Libro Duermete niño: Opiniones






El libro “DUERMETE, NIÑO: COMO SOLUCIONAR EL PROBLEMA DEL INSOMNIO INFANTIL” del Doctor EDUARD ESTIVILL y SYLVIA DE BEJAR (ISBN 9788483469750) se publicó por primera vez en 1996 teniendo una gran acogida entre padres desesperados por la incapacidad de hacer dormir a sus hijos.

Según el libro “Duermete niño” un porcentaje muy alto (aproximadamene el 35%) de los niños es incapaz de acostarse solo, se despiertan en multiples ocasiones por las noches y sufren un grave “insomnio infantil”. Este porcentaje esta calculado en niños de menos de 5 años.

Tambien se apunta que a partir de esa edad si no han aprendido a dormir solos es muy probable que tengan serios problemas provocandoles inseguridades, haciendo niños irritables, con problemas de relacion con el resto de niños y con los adultos…

Tambien se apunta a los problemas en la vida de pareja que puede tener que el niño no aprenda a dormir solo, provocando con esto problemas en todo el seno familiar.




Opiniones sobre el Libro Duermete niño
Opiniones sobre el Libro Duermete niño

Segun el propio autor, es un libro puramente cientifico practicamente siempre funciona.

Desde mi humilde punto de vista , el tratar a un niño como un chantajeador egoista cuyo único fin es salirse con la suya no es del todo correcto.
Los niños cuando lloran es que necesitan AMOR, cariño, contacto fisico y emocional con los padres, comprensión y apoyo.

El egoismo de muchos padres es superlativo, y con acciones tan rádicales lo único que hacen es alejar emocionalmente a sus hijos de ellos.

Hay autores libros que opinan exactamente lo contrario a “Duermete niño” como el libro “Besame mucho” que habla precisamente de la educación en el amor.

Frases como
“Hará todo lo posible por conseguir lo que quiere”
“si no aceptas su chantaje, en siete dí­as el problema se habrá solucionado”
“No te doblegues”
Le dan un enfoque completamente equivocado a lo que debería ser una relación entre padres e hijos.

Vosotros y vosotras ¿que opiniones teneis sobre el libro Duermete niño del Doctor Estivill?






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31 Comments

  1. Este libro es una auténtica bazofia. Lamento no ser más moderada ni condescendiente pero llevo tiempo dándome cuenta que con la basura no valen paños calientes.
    Este tipo no sólo copia el método (el verdadero inventor es Feber, el cual ya se ha disculpado y su “metodito” resulta contraindicado expresamente en paí­ses como Gran Bretaña, Irlanda, Finlandia, Bélgica y etc. pero este tipo aquí­ ha encontrado la gallina de los huevos de oro, sólo funciona en paí­ses donde la industria puericultora es fuerte y nos venden, cunitas, biberones, walkies y toda clase de porquerí­as sustitutivos del “piel con piel”) sino que habla de no ceder al “chantaje” de nuestros hijos aprendiendo a desconfiar de ellos casi desde el mismo momento en el que nacen en lugar de atenderlos y escucharlos desde las necesidades.
    Nos posiciona como enemigos de nuestros hijos. En el libro se utiliza lenguaje camelante hacia los padres y resulta de una frialdad enfermiza hacia el trato a nuestros hijos diciendo que es “por su bien” y luego los que nos manipulan son los bebés. Hace falta muy poca vergüenza sabiendo como debe saber que la comunidad cientí­fica seria (para mí­ él no lo es) hace tiempo que llama la atención sobre estos métodos.

    Quien aplica este método no está pensando en sus hijos, está pensando en ellos mismos. Que se compren un perro y… pobre perro.

    SONIA TIMí“N.

  2. Yo intente aplicar lo de ese libro y mi nena cada vez lloraba mas y no soportaba pues leyendo otros comentarios encontre y entendi que no hay nada mejor que que el amor el cariño las caricias y la paciencia mientras mas mimos mas seguro se siente tu bebe yo no aplique ningun libro solo entendi que no hay que dejar llorar a nuestro bebe si llora es porque necesita de nosotros.. y hay que atenderlo con amor no con desesperacion muchas veces deje de limpiar mi casa por atenderla jugar con ella tenerla en brazos y ahora no importa si me dicen la estas malcriando porque me lodecian.. incluso pense regresar al trabajo despues de los tres meses pero ahora decidi que todavia no porque ella tiene que estar mas tiempo conmigo no es que no necesite trabajar spero ahora la prioridad es ella el amor y la atencion que necesite lo material puede esperar no olvidemos CUANDO NOSOTROS ESTEMOS MENOS OCUPADOS, ELLOS ESTARíN DEMASIADO GRANDES…” quiero disfrutar hay tiempo para todo…. mi hija es lo primero y no saber tienes tres meses y duerme en la noche minimo 4 horas seguidos y ahoraesta durmiendo a veces 7 horas desde 10pm hatsa 5am su horario lo esta haciendo ella sola…. estoy feliz con mi nena….

  3. yo he leido el libro despues de leer muchos comentarios ,en un momento de desesperacion decidi leerlo y hacerlo 22 meses tiene daniela le daban las 3 dela mañana y se negaba a dormir ,para los que estan en contra decirme que persona encima trabajadora como somos hoy la mayoria de las madres aguanta eso ,llevo 4 dias ya es mano de santo .son las 10,50 de la noche y lleva durmiendo desde las 10 qe felicidad

  4. Tengo un bebé de casi 8 meses. Al igual que muchas madres, estoy sufriendo de insomnio desde que nació y durante el embarazo también leí­ este famoso libro que, desde mi opinión, no se deberí­a ni haber publicado. He pasado muchas noches sin dormir. Mi hijo tomaba el pecho cada dos horas, tuvo cólicos los primeros tres meses, y dormí­a muy poco, por lo que yo, durante ese tiempo dormí­a una media de 3 horas diarias. Los cólicos pasaron, empecé a darle el biberón, pero el niño seguí­a despertándose igual que antes. A todo esto tengo que añadir que no puedo compartir con mi marido todas las tareas del niño ni de la casa al 50% por motivos de trabajo y casi todo el tiempo tengo que hacerme cargo de todo. Ya han pasado 8 meses y mi hijo se sigue despertando. Yo me levanto a las 5:30 de la madrugada, me levanto en sus despertares, acostándome casi a la 1 todos los dí­as, para poder dejar a mi hijo con su abuela, que vive bastante lejos de mi, y poder ir a trabajar, y os puedo asegurar que hay dí­as que creo que me voy a caer al suelo de puro agotamiento. Probé este método cuando mi hijo tení­a aproximadamente 6 meses y os puedo asegurar que jamás volveré a hacerlo. Mi hijo se tiró una hora y cuarto llorando a lágrima viva, dándose cabezazos en la cuna. No aguanté más y lo cogí­. Me destrocé el corazón cuando ví­ que estaba temblando, sudando todo su cuerpo como si le hubieran echado un cubo de agua encima, la cara totalmente hinchada, y aún cogiéndole siguió llorando 15 minutos más porque el niño estaba aterrado. Con todo esto, y por mi experiencia, yo estoy totalmente en contra de este método. Me parece muy cruel que un bebé tenga que pasar por todo eso para LA COMODIDAD DE LOS PADRES, porque esa es la pura y cruel realidad. Es mejor estar el tiempo que tardas en dormir a tu bebé, viendo la televisión o haciendo lo que más te guste. Mi hijo sólo duerme en brazos, ni siquiera en nuestra cama consigue dormise sólo, y así­ seguiré haciéndolo hasta que llegue el dí­a en que duerma el sólo, porque todos hemos llegado a ese dí­a. La que ha decidido tener un hijo soy yo. El no ha pedido nacer. Y soy yo la que tiene que responsabilizarse de su bienestar y su felicidad porque soy su madre y no soporto ver como mi hijo sufre sólo porque yo necesito estar más descansada. Mis padres también lo sufrieron conmigo y jamás me dejaron llorar. Mi madre también estaba reventada como yo lo estoy ahora, pero desde luego a mi, como adulta, no me gustarí­a que me encerraran en un cuarto mientras lloro de pena, así­ que a mi hijo, menos. Y no por ello le estoy haciendo un niño consentido. Al revés, es super sociable con todo el mundo, está feliz siempre y es de lo más despierto. Y cuando no quiero que haga algo, le intento distraer con otra cosa para que no llore cuando le quito algo de las manos. Me encanta hacerle feliz porque así­ lo he decidido. Así­ que no pienso crearle ningún trauma y yo desde luego no quiero sentirme una mala madre mientras se lo que le está pasando a mi hijo mientras le dejo llorar. Los niños tienen unas necesidades que tenemos que cubrir, y quien mejor que los padres para llevarlo a cabo. ESTE METODO ME PARECE UNA VERDADERA SALVAJADA

