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Philiip Zimbardo: cómo la gente corriente se convierte en monstruos… o héroes – Charla TED2008

Charla «Philiip Zimbardo: cómo la gente corriente se convierte en monstruos… o héroes» de TED2008 en español.

Philip Zimbardo sabe lo fácil que es que la buena gente se vuelva mala. En su charla, comparte atinadas percepciones y fotos gráficas de los juicios de Abu Ghraib. Pero también habla de la otra cara de la moneda: lo fácil que es ser un héroe y cómo se puede estar a la altura.

  • Autor/a de la charla: Philip Zimbardo
  • Fecha de grabación: 2008-02-02
  • Fecha de publicación: 2008-09-23
  • Duración de «Philiip Zimbardo: cómo la gente corriente se convierte en monstruos… o héroes»: 1396 segundos

 

Traducción de «Philiip Zimbardo: cómo la gente corriente se convierte en monstruos… o héroes» en español.

Filósofos, dramaturgos, teólogos han lidiado con esta pregunta durante siglos:

¿Qué hace que la gente se equivoque?

Curiosamente, solía hacer la misma pregunta cuando era pequeño.

Cuando era pequeño, en el Bronx, un gueto urbano en Nueva York, me rodeaba el mal, como a todos los niños que crecen en un barrio urbano.

Y tenía amigos que eran muy buenos chicos, que vivían en el mundo de Dr.

Jekyll – Mr.

Hyde — Robert Louis Stevenson.

Es decir, tomaban drogas, se metían en problemas, iban a la cárcel.

A algunos los mataron, otros lo hicieron sin necesidad de droga.

Así que cuando leí a Robert Louis Stevenson, no me pareció ficción.

La única pregunta es,

¿qué les habían dado?

Y, lo que es más importante, esa línea entre el bien y el mal — que a los privilegiados les gusta pensar que es fija e impermeable, estando ellos en la parte buena, y los otros en la mala — Yo sabía que esa línea era móvil y permeable.

A la buena gente se le podía seducir para cruzarla, y en circunstancias buenas y en algunas raras los niños malos podían recuperarse con ayuda, reforma, rehabilitación.

Quiero empezar con esta maravillosa ilusión del artista holandés M.C.

Escher.

Si lo miran y se centran en lo blanco lo que ven es un mundo lleno de ángeles.

Pero miremos más cuidadosamente, y mientras lo hacemos lo que aparecen son demonios, los diablos del mundo.

Y eso nos dice algunas cosas.

Una: es mundo está, estuvo y siempre estará lleno de bien y mal, porque el bien y el son el Yin y el Yang de la condición humana.

Me dice algo más.

Si se acuerdan, el ángel favorito de Dios era Lucifer.

Aparentemente, Lucifer significa «la luz».

También significa «la estrella de la mañana» en algunas escrituras.

Y parece que desobedeció a Dios, y esa es la máxima desobediencia a la autoridad.

Y cuando lo hizo, enviaron al arcángel Miguel a sacarlo del cielo junto con los demás ángeles caídos.

Y Lucifer desciende al infierno, se convierte en Satán, en el diablo, y nace la fuerza del en el universo.

Paradójicamente, fue Dios quien creó el infierno para guardar el mal.

Pero fracaso en mantenerlo ahí.

Así que este arco de la transformación cósmica del ángel favorito de Dios en el Demonio, para mí, establece el contexto para entender a los seres humanos que se pasan de ser gente normal y buena a agentes del mal.

Así que el Efecto Lucifer, aunque se centra en lo negativo — en lo negativo en que se puede convertir la gente, no en lo negativo que ya son — me lleva a una definición psicológica: el es el ejercicio del poder.

Y esa es la clave: se trata de poder.

Hacer daño psicológico a la gente a propósito, herir físicamente a la gente, destruirla mortalmente, o a sus ideas, y cometer crímenes contra la humanidad.

Si buscas «mal» en Google, una palabra que debería haberse desvanecido, te salen 136 millones de entradas en un tercio de segundo.

Hace unos años — estoy seguro de que todos se impresionaron, como yo, con la revelación de que los soldados americanos abusaron de prisioneros en un lugar extraño en una guerra controvertida: Abu Ghraib en Irak.

