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John Francis camina por la Tierra – Charla TED2008

Charla «John Francis camina por la Tierra» de TED2008 en español.

Por casi tres décadas, John Francis ha sido un caminante, viajando por el a pie y navegando con un mensaje de respeto ambiental y responsabilidad (durante 17 de esos años, sin hablar). Una charla divertida y reflexiva con un banjo ocasional.

  • Autor/a de la charla: John Francis
  • Fecha de grabación: 2008-02-02
  • Fecha de publicación: 2008-11-05
  • Duración de «John Francis camina por la Tierra»: 1164 segundos

 

Traducción de «John Francis camina por la Tierra» en español.

(Música)
(Aplausos)
Gracias por estar aquí.

Y digo gracias por estar aquí, porque estuve en silencio durante 17 años.

Y las primeras palabras que dije fueron en Washington D.C., en el 20º aniversario del Día de la Tierra.

Y mi familia y mis amigos se habían reunido allí para oírme hablar.

«Y yo dije, «»Gracias por estar aquí»».» Mi madre, en la audiencia, saltó, «Aleluya, Johnny está hablando!»
(Risas)
Imagínese si usted estuviera callado durante 17 años y su madre estuviera en la audiencia, digamos.

Mi papá me dijo, «Eso es uno» — Voy a explicar esto.

Pero me dí la vuelta porque no reconocí de donde provenía mi voz.

Yo no había oído mi voz en 17 años, así que dí la vuelta, miré y dije: Dios,

¿quién está diciendo lo que estoy pensando?

Y entonces me di cuenta de que era yo, saben, y me reí.

Y pude ver a mi padre – «Sí, realmente está loco».

Bueno, quiero llevarlos en este viaje.

Y el viaje, en mi opinión, es una metáfora para todos nuestros viajes.

Y así, aunque este es un poco inusual, quiero que piensen en su propio viaje.

Mi viaje comenzó en 1971 cuando fui testigo de dos buques petroleros chocando debajo del Golden Gate, y medio millón de galones de petróleo derramado en la bahía.

Esto me molestó tanto, que decidí que iba a renunciar a manejar y andar en vehículos motorizados.

Eso es algo importante en California.

Y fue algo importante en mi pequeña comunidad de Point Reyes Station en Inverness, California, ya que sólo había alrededor de 350 personas allí en el invierno — esto era en 1971.

Y así cuando llegué y empecé a caminar por allí, la gente — ellos sabían lo que estaba pasando.

Y la gente manejaba hasta quedar a mi lado y decían: «John,

¿qué estás haciendo?

» Y yo decía: «Bueno, estoy caminando en favor del medio ambiente».

Y ellos contestaban: «No, estás caminando para hacernos ver mal a nosotros,

¿verdad?

» «Estás caminando para hacernos sentir mal».

Y tal vez había algo de verdad en eso, porque pensé que si empezaba a caminar todo el mundo, ustedes saben, lo haría.

Debido al petróleo, todo el mundo hablaba de la polución.

Así que discutí con la gente sobre eso, y discutí y discutí.

Llamé a mis padres.

Dije, «He dejado de manejar y de andar en automóviles».

Mi papá dijo, «

¿Por qué no lo hiciste cuando tenías 16?

»
(Risas)
No sabía sobre el medio ambiente en esa época.

Ellos están en Filadelfia.

Y le dije a mi madre, «soy feliz, sin embargo, soy realmente feliz».

Ella dijo, «Si fueras feliz, hijo, no tendrías que decirlo».

Las madres son así.

Y así, en mi cumpleaños número 27 decidí, porque discutía mucho y hablaba tanta…, ven, que iba a dejar de hablar por un solo día – un día – para darle un descanso.

Y así lo hice.

Me levanté por la mañana y no dije ni una palabra.

Y tengo que decirles, fue una experiencia muy conmovedora, porque por primera vez, comencé a escuchar – en un largo tiempo.

Y lo que escuché, me perturbó un poco.

Porque lo que yo solía hacer, cuando pensé que estaba escuchando, era escuchar lo suficiente para oir lo que la gente tenía para decir y pensar que yo podía – Yo sabía lo que iban a decir, y así dejaba de escuchar.

Y en mi mente, me adelantaba rápidamente y pensaba en lo que yo iba a responder, mientras la otra persona aún estaba terminando.

