.

Tal vez puedo usar el formato del cine de forma constructiva para, en cierto modo, marcar una diferencia.

Quizá haya algún cambio en el que pueda involucrarme.

Así empecé a pensar en la paz y estaba, obviamente, como les dije, muy movilizado por estas imágenes tratando de darles sentido.

¿Podía ir a hablar con las personas mayores y más sabias capaces de decirme cómo les dan ellos sentido a las cosas que están sucediendo?

Porque, obviamente, es muy aterrador.

Pero me di cuenta de que, al haber estado jugando con el formato como actor, que unas frases lapidarias por sí mismas no eran suficientes; que había una montaña por escalar, que había un viaje por emprender.

Y si emprendía ese viaje, sin importar si fallaba o tenía éxito, eso sería completamente irrelevante; la idea era que tendría algo para conectar las preguntas de si la Humanidad en el fondo es mala; de si la destrucción es inevitable; si debería tener hijos;

¿Es responsable tenerlos?

Etc., etc.

Así que pensaba en la paz y estaba pensando, bueno,

¿cuál es el punto de partida de la paz?

Y fue entonces que se me ocurrió la idea.

No había un punto de partida para la paz.

No había un día de unidad mundial.

No había un día de cooperación intercultural.

No había un día en el que la Humanidad se uniera, separada como está, a compartir simplemente que estamos juntos en esto y que si nos unimos y cooperamos entre las culturas eso podría ser la clave para la supervivencia de la Humanidad.

Eso podría cambiar el nivel de conciencia en torno a las cuestiones fundamentales que enfrenta la Humanidad si lo hiciéramos sólo por un día.

Obviamente no tenía dinero.

Vivía en la casa de mi mamá.

Y empezamos a escribirle cartas a todo el mundo.

Uno pronto se da cuenta que es lo que tiene que hacer para llegar a comprenderlo.

¿Cómo se crea un día votado por todos los jefes de Estado del mundo como primer Día del Alto el Fuego y la No Violencia, el 21 de septiembre?

Quería que fuese el 21 de septiembre porque era el número favorito de mi abuelo.

Él era prisionero de guerra.

Vio caer la bomba en Nagasaki.

Eso envenenó su sangre y murió cuando yo tenía 11 años.

Así que era mi héroe.

Y la razón por la que 21 era el número: partieron 700 hombres, regresaron 23, 2 murieron en el bote y 21 tocaron tierra.

Por eso queríamos que la fecha sea el 21 de septiembre.

Así que empezamos este viaje y lo lanzamos en 1999.

Le escribimos a jefes de Estado, embajadores, premios Nobel de la Paz, ONGs, a los credos, a varias organizaciones…

literalmente, le escribimos a todos.

Muy pronto empezaron a volver algunas cartas.

Y empezamos a construir este caso.

Recuerdo la primera carta.

Una de las primeras cartas fue del Dalai Lama.

Por supuesto que no teníamos el dinero; tocábamos la guitarra para pagar las estampillas de todo el correo que mandábamos.

Llegó una carta del Dalai Lama que decía: «Esto es algo increíble.

Ven a verme.

Quiero hablarte del primer día de la paz».

Y no teníamos dinero para el vuelo.

Así que llamé a Sir Bob Ayling, CEO de BA en ese entonces, y le dije: «Compañero, tenemos esta invitación.

¿Podría darme un vuelo?

Porque vamos a ir a verlo».

Y, claro, fuimos a verlo y fue increíble.

Y luego se presentó el Dr.

Oscar Arias.

En realidad, permítanme volver a esa diapositiva porque cuando lo lanzamos en 1999 -esta idea de crear el primer día del alto el fuego y la no violencia- invitamos a miles de personas.

Bueno, no miles -cientos de personas, muchas personas- toda la prensa, porque íbamos a tratar de crear el primer Día Mundial de la Paz, un día de paz.

Invitamos a todos y no apareció la prensa.