  5. Mi bebé de 6 meses se duerme entre las 21h y 21.30 y se despierta entre 8 y 9 de la mañana más o menos. Se despierta uno o rara vez 2 veces de madrugada para comer y le doy pecho. Mi niña no se pone inquieta hasta las tantas para dormir y también se despierta con sonrisas y no me hace falta utilizar un método de adiestramiento. Ceno todos los dí­as con mi marido y disfrutamos de nuestra intimidad. Lo mismo que otra mamá que está a favor del libro de Estivill y en contra de quienes no lo seguimos. A mí­ bebé todaví­a no le voy a enseñar rutinas y lí­mites, pues ya tendrá tiempo para aprenderlo en esta estresante vida. Ah! Duerme en nuestra habitación, en su cuna, pero como hemos quitado el barrote tenemos una cama enorme para los 3! Y esto no le provocará ni traumas ni será más infantil de mayor. AL contrario, será una mujer más segura. Yo tengo 30 años y mi padre obligaba a mi madre a dejarme llorar y que no me cogiera. Siempre y aún hoy tengo miedo a la oscuridad y padezco una dislexia leve. Gracias a papá, pero él no tení­a la información que existe hoy y yo ahora sigo las teorí­as de Carlos González y Rosa Jové.

  6. Estoy totalmente en contra de este método del dr. Estivill, que como dice Juan es una copia de otro más antiguo (dr. Spok). Me parece brutal e insultante y estoy a favor de métodos como Bésame mucho del pediatra Carlos González y Dormir sin lágrimas de ROsa Jové, que fomentan el contacto y amor entre madre (y padre) e hijo.
    Dudo que los bebés sean tiranos que quieran joderte y lloren para fastidiarte. LLORAN SIEMPRE POR ALGO y hay que acudir al llanto del bebé y consolarlo con teta, brazos, acunándole, cantándonle, etc.
    Una pregunta, si su hijo adolescente llega un dí­a del cole llorando y se encierra en su habitación, usted dejará que llore hasta que se canse, se calle y deje de molestar? Aplicará entonces el método Estivill o acudirá para que su hijo confí­e en usted, le explique qué le pasa y lo ayude? LO segundo, verdad? PUes con los bebés pasa lo mismo. Un niño/a menor de 2 años no habla con palabras, como uno de 10 o 15 años, pero si lo escuchas con atención habla de otra manera. La diferencia es que el llanto del bebé puede ser molesto y el del adolescente más preocupante, pero es tu hijo también. Tratemos a nuestros bebés como personas que están descubriendo el mundo y nos necesitan muchí­simo.

  7. es increible que aun podamos pensar que este metodo sirve para algo. Cualquiera que tnga un bebe sabe que lo mas importante es tratarlo con cariño y comprensión, y que no estamos ante un pequeño dictador. El metodo copiado del dr estivill deberí­a estar en las bibliotecas con los manuales de tortura de torquemada…. por favor

  8. Tengo una niña de casi 5 años y desde más o menos los 6 meses duerme en su habitación, aplicamos el duermete niño y en mi opinión es un libro FANTASTICO, no he tenido ni un sólo dia problemas a la hora de irse a dormir, entra en la cama con una sonrisa y así­ se despierta. El amor hacia un hijo es lo más grande y este libro te ayuda que además de ser madre tambien somos personas que tenemos que rendir al dí­a siguiente en el trabajo y en casa. Mi hija es feliz en contra de lo que dicen de que tienen secuelas. He de decir bien alto, que no eres mejor padre o madre por tenerlos todo el dia en brazo o mal durmiendo toda la noche con ellos en tu cama. Amo a mi hija con todo mi corazón pero por ello no tengo que renunciar a descansar por la noche.
    Ahora tengo otro niño de 7 meses y tengo que decir que más de lo mismo, es cariñoso sonriente y a la hora de dormir lo dejo en su habitación a las 8 de la noche y me despide con una gran sonrisa. ¿No es un placer???. Sinceramente para mi si. Duerme 13 horas de noche, aunque eso sí­ le doy un bibe a las 5 o 6 de la mañana porque es comilón.
    Animo a todos los padres/madres a seguir esta técnica porque bien aplicada funciona. Ellos son felices y tu también.
    Mi marido y yo disfrutamos de nuestra intimidad desde las 8:30 que tenemos a los dos niños durmiendo. ¿Me quiere decir que va a ser lo mismo la pareja que tenga dos niños hasta las 11 de la noche inquietos porque no tienen habitos y rutinas marcados?? Y cuando llega la hora de dormir viene la pelea…. por no hablar de los despertares porque no notan la presencia de mama.
    Sinceramente creo que a eso se le llama envidia.

  9. Lo conocí­a antes de ser padre y me parecí­a que tení­a su lógica……..hasta que tuve a mi hijo. Y supe lo que era llorar con desesperación reclamándote. No lo harí­a por nada del mundo y eso que mi hijo ha sido malo, malí­simo durmiendo. Duranta más de un año. Y yo me levantaba todas y cada una de las veces, no crean que era la madre sóla ….pero en contra de la teorí­a de Estevill con 20 meses duerme sólo y muy bien. Y está muy lindo y es muy autónomo y alegre.

    Yo no lo quiero, mis hijos son personas , no perritos. Lectura obligatoria, si, contra la barbarie.

  10. Hola chicos, hoy quiero contaros mi ultima experiencia para con este libro, Duermete niño.

    He leido algunas opiniones antiguas sobre este libro y he visto que hay de todo, pero me imagino que como en botica, asi que voy al grano.
    Para padres y futuros padres, recomiendo este libro muy convencida, ya se sabe que cuando un bebe llega a tu vida, esta cambia por completo, pero la mayoria lo hacemos mal y nos acoplamos a ellos, cuando debe de ser al rebes, ellos deben acoplarse a nosotros.
    Mi caso personal es el siguiente:
    Tengo una niña de cinco meses y medio, y los tres meses y medio primeros para mi fueron un infierno, entre que soy primeriza, que la niña tenia colicos, y padecia insomnio, os podeis imaginar mi estado, era patetico, dormia una hora, o dos como mucho diarias, con lo que ello conlleva, mal humor, malestar fisico, mental, de todo vaya, yo juaraba y perjuraba que jamas volveria a ser madre, pero gracias a dios todo aquello paso, de la noche a la mañana se le pasaron los colicos, ! ahhh que aliviooo !!, no sabeis lo que se sufre, y el que lo sepa entonces me entiende.