Y entonces lanzaba mi ataque.

Bueno, eso acababa con la comunicación.

Así que en este primer día en realidad escuché.

Y fue muy triste para mí, porque me di cuenta de que durante todos esos años yo no había estado aprendiendo.

Tenía 27 años.

Pensé que lo sabía todo.

No era así.

Y por eso decidí que era hacer esto durante otro día, y otro día, y otro día hasta que finalmente, me prometí a mí mismo que durante un año permanecería en silencio porque había comenzado a aprender más y más, y necesitaba aprender más.

Así que durante un año dije que estaría en silencio, y luego el día de mi cumpleaños haría un balance de lo que había aprendido y tal vez hablaría de nuevo.

Bueno, eso duró 17 años.

Ahora, durante ese tiempo – esos 17 años – caminé y toqué el banjo y pinté y escribí mi diario y traté de estudiar el medio ambiente mediante la lectura de libros.

Y decidí que iba a ir a la universidad.

Así que lo hice.

Caminé hasta Ashland, Oregon, donde estaban ofreciendo un programa de estudios ambientales.

Está a sólo 500 millas.

Y fui a la oficina de Registro y …

¿Qué, qué, qué?

Yo tenía un recorte de periódico.

Oh,

¿así que quieres estudiar aquí?

¿No?

Tenemos un programa especial para ti.

Lo hicieron.

Y en esos dos años, me gradué con mi primer grado – un título de pregrado.

Y mi vino, estaba tan orgulloso.

Y dijo, «Oye, estamos realmente orgullosos de ti, hijo, pero

¿qué vas a hacer con un título de pregrado?

No viajas en autos, no hablas, vas a tener que hacer esas cosas».


(Risas)
Yo me encogí de hombros, recogí mi mochila de nuevo y empecé a caminar.

Caminé hasta Port Townsend, Washington, donde construí un bote de madera, en el que fui a través de Puget Sound.

Idaho – caminé a través de Washington, Idaho y hasta Missoula, Montana.

Yo le había escrito a la Universidad de Montana, dos años antes diciéndoles que me gustaría estudiar allí.

Y dije que llegaría en más o menos dos años.


(Risas)
Y allí estuve.

Aparecí luego de dos años y ellos — Yo les cuento esta historia porque realmente me ayudó.

Hay dos historias en Montana.

La primera historia es que yo no tenía dinero — esa es una señal que usaba mucho.

Y dijeron: «No te preocupes por eso.» El director del programa dijo: «Regresa mañana».

Me dio 150 dólares, y dijo, «Inscríbete para un crédito.

Vas a ir a América del Sur,

¿no?

» Y yo hice — «Ríos y lagos, los sistemas hidrológicos, América del Sur».

Así que lo hice.

Él regresó, me dijo, dijo, «Ok, John, ahora que te estás registrado para ese crédito, puedes tener una llave para una oficina, puedes matricularte — estás matriculado por lo que puedes utilizar la biblioteca.

Y lo que vamos a hacer es que vamos a hacer que todos los profesores le permitan ir a clase, van a guardar tus notas y cuando se nos ocurra cómo conseguir el resto del dinero, entonces puedes inscribirte en esa clase y ellos te darán la nota».

Wow, esto no lo hacen en escuelas de posgrado, no creo.

Pero yo uso esa historia porque ellos realmente querían ayudarme.

Ellos vieron que yo estaba realmente interesado en el medio ambiente, y realmente querían ayudarme en este camino.

Y durante ese tiempo, de hecho enseñé clases sin hablar.

Tenía 13 estudiantes cuando entré por primera vez a clase, y expliqué con la ayuda de un amigo, que podía interpretar mi lenguaje de señas, que yo era John Francis, que estaba caminando por todo el mundo, que yo no hablaba y que esta era la última vez que esta persona iba a estar como intérprete.

Todos los estudiantes se sentaron e hicieron …


(Risas)
Pude ver que estaban buscando el cronograma para ver cuándo podían salir.

Tuvieron que tomar esa clase conmigo.

Dos semanas más tarde, todo el mundo estaba tratando de entrar en nuestra clase.

Y aprendí en esa clase — porque yo hacía cosas como esta …

y los estudiantes se reunían y, empezaban a,

¿qué es lo que está tratando de decir?