Había 114 personas…

eran casi todos amigos y familiares.

Y esto fue como el almuerzo del evento.

Pero no importó porque estábamos documentando y eso era lo importante.

Para mí, se trataba del proceso.

No del resultado final.

Y eso es lo hermoso de la cámara.

Suelen decir que la pluma es más poderosa que la espada.

Creo que es la cámara.

Era el hecho de estar en ese hermoso momento; era muy alentador, en realidad.

Así que, de todos modos, comenzamos el viaje.

Y aquí ven personas como Mary Robinson a quien fui a ver a Ginebra.

Me corto el pelo, está corto y está largo, porque cada vez que veía a Kofi Annan me preocupaba que pensara que era un hippie, así que me lo cortaba.

Eso era lo que pasaba.


(Risas)
Sí, ahora eso ya no me preocupa.

Así que Mary Robinson me dijo: «Ha llegado el momento para esa idea.

Hay que crearlo».

Kofi Annan dijo: «Esto será beneficioso para mis tropas en el terreno».

La OUA en aquel momento, dirigida por Salim Ahmed Salim, dijo: «Tengo que conseguir que se involucren los países africanos».

El Dr.

Oscar Arias, premio Nobel de la Paz, ahora presidente de Costa Rica, dijo: «Haré todo lo que pueda».

Fui a ver a Amr Moussa, de la Liga de Estados Árabes.

Conocí a Mandela en las conversaciones de paz de Arusha.

Y así sucesivamente…

mientras construía el caso para probar si esta idea tendría sentido.

Y luego escuchábamos a la gente.

Estábamos documentando en todos lados.

En los últimos 12 años visité 76 países.

Y siempre he hablado con las mujeres y los niños en cada lado que he ido.

He grabado 44.000 jóvenes.

He grabado unas 900 horas de sus pensamientos.

Tengo muy claro el sentimiento de los jóvenes que tienen cuando uno les habla de esta idea de tener un punto de partida para sus acciones para un mundo más pacífico mediante su poesía, su arte, su literatura, su música, su deporte, lo que sea.

Y escuchamos a todos.

Y fue una cosa increíble, trabajar con la ONU y con las ONGs para construir este caso.

Sentía que estaba presentando un caso en nombre de la comunidad mundial al tratar de crear este día.

Y cuanto más fuerte el caso y más detallado era, más oportunidades había de crear este día.

Y fue esto, esto, cuando realmente era el principio sin importar qué pasara, en realidad no importaba.

No importaba si no se creaba un día de la paz.

El hecho era que, si lo intentaba y no funcionaba, entonces podría afirmar la falta de predisposición de la comunidad mundial para unirse hasta que estuve en Somalia, recogiendo a esa niña.

Y a ese niño a quien le habían quitado unos centímetros de su pierna sin antisépticos y ese muchacho que era un niño soldado, que me dijo que había matado gente -tenía 12 años- estas cosas me hicieron dar cuenta que este no era un film que pudiera detener.

Y que en realidad, en ese momento me sucedió algo, que obviamente me hizo decir: «Voy a documentar.

Esta es la única película que he de hacer.

Voy a documentar hasta que esto se haga realidad».

Porque tenemos que parar, tenemos que hacer algo para unirnos…

aparte de toda política y religión que, como joven, me confunde.

No sé cómo involucrarme en ese proceso.

Y luego, el 7 de septiembre, me invitaron a Nueva York.

Los gobiernos de Costa Rica y Gran Bretaña habían presentado a la Asamblea General de Naciones Unidas, con 54 co-patrocinadores, la idea del primer día del Alto el Fuego y la No Violencia como una fecha fija del calendario, el 21 de septiembre, y fue aprobada por unanimidad por todos los jefes de Estado del mundo.


(Aplausos)
Sí, pero fueron cientos de personas, obviamente, que lo hicieron una realidad.

Gracias a todos ellos.

Fue un momento increíble.

Yo estaba en la parte superior de la asamblea general mirando hacia abajo, viendo lo que sucedía.

