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3 maneras de desplazar la cultura de la corrupción – Charla We the Future

Charla «3 maneras de desplazar la cultura de la corrupción» de We the Future en español.

La corrupción es una amenaza constante en Kenia, según la emprendedora social Wanjira Mathai y para detenerla allí — o en cualquier otro lugar — debemos intervenir temprano.
Sin olvidar el legado de su madre, activista política y ganadora del Premio Nobel de la Paz, Wangari Maathai, Mathai comparte tres estrategias para desplazar la cultura de la corrupción al enseñarles a los niños y a los jóvenes sobre el desarrollo del liderazgo, propósito e integridad.

  • Autor/a de la charla: Wanjira Mathai
  • Fecha de grabación: 2019-09-24
  • Fecha de publicación: 2020-02-26
  • Duración de «3 maneras de desplazar la cultura de la corrupción»: 647 segundos

 

Traducción de «3 maneras de desplazar la cultura de la corrupción» en español.

¿Te han robado alguna vez? ¿O te han robado por la fuerza algo muy valioso contra tu voluntad? Es una violación.

Sentimientos de enojo, abuso e impotencia.

Así es la corrupción.

Corrupción es sinónimo de robo.

Es dañina, es delictiva, es tóxica y es depredadora.

Bien, soy de Kenia, y en Kenia la corrupción se manifiesta de distintas maneras.

Quiero compartir con Uds.

la historia del bosque Karura.

Esta es mi ciudad natal, Nairobi.

Me encanta Nairobi.

Es hermosa.

Pero es una ciudad paradójica.

Es a la vez hermosa y desafiante.

Pero en el centro de esta hermosa ciudad, mi hogar, se encuentra el bosque Karura, un oasis de belleza verde y extensa que otras ciudades podrían envidiar.

Casi perdemos al bosque Karura por culpa de la corrupción.

A mi madre, Wangari Maathai, le ha llegado la noticia de que el bosque Karura está bajo ataque.

Justo en el medio del bosque se estaba por dar comienzo a una obra.

Los funcionarios del gobierno se han adueñado del bosque.

Han dividido, vendido y regalado cientos de parcelas de Karura a sus amigos y amigotes.

Bien, en 1977, mi madre fundó el Movimiento Cinturón Verde para plantar árboles a lo largo de Kenia, recuperar las zonas verdes y protegerlas, como al bosque Karura.

Unió a sus amigos y aliados y, juntos, fundaron lo que se convirtió en una de las campañas de plantación de árboles más exitosas del mundo.

Por lo tanto, nadie se sorprendió cuando a ella le llegaron las noticias de que Karura estaba bajo ataque e inmediatamente entraron en acción.

Combatieron a la policía y contrataron a matones para detener el robo del bosque.

Afortunadamente, salieron a demostrar su apoyo el clero, los políticos, los estudiantes y el público general y a decirle no a la corrupción y a la avaricia.

Y rápidamente ese apoyo se volvió tan fuerte e intenso como para que las autoridades pudiesen vencer.

Y así fue como se salvó al bosque Karura.

En los años 2000, me he unido al Movimiento Cinturón Verde y he visto crecer al activismo del movimiento, su expansión más allá de Kenia y un consenso en desarrollo muy importante en torno al Premio Nobel de la Paz que recibió en 2004 — en el que el medioambiente, la democracia y la paz estaban estrechamente vinculados — También me he dado cuenta de que lo que mi madre vivió hace tantos años tratando de proteger al bosque Karura no se trataba de un caso aislado.

La corrupción y la avaricia que demostraban en ese entonces se mantienen hoy en día con los políticos codiciosos y funcionarios públicos dispuestos a adueñarse de los fondos públicos para beneficio personal.

La corrupción está en todas partes.

Bien, la corrupción daña a cualquier economía, democracia y al medioambiente.

Les quita a los ciudadanos los servicios sociales necesarios y vuelve inútil a la vida humana.

Cuando los hombres jóvenes están dispuestos a unirse a bandas y a brutalizar sus comunidades por un valor pequeño, y se abusa sexualmente de una mujer que se dirige a su trabajo y, cuando esto se denuncia, los responsables salen de la cárcel por sobornas, y cuando las jovencitas venden sus cuerpos para comprar toallas femeninas, nos damos cuenta de que la sociedad está rota.

