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Marcel Dicke: ¿y sí comemos insectos? – Charla TEDGlobal 2010

Charla «Marcel Dicke: ¿y sí comemos insectos?» de TEDGlobal 2010 en español.

Marcel Dicke hace una propuesta tentadora para agregar insectos a la dieta mundial. Su mensaje va para cocineros y gourmets aprensivos: exquisiteces como langostas y orugas compiten con la carne en sabor, nutrición y respeto al ambiente.

  • Autor/a de la charla: Marcel Dicke
  • Fecha de grabación: 2010-07-14
  • Fecha de publicación: 2010-12-01
  • Duración de «Marcel Dicke: ¿y sí comemos insectos?»: 994 segundos

 

Traducción de «Marcel Dicke: ¿y sí comemos insectos?» en español.

Bueno, voy a mostrar de nuevo algo de nuestra dieta.

Me gustaría conocer más de la audiencia:

¿Quién de ustedes ha comido insectos alguna vez?

Son muchos.


(Risas)
Pero aún así no son representativos sobre toda la población del planeta.


(Risas)
Porque existe un 80% que sí come insectos.

Esto es bastante bueno.

¿Por qué no comer insectos?

Pero antes,

¿qué son?

Los insectos son animales que caminan en 6 patas.

Aquí ven sólo una selección.

Hay 6 millones de especies de insectos en el planeta, 6 millones de especies.

Hay unos cientos de mamíferos…

y 6 millones de especies de insectos.

Sí contamos toda la población llegamos a un número mucho mayor.

De hecho, de todos los animales, de todas las especies animales, el 80% camina en 6 patas.

Si tomáramos toda la población de insectos y pudiéramos calcular un peso promedio nos daría entre 200 y 2.000 Kg para cada habitante de la Tierra.

Eso significa que en términos de biomasa los insectos son más abundantes que nosotros.

Y que no estamos en un planeta de humanos sino en un planta de insectos.

Los insectos no sólo están en la Naturaleza sino que también están presentes en la economía, por lo general sin que lo sepamos.

Hace un par de años se estimó, fue una estimación conservadora, que la economía de EE.UU.

se beneficiaba en 57 mil millones de dólares al año.

Es una suma muy grande, una contribución a la economía de EE.UU.

de forma gratuita.

Y estaba mirando lo que se destinó a la guerra en Irak en el mismo año.

Fueron 80 mil millones de dólares.

Bueno, sabemos que esa no fue una guerra barata.

Y los insectos, en forma gratuita, contribuyeron a la economía de Estados Unidos en cerca del mismo orden de magnitud en forma gratuita y sin que nadie lo sepa.

Y no sólo pasa en EE.UU.

sino en cualquier país, en cualquier economía.

¿Qué hacen?

Quitan el estiércol, polinizan los cultivos.

Un tercio de las frutas que comemos son el resultado del cuidado que los insectos ponen en la reproducción de las plantas.

Controlan las plagas.

Son alimento para otros animales.

Están al inicio de la cadena alimentaria.

Los animales pequeños comen insectos.

Incluso los animales más grandes comen insectos.

Pero los animales insectívoros pequeños sirven de alimento para animales más grandes, para animales aún más grandes.

Y, al final de la cadena alimentaria, nosotros también los comemos.

Hay mucha gente que está comiendo insectos.

Y aquí me ven en un pueblito provinciano de China, Lijiang, de unos 2 millones de habitantes.

Si uno sale a cenar, a comer pescado por ejemplo, en la misma carta de pescados hay para elegir una variedad de insectos.

Y los preparan de una forma maravillosa.

Y aquí me ven disfrutando de una comida con orugas, langostas, abejas y otros manjares.

Y cada día se puede comer algo nuevo.

Se comen en todo el mundo más de 1.000 especies de insectos.

Es bastante más que los pocos mamíferos que comemos como vacas o cerdos y ovejas.

Más de 1.000 especies; una variedad enorme.

Y pueden pensar, bueno, lo hacen en este pueblito provinciano de China, pero nosotros no.

Bien, hemos visto que ya unos cuantos de ustedes comen insectos quizá de vez en cuando.

Pero puedo asegurarles que todos están comiendo insectos; todos sin excepción.

Están comiendo al menos 500 gramos por año.

¿Qué están comiendo?

Sopa de tomate, manteca de maní, chocolate, fideos, cualquier alimento procesado que comen contiene insectos porque los insectos están en todo lo que nos rodea y cuando están en la Naturaleza están en nuestros cultivos.

Algunas frutas tienen picaduras de insectos.

Si tienen picaduras y se trata de tomates, van a parar a la sopa de tomates.

Y si no tienen daños, van a parar al supermercado.

Esa es la imagen que tienen del tomate.

Pero hay tomates que terminan en una sopa.

Y siempre que cumplan los requisitos del ente alimentario, puede haber todo tipo de cosas allí, no hay problema.

De hecho,

¿por qué ponemos esas bolas en la sopa?

¿no hay carne allí de todos modos?