Y, como dije, cuando empezó estábamos en el Globe y no había prensa.

Y ahora pensaba: «Bueno, la prensa realmente va a escuchar esta historia».

Y, de repente, empezamos a institucionalizar este día.

Kofi Annan me invitó en la mañana del 11 de septiembre a una conferencia de prensa.

A las 8 de la mañana yo estaba allí.

Estaba esperando que viniera y sabía que venía en camino.

Obviamente, nunca vino.

La declaración no se hizo.

Nunca se le dijo al mundo que había un día del alto el fuego y la no violencia.

Y, obviamente, fue un momento trágico para las miles de personas que perdieron sus vidas allí y posteriormente en todo el mundo.

Nunca ocurrió.

Y recuerdo que pensaba: «Es por esto exactamente que tenemos que trabajar aún más arduamente.

Y tenemos que hacer que este día funcione.

Se ha creado; nadie lo sabe.

Pero tenemos que continuar este viaje y tenemos que contarle a la gente y demostrar que puede funcionar».

Y me fui de Nueva York enloquecido, pero con poder.

Me sentía inspirado por las posibilidades que de existir, quizá no veríamos cosas como esa.

Recuerdo haber puesto esa película y la reacción de los cínicos.

Estaba mostrando la película, recuerdo que estando en Israel la masacraron por completo unos tipos que habían visto la película -es sólo un día de paz, no significa nada.

No va a funcionar; no van a parar la lucha en Afganistán; los talibanes no van a escuchar, etc, etc.

Es puro simbolismo.

Y eso era aún peor que lo que ya había sucedido de muchas maneras ya que no podía no funcionar.

Había hablando en Somalia, Burundi, Gaza, Cisjordania, India, Sri Lanka, Congo, donde fuere, y todos me decían: «si puedes crear una ventana de oportunidad podemos pasar ayuda, vacunar a los niños.

Los niños pueden llevar sus proyectos.

Pueden unirse.

Se pueden juntar.

Si las personas pararan, se salvarían vidas».

Eso era lo que oía.

Y lo oía de las personas que entendían realmente de qué se trataba el conflicto.

Así que volví a las Naciones Unidas.

Decidí que continuaría filmando y haciendo otra película.

Y volví a la ONU durante otro par de años.

Empezamos moviéndonos por los pasillos de la ONU, con gobiernos y ONGs tratando desesperadamente de encontrar a alguien para presentarle la propuesta y ver si podíamos hacerla posible.

Y después de muchas, muchas reuniones, obviamente, estoy encantado de que este hombre, Ahmad Fawzi, uno de mis héroes y mentores, en realidad, se las arregló para conseguir involucrar a UNICEF.

Y UNICEF, Dios les bendiga, dijo: «Bueno, vamos a darle una oportunidad».

Y luego se involucró UNAMA en Afganistán.

Fue histórico.

¿Podía funcionar en Afganistán con UNAMA y la OMS y la sociedad civil, etc., etc., etc.?

Y estaba registrando todo en la película y lo estaba grabando mientras pensaba: «Esto es todo.

Esta es la posibilidad de que funcione.

Pero si no funciona, al menos la puerta está abierta y hay una oportunidad».

Y regresé a Londres y fui a ver a este muchacho, Jude Law.

Fui a verlo porque era actor, como yo.

Yo tenía una conexión con él, porque teníamos que llegar a la prensa, necesitábamos esta atracción, necesitábamos involucrar a los medios.

Porque si empezábamos a impulsarlo un poco quizá más gente escuchara y habría más…

al entrar en ciertas áreas, quizá habría más gente interesada.

Y tal vez recibiríamos un poco más de ayuda económica; algo que había resultado muy difícil.

No voy a entrar en eso.

Así que Jude dijo: «Bueno, voy a darles algunas declaraciones».

Mientras estaba filmando estas declaraciones, me dijo: «

¿Dónde vas después?