    Bien, pues ahi empieza el otro problema, al tener colicos, la niña se acostumbro a estar mucho en brazos, y se acostumbro a dormirse de los brazos de mama, y en cuanto la echaba a la cuna, se ponia como una loca, asi hasta las 2 o 3 de lamañana que ya no le quedaba mas remedio y se quedaba dormida por agotamiento.
    Asi que ya no podia mas, no le encontraba solucí­on, y me recomendaron este libro, lo lei, y pense, ” menuda salvajada, yo no puedo hacer eso, ademas mi hija revienta a llorar y no se calma”. Asi que segui haciendo peripecias para que la niña se durmiera, todos los dias una tactica.
    Os voy a poner un trocito del libro, para que veais las burradas que hacemos los padres.
    ” Una noche, en que llevabamos sin pegar ojo, se nos ocurrio darle un paseo y funciono. Desde entonces, cada dia, despues del Telediario, mi marido y yo cogemos al niño, lo sentamos en su cochecito y bajamos a la calle. Bastan dos vueltas a la manzana para que se quede dormido.Entonces volvemos a casa y con todo el cuidado del mundo para que no se entere, lo metemos en la cuna. Deespues cenamos y hacemos tiempo a la espera de que Pablo vuelva a espabilarse.Alrededor de la medianoche, empieza a llorar y con la mayor rapidez posible, lo cogemos, lo metemos en su cochecito y otra vez a la calle. Una vez dormido, lo ponemos en su cuna y nos metemos en la cama. a eso de las tres de la madrugada se vuelve a despertar y mi marido lo baja solo. Me gustaria turnarme con el, pero a esas horas me da miedo. Alrededor de las seis, Pablo llora de nuevo, entonces me toca a mi,….estamos agotados.”

    Habeis visto lo que se llega a hacer?, y asi mucha gente.
    Asi que yo ya llegue a mi limite y el lunes dije, se acabo, vamos a hacer lo del libro.

    La tactica es sencilla, se trata de meterle en la cama o cuna, con un chupete (si usa), y un peluche, y asi dejarle, y cuando se ponga a llorar simplemente ir entrando a hablarle, no a calmarle, cada por tiempo, en el libro hay una tabla de tiempos.
    Lo malo de esto es oir llorar a tu hija y no poder hacer nada, pero si te conciencias es mejor para todos, yo llevo tres dias haciendolo y ya lo hemos conseguido, de verdad que funciona, hay gente que no tiene paciencia y quizas por eso no llegue a tener exito, pero de momento los casos que conozco y el mio propio funcionan.

    Esta es la tabla de tiempos que hay que cumplir a rajatabla.
    Dia uno: 1ª espera: 1 minuto
    2ª espera : 3 minutos
    3ª espera: 5 minutos

    Esperas sucesivas: 5 minutos
    Dia dos: 1ª espera: 3 minutos
    2ª espera: 5 minutos
    3ª espera: 7 minutos

    Esperas sucesivas: 7 minutos
    Dia tres: 1ª espera: 5 minutos
    2ª espera: 7 minutos
    3ª espera: 9 minutos

    Esperas sucesivas: 9 minutos
    Dia cuatro: 1ª espera: 7 minutos
    2ª espera: 9 minutos
    3ª espera: 11 minutos

    Esperas sucesivas: 11 minutos
    Dia cinco: 1ª espera: 9 minutos
    2ª espera: 11 minutos
    3ª espera: 13 minutos

    Esperas sucesivas: 13 minutos
    Dia seis: 1ª espera: 11 minutos
    2ª espera: 13 minutos
    3ª espera: 15 minutos

    Esperas sucesivas: 15 minutos
    Dia siete: 1ª espera: 13 minutos
    2ª espera: 15 minutos
    3ª espera: 17 minutos
    Esperas sucesivas: 17 minutos

    “Estos tiempos valen tanto cuando se acuesta al niño por primera vez a las 20:30 horas, como cuando se despierta en medio de la noche. Van aumentando progresivamente siguiendo tecnicas conductuales de agotamiento hasta lograr que el niño comprenda que no consigue nada llorando y concilie el sueño solo. Como podreis comprobar, los tiempos tambien se van alargando a medida que pasan los dias”
    Pues esto es todo, aunque si os soy sincera, yo he hecho los tres dias como si fueran el primero, no podia dejar a mi hija mas de 5 minutos llorando, y calla que aguantaba los cinco minutos sin entrar a cogerla, y ya veis, hoy es jueves, y se ha dormido sin llorar ya, yo estoy muy contenta, y de veras os recomiendo lo intenteis, se sufre un poquito, pero merece la pena, es un bien tambien para el niño.

    Y sin mas dilacion acabo aqui mi discurso, muy contenta por poder comunicaros la satisfaccion que siento.( Uy que seria me he puesto), jejeje.

    Besos y gracias por prestar un ratito leyendome.

  11. Hola..Soy mama de un precioso bebe que tiene 14 meses. Estoy desesperada. Desde mi sexto mes de embarazo sufri insomnio y despues de tener a mi bebe ha sido imposible dormir.Todo el mundo me decia que a medida que creciera dormiria mejor, pero la realidad no ha sido esa. Yo trabajo tiempo completo, soy arquitecto y no puedo dejar de atender mi empresa,por lo que me es imposible dormir de dia y tampoco puedo dormir en las noches. Mi relacion de pareja cada dia empeora mas y mas porque nuestro caracter ha cambiado debido al agotamiento. Adoramos a nuestro hijo pero no sabemos que hacer, lo metimos en nuestra cama hace 3 meses y eso no ha solucionado el problema, igual se despierta solo que es mas comodo porque no tenemos que levantarnos pero igual se depierta. Es agotador… hay dias como hoy que siento que mi cuerpo no puede mas y que voy a terminar enferma.

  12. Solo vean a su alrrededor como la gente que ahi son unos enfermos la mayorí­a. Es normal que tengan que hacerle la competencia a estivill como sea, pero a mi no me engañan, ese libro es la manera de empezar a educar a un hijo y no a un cerdo.

  13. Hola,antes de nacer mi hija lei duermete niño y besame mucho, Marta que es como se llama el bebe con 3 meses duerme en nuestra habitación,llora y se desvela y nunca jamas hare caso de lo que nos dice durmete niño, mi hija necesita que la coja la calme y la devuelva a su cuna, claro eso me cuesta sueño, por supuesto pero no va a durar toda la vida y a cambio mi bebe se calma con mi contacto fisico, eso no tiene precio ninguno. En mi opinion besame mucho me parece mas humano que duermete niño, los niños nos dicen las cosas llorando…si no les dejamos expresarlo asi….como entonces.
    Saludos y os recomiendo disfrutar de vuestro bebe al maximo dandole muchos besos y abrazos ya sea en la noche o en el dia.

  14. Soy madre de un niño de 13 meses … que nunca ha tenido problemas para dormir.

    Antes de nacer él, leí­ Duérmete Niño del Dr. Estivil; mis cuñados hablaban maravillas de él, es más decí­an que si no lo seguí­a a pies juntillas que ya verí­a, que el niño es el enemigo” …

    La verdad es que me pareció brutal.

    También leí­ Bésame Mucho, de Carlos González, que, personalmente me gustó más.

    No soy una mami fanática de ningún método porque para empezar, ningún niño es igual a otro.

    No he seguido ningún método … Simplemente mi instinto. Mi hijo siempre se ha dormido solo en su cunita, primero en nuestro cuarto y luego en el suyo. Hay dí­as que le he acunado y no por ello me ha pedido dormir acunándole todos los dí­as … No sé, a lo mejor es que mi hijo es especial, pero no lo creo.

    Sentido común y rutinas … Los bebés son animales de rutinas. Crear una buena rutina hace que los niños se sientan cómodos y se duerman sin problemas. Al menos, esta es mi opinión.

