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La apelación de Michelle Obama por la educación – Charla Elizabeth G. Anderson School

Charla «La apelación de Michelle Obama por la educación» de Elizabeth G. Anderson School en español.

Dirigiéndose a una escuela de niñas de Londres, Michelle Obama se implica personal y apasionadamente para que cada estudiante tome la educación seriamente. Es esta nueva y brillante generación, afirma, la que cerrará la distancia entre el mundo como es y el mundo como debería ser.

  • Autor/a de la charla: Michelle Obama
  • de grabación: 2009-04-04
  • de publicación: 2009-05-27
  • Duración de «La apelación de Michelle Obama por la educación»: 749 segundos

 

Traducción de «La apelación de Michelle Obama por la educación» en español.

Este es mi primer viaje.

Mi primer viaje al extranjero como Primera Dama.

¿Pueden creer eso?


(Aplausos)
Y aunque éste no es mi primer viaje al Reino Unido, debo decir que me alegra que ésta sea mi primera visita oficial.

Las relaciones especiales entre Estados Unidos y el Reino Unido están basadas no solamente en la relación entre sus gobiernos, sino también en el idioma en común y los valores que compartimos.

Y eso lo tengo presente al observarlas hoy a todas ustedes.

Durante mi visita, he sido especialmente honrada al conocer a algunas de las mujeres inglesas más extraordinarias.

Mujeres que están pavimentando el camino para todas ustedes.

Y me siento honrada de conocerlas a ustedes, las futuras líderes de Gran Bretaña y de este mundo.

A pesar de que las circunstancias de nuestras vidas puedan parecer muy distantes, estando yo aquí de pie como Primera Dama de los Estados Unidos de América, y ustedes, completando sus estudios en la escuela.

Quiero que sepan que tenemos mucho en común.

Porque nada en mi trayectoria de hubiera predicho que estaría aquí de pie como la primera Primera Dama afroamericana de los Estados Unidos de América.

No hay nada en mi historia que me hubiera traído aquí.

No fui criada con riquezas ni con recursos ni con ninguna posición social de la cual hablar.

Me crié en la parte sur de Chicago.

Ese es el Chicago auténtico.

Y fui producto de una comunidad de clase trabajadora.

Mi padre fue obrero en la ciudad toda su vida.

Y mi madre era ama de casa.

Y ella permaneció en casa para cuidar de mi hermano mayor y de mí.

Ninguno de ellos fue a la universidad.

A mi padre le diagnosticaron esclerosis múltiple en la cima de su vida.

Pero aún mientras se le iba haciendo más dificil caminar y vestirse en la mañana— lo vi luchar más y más— mi padre nunca se quejó de su lucha.

Agradecía lo que tenía.

Simplemente se levantaba un poco más temprano y trabajaba un poco más.

Y mi hermano y yo fuimos criados con todo lo que realmente se necesita: amor, valores fuertes, y una creencia de que con una buena educación, mucho trabajo duro, no habría nada que no pudiéramos hacer.

Yo soy un ejemplo de lo que es posible cuando desde el inicio de sus vidas, las niñas son criadas con amor por las personas que las rodean.

Yo estuve rodeada de mujeres extraordinarias en mi vida.

Abuelas, maestras, tías, primas, vecinas, quienes me enseñaron acerca de la fortaleza y la dignidad.

Y mi madre, el modelo a seguir más importante en mi vida, que vive con nosotros en la Casa Blanca y que nos ayuda a cuidar a nuestras dos pequeñas hijas, Malia y Sasha.

Ella tiene una presencia activa en sus vidas, al igual que en la mía, y está inculcando en ellas los mismos valores que nos enseñó a mí y a mi hermano: cosas como compasión e integridad, confianza y perseverancia.

Todo eso envuelto en un amor incondicional que solo una abuela puede dar.

También tuve la suerte de ser querida y alentada por algunos modelos masculinos fuertes, incluyendo a mi padre, mi hermano, tíos y abuelos.

Los hombres en mi me enseñaron de igual manera algunas cosas muy importantes.

Me enseñaron cómo debe ser una relación respetuosa entre hombres y mujeres.

Me enseñaron cómo se percibe un matrimonio fuerte.

Que se construye con fé y compromiso y admiración por los dones únicos de cada uno.

Me enseñaron qué significa ser padre y criar una familia.

Y no solo invertir en tu propio hogar sino a ayudar a criar a otros niños en la comunidad en general.

Y estas fueron las mismas cualidades que yo busqué en mi propio esposo, Barack Obama.

Y cuando nos conocimos por primera vez, una de las cosas que recuerdo es que tuvimos una cita.

Y la cita fue ir con él a una reunión comunitaria.


(Risas)
Lo sé, qué romántico.


(Risas)
Pero cuando nos conocimos, Barack era un líder comunitario.

Trabajaba ayudando a las personas a encontrar trabajo y tratando de conseguir recursos para los vecindarios pobres.

Mientras él hablaba a los residentes de ese centro comunitario, habló de dos conceptos.

Habló de «el mundo como es» y de » el mundo como debería ser».

Y yo hablé acerca de esto durante toda la campaña electoral.

Lo que él dijo es que con demasiada aceptamos la distancia entre estas dos ideas.