» Le dije: «Voy a ir a Afganistán».

Dijo: «

¿En serio?

» Y pude advertir una especie de interés en su mirada.

Y le dije: «

¿Quieres venir conmigo?

Me interesaría mucho que vengas.

Ayudaría a atraer la atención.

Y esa atención ayudaría a aprovechar la situación y a muchas otras cosas».

Creo que hay una serie de pilares para el éxito.

Uno es tener una gran idea.

Otro es tener una circunscripción, hay que tener las finanzas, y ser capaz de despertar conciencia.

Y la verdad es que nunca pude despertar la conciencia por mí mismo, sin importar lo que haya logrado.

Por eso estos tipos eran algo crucial.

Así que dijo que sí y nos encontramos en Afganistán.

Fue algo realmente increíble que cuando aterrizamos allí hablando con varias personas, me decían: «Tienes que conseguir que todos se involucren aquí.

No puedes esperar sólo que funcione.

Tienes que ir y trabajar».

Y lo hicimos, fuimos a recorrer, hablamos con los mayores, con los médicos, con las enfermeras, dimos conferencias de prensa, salimos con los soldados, nos reunimos con la ISAF, nos reunimos con la OTAN, nos reunimos con el gobierno del Reino Unido.

Quiero decir, básicamente, nos reunimos con todo el mundo dentro y fuera de las escuelas con los ministros de educación, dando estas conferencias de prensa que, por supuesto, ahora estaban repletas de prensa; estaban todos.

Había interés en lo que estaba pasando.

Esta mujer increíble, Fátima Magalani, fue absolutamente fundamental en lo que pasó dado que era la portavoz de la resistencia contra los rusos.

Y su red afgana estaba por todas partes.

Ella fue crucial para transmitir el mensaje.

Y luego nos fuimos a casa.

Como que lo habíamos hecho.

Ahora teníamos que esperar y ver qué pasaba.

Me fui a casa y recuerdo que alguien del equipo me trajo una carta de los talibanes.

Y esa carta, básicamente, decía: «Hoy vamos a cumplir.

Este día vamos a cumplir.

Lo vemos como una ventana de oportunidad.

Y no vamos a participar.

No vamos a participar».

Eso quería decir que los trabajadores humanitarios no serían secuestrados o asesinados.

De repente supe, obviamente en ese momento, que había una oportunidad.

Y días más tarde, 1,6 millones de niños fueron vacunados contra la polio como consecuencia de que todos pararon.


(Aplausos)
Y al igual que en la Asamblea General, obviamente fue un momento muy maravilloso.

Y luego terminamos la película y la montamos porque teníamos que regresar.

La proyectamos en dari y pashto.

La pasamos en los dialectos locales.

Regresamos a Afganistán porque llegaba el próxima año y queríamos ayudar.

Pero lo más importante, queríamos regresar, porque estas personas en Afganistán son los héroes.

Eran las personas que creyeron en la paz y en sus posibilidades, etc., etc.

y lo hicieron posible.

Y queríamos regresar y mostrarles la película y decir: «Miren, ustedes lo hicieron posible.

Muchas gracias».

Dimos la película otra vez.

Obviamente la mostramos y fue increíble.

Y luego ese año, ese año, 2008, esta declaración de la ISAF en Kabul, Afganistán, el 17 de septiembre: «El General Stanley McChrystal, comandante de las fuerzas internacionales de asistencia de seguridad en Afganistán, anunció hoy que la ISAF no realizará operaciones militares ofensivas el 21 de septiembre».

Estaban diciendo que pararían.

Y luego estaba esta otra declaración que salió del Departamento de Seguridad y Vigilancia y decía que, en Afganistán, debido a este trabajo, la violencia se redujo en un 70%.

Un 70% de reducción de la violencia al menos este día.

Y eso me dejó alucinado por completo casi más que cualquier otra cosa.

Y recuerdo estar atrapado en Nueva York, esta vez por el volcán, algo obviamente mucho menos peligroso.