  15. Como profesional de la salud y mamá encuentro muy dañosa la propuesta. el fin no justifica los medios. Ser cruel con una indefensa criatura para dormir unas cuantas horas seguidas no me parece que valga. Hay alternativas más sanas y amorosas para ayudar a los niños a relajarse y descansar, de acuerdo a la edad. No es verdad que sea normal que los chicos duerman tantas horas seguidas.

  16. Estoy de acuerdo con la recomendación de Gari de leer, comparar y elegir. Aunque él mismo dice que no piensa leer a Estivill….
    No voy a entrar en lo que es ‘natural’ ni lo que es ‘normal’, lo que si puedo explicar es nuestro caso particular. Con tres hijos nacidos en un intervalo de 2 años y 9 meses, si los hubiesemos metido en nuestra cama/habitación a estas alturas estarí­amos totalmente locos. Pero lo más importante, al menos para mi, es que todos ellos (y la pequeña que vino luego) se acuestan temprano y duermen 11 horas sin problemas.

  17. Mi opinión es que ningún extremo es bueno. Si bien es cierto que no hay que hacer caso al 100% al Dr. Estivil (francamente, un bebe de muy pocos meses es normal que duerma en la habitación de los padres y es normal que haya que acunarlo” para dormirlo) no es menos cierto que cuando los meses pasan tienen que empezar a dormir solos (y no por comodidad de los padres, sino por ayudarle a conseguir la independencia lógica para su desarrollo). Francamente, a partir de cierta edad creo que la situación se invierte: Lo cómodo para los padres es dormirlos a golpe de cuna e incluso no dormirlos y esperar a que se duerman ellos solos cuando el cansancio les puede (esos niños que se van a dormir a las 11 de la noche).

    Conozco el caso de una chica que tiene que dormir todaví­a con su hijo de 5 años y eso, francamente y hablando claro, ni colecho ni coleches, es una putada (tanto para ella como para el niño).

  18. Yo no he leí­do al Dr. Estivill, y no lo voy a hacer.

    Los niños lloran porque es su comportamiento natural al separarles de sus padres. Intentar arreglar eso es ir contra lo natural. Ese Estivill es un poco cafre. Yo soy partidario de Dr. Carlos Gonzalez y su Bésame mucho más información aquí­ y aquí­

    Recomiendo a los nuevos padres que busquen comparen y se queden con el que más les convence, o una combinación de ellos.

  19. Leimos este libro antes de que naciera nuestra primera hija y, en parte, creo que el Dr.Estivill es el culpable de que no hayamos parado hasta llegar a 4. A pesar de que cada uno de ellos ha sido diferente, ninguno ha tenido problemas para dormir y, en consecuencia, nuestras noches han sido relativamente plácidas.
    Para mí­, la idea principal del libro es válida para cualquier ambito de la educación: perseverancia y coherencia. No son los niños los que tienen malos hábitos, somos los padres los que, al intentar soluciones instantaneas, fomentamos esos comportamientos.
    Mas que recomendarlo yo lo convertirí­a en lectura obligatoria.

  20. Yo comprendo que muchos padres no duerman y lo que significa (mi absoluta comprensión), pero lo que hay que explicarles a esos padres las necesidades de un bebé que son todas, un bebé necesita dedicación en exclusiva (no tiene autonomí­a propia) y si no se le puede ofrecer la dedicación en exclusiva por las circusntancias sociales, económicas, etc..debemos de intentar dormir lo más posible ¿cómo?, pues teniéndole con nosotros durmiendo (colecho), eso nos va a permitir calmarle quizá tan sólo acercándole nuestra manita como ocurre en muchas ocasiones sin casi tener que desvelarnos nosotros visitando donde está (otra habitación, otra planta, la cuna que está en el más allá, etc…), también podemos hacer turnos para dormir cuando se despierta, tengamos en cuenta que nuestro bebé es cosa de dos (padre/madre), son algunas ideas.

  21. En el libro expone: “Es ahora cuando papá y mamá han de mostrar su verdadera fortaleza. No deberán pensar en Juanito, que alza sus bracitos con cara de morirse de pena o, si es más mayor, grita desesperado….Lo lógico es que llore, grite, patalee, diga sed, hambre, pupa, no te quiero…lo que sea con tal de conseguir que os dobleguéis, pero ni os inmutéis. Recordad: el niño no ha de decirnos cómo se hacen las cosas, somos nosotros los que hemos de enseñarle a él. Y si os cuesta mucho, pensad que lo estáis haciéndo por su salud y la de toda la familia y que, si seguií­s al pie de la letra las instrucciones, en siete dí­as, como mucho estaréis durmiendo todos de un tirón….La técnica para reeducarlo….”
    Comentario personal: Juanito alza los brazos rogando una necesidad básica (no puede dormir) y nosotros como nos ha dicho el libro que es un manipulador pasamos de nuestro propio hijo/a (increí­ble), pero no sólo los bracitos, si vomita tampoco, ¡como se distingue la manipulación de por ejemplo una cena que le ha sentado mal! (es un ejemplo), hay que tener cuajo para seguir éste método tan inmoral. Pero ¡ahhh, le debemos enseñar a dormir!, qué curioso, ¿por qué a dormir y no a hacer sus deposiciones a la hora correcta y cómoda para nosotros? (es otro ejemplo).

  22. Cuando leí­ en el libro ésto, entre otras cosas, me quedé horrorizada:

    * “Lo más probable es que esté llorando a moco tendido (refiriéndose al bebé). NI CASO, SEGUID HABLANDO COMO SI NADA”.
    Comentario personal: Yo no puedo estar deacuerdo con éste maltrato por sentido común (que es por cierto es el que más escasea de todos los sentidos), ya que el llanto en el bebé expresa una necesidad, el bebé no puede dormir y reclama a su padre/madre, éste “señor nos viene a decir en muchas ocasiones: “no le atendáis, es un manipulador”, me parece tremendo y lo más triste es que con éstos consejos gane dinero (no olvidemos los objetivos de la venta de los libros, clí­nica, tí­tulo de pediatra regalado por la venta de libros, porque no lo era…entre otras cosas). No olvidemos que los expertos también se equivocan y no son omnipotentes, lo mejor para comprender a nuestros bebés es: “trata a tu bebé como a tí­ te gusta que te traten”, ¿te gusta cuando reclamas ayuda que te la nieguen y como si nada?, pues entonces.

  23. He podido leer varias opiniones en favor de este libro y me gustarí­a añadir a todo esto una reflexión crí­tica, la que aportan las teorí­as naturales, y romper una lanza a favor de los profesionales de la educación (si no la hace una pedagoga, quién lo hará?) Para empezar, me gustarí­a expresar algo que desde hace tiempo y cada vez más me molesta e indigna soberanamente; además de que, profesionalmente me afecta, y mucho: alguien que no trabaje en …
    …un enfermo de hepatitis los medicamentos que necesita para curarse? Verdad que los médicos luchan (con toda la razón del mundo) por las dietas milagrosas elaboradas por quién sabe que prometen perder todo lo que te sobra en tiempo récord? Entonces, señores pediatras, enfermeros/as y demás personal sanitario, limí­tense a hablar sobre salud, ya sea fí­sica o mental, que bastante trabajo tienen.

  24. Este libro me lo regalaron cuando nació mi hijo y realmente me ha sido de gran utilidad. Claro está que este libro es para padres o para canguros o simplemente para a quien le pique la curiosidad. No os penséis que solo es para bebés, el método Estivill también sirve en niños.
    Este libro me recuerda mucho al Dejar de fumar es fácil si sabes como…por Allen Carr, es muy fácil de leer, muy fácil de entender y es un método que realmente funciona.