No sé, creo que habla sobre tala indiscriminada.

Sí, tala indiscriminada.

No, no, no, eso no es tala indiscriminada, eso es — que usa un serrucho.

Bueno, no puedes talar con un…

Sí, claro que puedes cortar …

No, creo que habla sobre silvicultura selectiva.

Ahora, se trataba de un debate de clase y estábamos teniendo una discusión.

Yo simplemente retrocedía, usteden saben, y solamente trataba de evitar que empezaran a pelear.

Pero lo que aprendí fue que a veces yo hacía una señal y ellos decían cosas que yo no había querido decir en absoluto, pero que debería hacer dicho.

Y así lo que vino a mí es que, si eres un profesor y estás enseñando, si no estás aprendiendo, probablemente no estás enseñando muy bien.

Y así seguí.

Mi vino a verme para mi grado y, ustedes saben, yo hice lo mío, y mi padre dijo, «Estamos realmente orgullosos de ti, hijo, pero …» Ya saben qué pasó, dijo, «Tienes que empezar a manejar y viajar en autos, y empezar a hablar.

¿Qué vas a hacer con un título de maestría?

» Me encogí de hombros, tomé mi mochila y me fui a la Universidad de Wisconsin.

Pasé dos años allí escribiendo sobre los derrames de petróleo.

Nadie estaba interesado en derrames de petróleo.

Pero algo pasó — Exxon Valdez.

Y yo era el único en los Estados Unidos escribiendo sobre derrames de petróleo.

Mi vino de nuevo.

Y dijo, «No sé cómo haces esto, hijo, quiero decir, no viajar en autos, no hablas.

Mi hermana dice que tal vez debería dejarte en paz, ya que parece que te va mucho cuando no estás diciendo nada».


(Risas)
Bueno, tomé mi mochila de nuevo.

Puse mi banjo y caminé hasta la Costa Este, puse mi pie en el Océano Atlántico — me tomó siete años y un día caminar a través de los Estados Unidos.

Y en el Día de la Tierra, de 1990, en el 20º aniversario del Día de la Tierra, fue cuando empecé a hablar.

Y por eso dije, «Gracias por estar aquí».

Porque es como esa historia del árbol que cae en el bosque, y si no hay nadie allí para escuchar — en realidad hace ruido?

Y les estoy agradeciendo a ustedes, y estoy agradeciendo a mi familia, porque vinieron a escucharme hablar.

Y eso es comunicación.

Y ellos también me enseñaron sobre escuchar — que ellos me escucharan.

Y es una de esas cosas que surgen del silencio, escuchar a los demás.

Realmente, muy importante — tenemos que escuchar a los demás.

Bueno, mi viaje continuó.

Mi papá dijo: «Eso es uno..» y yo todavía no lo dejé ir.

He trabajado para la Guardia Costera, me convertí en Embajador de Buena Voluntad de las Naciones Unidas.

Escribí regulaciones para los Estados Unidos — quiero decir, escribí regulaciones para el derrame de petróleo.

Quiero decir, si hace 20 años alguien me hubiera dicho, «John,

¿realmente deseas marcar diferencia?

» Sí, quiero marcar diferencia.

Y él dijera, «Tan sólo empieza a caminar hacia el Este, sal de tu auto y sólo empieza a caminar hacia el Este».

Y mientras me alejaba, me hubiera dicho, «Sí, ¡y además cállate!».


(Risas)
«Vas a marcar diferencia, amigo».

¿Cómo puede ser eso?

¿cómo puede ser?

¿Cómo podría algo tan simple como caminar y no hablar marcar diferencia?

Bueno, mi tiempo en la Guardia Costera fue realmente un buen tiempo.

Y después de eso — sólo trabajé un año — Dije: «Es suficiente, un año haciendo esto es suficiente para mí».

Me subí en un y navegué hacia el Caribe, y caminé a través de todas las islas y hasta Venezuela.

Y ustedes saben, se me olvidó lo más importante, que es la razón por la que empecé a hablar, y se las tengo que decir .

Empecé a hablar porque había estudiado el medio ambiente, Estudié el medio ambiente en este nivel, este nivel formal, pero también estaba este nivel informal.

Y en el nivel informal — Aprendí acerca de la gente, y lo que hacemos y cómo somos.

