Saltar al contenido
Deberes escolares » Charlas educativas » Richard Seymour: La percepción de la belleza – Charla TEDSalon London Spring 2011

Richard Seymour: La percepción de la belleza – Charla TEDSalon London Spring 2011

Charla «Richard Seymour: La percepción de la belleza» de TEDSalon London Spring 2011 en español.

Una historia, una obra de arte, un rostro, un objeto de diseño; ¿Cómo podemos saber que algo es bello? ¿Por qué nos importa tanto? El diseñador Richard Seymour explora nuestra reacción ante la belleza y el poder sorprendente de los objetos que la poseen.

  • Autor/a de la charla: Richard Seymour
  • Fecha de grabación: 2011-05-18
  • Fecha de publicación: 2011-10-11
  • Duración de «Richard Seymour: La percepción de la belleza»: 1035 segundos

 

Traducción de «Richard Seymour: La percepción de la belleza» en español.

Cuando era pequeño, por cierto, fui pequeño una vez, mi padre me contó la historia de un relojero del siglo 18.

Este hombre solía producir relojes increíblemente hermosos.

Y, un día, vino uno de sus clientes a su taller y le pidió que le limpie el reloj que había comprado.

Y el hombre lo desarmó, sacó uno de los engranajes y, al hacerlo, su cliente notó que en la parte trasera la pieza tenía un grabado con palabras.

Y le preguntó al hombre: «¿Por qué puso algo en la parte trasera…

…que nunca nadie va a ver?» El relojero giró hacia él y le dijo: «Dios lo ve».

Yo no soy religioso en lo más mínimo, ni lo era mi padre, pero en ese momento noté que algo estaba sucediendo.

Sentí algo en este plexo de vasos sanguíneos y nervios y supongo que hay músculos allí también en algún lado.

Sentí algo.

Fue una respuesta fisiológica.

Y desde aquel momento de mi vida en adelante empecé a ver las cosas de otra manera.

Y a medida que avanzaba en la carrera como diseñador empecé a plantearme la pregunta: ¿pensamos en la belleza…

…o la percibimos? Pero quizá ya sepan la respuesta.

Probablemente piensen, bien, no sé cual creas que sea pero creo que tiene que ver con la percepción.

Y luego seguí mi carrera de diseño y empecé a encontrar cosas apasionantes.

Uno de los primeros trabajos era de diseño automotriz; allí hicimos un trabajo muy apasionante.

Y durante gran parte de este trabajo, encontramos algo, o encontré algo, que realmente me fascinó y, tal vez, puedan recordarlo.

¿Se acuerdan cuando las luces simplemente se encendían y apagaban, clic-clic, cuando cerraban la puerta del auto? Y luego alguien, creo que fue BMW, puso una luz que se desvanecía lentamente.

¿Se acuerdan? Yo me acuerdo claramente.

¿Se acuerdan de la primera vez que vieron eso en un auto? Yo me acuerdo que estaba sentado y pensaba: es fantástico.

De hecho, nunca encontré a nadie a quien no le gustara la luz que se desvanecía lentamente.

Pensé: ¿qué es esta sensación? Empecé a preguntarme cosas.

Lo primero que le pregunté a los demás: «¿Te gusta?» «Sí».

«¿Por qué?» Y me decían: «Oh, parece muy natural», o, «Es lindo».

Yo pensaba, bueno eso no me basta.

¿Podemos indagar un poquito más, porque, como diseñador, necesito el vocabulario, el teclado, del funcionamiento de esto.

Por eso hice experimentos.

Y, de repente, me di cuenta que había algo que hacía exactamente eso -de luz a oscuridad en 6 segundos- exactamente eso.

¿Saben qué es? ¿Alguien sabe? Ven, usen esta parte, la parte pensante, la parte lenta del cerebro…

usen eso.

Y esto no es un pensamiento; es una sensación.

¿Me hacen un favor? En los próximos 14 minutos y pico, ¿pueden probar sensaciones? No me sirve que piensen, quiero que sientan.

Sentí una mezcla de relajación y anticipación.

Y eso que encontré fue el cine o el teatro.

Aquí es donde sucede…

de luz a oscuridad en 6 segundos.

Y cuando sucede, se sientan y piensan: «No, la película está por empezar», o «Es fantástico.

No veo la hora de que empiece.

¿Disfruto por anticipado?» Pero no soy neurólogo.

Ni siquiera sé si hay algo llamado reflejo condicional.

Pero podría ser.

Porque las personas con las que hablo en el hemisferio norte que solían ir al cine lo percibían así.

Y otras personas con las que hablo que nunca han visto una película o ido al teatro no lo perciben de la misma manera.