Y estaba pensando lo que estaba pasando.

Y seguí pensando en este 70%.

Un 70% de reducción en la violencia -algo que todos decían que era completamente imposible, que no se podía hacer.

Y eso me hizo pensar que, si logramos un 70% en Afganistán, entonces podemos conseguir un 70% de reducción en cualquier lado.

Tenemos que ir tras una tregua mundial.

Tenemos que usar este día del alto el fuego y la no violencia e ir tras una tregua mundial, ir tras el cese de hostilidades más grande que se haya registrado tanto a nivel nacional e internacional.

Eso es exactamente lo que debemos hacer.

Y el 21 de septiembre de este año vamos a lanzar la campaña en el O2 Arena para ir tras ese proceso, para tratar de crear el cese de hostilidades más grande jamás registrado.

Y usaremos todo tipo de cosas -la danza y los medios sociales, visitas en Facebook, visitas al sitio web, firmas de petición.

Y está en los seis idiomas oficiales de las Naciones Unidas.

Vincularemos mundialmente con gobiernos, entre gobiernos, ONGs, educación, sindicatos, deportes.

Y allí pueden ver la caja educativa.

En este momento tenemos recursos en 174 países tratando de hacer que los jóvenes sean la fuerza motriz tras la visión de la tregua global.

Obviamente, aumenta las vidas que se salvan, los conceptos ayudan.

La vinculación con los Juegos Olímpicos.

Fui a ver a Seb Coe.

Le dije: «Londres 2012 tiene que ver con la tregua.

En última instancia, de eso se trata».

¿Por qué no nos unimos todos?

¿Por qué no darle vida a la tregua?

¿Por qué no apoyan el proceso de la mayor tregua de la historia?

Haremos una película sobre este proceso.

Usaremos el deporte y el fútbol.

El Día de la Paz, hay miles de partidos de fútbol que se juegan desde las favelas de Brasil hasta cualquier lugar.

Así, se usan todas estas formas para inspirar la acción individual.

Y, en última instancia, tenemos que probarlo.

Tenemos que trabajar juntos.

Y cuando me paro frente a todos ustedes y de la gente que mirará esto me entusiasma, en nombre de todo el mundo que he conocido, que haya una posibilidad de que nuestro mundo se una, de que podamos todos juntos ser uno, de poder elevar el nivel de conciencia en torno a las cuestiones fundamentales, y eso provocado por individuos.

Yo estaba con Brahimi, el Embajador Brahimi.

Creo que es uno de los hombres más increíbles de la política internacional -en Afganistán, en Irak.

Es un hombre increíble.

Y me reuní con él hace unas semanas.

Y le dije: «Señor Brahimi,

¿no es una locura una tregua mundial?

¿Es posible?

¿Será posible que lo logremos?

» Y dijo: «Es totalmente posible».

Le dije: «

¿Qué haría?

¿Iría en busca de los gobiernos, haría lobby usando el sistema?

» Dijo: «No, hablaría con los individuos».

Se trata de los individuos.

Se trata de Ud y yo.

Todo es cuestión de alianzas.

Se trata de circunscripciones, de negocios.

Porque juntos, trabajando juntos, creo, en serio, que podemos empezar a cambiar las cosas.

Y hay un hombre maravilloso en esta audiencia, y no sé dónde está, que me dijo hace unos días -porque ensayé un poco- y me dijo: «He estado pensando en este día y lo imagino como un cuadrado con 365 cuadros y uno de ellos es blanco».

Y eso me hizo pensar en un vaso de agua, que es clara.

Si uno pone una gota, una gota de algo en el agua cambiará para siempre.

Trabajando juntos, podemos crear la paz un día.

Gracias TED.

Gracias.


(Aplausos)
Gracias.


(Aplausos)
Muchas gracias.


(Aplausos)
Muchísimas gracias.

Gracias.

https://www.ted.com/talks/jeremy_gilley_one_day_of_peace/

 

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