Y el medio ambiente pasó de ser sólo acerca de los árboles y las aves y especies en peligro, a ser acerca de cómo tratamos a los demás.

Porque si nosotros somos el medio ambiente, entonces todos lo que tenemos que hacer es mirar a nuestro alrededor y ver cómo nos tratamos a nosotros mismos y cómo tratamos a los demás.

Y ese es el mensaje que tenía.

Así que dije, «Bueno, voy a tener que difundir este mensaje».

Y subí a mi velero, navegué por todo el Caribe — no era realmente mi velero, en realidad yo trabajaba en ese barco, más o menos — llegué a Venezuela y empecé a caminar.

Esta es la última parte de esta historia, porque es cómo llegué aquí, porque todavía no viajaba en vehículos motorizados.

Yo estaba caminando a través de El Dorado – se trata de una pueblo prisión, famosa prisión, o infame prisión – en Venezuela, y no sé lo que me poseyó, porque yo no era así.

Estoy allí, caminar más allá de la puerta de guardia, y el guardia se detiene y dice: «Pasaporte, pasaporte», con un M16 apuntando hacia mí.

Y lo miré y le dije, «Pasaporte, bah, no necesito mostrarle mi pasaporte, está en la parte trasera de mi mochila.

Soy el Dr.

Francis, soy embajador de la ONU y estoy caminando por todo el mundo».

Y empecé a alejarme.

¿Qué me poseyó para decir tal cosa?

El camino se convirtió en la selva.

Y no me dispararon.

Y pude — Empecé a decir, por fin libre, gracias a Todopoderoso, soy libre por fin.

¿Qué fue eso?

, me decía,

¿qué fue eso?

Me llevó 100 millas darme cuenta que en mi corazón, en mí, me había convertido en un prisionero.

Yo era un preso y necesitaba escapar.

La cárcel en la que yo estaba era el hecho de que no manejaba o utilizaba vehículos motorizados.

Ahora,

¿cómo puede ser eso?

Porque cuando empecé, me parecía muy apropiado no utilizar vehículos motorizados.

Pero lo que era diferente era que en cada cumpleaños, me preguntaba sobre el silencio, pero nunca me pregunté a mí mismo acerca de mi decisión de usar sólo mis pies.

No tenía idea de que iba a convertirme en embajador de la ONU.

No tenía idea de que tendría un doctorado.

Y así me di cuenta de que tenía una responsabilidad hacia algo más que sólo yo, y que iba a tener que cambiar.

Ustedes saben, podemos hacerlo.

Iba a tener que cambiar.

Y tenía miedo de cambiar, porque estaba tan acostumbrado a ser el tipo que solamente caminaba.

Estaba tan acostumbrado a esa persona que no quería parar.

No sabía quién sería si cambiaba.

Pero sé que necesitaba hacerlo.

Sé que necesitaba cambiar, porque sería la única manera en la que podría estar hoy aquí.

Y sé que muchas veces nos encontramos en este maravilloso lugar a donde hemos llegado, pero hay otro lugar para que vayamos.

Y tenemos que dejar atrás la seguridad de quien hemos llegado a ser, e ir al lugar de quien podemos ser.

Y así, quiero animarlos a que vayan a ese siguiente lugar, que se permitan salir de cualquier cárcel en la que se puedan encontrar, por más cómoda que sea, porque tenemos que hacer algo ahora.

Tenemos que cambiar ahora.

Como nuestro ex Vicepresidente dijo: tenemos que ser activistas.

Por lo tanto, si mi voz puede tocarlos, si mis acciones pueden tocarlos, si mi presencia aquí puede tocarlos, por favor permítanlo.

Y sé que todos ustedes me han tocado mientras he estado aquí.

Entonces, vamos a salir al mundo y a tomar este cuidado, este amor, este respeto que nos hemos demostrado aquí en TED, y vamos a llevarlo al mundo.

Porque somos el medio ambiente, y la forma en que tratamos a los demás es realmente la forma en la que vamos a tratar al medio ambiente.

Así que quiero darle las gracias por estar aquí y quiero poner fin a esto, con cinco segundos de silencio.

Gracias.


(Aplausos)

https://www.ted.com/talks/john_francis_walk_the_earth_my_17_year_vow_of_silence/

 

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