En los últimos años, Kenia ha figurado entre los 10 países más corruptos del mundo.

Lo que me resulta más frustrante es que Kenia pierde un tercio del presupuesto público cada año por culpa de la corrupción.

Eso significa USD 6000 millones.

Es totalmente inaceptable.

En un país donde las campañas contra la corrupción han sido boicoteadas, ignoradas y obstaculizadas, necesitamos desde luego de nuevas estrategias para lidiar con ello.

No podemos quejarnos para siempre.

Elegimos vivir con ello o bien liderar un cambio.

Hay algunas buenas noticias.

Los humanos no nacen siendo corruptos.

En algún momento, esas conductas son potenciadas por una cultura que promueve el beneficio personal sobre el beneficio colectivo.

Por lo tanto, si elegimos desplazar la corrupción, debemos comenzar antes de que se arraigue.

Debemos intervenir temprano.

No sé qué es lo que sucede en sus países pero en el mío la juventud nos liderará hacia el futuro.

Hoy en día en Kenia, el 80 % de la población es menor de 35 años.

Pero, según ellos, tienen valores opuestos.

El 58 % de los jóvenes de Kenia dijo recientemente que haría cualquier cosa para ganar dinero.

El 45 % dijo que la corrupción es una herramienta legítima para hacer negocios.

El 73 % dijo que no está dispuesto a defender lo que cree por miedo a un posible castigo.

Lo que aprendí gracias a mi madre hace unos años es acerca del «poder que tiene cada individuo», que cada uno de nosotros puede ser un agente potencial del cambio y que, juntos, somos una fuerza, que si nos unimos, podemos cambiar la situación y ningún problema resulta irresoluble.

Mi madre entendía esto de manera tan profunda que era el centro de su labor.

Cambiar una cultura requiere paciencia, perseverancia y compromiso, y es una tarea muy lenta y profunda.

Pero si queremos cambiar una cultura debemos comenzar a trabajar.

Y, luego de que mi madre falleciera, creamos una fundación en su nombre para hacer exactamente eso pero trabajamos con jóvenes y niños para empezar a construir el carácter y el liderazgo personal para infundir determinación e integridad.

Pero combatir a la corrupción no es tan fácil como decir que la corrupción es mala.

Bien, tenemos tres estrategias que estamos implementando y que creemos que pueden ser implementadas en cualquier comunidad educativa.

Primero, debemos comprender el porqué: ¿Por qué la corrupción existe en primer lugar? ¿La llamamos por lo que es -un robo- o la encubrimos con otras palabras? Cuando los niños sepan cómo se ve y cómo se siente lidiar con la corrupción, probablemente, cuando enfrenten un dilema en el futuro, lidien con ello de la manera que se les haya enseñado.

En segundo lugar, debemos enseñar explícitamente a crear un carácter.

Bien, esto debe parecer obvio pero un niño que demuestra una mentalidad de crecimiento y autocontrol es seguro de sí mismo.

Y un niño seguro de sí mismo probablemente defienda sus convicciones.

En tercer lugar, tenemos que construir el liderazgo personal temprano para enseñarles cómo desafiar a la corrupción cuando estén ante ella, cómo se siente defenderse y ser tenido en cuenta y, para mí, establecer la conexión más importante entre el sufrimiento humano por un lado y, por el otro, la corrupción, la avaricia y el egoísmo.

Debemos creer en nuestra capacidad para crear el futuro que deseamos; cada uno de nosotros puede aportar su grano de arena.

Los jóvenes deben creer en la posibilidad de una nueva realidad.

La corrupción, el cambio climático, el colapso del ecosistema, la pérdida de biodiversidad — todas estas cuestiones requieren una dirección — Y en palabras de Baba Dioum, de Senegal: «Al final, conservaremos solo lo que amemos, amaremos solo lo que entendamos y entenderemos solo lo que se nos enseñe».

Gracias.

(Aplausos)

https://www.ted.com/talks/wanjira_mathai_3_ways_to_uproot_a_culture_of_corruption/

 

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