    Pensamos que los niños cuando nacen, ya saben diferenciar el dí­a de la noche, y no es así­. Creemos que cuando los ponemos en la cuna y lloran es por que no quieren dormir y los sacamos, no logramos entender por que en la guarderí­a se portan tan bien y se duermen en seguida a la hora de la siesta, cuando en casa es prácticamente imposible… esta y muchas otras cuestiones se descifran en este libro, el problema somos nosotros, dejamos que el niño haga lo que se le antoje y acaba tomándonos el pelo.
    Si el niño ve que cuando llora un poco alguien va corriendo a su lado, cada vez que se encuentre solo llorará, si se despierta por la noche y con hacer un ruidito viene alguien hasta él y se queda un ratito, dándole agua, abrazándole, dándole un biberón… el niño cada vez que se despierte por la noche hará un ruidito con el fin de que alguien venga a hacerle compañí­a. No se trata de abandonar al niño, ni mucho menos, de hecho el máximo tiempo que te aconseja que le dejes llorar son 5 minutos, pero de forma progresiva, primero uno, después dos… así­ hasta cinco. Lo que si es de noche, no tenemos que levantarle, ni darle agua, ni biberón… a no ser que sea muy pequeño y aún coma por la noche o que esté constipado y tenga la boca seca, si no, en realidad lo que hace es tomarnos el pelo para que estemos junto a el.

    He de decir que quizás cueste un poco aplicarlo en los niños que ya son un poco más grandes, porque te llaman o se levantan, hacen gestos cariñosos para convencernos y da mucha penita, tengo amigas que no lo han conseguido, la batalla ha sido vencida por una niña de 18 meses!!! Y es que es muy fácil decirlo, pero a la hora de la verdad… Yo como he empezado desde el principio y, todo hay que decirlo, soy un poco estricta en según que, pues quizás no me ha costado tanto, mi hijo duerme de 12 a 13 horas por la noche y al mediodí­a entre una y tres horas y sólo tiene 5 meses!!!
    El método Estivill no es sólo para que el niño duerma por la noche y a la hora de la siesta, también nos enseña como educar a un niño. De hecho lo he utilizado a la hora de la papilla y en una semana, el niño se come la papilla en 20 minutos y casi ni se mancha, cuando antes tardaba casi una hora, tení­a que ponerle un babero que lo cubriese entero y tapar todo lo que tení­a alrededor, la papilla iba más fuera que dentro de su boca!!!

    En resumen, es un libro que está muy bien, a parte tiene unos gráficos al final de muchas explicaciones que ayudan a comprenderlas mejor. Buscando por Internet he leí­do páginas en las que tienen este método como una aberración que descuida a los niños, yo no comparto esta opinión, pienso que los niños deben tener un horario para dormir igual que lo tienen para comer, igual que cuando son más grandes lo tendrán en la escuela, pero cada uno es libre de pensar lo que quiera. Tengo una amiga que es profesora con una niña de 8 meses y utiliza este método para educarla.
    Estivill tiene otros libros a parte de este, yo solo me he leí­do este, pero no descarto leerme alguno más:

    * ¡A comer!
    * A menjar!
    * Cuentos para antes de ir a dormir
    * Deja de roncar – DC
    * Método Estivill: guí­a rápida
    * Necesito dormir
    * Pares i adolescents, quants

    Debo decir que el doctor Eduard Estivill es el responsable de la Unidad de Alteraciones de Sueño del Instituto Dexeus de Barcelona, es decir, no es uno cualquiera que de golpe decide escribir un libro.

    Por cierto el libro tiene 172 hojas, las cuales se leen tan bien que parece que el libro hable xD!!!

    Felices sueños!!!!

  25. Cuando mi hijo pequeño (que ahora tiene 3 años y duerme más o menos bien) empezó a dar muestras de sueño caótico, hace aproximadamente 2 años y medio, me lancé de cabeza en busca de información al respecto. Necesitaba encontrar algo que me solucionara “el problema”.

    Conocí­a este libro desde hace años y siempre me pareció un espanto lo que en él se cuenta, pero lo que aún desconocí­a es la cantidad de efectos secundarios, tanto fí­sicos, psí­quicos y emocionales que acarrea su aplicación.
    En primer lugar, este método no es más que una simple copia del método Ferber, con el añadido de las tablas de tiempos, el muñeco Pepito y alguna chorrada más de la exclusiva invención de este señor. Añado que el tal Ferber anda reculando en cuanto a su método; hace ya tiempo que ha comentado que dejar llorar a los niños quizá no sea tan inocuo como se pensaba.

    Por otro lado, este libro no tiene ningún fundamento cientí­fico (por no tener no tiene ni bibliografí­a, pues sus “sesudas” recomendaciones no las avala nadie) más allá de las prácticas puramente conductistas; peor aún, pues actualmente en psicologí­a conductista sólo se utilizan refuerzos positivos; es decir se trata de “premiar” a fin de conseguir el efecto conseguido. No estoy de acuerdo ni con los refuerzos positivos ni, por supuesto, con los negativos, pero en este caso concreto no hay refuerzos de ningún tipo: el niño ha de hacer lo que se espera que haga, pero una vez conseguido no recibirá ni las gracias.
    Este buen señor (que no es pediatra por haber estudiado pediatrí­a sino porque la Asociación Nacional de Pediatrí­a le concedió el tí­tulo hará un par de años ¿?) intenta transmitir la idea de que los niños han de dormir solos por el artí­culo 33, cuando en realidad su sistema biológico de alerta no les permite hacerlo y lloran aterrados sabiéndose solos y desamparados. Largas horas en soledad y a oscuras ponen a prueba la tendencia genética del ser humano de buscar amparo en situaciones de vulnerabilidad ¡y un bebé de noche es lo más vulnerable del mundo!

    A través de su libro, intenta convencer a esos pobres padres desesperados de que su hijo no es más que un manipulador ¡aunque sólo tenga 7 meses! que hará cualquier cosa (hasta aprender a decir Nabucodonosor, según el chistoso autor) con tal de conseguir su propósito. Es decir, busca insensibilizar a los padres frente al sufrimiento de los hijos.
    A lo largo de mis meses de búsqueda, encontré profesionales respetuosos con los ritmos de maduración del niño que me aportaron, no sólo toda la información necesaria sobre el sueño infantil, sino (y lo más importante entonces para mí­) la confirmación de que mi niño era normal, que no se quedarí­a canijo (como vaticina el autor) por despertarse tantas veces y que con tiempo y paciencia (sobre todo esto último) conseguirí­amos dormir como personas normales.

    Así­, encontré la página http://www.dormirsinllorar.com donde conocí­ a Rafi, la moderadora y dueña de esta web que en su dí­a también sufrió el mal dormir de su chiquití­n y una vez solucionado el tema decidió montar esta web para difundir todo lo que ella habí­a aprendido en ese tiempo. Más tarde “trabajé” virtualmente en un grupo de apoyo e información sobre temas de sueño infantil, aportando todo tipo de sugerencias, lecturas, artí­culos, consejos y sobre todo apoyo moral a todas esas madres que se ven afectadas por este tema. Con la ayuda de Rafi conseguimos recopilar todo tipo de informes, artí­culos y estudios realizados por profesionales de la infancia nada afines a estas prácticas.
    He intentado resumir la información, para intentar transmitir la esencia de estos estudios sin agobiar. Espero que os sea de interés.