Y a veces nos conformamos con el mundo como es, aún cuando no refleja nuestras aspiraciones y valores.

Pero Barack nos recordó ese día, en aquel salón, que todos nosotros sabemos como debería verse nuestro mundo.

Sabemos qué aspecto tienen la y la oportunidad.

Todos lo sabemos.

Y él incentivó a las personas en esa reunión, en aquella comunidad, a dedicarse ellos mismos a cerrar la distancia entre esas dos ideas, para trabajar juntos tratando de hacer que el mundo como es y el mundo como debería sean uno y el mismo.

Y pienso sobre esto hoy porque estoy convencida de que todas ustedes en esta escuela juegan papeles muy importantes a la hora de cerrar esa distancia.

Ustedes son las mujeres que construirán el mundo como debería ser.

Ustedes escribirán el próximo capítulo en la historia.

No solo para ustedes mismas, sino para su generación y las generaciones venideras.

Y por eso tener una buena educación es tan importante.

Por eso todo lo que ustedes están viviendo— las altas y bajas, los profesores que les gustan y los profesores que no— es tan importante.

Porque las comunidades y los paises y en última instancia el mundo, son solo tan fuertes como la salud de sus mujeres.

Y eso es importante tenerlo en cuenta.

Una parte de esa salud incluye una educación sobresaliente.

La diferencia entre una familia necesitada y una saludable es a menudo la presencia de una mujer empoderada como centro de la familia.

La diferencia entre una comunidad separada y una próspera es, con frecuencia, el respeto saludable entre hombres y mujeres que aprecian las contribuciones que cada uno hace a la sociedad.

La diferencia entre una nación que languidece y una que prosperará es el reconocimiento de que necesitamos acceso igualitario a la educación para niños y niñas.

Y esta escuela, que lleva el nombre de la primera doctora del Reino Unido y los edificios que le rodean, que llevan el nombre de la artista mexicana Frida Kahlo, Mary Seacole, la enfermera jamaiquina conocida como la «Florence Nightingale negra» y la autora inglesa, Emily Bronte, mujeres honorables que lucharon contra el sexismo, el racismo y la ignorancia, para seguir sus instintos de alimentar sus propias almas.

Ellas no se permitieron ningún obstáculo.

Como decía el letrero ahí detrás, «sin limitaciones».

Ellas no conocieron otra manera de vivir más que seguir sus sueños.

Y habiéndolo hecho así, esas mujeres removieron muchos obstáculos.

Y abrieron muchas puertas nuevas para miles de doctoras y enfermeras y artistas y autoras, todas las que las han seguido.

Y al obtener una buena educación, ustedes también pueden controlar su destino.

Por favor recuerden eso.

Si quieren saber la razón por la cual estoy aquí de pie, es debido a la educación.

Nunca falté a clases.

Lo siento, no sé si alguien está faltando a clases.

Nunca lo hice.

Me encantaba sacar «A».

Me encantaba ser inteligente.

Me gustaba ser puntual.

Me gustaba tener mi trabajo listo.

Pensaba que ser inteligente era mejor que cualquier cosa en el mundo.

Y ustedes también, con estos mismos valores, pueden controlar su propio destino.

Ustedes también pueden pavimentar el camino.

Ustedes también pueden cumplir sus sueños, y luego, su trabajo es mirar atrás y ayudar a alguien igual que ustedes a hacer lo mismo.

La historia prueba que no importa si procedes de una vivienda de protección oficial o de una hacienda.

Tú éxito estará determinado por tu propia fortaleza, tu propia confianza, tu trabajo individual bien hecho.

Eso es verdad.

Esa es la realidad del mundo en que vivimos.

Ustedes ahora tienen control sobre sus propios destinos.

Y no será fácil.

Eso es seguro.

Pero tienen todo lo que necesitan.

Todo lo que necesitan para tener éxito, ya lo tienen aquí mismo.

Mi esposo trabaja en una gran oficina.

Le llaman el Despacho Oval.

En la Casa Blanca, hay un escritorio donde él se sienta.

Se llama el escritorio Resolute.

Fue construido con la madera de un Buque Británico de Su Majestad llamado «Resolute» y regalado por la Reina Victoria.

Es un simbolo duradero de la amistad entre nuestras dos naciones.

Y su nombre, Resolute (Decidido) es un recordatorio de la fuerza de carácter que se requiere no solo para gobernar un país, sino también para vivir una con propósito.

Y espero que al perseguir sus sueños, todas ustedes se mantengan resolutas, que sigan adelante sin límites, y que usen sus talentos—porque hay muchos.

Los hemos visto.

Esta ahí.

Que los usen para crear el mundo como debería ser.

Porque contamos con ustedes.

Contamos con cada una de ustedes para que sean lo mejor que puedan ser.

Porque el mundo es inmenso.

Y está lleno de retos.

Y necesitamos jóvenes fuertes, inteligentes y seguras de sí mismas para ponerse de pie y tomar las riendas.

Sabemos que pueden hacerlo.

Las queremos.

Muchas gracias.


(Aplausos)

https://www.ted.com/talks/michelle_obama_a_passionate_personal_case_for_education/

 

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