A todos les gusta pero a algunos les gusta más que a otros.

Por eso esto me lleva a pensarlo de manera diferente.

No lo percibimos.

Pensamos que la belleza está en el sistema límbico…

si esta ya no es una idea pasada de moda.

Estos son los lugares, los centros de placer, y quizá lo que veo, percibo y siento, no pasa por el cerebro.

Las conexiones entre estos lugares y el aparato sensorial son más cortas que las que tienen que pasar por la zona del pensamiento, la corteza.

Llegan primero.

¿Cómo lo hacemos funcionar? ¿Cuánto de ese aspecto reactivo se debe a lo que ya conocemos de algo o a lo que vamos a aprender de algo? Esto es una de las cosas más hermosas que conozco.

Es una bolsa de plástico.

Cuando la vi por primera vez pensé que no tiene nada bello.

Después descubrí, después de la exposición, que si pongo esta bolsa en un charco sucio o en una corriente llena de cloroformo y todo tipo de cosas desagradables, que ese agua sucia permeará por la pared de la bolsa por ósmosis y terminará dentro como agua corriente pura, potable.

Y, de repente, esta bolsa de plástico me pareció bellísima.

Ahora les voy a pedir otra vez que enciendan la parte emocional.

¿Serían tan amables de sacarse el cerebro? Quiero que sientan algo.

Miren eso.

¿Qué sensación les provoca? ¿Es bello? ¿Es emocionante? Estoy mirando sus caras con atención.

Hay unos caballeros de aspecto aburrido y algunas damas que parecen comprometidas que perciben algo de ese objeto.

Tal vez hay algo de inocencia.

Ahora les voy a decir qué es.

¿Están listos? Es el último acto de esta Tierra de una niña llamada Heidi, de 5 años, antes de morir de cáncer de médula.

Es lo último que hizo, su último acto físico.

Miren la imagen.

Miren la inocencia.

Miren la belleza que tiene.

¿Ahora la ven bella? Alto.

Alto.

¿Cómo se sienten? ¿Dónde lo sienten? Yo lo siento aquí.

Lo siento aquí.

Les estoy viendo sus rostros porque sus rostros me dicen algo.

La dama de allí está llorado, por cierto.

¿Qué están haciendo? Miro las acciones de la gente.

Miro sus rostros.

Miro sus reacciones.

Tengo que saber cómo reacciona la gente ante las cosas.

Y uno de los rostros más comunes que surge frente a la belleza, a algo tremendamente delicioso, es lo que llamo «Oh Dios Mío».

Y, por cierto, ese rostro no expresa placer.

No dice «¡es maravilloso!» Las cejas hacen así, los ojos están desenfocados, y la boca desencajada.

No es una expresión de alegría.

Hay algo más.

Ocurre algo extraño.

Parece que el placer es aplacado por toda una serie de cosas diversas que intervienen.

La intensidad es una palabra que me encanta como diseñador.

Es algo que provoca una gran respuesta emocional, a menudo una respuesta emocional muy triste, pero es parte de lo que hacemos.

No se trata sólo de algo agradable.

Y este es el dilema, esta es la paradoja, de la belleza.

En lo sensorial, incluimos todo tipo de cosas: mezclas de cosas buenas, malas, emocionantes, aterradoras…

para toparnos con esa exposición sensorial, esa sensación de lo que está pasando.

El patetismo parece obvio en lo que se vio en el dibujo de esa pequeña niña.

Y también el triunfo, este sentido de la trascendencia, este «No lo sabía.

¡Ah, esto es algo nuevo».

Y eso es algo que está allí también.

A medida que ensamblamos estas herramientas, desde el punto de vista del diseño, me entusiasmo mucho, porque estas son cosas, como ya dijimos, que llegan al cerebro, parecería, antes que la cognición, antes de que podamos manipularlas; trucos electroquímicos.

Otra cosa que me interesa es saber si es posible separar la belleza intrínseca de la extrínseca.

Con esto quiero decir cosas intrínsecamente bellas, algo extremadamente bello, de belleza universal.

Muy difícil de encontrar.

Quizá tengan ejemplos de esto.

Es muy difícil encontrar algo que, para todos, sea una cosa muy hermosa que no tenga cierta cantidad de información previa.

Por eso gran parte suele ser extrínseca.

Es mediada por información previa a la comprensión.

O se le agrega información en la parte de atrás como en el dibujo de la niñita que les mostré.

Ahora cuando se habla de belleza uno no puede escapar al hecho de que muchos experimentos se han realizado con rostros, etc.

Y uno de los más tediosos, creo, fue decir que la belleza se basa en la simetría.