    SECUELAS Y EFECTOS NEGATIVOS DEL MÉTODO ESTIVILL (O MÉTODO FERBER)
    « “El psicohistoriador Lloyd deMause, explica que los traumas provocados por el desamparo, pueden dañar severamente el hipocampo, matando neuronas. Este daño es causado por la liberación brutal de cortisol, adrenalina y otras hormonas de estrés segregadas durante el episodio traumático, que no sólo dañan a las células cerebrales sino también la memoria y ponen en marcha una desregulación duradera de la bioquí­mica cerebral.

    Las secuelas más importantes y que se pueden observar en los niños son: ansiedad, depresión, indefensión aprendida, sí­ndrome de estrés post-traumático, trastornos del apego y alteraciones del comportamiento tales como hiperactividad.
    El niño es sometido a un estado de activación de la alarma. Suomi (1997) pudo comprobar que cuando el estado de activación y alarma se hace crónico es cuando podemos pasar de un estado agudo (crisis de ansiedad) a un estado de alarma continuado (ansiedad generalizada) o presentar una claudicación (depresión).

    A continuación vamos explicar estos cuadros para que usted pueda observarlos e identificarlos en los niños, ante la presencia de algunos de estos sí­ntomas, el profesional deberí­a siempre buscar en la historia clí­nica del sujeto, episodios de abandono y de cualquier forma de estrés infantil:
     Los cuadros de ansiedad se pueden manifestar porque el niño queda en una hiperestimulación continua de sus mecanismos de alerta y activación. Esta hí­per-respuesta le puede provocar pánico excesivo ante determinados hechos. Entre los más frecuentes que nos encontramos en las consultas del sueño son el miedo o la intranquilidad al irse a dormir (sobre todo en niños más mayores o en aquellos a los que ya hace tiempo se les aplicó un método). Hay madres que describen a sus hijos como excesivamente retraí­dos socialmente o miedosos ante las situaciones más cotidianas.

     La depresión. Los trastornos de ansiedad en estos casos suelen dar lugar posteriormente a cuadros depresivos. (Wittchen 2003). Los cuadros depresivos se manifiestan en los adultos mediante una disminución del humor, de la actividad, apatí­a etc. En los niños a veces se presenta en forma opuesta, con irritabilidad y con hiperactividad manifiesta.
     ¿Que es la indefensión aprendida? Seligman lo definió en 1975 como un estado de apatí­a inducido por la experiencia reiterada de la incapacidad de actuar de modo que se logre un resultado deseado o se evite un trauma emocional. Es decir cuando el bebé o el niño asumen que haga lo que haga nunca logrará lo que quiere. Los niños se abandonan a su suerte y ya no “plantan batalla”. Esto dará lugar a sujetos extremadamente dóciles, con poca asertividad y baja autoestima.

     Trastornos del apego: Cuando un niño es cuidado desde el nacimiento por unos padres “responsivos”, es decir que responden prontamente a la llamada del niño se crea un apego seguro. Mary Ainsworth así­ lo comprobó y definió en un estudio de 1970. Pero cuando esos padres no responden a las llamadas y requerimientos del niño, ese apego sufre modificaciones. Por un lado estarí­a el niño que se siente rechazado y rechaza. Es un niño exasperado que exaspera más al adulto. Es un niño hostil, afectivamente frí­o y distante: “ese arte de amar poco, les protege del sufrimiento”, según Barudy
     ¿y el sí­ndrome de estrés postraumático? Para que un niño se traumatice por un método de adiestramiento tienen que darse como premisas básicas:

    Primero, que el niño lo haya experimentado, presenciado, oí­do etc…y segundo que haya respondido con temor, desesperanza o un horror intenso. Una reflexión importante es que el trauma se adquiere solo. Tan solo necesitamos una situación impactante y un sujeto. Es una ruleta impredecible en muchos casos.
    Entre los sí­ntomas que se pueden observar en niños traumatizados están:

     Sistemas de incremento de la activación:
    – Dificultades para conciliar y mantener el sueño (obsérvese la ironí­a), Irritabilidad o ataques de ira y Dificultades para concentrarse.

     Hipervigilancia. Respuestas exageradas de sobresalto.
     Evitación persistente de estí­mulos asociados al trauma. manifestados en los niños por:

    – Evitar actividades y lugares relacionados con el hecho (algunos empiezan a odiar su habitación o cama)
    – Reducción acusada del interés o de la participación en actividades significativas. (Muchas madres lo interpretan como que el niño se ha vuelto más tranquilo desde que le “enseñaron” a dormir).

     El acontecimiento se reexperimenta a través de una o más de estas formas:
    – Sueños de carácter recurrente

    – Recuerdos sobre el acontecimiento que producen malestar. En los niños hay un aumento de juegos repetitivos en donde expresan alguna parte del trauma. En este sentido es frecuente ver a una niña de 2-3 años “enseñando” a dormir a su muñeca e ignorándola.
    La posibilidad de trauma en un individuo es mayor cuando es otro individuo el que se lo provoca. En los niños, además, tiene otra cruda realidad: pues son las mismas figuras que se suponen que deben consolarles las que les provocan el llanto. ¿Cómo entender eso?

    Unos de los problemas para discernir hasta qué punto un niño queda alterado por estos métodos es que muchas de las conductas que adquieren los niños son valoradas por los padres como mejoras (niños que con depresión que se vuelven más dormilones, que molestan menos, etc.) y algunas más que no se ven hasta la edad adulta.
    “Hay que ser claro: no existe reversibilidad posible después de un trauma, lo que hay es una perentoria obligación de metamorfosis. Una herida precoz o una grave conmoción emocional dejan una huella cerebral y afectiva que permanece oculta tras la reanudación del desarrollo. El trastorno puede repararse, a veces incluso de forma ventajosa, pero es algo irreversible” (Boris Cyrulnik) »

  26. DE nació joven, podrí­a decir que bastante más joven que la media de la gente. Nada más hacerlo, recorrió con sus grandes ojos negros el paritorio, frunció el ceño y arrugó la barbilla. Sufrí­ un gran susto, pues nadie me habí­a prevenido sobre la coloración violácea que podí­a presentar. Además, su expresión no fue nada amable, casi dirí­a que incluso hostil. Me reconozco majadero, pero podrí­a jurarles que en este mágico instante aún no habí­a tenido tiempo de demostrárselo. De hecho, mi actitud era más bien discreta, por no decir sumisa. Afortunadamente personal más experto que un servidor se encargó de limpiarlo y arroparlo, pues sobra decir que en aquel momento mi pulso no estaba para grandes filigranas.

    DE no tardó en calmarse, cerrar los ojos y adoptar una expresión angelical. Mi agotamiento pareció desaparecer, que no es decir poco, especialmente tras dieciséis horas de tensión en el hospital, pasivo y torpe ante el sufrimiento de mi amor, habiendo ingerido apenas un par de cafés y un mini bocadillo de queso, con el móvil colapsado de inoportunas llamadas (todas, no hay excepciones) y el equipo médico entrando y saliendo sin apenas inmutarse. Sin duda, alguna fuga debí­a tener la oxitocina, pues entonces sentí­ un impresionante nuevo hálito.
    Decido reconciliarme con el mundo. La gente es encantadora y las flores son el sí­mbolo del milagro de la naturaleza.

    Craso error.
    No pasan más de cuarenta y ocho horas y recibimos un primer y amoroso consejo: El niño va a coger frí­o así­. ¡Qué irresponsables, cómo se nota que son primerizos!” Disculpe señora, ¿nos conocemos?” Mis instintos agresivos recuperan sus privilegios y decido que el crimen tiene sus atenuantes.