Y estos eran hombres y mujeres que estaban sometiendo a los prisioneros a una humillación increíble.

Me impresionó, pero no me sorprendí, porque había visto los mismos paralelismos visuales cuando fui encargado de prisión en el Estudio de la Prisión de Stanford.

Inmediatamente el ejército de la administración Bush dijo…

¿qué?

Lo que todos los administradores dicen cuando hay un escándalo.

No nos culpen.

No es el sistema.

Son unas pocas manzanas podridas, unos pocos soldados malvados.

Mi hipótesis es que normalmente los soldados americanos son buenos.

Tal vez era la cesta la que estaba mala.

Pero cómo voy a —

¿cómo voy a tratar esa hipótesis?

Me convertí en testigo experto para uno de los guardas, el Sargento Chip Frederick, y de ese modo tuve acceso a docenas de informes investigativos.

Tuve acceso a él.

Pude estudiarlo, llevarlo a mi casa, conocerlo, hacer análisis psicológicos para ver si era una manzana fresca o podrida.

En tercer lugar, tuve acceso a las 1.000 fotos tomadas por estos soldados.

Estas fotos son de naturaleza violenta o sexual, y todas las hicieron cámaras de soldados americanos.

Como todo el mundo tiene una cámara digital o un móvil con cámara, sacaron fotos de todo.

Más de 1.000.

Y lo que he hecho es organizarlas en varias categorías.

Pero éstas las tomó la Policía Militar de EE.UU, los Reservistas.

No son soldados preparados para esta misión en absoluto.

Y todo sucedió en un sólo lugar, Piso 1A, durante el turno de noche.

¿Por qué?

El piso 1A era el centro de inteligencia militar, donde sucedían los interrogatorios.

La CIA estaba allí.

Interrogadores de la Corporación Titán, todos allí, y como no están consiguiendo información sobre la insurgencia, van a presionar a estos soldados, a la Policía Militar, para que se pasen de la raya, darles permiso para romper la voluntad del enemigo, prepararlos para interrogatorios, ablandarlos, para quitarse los guantes.

Esos son los eufemismos, y así es como se interpretó.

Bajemos a esa mazmorra.

(Obturador de cámara) (Ruido sordo) (Obturador de cámara) (Ruido sordo) (Respiración) (Campanas) Bastante horrible.

Esa es una de las ilustraciones visuales del mal.

Y no se les debería haber pasado que la razón por la que emparejé al prisionero con los brazos extendidos con la Oda a la Humanidad de Leonardo da Vinci, es que el prisionero era un enfermo mental.

Se cubría de mierda todos los días, y solían hacerlo rodar sobre suciedad para que no apestara.

Pero los guardas terminaron llamándole Shit Boy (Chico Mierda).

¿Qué hacía en esa cárcel en vez de en una institución psiquiátrica?

De cualquier manera, aquí está el antiguo Ministro de Defensa Rumsfeld.

Baja y dice: «quiero saber quién es responsable, quiénes son las manzanas podridas».

Mala pregunta.

Hay que redefinirla y preguntar: «

¿qué es responsable?

» Porque ese «qué» podría ser el «quién» de dos personas, pero también el «qué» de la situación, y evidentemente ese no es el camino.

Así que,

¿cómo entienden los psicólogos tamañas transformaciones del carácter humano, si creen que eran buenos soldados antes de bajar a esa mazmorra?

Hay tres maneras.

La principal es la llamada disposicional.

Miramos al interior de la persona, de la manzana podrida.

Esa es la base de todas las ciencias sociales, la base de la religión, de la guerra.

Los psicólogos sociales como yo dicen, «sí, las personas son los actores en el escenario, pero tendrás que se consciente de cuál es la situación.

¿Quiénes son los personajes?

¿Qué disfraz llevan?

¿Hay un director de escena?

» Lo que nos interesa son los factores externos que rodean al individuo, la cesta podrida.

Y los científicos sociales se quedan ahí y se pierden lo importante, lo que descubrí cuando fui testigo especialista para Abu Ghraib.

