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Daniel Pauly: Cambio en el punto de partida del océano – Charla Mission Blue Voyage

Charla «Daniel Pauly: Cambio en el punto de partida del océano» de Mission Blue Voyage en español.

El océano se ha degradado en el transcurso de nuestra vida, como se en el tamaño medio decreciente de los peces. Y, sin embargo, como Daniel Pauly nos muestra en el escenario de la Misión Azul, cada vez que cae el punto de partida lo tomamos como la nueva «normalidad». ¿En qué momento dejamos de reajustar hacia abajo?

  • Autor/a de la charla: Daniel Pauly
  • Fecha de grabación: 2010-04-10
  • Fecha de publicación: 2012-02-28
  • Duración de «Daniel Pauly: Cambio en el punto de partida del océano»: 542 segundos

 

Traducción de «Daniel Pauly: Cambio en el punto de partida del océano» en español.

Voy a hablar de una idea muy pequeña: el corrimiento del punto de partida.

Y como la idea puede explicarse en un minuto, les daré tres ejemplos para hacer tiempo.

La primera historia es sobre Charles Darwin, uno de mis héroes.

Él estuvo aquí, como saben, en 1835.

Quizá crean que perseguía pinzones, pero no fue así.

En realidad recogía peces.

Y describió a uno de ellos como muy «común».

Era el mero.

Se lo pescó mucho hasta la década de 1880.

Ahora el pez está en la Lista Roja de la UICN.

Pero hemos oído esta historia muchas veces, sobre Galápagos y otros lugares, así que eso no tiene nada de especial.

Pero el caso es que aún venimos a las Galápagos.

Aún pensamos que son prístinas.

Los folletos todavía dicen que siguen intactas.

¿Entonces qué pasa aquí?

La segunda historia, también ilustra otro concepto: el desplazamiento de la cintura.


(Risas)
Porque estuve allí en 1971 estudiando una en África Occidental.

Estaba allí porque crecí en Europa y luego quería trabajar en África.

Pensé que podría integrarme.

Me quemé mucho con el sol y estaba convencido de que yo no era de allí.

Esta es mi primera exposición al sol.

La estaba rodeada de palmeras, y, como pueden ver, de unos manglares.

Había tilapias de unos 20 centímetros, la tilapia de barba negra.

Y la pesca de esta tilapia era muy abundante y pasaba por un buen momento, así que se ganaba más de la media en Ghana.

Cuando fui allí 27 años después la cantidad de peces había disminuido a la mitad.

Maduraban a los 5 centímetros.

Experimentaron una presión genética.

Aún había peces.

En cierto modo, aún eran felices.

Y los peces todavía estaban felices de estar allí.

O sea, nada a cambiado, pero todo ha cambiado.

Mi tercera historia es que fui cómplice en la introducción de la pesca de arrastre en el sudeste asiático.

En la década de 1970 -bueno, empezó en la de 1960- Europa realizó muchos proyectos de desarrollo.

El desarrollo pesquero supuso imponer a los países que ya tenían 100 000 pescadores, imponerles la pesca industrial.

Y este bote, bastante feo, se llamó El Mutiara 4.

Yo salí a pescar en él, y realizamos estudios en el sur del Mar de China Meridional y, sobre todo, en el Mar de Java.

Lo que allí capturamos fue algo inenarrable.

Capturamos, ahora lo sé, el fondo del mar.

El 90% de lo que capturamos eran esponjas, otros animales que están en el fondo.

Y la mayoría de los peces son manchas diminutas sobre unos restos, restos que son peces de arrecife de coral.

En resumen, el fondo del mar llegó a la cubierta y luego fue arrojado.

Estas imágenes son extraordinarias porque la transición es muy rápida.

En un año, uno hace un estudio y luego empieza la pesca comercial.

El fondo pasa de ser un fondo sólido de coral blando, en este caso, a ser un lodazal.

Esta es una tortuga muerta.

No las comieron.

Las descartaron porque estaban muertas.

Una vez capturamos una viva.

Todavía no estaba ahogada.

Entonces querían matarla porque era un buen alimento.

Esta montaña de restos es lo que recogen los pescadores cada vez que van a una zona en la que nunca han pescado.

Pero no queda documentado.

Transformamos el mundo pero no lo recordamos.

Ajustamos el punto de partida, al nuevo nivel, sin recordar lo que estaba allí.

Si generalizamos esto ocurre algo así.

En el eje Y tenemos cosas buenas: biodiversidad, cantidad de orcas, el verdor del país, el suministro de agua.

Y eso cambia con el tiempo.

Cambia porque la gente hace las cosas con naturalidad.

Cada generación usará las imágenes recibidas al comienzo de su vida consciente como lo normal y lo extrapolará hacia adelante.

La diferencia es que perciben la pérdida pero no perciben la pérdida que ocurrió antes.

Uno puede analizar la sucesión de cambios.

Y al final mantener unos miserables restos.

Y eso, en gran medida, es lo queremos hacer ahora.

Queremos mantener cosas que ya no están, o que no son lo que fueron.

Pero uno debería pensar que este problema afecta a las personas cuando las sociedades depredadoras matan animales sin saber lo que han hecho hasta unas generaciones después.

Porque, obviamente, un animal que es muy abundante, de extinguirse, es poco frecuente.

Uno no pierde animales abundantes.

Uno pierde animales poco frecuentes.

Aún si esto no se percibe como una gran pérdida.

Con el tiempo, nos concentramos en los animales grandes, y en un mar sinónimo de grandes peces.

Se vuelven poco frecuentes porque los pescamos.

Con el tiempo quedan pocos peces pero pensamos que ese es el punto de partida.

Y la pregunta es:

¿por qué aceptamos esto?

Bueno, porque no sabemos que era diferente.

De hecho, mucha gente, científicos, cuestionarán que era muy diferente.

Y lo harán porque la presentada en un modo anterior no es de la forma que ellos esperarían que tenga la evidencia.

Por ejemplo, la anécdota que algunos presentan, como que capitán tal y tal observó muchos peces en esta zona no puede usarse o, por lo general no la usan los científicos de la pesca, porque no es «científica».

Así, tenemos una situación en la que la gente no conoce el pasado, aunque vivamos en sociedades instruidas, porque no confían en las fuentes del pasado.

De allí el papel enorme que puede cumplir una zona protegida.

Porque con las zonas marinas protegidas, realmente recreamos el pasado.

Recreamos el pasado que la gente no puede concebir porque el punto de partida se ha corrido y es sumamente bajo.

Eso es para las personas que pueden ver una zona protegida y pueden beneficiarse de la visión que proporciona, lo cual les permite borrar su punto de partida.

¿Y qué pasa con las personas que no pueden hacerlo porque no tienen acceso, como la gente del Medio Oeste, por ejemplo?

Creo que allí las artes y el cine quizá pueden llenar el vacío.

La simulación.

Esta es una simulación de la Bahía de Chesapeake.

Hace mucho tiempo había ballenas grises en la bahía de Chesapeake; hace 500 años.

Y habrán notado que los matices y las tonalidades son como de «Avatar».


(Risas)
Y si piensan en «Avatar», si piensan por qué la gente se conmovió con la película -sin hablar de la historia de Pocahontas-

¿por qué conmoverse con las imágenes?

Porque evoca algo que, en cierto sentido, se ha perdido.

Por eso mi recomendación, la única que daré, es a Cameron, hacer «Avatar II» bajo el agua.

Muchas gracias.


(Aplausos)

https://www.ted.com/talks/daniel_pauly_the_ocean_s_shifting_baseline/

 

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