    Sólo fue el comienzo: este niño tiene hambre, se le nota en que mueve la boca y, sobretodo, no para de llorar”, no, lo que tiene el niño es sueño, me ha parecido ver un bostezo entre llanto y llanto”, ni hablar, se trata de cólicos, lo sé porque grita igual que la crí­a de mi vecina”…
    Así­, en esta mi corta experiencia creo haber detectado dos importantes principios:

    El primero se refiere al impresionante caudal de conocimientos que posee la más insospechada gente: Todo el mundo sabe de bebés”. Tenemos a la disposición del lector múltiples datos que lo certifican, incluyendo el caso de aquel vecino que creí­amos autista y que ahora parece que ha recibido un curso rápido para sonreí­r. Por cierto, lector, ¿qué sabe Vd. de bebés? No, mejor no me lo cuente, esperemos al corolario, que dice: Todo el mundo opina sobre tu bebé, te conozca o no”. Sobra decir que tanta información cubre un amplio abanico de posiciones, a menudo contradictorias, por no decir surrealistas…
    El segundo principio puede entenderse como fruto de la recogida de datos provenientes del primer principio: La buena educación del bebé consiste en disponer de un arsenal de recursos, maneras o trucos, para acallar su llanto”. Como alumno aplicado citaré algunos ejemplos, que seguro les resultan familiares: enchufarle el chupete, biberón, dedo o lo que sea, mecerlo entonando algún cántico tribal, colocarlo boca abajo, colocarlo sentado, colocarlo boca arriba, colocarlo del lado izquierdo, colocarlo del lado equivocado, agitarlo hasta que parezca epiléptico, acunarlo invocando a Morfeo como único dios con sentido, proyectarle 2001: Una Odisea en el Espacio”, de Kubrick, especialmente la secuencia psicodélica de la versión larga, y el comodí­n por excelencia: amamantarlo, válido tanto si tiene hambre como frí­o, o sueño, o inquietud, ¿o miedo, dolor, ira, calor, ansiedad, acidez, vértigo, gases, curiosidad o, simplemente, un lapsus?

    Pero las dudas no han hecho sino empezar, pues paradójicamente en este nuestro paí­s plural, abierto y progresista, exhibir tal comodí­n en público tiene reminiscencias obscenas, o propias del National Geographic” (de acuerdo con La Vanguardia” en un artí­culo del pasado 27 y 28 de febrero, citando la agresión que sufrió una madre que fue descalificada por dar de comer a su niño en una autoescuela).
    Embarazosa cuestión (casi nunca mejor dicho): ¿qué debemos hacer y a quién deberí­amos pedir consejo para educar al niño?

    La respuesta inmediata serí­a al profesional, al pediatra. Uno siempre puede llevarle a juicio si algo sale mal. Pero, ¿y si está obsesionado con publicar en el Nature” una de sus investigaciones cientí­ficas, precisamente aquella donde pretende demostrar de forma estadí­stica que acostar a los bebés colgados de los pies como murciélagos estimula el flujo sanguí­neo en el cerebro y suaviza el trauma del abandono de la posición fetal?
    También se cuenta con las suegras y con las madres, después de todo nosotros, sus hijos, somos los perfectos ejemplos de su saber hacer… ejem, descartado.

    Está la parejita feliz de amigos que acaban de vivir la misma experiencia un par de meses antes: tienen las ideas frescas, se les ve igual de pardillos pero así­ y todo van superando las dificultades. Además, él y yo fuimos uña y carne durante la universidad, con ciertas juergas impresionantes… impresentables, de hecho, ahora recuerdo que a él le encantaban los chistes de pederastas. Busquemos otra alternativa.
    Al final acabas optando por abordar a alguien por la calle al azar y preguntarle. Después de todo no tiene motivo alguno para aconsejarnos mal, ni para demostrar lo que sabe o presumir de experiencias… Nuestro candidato resultó ser un vendedor de libros. Ahora tenemos la estanterí­a abarrotada de múltiples volúmenes como Carta astral para bebés. Incluye aplicación informática para confeccionarla”, Traumas infantiles derivados del color de sus muebles”, Evite tener un niño mediocre: plan de entrenamiento para niños de dos a cinco meses”, etc…

    Entre ellos cayó Duérmete Niño”, del Dr. Estivill, libro al que se le puede insultar, ignorar, contradecir o, incluso, atender, pues pocas reacciones puede tener contra nosotros: no deja de ser inofensivos papel y tinta. No obstante muestra importantes puntos de reflexión que, si no directamente, nos pueden ayudar a resolver muchas de las dudas antes mencionadas. De hecho, aunque el libro tiene fama por su éxito resolviendo el hábito de dormir de los bebés, personalmente considero que lanza sugerencias que pueden extenderse a otros aspectos de la educación de los niños, como la posibilidad de enseñarles a comer con una pajita.
    Veamos. Si tuviera que quedarme con tres de sus ideas, nombrarí­a: rutina, tranquilidad y autosuficiencia.

    Rutina: si el niño se adapta a unos horarios, su cuerpo y su mente se sincronizan con sus expectativas, y así­ le vendrá el hambre cuando suela comer y el sueño cuando suela dormir. En caso contrario será, básicamente, impredecible, y nos regalará sonrisas o llantos cuando menos lo esperemos.
    Tranquilidad: el niño percibe el estado aní­mico de los padres, que influirá sobre el propio. Si los adultos están irritables, el bebé puede aguantarlo, porque les tiene cariño, pero a pesar de su tierna edad también tiene su paciencia.

    Autosuficiencia: el niño debe saber que, aunque no nos vea, estamos bien. Es normal que al niño le preocupe dormir solo ¿cómo puede estar seguro de que sus progenitores estamos a salvo? Si el bebé se duerme porque le acunamos o damos el pecho, le cubrimos la cara con la mano o le llevamos de paseo por las calles de la ciudad, cuando se despierte en mitad de la noche y no nos encuentre se pensará que algo terrible nos ha ocurrido.
    El tí­tulo se ha ganado bastante buena fama entre un colectivo nada despreciable de padres desesperados por la inquietud de sus vástagos a la hora de dormir pero, sobretodo, por el milagroso cese de la intermitente murga que disfrutaban durante la noche y hasta el alba. Ha tenido un gran éxito de ventas y ha surgido también en versión de bolsillo y otra tipo Guí­a rápida” que incluye un DVD, probablemente para padres teleadictos, o estresados o, simplemente, vagos.

    El autor garantiza un 96 % de éxito y justifica el fracaso del 4 % restante tras una mala aplicación del método o problemas de tipo psicológico, incluyendo traumas como la separación de los padres o interferencias tipo gritos histéricos de madrugada.
    Aún así­, existen detractores que consideran su propuesta una salvajada, casi opuesta a la saludable crianza a demanda” tanto de comida, como de mimos o sueño.

    Simplificando las posiciones, mientras la propuesta del libro serí­a regular los hábitos del niño a golpe de reloj, aunque para ello haya que aguantar su llanto mediante una tabla de tiempos razonables” de aguante de los gritos del bebé, la escuela instintiva predica que es el pequeño quien debe ser nuestro reloj, biorritmo y alarma.
    Hay quien dice que tal filosofí­a conductista afecta al estado emocional del rey de la casa. Desgraciadamente por tratarse de un método tan reciente es difí­cil de prever las consecuencias que tendrá, quizás generando un nuevo tipo de psicópatas. También es posible que la dureza del método asuste a más de uno, haciéndole recordar cierta rigidez educacional del pasado.