Bueno, obviamente no.

Este es más interesante; se le mostraba a la gente mitades de rostros, luego se pedía añadirlos a una lista de más hermosos a menos hermosos y luego exponer el rostro completo.

Y encontraron que había una coincidencia casi exacta.

No se trataba de simetría.

De hecho, esta dama tiene un rostro particularmente asimétrico, y ambos lados son hermosos.

Pero ambos son diferentes.

Y, como diseñador, no puedo evitar entrometerme en esto así que lo partí en pedazos e hice cosas como estas: tratar de entender cuáles eran los elementos individuales, de percibirlos a medida que avanzo.

Puedo percibir una sensación de placer y belleza si miro esos ojos.

No me pasa con las cejas.

Tampoco con el lóbulo perforado, en absoluto.

Así que no sé cuánto me está ayudando esto pero me ayuda a llegar a los lugares que irradian las señales.

Y, como dije, no soy neurólogo, pero entender cómo puedo empezar a ensamblar las cosas rápidamente evitará el área del pensamiento y me llevará a los elementos de goce precognitivos.

Anais Nin y el Talmud nos han dicho una y otra vez que no vemos las cosas como son, sino tal como somos.

Así que voy a exponer sin pudor algo que es hermoso para mí.

La F1 MV Agusta.

¡Ahhhh! Es muy…

digo, no puedo expresarles lo exquisito que es este objeto.

Pero también sé por qué me resulta exquisito y son muchas cosas.

Son capas y capas de cosas.

Esto es sólo lo que sobresale en nuestra dimensión física.

Es algo mucho más grande.

Son capas y capas de leyenda, deporte, detalles que resuenan.

Digo, por mencionar algunas…

sé del flujo laminar cuando se trata de objetos aerodinámicos y que es muy bueno, pueden verlo.

Eso me entusiasma.

Y lo percibo aquí.

Esta parte, el gran secreto del diseño automotriz…

manejo de la reflexión.

No se trata de las formas sino de la manera en que éstas reflejan la luz.

Otra cosa, la luz que destella a medida que uno se mueve, se vuelve un objeto cinético, aún estando detenido; controlado por el brillo que produce en la reflexión.

Este alivio en el apoyapié, por cierto, para un motociclista significa que hay algo allí abajo; en este caso, una cadena que corre a 480 km por hora con la potencia del motor.

Estoy muy entusiasmado cuando mi mente y mis ojos se detienen en estas cosas.

Laca de titanio por aquí.

No puedo contar lo maravilloso que es.

Así se evita que la tuerca se escapen de la rueda a altas velocidades.

Ya me estoy subiendo.

Por supuesto, una de carrera no tiene palanca de arranque; pero esta sí, porque es de calle, se pliega en este pequeño hueco.

Así que desaparece.

Y no se imaginan lo difícil que es hacer este radiador curvo.

¿Por qué hacerlo así? Porque sé que tenemos que hacer la rueda más aerodinámica.

Es más caro, pero es hermoso.

Y para coronar todo esto: la marca real, Agusta, Conde Agusta, las grandes historias de estas cosas.

Lo que no se puede ver es el genio que la creó.

Massimo Tamburini.

En Italia lo llaman «El Plomero» y también «Maestro», porque es ingeniero, artesano y escultor al mismo tiempo.

Hay pocas situaciones de compromiso, pueden verlo.

Pero, por desgracia, la gente como yo tiene que lidiar todo el tiempo con el compromiso de la belleza.

Tenemos que lidiar con eso.

Por eso tengo que trabajar con la cadena de suministro, con las tecnologías, y con todo lo demás todo el tiempo, las soluciones de compromiso empiezan a aparecer.

Mírenla.

Tuve que hacer una solución de compromiso allí.

Tuve que mover esa parte, pero sólo un milímetro.

Nadie se percató, ¿lo vieron? ¿Vieron lo que hice? Moví tres cosas un milímetro.

¿Bonita? Sí.

¿Hermosa? Tal vez menos.

Pero luego, por supuesto, el consumidor dice que en realidad no importa.

Así que está bien, ¿no? ¿Otro milímetro? Nadie va a notar las líneas de división y los cambios.

Es tan fácil perder la belleza, porque la belleza es increíblemente difícil de lograr.

Y sólo unas pocas personas pueden lograrlo.

No se logra en un grupo de enfoque.

Raramente lo pueda lograr un equipo.

Hace falta una corteza central, si se quiere, para poder orquestar todos los elementos al mismo tiempo.

Esta es una hermosa botella de agua, algunos de Uds lo saben, hecha por Ross Lovegrove, el diseñador.