(Risas)
De hecho, toda la comida procesada contiene más proteínas de las que sabemos.

Así que hoy cualquier cosa es fuente de proteínas.

Entonces podrían decir: «Bueno, estamos comiendo 500 gramos por accidente».

Pero lo estamos haciendo adrede en un montón de alimentos que ingerimos.

En la diapositiva puse sólo dos ejemplos: polvorones rosas y bastones de surimi o, si prefieren, Campari.

Muchos productos alimenticios, que son de color rojo, se tiñen con un colorante natural.

Los bastones de surimi son de carne de cangrejo, o se venden como carne de cangrejo, pero es pescado blanco teñido con cochinilla.

La cochinilla es un producto de un insecto que vive en los cactus.

Se produce en grandes cantidades, de 150 a 180 toneladas al año, en las Islas Canarias y en Perú; es un gran negocio.

Un gramo de cochinilla cuesta unos 30 euros.

Un gramo de oro cuesta 30 euros.

Por eso es algo muy preciado que se usa para teñir alimentos.

Pero ahora la situación en el mundo va a cambiar, para ustedes, para mí y para los habitantes del planeta.

La población humana crece muy rápidamente, crece de manera exponencial.

que ahora la población es de entre 6 y 7 mil millones de personas, va a crecer a unos 9 mil millones para el 2050.

Eso significa que tendremos muchas más bocas que alimentar.

Y eso es algo que preocupa a cada vez más personas.

En octubre pasado hubo una conferencia de la FAO íntegramente dedicada a este tema.

¿Cómo vamos a alimentar al mundo?

Si ven las cifras de allí dice que tenemos un tercio más de bocas para alimentar pero necesitamos que aumente la producción agrícola en un 70%.

Y eso debido a que la población del mundo va en aumento y lo hace no sólo cuantitativamente sino que se está volviendo más rica y cualquiera que se vuelve rico empieza a comer más y también empieza a comer más carne.

Y, de hecho, la carne es algo que cuesta gran parte de la producción agrícola.

Nuestra dieta se compone de una parte de proteínas animales y por ahora, la mayoría de los presentes la obtiene de la ganadería, de la pesca, de la caza.

Y comemos mucho de eso.

En el mundo desarrollado, en promedio, se consumen 80 Kg, por persona por año que ascienden a 120 Kg en Estados Unidos y un poquito menos en algunos otros países pero, en promedio, 80 Kg por persona al año.

En el mundo en desarrollo es mucho menor.

Son 25 Kg por persona al año.

Pero tiene un crecimiento enorme.

En China, en los últimos 20 años, ha aumentado de 20 Kg a 50 Kg♪ y sigue en aumento.

Así, si un tercio de la población mundial va a aumentar su consumo de carne de 25 Kg a 80 Kg, en promedio, y un tercio de la población mundial vive en China e India, hay una demanda enorme de carne.

Y, por supuesto, no se puede decir que es sólo para nosotros, no para ellos.

Les toca la misma parte que a nosotros.

Ahora bien, para empezar diría que estamos comiendo demasiada carne en el mundo occidental.

Podríamos vivir con mucho, mucho menos; lo sé porque he sido vegetariano durante mucho tiempo.

Uno puede vivir sin nada de carne.

Las proteínas se pueden obtener de otro tipo de alimentos.

Hay un montón de problemas asociados a la producción de carne y cada vez nos ocurren esas cosas más a menudo.

El primer problema que enfrentamos es la salud humana.

Los cerdos se nos parecen mucho.

Se usan como modelos en medicina.

Incluso podemos trasplantar órganos de un cerdo a un humano.

Eso significa que los cerdos comparten enfermedades con nosotros.

Y una enfermedad porcina, un virus porcino, un virus humano…

ambos pueden proliferar.

Y debido a la manera de reproducirse es que pueden combinarse y producir nuevos virus.

Esto sucedió en los Países Bajos en la década del 90 durante el célebre brote de gripe porcina.

Contraemos una nueva enfermedad que puede ser mortal.

Si comemos insectos, que son distantes de nosotros, eso no sucede.

Ese es 1 punto para los insectos.


(Risas)
Y está el factor de conversión.

Con 10 Kg de alimento se obtiene 1 Kg de carne pero pueden obtenerse 9 Kg de carne de langosta.

Si uno fuera empresario

¿qué elegiría?

Con 10 Kg de entrada se pueden conseguir 1 Kg ó 9 Kg de salida.

Hasta ahora elegimos la salida de 1 a 5 Kg.

Todavía no aprovechamos la ventaja.

Todavía no elegimos los 9 Kg de rendimiento.

Ya van 2 puntos para los insectos.


(Risas)
Y tenemos el ambiente.

Si tomamos 10 Kg de alimento
(Risas)
y da como resultado 1 Kg de carne los otros 9 Kg son desperdicio, y mucho de eso es estiércol.

Si uno produce insectos, hay menos estiércol por kilo de carne producido.

Menos desperdicio.