    Como experiencia personal, en nuestro caso decidimos no probar el método. Pese a nuestra clara tendencia sádica y nuestros deseos de iniciar al pequeño en tal filosofí­a cuanto antes, el método tiene el inconveniente de limitarse a no más de una semana, sin ofrecer pauta alguna para hacerlo extensivo durante más tiempo. Otra desventaja adicional es la insistencia del autor en la necesidad de coherencia por parte de ambos padres, sin conflictos ni versiones encontradas, mientras nosotros preferimos ofrecerle a nuestro bebé una educación basada en dos puntos de vista radicalmente opuestos, en aras de una mayor capacidad crí­tica.
    Haciendo una reflexión más profunda, hemos decido evitar que llore, empleando un método bastante sofisticado, quizás demasiado cruel, pero la vida es dura. Cada dí­a le dejamos acompañarnos viendo la televisión. No falla, se queda roque mientras además adquiere el bagaje necesario para imbuirse de las miserias humanas. Como sesiones prácticas, siempre lo tenemos a punto para el disfrute de esas visitas oportunas, que nos libran del yugo de esos horarios dictatoriales qué mono, a ver si me sonrí­e, déjame acariciarlo, provocarle una carcajada, comprobar que el juguete es interactivo”. De esta manera dormimos satisfechos sabiendo que estamos estimulando al niño a que se exprese.

    Como apuntes finales y mirando al futuro, ¿por qué tanta obsesión con la tranquilidad, serenidad y el equilibrio emocional, si lo que está de moda, lo que vende, son actitudes neuróticas, desequilibradas, fanfarronas, los célebres quince minutos de fama a los que todo el mundo aspira? Y mientras estamos con todas estas cavilaciones, él sigue creciendo. El dí­a menos pensado nos viene con su pareja para anunciarnos que ha decidido dejar de vivir con nosotros, con lo que acaba echándonos de la casa…
    Lo cierto es que de momento, para bien o para mal, DE apenas practica el lloro, se ajusta como un reloj a nuestros caóticos horarios y podemos seguir viendo nuestros programas favoritos sin interrupción. Quizás sea un buen momento para exigirle nuevas responsabilidades, como que cambie un poco su repertorio de monadas, que ya cansa tanta sonrisita boba, aunque tampoco hay que ser impaciente. Se lo comunicaremos el próximo catorce, cuando cumpla su cuarto mes…

    Sobra decir que el autor se responsabiliza plenamente de todos los comentarios vertidos en esta opinión, pues cada madre o padre tiene perfecto derecho a delegar sus responsabilidades en cualquier moda, libro o gansada varia.

  27. Desde la Asociación Primal, queremos denunciar públicamente el libro “Duérmete, niño” del Dr. Eduard Estivill, porque está contribuyendo muy negativamente a confundir a cientos de miles de padres desesperados que han encontrado en este libro una solución a sus problemas de sueño.

    El Dr. Estivill ha logrado convencer a muchos padres de que la aplicación de su método es por el bien del niñ@”, algo que tranquiliza a los padres, los ayuda a dormir, y los hace más insensibles a las necesidades de su bebé.

    El autor da a entender que el niñ@ necesita” que los padres se comporten así­ con él (por su propio bien, por supuesto), y parte de la premisa de que los bebés necesitan “aprender” a dormir, como si los bebés no supieran dormir. Lo que no saben es dormir cuando sus padres necesitan” que duerman o cuando están luchando para que se atiendan sus necesidades primarias.

    Con el método Estivill (que es una copia más o menos sofisticada de los métodos de crianza conductistas tipo Feber – métodos inspirados en dicho autor), el bebé no se duerme, sino que se adormece para intentar reprimir la
    catastrófica realidad de estar bajo el cuidado de unos padres tan poco sensibles a sus necesidades básicas; y se adormece también para intentar evitar “perder el sueño” y perder la esperanza de que algún dí­a sus necesidades primarias vayan a ser satisfechas.

    La aplicación del método del Dr. Estivill es seguramente efectiva en muchos casos, pero ¿a cambio de qué? A cambio de producir serios trastornos emocionales al niñ@-bebé y, en algunos casos, a cambio de hacer también peligrar su integridad fí­sica.

    Sin embargo, esta alarmante posibilidad no es sino la dramática punta de un iceberg que esconde una represión sutil y sistemática de las necesidades primarias del niñ@-bebé, en un intento por conseguir que el niñ@-bebé “aprenda” a dormir solo desde muy pequeñ@.

    Muchos de los padres que siguen el método como si fuera su nueva religión no tardarán mucho tiempo en comprobar los daños psicológicos causados por este método de “adoctrinamiento” conductista que, entre otras cosas, parece dar a entender que el niñ@-bebé es un ser manipulador por naturaleza.

    En el libro, el autor afirma cosas evidentes y aporta datos interesantes, pero los consejos mas importantes son verdaderamente perjudiciales, y están adornados de una aparente sabidurí­a cientí­fica que enmascara con éxito su ignorancia.

    El libro del Dr. Estivill deberí­a de titularse más bien “Cómo criar a un bebé neurótico y pensar que lo estás haciendo bien”.

    La incomprensión del autor de las necesidades primarias de los bebés es alarmante (especialmente el capí­tulo IV), y algunos comentarios podrí­an resultar entretenidos y chistosos si el método no fuera tan dramáticamente perjudicial para el niñ@-bebé.

    En cualquier caso, los “chistosos” comentarios para intentar hacer la lectura del libro amena deberí­an de sonar ridí­culos y patéticos a cualquier madre/padre mí­nimamente sensible.

    El método del Dr. Estivill no sólo no ayuda a los padres a satisfacer la necesidad del bebé de compañí­a, contacto fí­sico y seguridad (durante el dí­a y la noche), sino que las convierte en carencias crónicas. El bebé deja de quejarse
    (llorar, patalear, gritar,…) porque deja de sentir esas necesidades primarias, o más bien decide bloquear la sensación de su necesidad e intenta sustituirla con alguna necesidad simbólica.

    Pero el bebé no puede hacer desaparecer una necesidad primaria (ya que estamos hablando de necesidades esenciales, vitales o básicas), tan solo puede “adormecer” una parte de su ser (una especie de muerte parcial invisible que pasa desapercibida a la mayorí­a de los adultos).

    Este “adormecimiento” es una maniobra instintiva del organismo para sobrevivir. De lo contrario, podrí­a llevar al bebé incluso a su propia muerte “fí­sica”.

    El Dr. Estivill muestra claramente su miopí­a emocional” con frases como estas,
    extraí­das del capí­tulo 4º de su libro:

    …no dudéis que vuestro corazoncito” flaqueará cuando oigáis llorar a vuestro hijo…”

    …lo más probable es que en ese momento esté llorando a moco tendido… Ni caso. Seguid hablando como si nada…”

    …Es ahora cuando papá y mamá han de mostrar su verdadera fortaleza. No deberán pensar en Juanito, que alza sus bracitos con cara de morirse de pena…”

    …lo lógico es que llore, grite, vomite, patalee, diga sed”, hambre”,
    pupa”, no te quiero”… lo que sea con tal de conseguir que os dobleguéis, pero ni os inmutéis … Y si os cuesta mucho, pensad que lo estáis haciendo por su salud y la de toda la familia…”

    ”…porque es Juanito quien se ha de adaptar a vosotros y no vosotros a él…”

    Con estas lí­neas sacadas de contexto, no pretendo cuestionar las buenas intenciones del autor, sino reflejar fielmente su obsesión por dominar al bebé hasta que se acostumbre a dormir solo.

  28. El libro es muy instructivo. Explica de forma clara y sencilla la manera de actuar ante un niño que tiene problemas para dormir solo. Mediante ejemplos, casos reales y la experiéncia como director de la Unidad de Alteraciones del Sueño de Institut Dexeus de Barcelona, tiende una mano y ayuda a esos padres que tienen dificultad para que sus hijos cojan el hábito de dormir solos. De que forma hay que actuar y lo que hacer en cada caso. Muchos padres que han leido este libro afirman que es un éxito y les ha ayudado a ser más felices y sanos.

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