Lavoisier: el creador de la química moderna



Antoine Lavoisier nació el 26 de agosto de 1743 en París (Francia) en el seno de una familia acomodada.

Recibió una esmerada formación estudiando geología, química, astronomía, matemáticas y botánica.

En su juventud viajó por Francia con el geólogo francés Jean Guettard (1715–86) ayudándole en sus estudios para confeccionar un mapa geológico de Francia.

En 1766, a los 23 años, ganó su primera distinción en la Academia de Ciencias francesa con el ensayo sobre la iluminación de las calles urbanas, por el que se le otorgó la medalla de oro.

Dos años después fue elegido miembro de la Academia de Ciencias, de la que le hicieron director en 1785 y tesorero en 1791.

En 1771 contrajo matrimonio con Marie Anne Pierrette Paulze, que colaboraría más tarde en sus investigaciones científicas e ilustraría sus publicaciones.

 

Lavoisier
Lavoisier

Lavoisier al servicio público

A lo largo de su carrera científica, Lavoisier participó en la labor pública.

Llegó a ser recaudador de impuestos a los 25 años, puesto que conservó toda su vida.

El gobierno francés le empleó de régisseur des poudres (administrador de pólvora).

En 1778 construyó un prototipo de granja para demostrar que los métodos científicos podían mejorar las explotaciones agrícolas.

Trabajó en el gobierno local para perfeccionar diversas áreas como la higiene, la educación y los bancos.

También fue miembro del comité que ideó el sistema métrico de pesos y medidas, vigente todavía hoy en todo el mundo.

Su colaboración con el gobierno francés (l’ancien régime), en especial como recaudador de impuestos, le costó la vida durante la Revolución Francesa.

Fue acusado de promover la construcción de una muralla rodeando París que impedía la circulación del aire.

Huyó de su casa y laboratorio aunque fue apresado y encarcelado.

Confiscaron sus propiedades y encarcelaron a su esposa, pero finalmente la liberaron y le devolvieron sus propiedades.

En cambio Lavoisier fue guillotinado el 8 de mayo de 1794, a los 50 años.

 

La teoría de la combustión de Lavoisier

A pesar de ser un buen químico experimental, su mayor contribución a la química fue teórica.

Demostró una brillante percepción e interpretó los resultados de Joseph Priestley para construir una teoría completa de la combustión, y los de Henry Cavendish para demostrar la simplicidad de la combinación química.




Cuando empezó su investigación, la teoría flogística se usaba para interpretar casi todos los fenómenos químicos.

El flogistón, o producto de fuego, era liberado por las sustancias cuando se quemaban al aire libre.

Por ejemplo, el carbón vegetal, que produce pocas cenizas cuando se quema, se tenía como un flogistón puro.

La formación de óxido de metal (cal) en la superficie de algunos metales como el mercurio ocurría cuando el metal liberaba el flogistón.

El primer paso para establecer una teoría correcta de la combustión ocurrió en 1771, cuando Lavoisier quemó azufre y fósforo al aire libre y descubrió que los productos de esta reacción eran más pesados que las sustancias originales. Eso sugería que la combustión implicaba la combinación de una sustancia con aire y no la liberación de flogistón.

Siguiendo el descubrimiento del oxígeno de Joseph Priestley en 1774, Lavoisier pudo llegar a la conclusión de que la combustión y la formación de cal eran el producto de combinar la sustancia con el aire puro (oxígeno).

La confirmación de esta teoría vino en 1778, cuando realizó un experimento y demostró que el aire estaba formado por dos gases: oxígeno y nitrógeno.

Al medir exactamente el peso de la sustancia original y el producto de la reacción, demostró que durante la combustión el mercurio se combinaba con el oxígeno y resultaba óxido de mercurio.

La teoría flogística sostenía que el mercurio liberaba flogistón al oxígeno durante la combustión.

En cambio, al mostrar que el peso del aire disminuía cuando se combinaba oxígeno con mercurio, Lavoisier desacreditó completamente la teoría flogística de la combustión.

 

Combinación química de Lavoisier

En 1783, Lavoisier interpretó los experimentos de Henry Cavendish sobre la síntesis del agua para revelar la simplicidad de la combinación química.

Cavendish había quemado hidrógeno (entonces conocido como aire inflamable) y producía agua.

Repitió el experimento y obtuvo el mismo resultado. Sin embargo, percibió correctamente que el hidrógeno y el oxígeno eran dos elementos separados que se combinaban en la combustión para formar un compuesto: el agua.

Lavoisier continuó su investigación e ideó un método para determinar la composición de compuestos orgánicos, que implicaba quemarlos con oxígeno y después medir la cantidad de dióxido de carbono y agua que se había producido. Este método de calcular la composición de un compuesto se conoce actualmente como análisis cuantitativo.

En 1789 Lavoisier publicó sus descubrimientos en uno de los trabajos más importantes de la historia de la química: Tratado elemental de química, en el que nombraba todos los productos químicos conocidos hasta el momento.

Después de la inesperada muerte de Lavoisier, su coetáneo francés, el matemático Joseph Louis Lagrange resumió la aportación de Lavoisier a la ciencia: Sólo se necesitó un momento para cortar esa cabeza, y quizás no bastará un siglo para que haya otra como aquella.











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