Además, por cada kilo de estiércol hay mucho, mucho menos amoníaco y menos gases de efecto invernadero en el estiércol de insecto que en el estiércol de vaca.

Hay menos desperdicio, y el que hay no es perjudicial para el ambiente como el estiércol de vaca.

Van entonces 3 puntos para los insectos.


(Risas)
Por supuesto que hay una gran duda y es sí los insectos producen carne de buena calidad.

Se ha hecho todo tipo de análisis y en términos de proteínas, grasas o vitaminas, es muy buena.

De hecho, es comparable a cualquier producto cárnico del momento.

E incluso, en términos de calorías, es muy buena.

Un kilo de saltamontes tiene la mismas calorías que 10 salchichas o 6 hamburguesas.

Tenemos 4 puntos para los insectos.


(Risas)
Puedo seguir y podría anotar muchos más puntos a favor de los insectos pero no hay tiempo.

Entonces, la pregunta es:

¿y si comemos insectos?

Les he dado al menos 4 argumentos a favor.

Lo haremos.

Aunque no queramos tendremos que acostumbrarnos a esto.

Porque en este momento se usa el 70% de las tierras agrícolas para producir ganado.

Y no es sólo la tierra donde el ganado camina y se alimenta sino también otras áreas donde se produce y transporta el alimento.

Podemos aumentarlas un poco a expensas de las selvas tropicales, pero pronto tenemos otro límite.

Y si recordamos que tenemos que aumentar la producción agrícola un 70% no lo vamos a poder lograr de ese modo.

Podemos pasar mejor de la carne, la carne de res, a los insectos.

Ya el 80% del mundo come insectos así que somos una minoría en un país como el R.U., EE.UU., los Países Bajos, donde sea.

A la izquierda se ve un mercado en Laos en el que hay una presencia abundante de todo tipo de insectos que uno elige para la cena.

A la derecha se ve un saltamontes.

Y la gente de la zona los come no porque no haya otra cosa sino porque los consideran una delicia.

Es un alimento muy bueno.

Hay mucha variedad.

Trae muchos beneficios.

De hecho, tenemos exquisiteces muy parecidas a este saltamontes: camarones, un manjar que se vende a precios altos.

¿A quién no le gustaría comer un camarón?

A poca gente no le gusta el camarón pero los camarones, los cangrejos, y los cangrejo de río están muy estrechamente relacionados.

Son exquisiteces.

De hecho, la langosta es un camarón de tierra y sería muy buena para nuestra dieta.

Entonces

¿por qué no comemos insectos?

Bueno, es sólo una cuestión de mentalidad.

No estamos acostumbrados, y vemos a los insectos como organismos muy diferentes a nosotros.

Es por eso que estamos cambiando la percepción de los insectos.

Estoy trabajando arduamente con mi colega Arnold van Huis para contarle a la gente que los insectos son algo maravilloso, y de la tarea magnífica que hacen en la Naturaleza.

Y, de hecho, sin insectos no estaríamos aquí en esta sala.

Porque si los insectos murieran, pronto moriríamos también.

Pero si nosotros morimos, los insectos seguirían felices.


(Risas)
Por eso tenemos que acostumbrarnos a la idea de comer insectos.

Alguno podrá pensar que todavía no se encuentran disponibles.

Bueno, lo están.

Hay emprendedores en los Países Bajos que los producen, y uno de ellos está aquí en la audiencia, es quien aparece en la foto: Marian Peeters.

Mi predicción es que para fin de año estarán en los supermercados; invisibles pero como proteína animal en los alimentos.

Y quizá en el 2020 lo van a comprar sabiendo que es un insecto él que se van a comer.

Y se los prepara de las formas más maravillosas.

Un fabricante de chocolate holandés.

(Música)
(Aplausos)
Tienen mucho diseño.


(Risas)
Bueno, en los Países Bajos tenemos una ministra de agricultura innovadora y ha puesto a los insectos en el menú del restaurante de su ministerio.

Y cuando vinieron los ministros de agricultura de la U.E.

hace poco a La Haya, los llevó a un restaurante distinguido y allí comieron insectos todos juntos.

Esto no es un pasatiempo mío.

Es algo que ha despegado.

¿Por qué no comer insectos?

Deberían probarlos.

Hace un par de años congregamos a 1.750 personas en una plaza de Wageningen y comieron insectos todos a la vez y esto es todavía una muy buena noticia.

Creo que pronto no va a ser gran noticia que comamos insectos porque va a ser algo normal.

Así que hoy pueden probar y, yo diría, disfruten.

Le voy a convidar a Bruno para que pruebe y pueda saborear el primer bocado.


(Aplausos)
Bruno Giussani: miren primero, miren primero.

Marcel Dicke: es todo proteína.

BG: En verdad, son los mismos que vimos en el video.

Y se ven deliciosos.

Los hacen con nueces o algo así.

MD: Gracias.


(Aplausos)

https://www.ted.com/talks/marcel_dicke_why_not_eat_insects/

 

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