El poder está en el sistema.

El sistema crea la situación que corrompe a los individuos, y el sistema es el trasfondo legal, político, económico y cultural.

Y ahí reside el poder de los que hacen cestas podridas.

Así que si quieres cambiar a la persona hay que cambiar la situación.

Si quieres cambiar la situación, tienes que saber que donde está el poder es en el sistema.

El Efecto Lucifer implica entender las transformaciones del carácter humano con estos tres factores.

Es una interacción dinámica.

¿Qué aporta la gente a la situación?

¿Qué saca la situación de ellos?

Y

¿cuál es el sistema que crea y mantiene esa situación?

Mi reciente libro, The Lucifer Effect (El efecto Lucifer) trata de cómo entendemos que la gente buena se vuelva mala.

Y tiene muchos detalles de lo que voy a hablar hoy.

Así que «El efecto Lucifer» del Dr.

Z, aunque se centra en el mal, es en realidad una celebración de la infinita capacidad de la mente humana de hacernos compasivos o crueles, comprensivos o indiferentes, creativos o destructivos, y a algunos de nosotros, villanos.

Las buenas noticias que espero contarles al final es que a algunos nos hace héroes.

Esta es una tira cómica maravillosa del New Yorker, que realmente resume mi charla entera: «No soy ni el poli bueno ni el poli malo, Jerome.

Como tú, soy una amalgama compleja de cualidades positivas y negativas que surgen o no, dependiendo de las circunstancias.»
(Risas)
Hay un estudio sobre el que creen saber algo, pero muy pocas personas han oído la historia.

Ustedes han visto la película.

Este es Stanley Milgrom, un chavalín judío del Bronx, que preguntó: «

¿podría suceder el holocausto aquí, ahora?

» La gente dice: «No, eso es la Alemania nazi, eso es Hitler, eso es 1939.» Dijo: «Sí, supongan que Hitler les preguntara:

¿Electrocutarían a un extraño?

«No, de ninguna manera, yo no, soy una buena persona.» Dijo: «

¿por qué no les ponemos en una situación y les damos la oportunidad de ver qué harían?

» Así que lo que hizo fue poner a prueba a 1.000 personas normales.

500 de New Haven, Connecticut, 500 de Bridgeport.

El anuncio decía: «Los psicólogos queremos entender la memoria, queremos mejorar la memoria, porque la memoria es la clave del éxito.»

¿De acuerdo?

Les daremos cinco dólares — cuatro dólares por su tiempo.

Y decía: «No queremos universitarios; queremos hombres entre 20 y 50» — en estudios posteriores usaron mujeres — gente normal: barberos, oficinistas, trabajadores no manuales.

Así que bajan, y uno de ustedes será aprendiz, y otro será maestro El aprendiz es un tipo simpático de mediana edad.

Se le ata a un aparato de descargas en otra habitación.

El aprendiz podría ser de mediana edad o un joven de veinte.

Y la autoridad, el tipo de la bata, le dice a uno de ustedes: «Tu trabajo como maestro es darle a este tipo material para aprender.

Lo hace bien, le recompensas.

Lo hace mal, aprietas un botón de descarga.

El primer botón es 15 voltios.

Ni lo siente.» Esa es la clave.

Todo empieza con 15 voltios.

El paso siguiente son otros 15 voltios.

El problema es que al final son 450 voltios.

Y mientras lo haces el tipo está gritando: ¡Tengo problemas de corazón! ¡Me voy de aquí! Tú eres una buena persona.

Protestas.

Señor,

¿quién es responsable si le pasa algo?

El experimentador dice, «No se preocupe, yo seré responsable.

Continúe, maestro.» Y la pregunta es:

¿quién llegaría hasta los 450 voltios?

Aquí han de darse cuenta de que cuando llega a 375 dice: «Peligro: descarga fuerte.» Cuando llega aquí, son «XXX»: la pornografía del poder.


(Risas)
Así que Milgrom le pregunta a 40 psiquiatras,

¿Qué porcentaje de americanos llegaría hasta el final?

Dijeron que sólo el 1%.

Porque eso es comportamiento sádico, y sabemos, la psiquiatría sabe, que sólo el 1% de los americanos son sádicos.