Es bastante cercana a la belleza intrínseca.

Ésta, siempre y cuando sepan cómo es el agua entonces pueden experimentar eso.

Es preciosa porque es la encarnación de algo refrescante y delicioso.

Puede que me guste más que a Uds porque sé lo difícil que es lograrla.

Es tremendamente difícil algo que refracte la luz de esa manera,, que salga de la herramienta correctamente que baje en la línea, sin caerse.

Por debajo, como la historia del cisne, hay un millón de cosas muy difíciles de hacer.

Todas las loas para esto.

Es un ejemplo fantástico, un objeto simple.

Y lo que les mostré antes era, por supuesto, un objeto muy complejo.

Y están trabajando en la belleza de manera levemente diferente debido a eso.

Uds, supongo que como yo, disfrutan de ver una bailarina de ballet.

Parte del goce es que saben que es difícil.

Puede que también tengan en cuenta que es muy doloroso.

¿Alguien vio los pies de una bailarina…

…cuando salen de los puntos? Mientras está haciendo estos arabescos elegantes, los pliés, etc, aquí abajo está ocurriendo algo terrible.

Entender eso nos lleva a sentir más intensamente la belleza de lo que está ocurriendo.

Aquí estoy usando mal los microsegundos por favor, ignórenme.

Lo que tengo que hacer ahora, sintiendo de nuevo, es poder suministrar la suficiente cantidad de estas enzimas de estos disparadores tempranos en el proceso que Uds reciban no con el pensamiento, sino con la percepción.

Vamos a hacer un pequeño experimento.

¿Están listos? Voy a mostrarles algo por un momento muy, muy breve.

¿Están listos? Bien.

¿Creen haber visto una bicicleta cuando les mostré ese destello? No lo es.

Díganme algo, ¿pensaron que era rápida a primera vista? Sí, lo pensaron.

¿Pensaron que era moderna? Sí, lo pesaron.

Esa señal, esa información, los impactó antes que nada.

Y como sus motores cerebrales comenzaron allí ahora tienen que lidiar con eso.

Y lo genial es que esta motocicleta tiene este diseño específicamente para dar la idea de tecnología verde, que es buena para uno, liviana y es parte del futuro.

¿Eso es malo? Bueno, en este caso no lo es porque es una tecnología muy, muy ecológica.

Pero somos esclavos de ese primer destello.

Somos esclavos de las primeras fracciones de segundo…

y allí es donde gran parte de mi trabajo tiene que ganar o perder en el estante de una tienda.

Se gana o se pierde en ese momento.

Pueden ver 50, 100, 200 cosas en un estante a medida que van pasando pero yo tengo que trabajar en ese dominio para asegurarme que llega a Uds primero.

Y, finalmente, la capa que me encanta, del conocimiento.

Algunos, estoy seguro, estarán familiarizados con esto.

Lo increíble de todo esto, y me encanta volver a esto, es que es tomar que detestan o les aburre, doblar ropa, y si pueden hacer esto ¿Quién puede hacer esto? ¿Alguien que lo intente? ¿Sí? Es fantástico, ¿no? Miren eso.

¿Quieren verlo de nuevo? No hay tiempo.

Dice que quedan 2 minutos, así que no puedo.

Vayan a la web, en YouTube, pongan «doblar camiseta».

Los jóvenes mal pagados tienen que doblar así las camisetas.

Uds tal vez no lo sabían.

¿Cómo se sienten al respecto? Es fantástico hacerlo, uno no ve la hora de hacerlo, y cuando se lo cuenta a alguien, cosa que probablemente han hecho, uno se siente muy inteligente.

La burbuja de conocimiento que hay afuera, las cosas que no cuestan nada, porque ese conocimiento es gratis…

consolidemos todo y, ¿dónde terminamos? ¿La forma sigue a la función? Sólo a veces.

Sólo a veces.

La forma «es» función.

Nos informa, nos cuenta, nos provee respuestas antes de haber siquiera pensado en ello.

Como diseñador he dejado de usar palabras como «forma», y he dejado de usar palabras como «función».

Ahora mi objetivo es la funcionalidad emocional de las cosas.

Porque si puedo lograr eso puedo lograr la maravilla, y hacerlo repetidamente.

Y saben qué productos y servicios son porque tienen algunos de ellos.

Son las cosas que les gustaría llevarse si la casa se incendia.

Crear el vínculo emocional entre la cosa y Uds es un truco electroquímico que sucede antes de siquiera pensar en ello.

Muchas gracias.

(Aplausos)

https://www.ted.com/talks/richard_seymour_how_beauty_feels/

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *