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Jacqueline Novogratz comenta sobre un escape de la pobreza – Charla TED2009

Charla «Jacqueline Novogratz comenta sobre un escape de la pobreza» de TED2009 en español.

Jacqueline Novogratz comparte una historia conmovedora sobre un encuentro en un barrio de tugurios de Nairobi, con Jane, una ex prostituta, quien logró hacer realidad de una manera inesperada, sus sueños de escapar de la pobreza, convertirse en doctora y casarse.

  • Autor/a de la charla: Jacqueline Novogratz
  • Fecha de grabación: 2009-02-02
  • Fecha de publicación: 2009-03-24
  • Duración de «Jacqueline Novogratz comenta sobre un escape de la pobreza»: 450 segundos

 

Traducción de «Jacqueline Novogratz comenta sobre un escape de la pobreza» en español.

He estado trabajando en el tema de la pobreza por más de 20 años, y es irónico que el problema y la duda que más me asalta es cómo definir realmente la pobreza.

¿Qué significa? Muchas veces, la vemos en términos monetarios — la gente que gana menos de uno, dos o tres dólares al día.

Y no obstante, la complejidad de la pobreza, realmente tiene que ver con los ingresos sólo como una variable.

Porque realmente, es un problema de elección, y de falta de libertad.

Y tuve una experiencia que en verdad me hizo profundizar y dilucidar el entendimiento que tengo.

Ocurrió en Kenia, y la quiero compartir con ustedes.

Estaba con mi amiga Susan Meiselas, la fotógrafa, en los barrios marginales del Valle Mathare.

Ahora, Mathare Valley es uno de los barrios marginales más antiguos de África.

Está a unas tres millas de Nairobi, y tiene una milla de largo por unas dos décimas de milla de ancho, donde más de medio millón de personas viven hacinadas en estas pequeñas casuchas de lata, generación tras generación, arrendándolas, muchas veces 8 ó 10 personas por habitación, Y es conocido por prostitución, violencia, drogas.

Un lugar difícil para crecer.

Y mientras caminábamos por los callejones angostos, era literalmente imposible no pisar sobre las aguas negras sin tratar y la basura a todo lo largo de estas casitas.

Pero al mismo tiempo era también imposible no notar la vitalidad humana, las aspiraciones y ambiciones de la gente que vive ahí.

Mujeres bañando a sus bebés, lavando sus ropas, sacándolas a secar.

Conocí a esta mujer, Mama Rose, quien ha estado arrendando ese pequeño rancho de hojas de zinc durante 32 años, donde vive con sus siete hijos.

Cuatro duermen en una de las dos camas, y tres duermen en el suelo de barro y linóleo.

Y ella los mantiene a todos en la escuela vendiendo agua desde ese quiosco, y vendiendo jabón y pan desde la tiendita adentro.

Era el día siguiente a la toma de posesión, y me recordaron que Mathare permanece conectada al resto del mundo.

Veía a los niños en las esquinas, y decían «Obama, ¡es nuestro hermano!» Y yo les decía «Bueno, Obama es mi hermano, entonces tu también eres mi hermano.» Me veían confundidos, y luego decían como «¡choca esos cinco!» Y fue ahí donde conocí a Jane.

Me sorprendió la amabilidad y gentileza de su rostro, y le pedí que me contara su historia.

Comenzó contándome su sueño.

Me dijo «Tenía dos.

Mi sueño era ser doctora, y el segundo era casarme con un buen hombre que permaneciera conmigo y con mi familia.

Dado que mi madre fue madre soltera, y no podía pagar los costos escolares.

tuve que renunciar al sueño, y centrarme en el segundo.» Se casó a los 18, y tuvo un bebé enseguida.

Y cuando cumplió 20, estaba embarazada del segundo, su madre murió y su marido la dejó — se casó con otra mujer.

Así que estaba de nuevo en Mathare, sin ingresos, ni habilidades, ni dinero.

y entonces, en última instancia se dedicó a la prostitución.

No estaba organizado en la forma como muchas veces pensamos.

Ella iba a la ciudad en las noches con unas 20 muchachas, buscaba trabajo, y a veces regresaba con unos pocos chelines, o a veces sin nada.

Me dijo, «Sabes, lo peor no es la pobreza, sino la humillación y la vergüenza de todo ello».

En 2001, su vida cambió.