De acuerdo.

Aquí están los datos.

No podrían estar más equivocados.

Dos tercios llegan hasta 450 voltios.

Eso fue sólo un estudio.

Milgram hizo más de 16.

Y miren esto.

En el estudio 16, donde ven a alguien como ustedes llegar al final, 90% llegan al final.

En el estudio 5, si ven que la gente se rebela, el 90% se rebela.

¿Y las mujeres?

Estudio 13: iguales a los hombres.

Milgrom cuantifica el como la disposición de la gente a obedecer ciegamente a la autoridad, de llegar a los 450 voltios.

Es como una escala de control de la naturaleza humana.

Escala de control en el sentido de que casi a cualquiera se le puede volver obediente a la mayoría o a nadie.

¿Cuáles son los paralelismos externos?

Puesto que toda investigación es artificial.

¿Cuál es la validez en el mundo real?

912 americanos se suicidaron o fueron asesinados por su familia o sus amigos en la selva de Guyana en 1978, porque obedecieron ciegamente a su pastor.

No su cura.

Su pastor, el Reverendo Jim Jones.

Los convenció para que se suicidaran todos.

Él es el Efecto Lucifer moderno.

Un hombre de Dios que se convierte en el Ángel de la Muerte.

El estudio de Milgram trata de la autoridad individual para controlar a la gente.

La mayor parte del tiempo estamos en instituciones, así que el Estudio de la Prisión de Stanford estudia el poder de éstas para influir en el comportamiento individual.

Curiosamente, Stanley Milgram y yo estuvimos en la misma clase en el instituto James Monroe en el Bronx, en 1954.

Para este estudio, que hice con mis estudiantes de postgrado sobre todo Craig Haney, también empezamos con un anuncio.

No teníamos dinero, así que pusimos un anuncio baratito, pero queríamos universitarios para un estudio sobre la vida carcelaria.

Hubo 75 voluntarios que hicieron tests de personalidad.

Los entrevistamos.

Elegimos a dos docenas: los más normales, los más sanos.

Arbitrariamente les nombramos prisioneros o carceleros.

Así que el primer día sabíamos que teníamos manzanas frescas.

Los voy a poner en una situación difícil.

Además, sabemos que no hay diferencia alguna entre los chicos que serán carceleros y los que serán prisioneros.

A los que iban a ser prisioneros les dijimos: «Esperad en casa.

El estudio empieza el domingo.» No les dijimos que la policía municipal iba a llevar a cabo arrestos realistas.

Hombre en el video: un coche de policía para enfrente, y un poli viene a la puerta de entrada, llama y dice que me está buscando.

Así que allí mismo me sacaron de casa, me pusieron las manos en el coche.

Era un coche de policía real, y también el policía y los vecinos que estaban en la calle, que no sabían que esto era un experimento.

Y había cámaras y vecinos por todas partes.

Me metieron en el coche, me llevaron por Palo Alto.

Me llevaron a la comisaría, al sótano.

Me metieron en una celda.

Fui el primero al que recogieron, así que me pusieron en una celda que era como una habitación con una puerta con barras.

Estaba claro que no era una cárcel de verdad.

Me encerraron, vestido con andrajos.

Se estaban tomando el experimento demasiado en serio.

Aquí están los prisioneros que serán deshumanizados.

Se convertirán en números.

Aquí están los carceleros con los símbolos del poder y el anonimato.

Los carceleros hacen que los prisioneros limpien las tazas del váter con las manos y otras tareas humillantes.

Los desnudan.

Los vejan sexualmente.

Empiezan a llevar a cabo actividades degradantes, como hacerles simular sodomía.

Vieron felaciones simuladas en soldados en Abu Ghraib.

Mis carceleros lo hicieron en cinco días.

La reacción al estrés fue tan extrema que chicos normales elegidos porque estaban sanos tuvieron crisis nerviosas en 36 horas.

El estudio terminó seis días más tarde porque estaba fuera de control.

Cinco chicos tuvieron crisis emocionales.

¿Influye si los guerreros cambian o no su apariencia al luchar?

¿Influye si son anónimos en su tratamiento de las víctimas?

Sabemos que en algunas culturas van a la guerra sin cambiar su aspecto.

En otras se pintan como «El señor de las moscas.» En algunas llevan máscaras.

En muchas, los soldados llevan uniformes anónimos.

El antropólogo John Watson encontró 23 culturas que proporcionaron dos datos.

¿Cambian su apariencia?

15

¿Matan, torturan, mutilan?

13 Si no cambian su apariencia sólo uno de ocho mata, tortura o mutila.

La clave es la zona roja.

Si cambian de apariencia 12 ó 13 — el 90%— matan, torturan, mutilan.

Ese es el poder del anonimato.

Así que,

¿cuáles son los siete procesos sociales que engrasan la resbaladiza cuesta del mal?

Dar el primer pasito sin pensarlo mucho.

Deshumanización de los otros.

Desindividualización del ser.

Difuminación de la responsabilidad personal.

Obediencia ciega a la autoridad.

Conformidad no crítica a las normas del grupo.

Tolerancia neutral al a través de la pasividad o la indiferencia.

Y pasa cuando estás en una situación nueva o no familiar.

Tus patrones de respuesta habitual no funcionan.

Tu personalidad y tu moralidad se separan.

«No hay nada más fácil que denunciar al malo; nada más difícil que entenderlo, nos dice Dostoievsky.» Entender no es excusar.

La psicología no es «excusología».

La investigación social y psicológica revela cómo gente normal y buena puede transformase sin drogas.

No hace falta.

Sólo necesitas los procesos psico-sociales.

¿Paralelismos en el mundo real?

Comparen esto y esto.

James Schlesinger — y voy a tener que terminar con esto — dice: «Los psicólogos han intentado entender cómo y por qué individuos y grupos que normalmente actúan con humanidad a veces pueden actuar de otro modo en ciertas circunstancias.» Ese es el Efecto Lucifer.

Y sigue diciendo, «El famoso estudio de Stanford es una advertencia para toda operación militar.» Dar poder sin supervisión a la gente es un abuso anunciado.

Lo sabían y dejaron que sucediera.

Otro informe, uno de investigación hecho por el General Fay, dice que el sistema es culpable, y en este informe dice que fue el entorno lo que creó Abu Ghraib a partir de fallos de liderazgo que contribuyeron a que sucediera ese abuso, y el hecho de que las altas esferas lo ignoraran durante mucho tiempo.

Esos abusos duraron tres meses.

¿Quién vigilaba?

La respuesta es nadie, y creo que a propósito.

Él dio permiso a los carceleros para hacer esas cosas, y ellos sabían que nadie iba a bajar a esa mazmorra.

Así que necesitamos un cambio de paradigma en todas esas áreas.

El cambio es alejarse del modelo médico que se centra sólo en el individuo y acercarse a un modelo de salud pública que reconoce vectores de enfermedad situacionales y sistémicos.

La intimidación es una enfermedad.

El prejuicio y la violencia también.

Y desde la Inquisición, hemos lidiado con problemas a nivel individual.

¿Y saben qué?

No funciona.

Alexander Solzhenitsyn dice que la línea que separa el bien del corta el corazón de todos los seres humanos.

Eso quiere decir que la línea no está fuera.

Es una decisión que tú has de tomar.

Es personal.

Querría terminar rápidamente con algo positivo: el heroísmo como antídoto al mal, al promocionarse la imaginación heroica especialmente en nuestros niños, en nuestro sistema educativo.

Queremos que los niños piensen: «soy un héroe que espera a que llegue el momento adecuado, y entonces actuaré heroicamente.

A partir de ahora toda mi vida se enfocara en los héroes y no en el con que crecí.

Ahora su idea del heroísmo es gente normal que realiza actos heroicos.

Es el contrapunto a «La banalidad del mal» de Hannah Arendt.

Nuestros héroes sociales tradicionales se equivocan porque ellos son la excepción.

Organizan toda su vida en torno a su heroísmo.

Por eso sabemos sus nombres.

Y los héroes de nuestros hijos también son modelos para ellos, porque tienen talentos sobrenaturales.

Queremos que los niños vean que la mayoría de los héroes son gente normal y que el acto heroico es poco frecuente.

Este es Joe Darby.

Él fue quien paró los abusos que vieron porque cuando vio esas imágenes se las entregó a un oficial de investigación con más experiencia.

Era un soldado raso y lo paró.

¿Fue un héroe?

No.

Tuvieron que esconderlo, porque querían matarlo, y a su madre y a su mujer.

Pasaron tres años escondidos.

Esta es la mujer que puso fin al Estudio de la Prisión de Stanford.

Cuando dije que se nos había ido de las manos, era el encargado de la prisión.

No sabía que estaba fuera de control.

Me era totalmente indiferente.

Ella bajó, vio esa locura y dijo: Lo que les estás haciendo a estos chicos es terrible.

No son ni prisioneros ni carceleros, son chicos, y tú eres responsable.» Terminé el estudio al día siguiente.

La buena noticia es que me casé con ella el año después.


(Risas)

(Aplausos)
Obviamente, entré en razón.

Así que las situaciones pueden — pero la cuestión es que la misma situación que puede encender una imaginación hostil en algunos de nosotros, que nos hace actuar mal, puede inspirar una imaginación heroica en otros.

Es la misma situación.

Y estás en un lado o en el otro.

La mayoría de la gente peca de pasividad, porque tu madre te dijo: «no te metas, tú a lo tuyo.» Y tienes que decir: «mamá, la humanidad es lo mío.» Así que la psicología del heroísmo es —terminamos en un minuto— cómo animar a los niños en cursos nuevos de héroes, en eso estoy trabajando con Matt Langdon —tiene un taller de héroes— a que desarrollen esta imaginación heroica, esta autodefinición, Soy un héroe a la espera, y enseñarles destrezas.

Para ser un héroe tienes que aprender a salirte de la norma porque siempre vas a ir contra la conformidad del grupo.

Los héroes son gente normal cuyas acciones sociales son extraordinarias, que actúan.

Las claves del heroísmo son: A: Tienes que actuar cuando otros están pasivos.

B: Tienes que actuar para la sociedad, no para ti.

Quiero terminar con una historia, que algunos de ustedes conocen, sobre Wesley Autrey, héroe del metro de Nueva York.

Trabajador de la construcción afroamericano de 50 años.

Está parado en un metro de Nueva York; un blanco se cae a las vías.

El metro se acerca.

Hay 75 personas.

¿Qué hacen?

Se quedan inmóviles.

Él tiene razones para no involucrarse.

Es negro, el otro es blanco, y tiene dos niños pequeños.

Es vez de excusarse, le da los niños a un extraño, salta a las vías, coloca al otro entre las vías, se tumba sobre él, el metro pasa por encima.

Wesley y el hombre: 20 pulgadas y media de alto.

El tren pasa a 21 pulgadas de alto.

Media pulgada le habría cortado la cabeza.

Y dijo: «hice lo que cualquiera podría hacer,» saltar a las vías no es para tanto.

El imperativo moral es «hice lo que todos deberían hacer.» Así que un día, estarán en una nueva situación.

Tomen el camino uno y serán agentes del mal.

en el sentido de que serán Arthur Anderson.

Mentirán, permitirán abusos.

Camino dos: pecarán del de la pasividad.

Camino tres: serán héroes.

La cuestión es:

¿estamos dispuestos a tomar el camino de celebrar a los héroes cotidianos que esperan a que llegue la situación adecuada, para hacer que la imaginación heroica actúe?

Porque puede que sólo pase una vez en tu vida, y cuando llegue siempre sabrás, podría haber sido un héroe y lo dejé pasar.

Lo importante es pensarlo y hacerlo.

Quiero darles las gracias.

Gracias.

Gracias.

Opongámonos al poder de los sistemas del mal en casa y fuera, y centrémonos en lo positivo.

Aboguemos por el respeto a la dignidad personal, por la justicia y la paz, algo que tristemente nuestro gobierno no ha hecho.

Muchas gracias.


(Aplausos)

https://www.ted.com/talks/philip_zimbardo_the_psychology_of_evil/

 

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