Tenía una amiga que había escuchado sobre esta organización, Jamii Bora, que prestaba dinero a las personas sin importar qué tan pobres fueran, siempre que aportaran una cantidad acorde a su capacidad, en ahorros.

Y así tardó un año en ahorrar 50 dólares, y comenzó a pedir prestado, y con el tiempo logró comprar una máquina de coser.

Empezó confeccionando.

y eso se convirtió en lo que hace ahora, es decir, ir a mercados de ropa usada, y por unos 3 dólares y 25 centavos, compra un viejo vestido de gala.

Algunos de ellos podrían haber sido donados por ustedes.

Y los reacondiciona con vuelos y cintas, y crea estas confecciones con vuelos, que vende a las mujeres para fiestas de 16 años de las niñas, o Primeras Comuniones — esas fechas memorables en la vida que la gente desea celebrar en todo el espectro económico.

Y le resulta un muy buen negocio.

De hecho, la vi pregonando por las calles, y cuando me dí cuenta, estaba rodeada de mujeres, comprándole los vestidos.

Y reflexioné, mientras la veía vender los vestidos, y artículos de fantasía que elabora, que ahora Jane gana más de 4 dólares por día.

Y acorde a muchas definiciones, ya no es pobre.

Pero sigue viviendo en Marathe Valley.

Y no se puede mudar.

Vive con toda esa inseguridad, y de hecho, en enero, durante las revueltas étnicas, la corrieron de su hogar y tuvo que encontrar un nuevo sitio donde vivir.

Jamii Bora entiende eso.

Y entiende que cuando hablamos de pobreza, tenemos que ver a la gente de todo el espectro económico.

Así que con capital de medio y largo de Acumen y otras organizaciones, préstamos e inversiones a largo plazo, construyeron urbanizaciones de bajo costo, como a una hora de Nairobi central.

Y lo diseñaron desde la perspectiva de clientes como Jane, insistiendo en la responsabilidad y obligaciones.

Así que Ella tiene que dar el 10% del crédito hipotecario — del valor total, unos 400 dólares en ahorros.

Y entonces ellos igualan su crédito con lo que pagaba por su pequeño rancho.

Y en las próximas semanas, ella estará entre las primeras 200 familias que se mudan a esta urbanización.

Cuando le pregunté si tenía algún temor, o si extrañaría de Mathare, ella me dijo, «¿A qué habría de temerle que no haya afrontado ya? Soy VIH positivo.

Lo he enfrentado todo».

Y dijo, «¿Qué extrañaría? ¿Crees que extrañaré la violencia o las drogas?, ¿la falta de privacidad? ¿Crees que extrañaré no saber si mis hijos van a volver a casa al final del día?».

Me dijo «Si me dieras 10 minutos ya tendría mis maletas empacadas».

Le dije, «¿Y qué hay de tus sueños?» y ella dijo, «Bueno, tu sabes, mis sueños no se ven como los pensaba cuando era una pequeña niña.

Pero si pienso en ello, pensaba que quería un esposo, pero lo que en realidad quería era una familia que fuera cariñosa.

Y yo amo intensamente a mis hijos, y ellos me aman».

Me dijo «Pensé que quería ser doctora, pero lo que en realidad quería era ser alguien que sirviera, sanara y curara.

Y me siento tan bendecida por todo lo que tengo, que dos días a la semana voy a aconsejar a pacientes con el VIH.

Y les digo ‘Mírame.

Tu no estás muerta.

Sigues viva.

Si sigues tienes que servir'».

Y me dijo «No soy una doctora que receta pastillas.

Pero tal vez, doy mejor porque les doy esperanza».

Y en el medio de esta crisis económica, donde muchos de nosotros estamos propensos a llegar con temor, creo que estamos bien equipados para seguir el ejemplo de Jane y extender la mano, reconociendo que ser pobre no significa ser cualquier persona.

Porque cuando los sistemas se dañan, como los que vemos alrededor del mundo, es una oportunidad para inventar e innovar.

Es una oportunidad para construir realmente un mundo donde podamos extender servicios y productos a todos los seres humanos, para que ellos puedan tomar decisiones y hacer elecciones por sí mismos.

Creo realmente que ahí es donde comienza la dignidad.

Se lo debemos a todas las Jane del mundo.

E igual de importante, nos lo debemos a nosotros mismos.

Gracias.

(Aplausos)

https://www.ted.com/talks/jacqueline_novogratz_an_escape_from_poverty/

 

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