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Diferencias de la arquitectura renacentista con la arquitectura medieval

Diferencias de la arquitectura renacentista con la arquitectura medieval

Diferencias entre arquitectura del renacimiento con la arquitectura románica y la arquitectura gótica.

1-La arquitectura renacentista se caracterizaría por el empleo de los elementos constructivos y decorativos grecorromanos: arcos de medio punto, bóvedas de cañón, frontones, columnas y pilastras con los órdenes clásicos, y como materiales fundamentalmente la piedra (rústica o desbastada), el mármol y el ladrillo. Empero, la nueva concepción arquitectónica no se diferencia de la gótica únicamente por recuperar el vocabulario formal de los antiguos. Los órdenes, las columnas, los arcos, las bóvedas o las pilastras se refieren al mundo romano, pero no configuran propiamente su lenguaje: “ los órdenes pierden su significado constructivo de origen, que en distinta medida se había mantenido a lo largo de toda la antigüedad. No pueden funcionar como prototipos dentro de una arquitectura que emplea sistemas estructurales muy distintos, pero son instrumentos de cualificación formal para algunos edificios de especial importancia . El nuevo lenguaje es el fruto de las exigencias de las  nuevas funciones, de una innovadora manera de componer las unidades arquitectónicas(iniciada por Brunelleschi), de crear tipologías y también, como es lógico, de concebir el espacio y de crear la belleza, una belleza unitaria.

 

Cupula Brunelesqui

Cupula Brunelesqui

 

2- La decisión de sentar la experiencia arquitectónica sobre una referencia universal y necesaria permite individualizar una línea unitaria de desarrollo, y transformar la infinita variedad de búsquedas medievales en un movimiento unitario. Durante la edad media, la belleza unitaria no era considerada; las relaciones aritméticas simples se aplicaban de elemento a elemento y estos no exigían su presencia en el conjunto de la construcción. En el renacimiento, el módulo, concepto extraído del mundo clásico, afecta tanto al radio de un arco como a la proporción general de un edificio. Este se entiende como un todo orgánico cuya belleza, basada en la proporción, es absoluta.

 

3- En la Edad Media el proyecto de un edificio se completaba espontáneamente durante la realización sin que nadie definiera a priori cada uno de los detalles de la obra terminada, ya que se consideraba que toda decisión exigía una directa evaluación de gusto, y habría sido imposible aún para el más eminente intelecto valorar de antemano el efecto de cada una de las soluciones sin el auxilio de un método que concatenara las muchas decisiones. No había una distinción definida entre diseñadores y ejecutores, sino una jerarquía entre personas encargadas de ciertas responsabilidades.

En cambio, en el renacimiento toda particularidad del edificio está previamente determinada por las exigencias perspectivas, y la perspectiva proporciona u la vez un medio para controlar de antemano los resultados finales. Al maestro conductor le sucede el arquitecto, el cual se encarga de todo el plan y dibuja el proyecto completo del edificio, mientras que al ejecutor le queda la realización manual de las obras definidas en el proyecto. Así, el arquitecto debe definir anticipadamente(con dibujos, maquetas, etc.) la forma precisa de la obra a construir. Todas las decisiones pertinentes deben ser tomadas conjuntamente, antes de iniciar la construcción, con lo que se distinguen dos fases de trabajo: el proyecto y la ejecución. El arquitecto realiza el proyecto sin mezclarse ya con los operarios y sus organizaciones, los que se ocupan de la ejecución.

 

4- En la Edad Media no existía una exacta jerarquía entre los valores formales y los constructivos, siendo más bien el análisis constructivo el hilo conductor más importante de las experiencias arquitectónicas. En el renacimiento a estas preocupaciones se superpone una disciplina intelectual que se ejercita directamente sobre las apariencias formales. La técnica no es más que la prolongación del invento en la realidad física, e interesa al arquitecto solo en este sentido, dejando a otros las preocupaciones de tipo ejecutivo y se preocupa solo de que esta clase de exigencias no entorpezca es resultado final. Esto resulta en una actitud que elige dispositivos estáticos tan simples como para vincular la menos posible la forma y las proporciones del edificio, dejando un amplio margen para las selecciones formales y evitando todo conflicto. Pero en algunos casos esto conduce a una separación entre la composición arquitectónica y el dispositivo estructural

 

5- La separación ente forma y estructura da origen al concepto de “decoración’’ tal cual se lo entiende en la actualidad, es decir, como variante independiente respecto del organismo portante. Así, se quiebra no solo la continuidad medieval entre esqueleto y terminaciones, sino también el concepto de unidad entre las diversas clases de terminaciones. Puesto que el proyecto se realiza exclusivamente por el arquitecto, no se puede admitir que pintores y escultores contribuyan, como tales, al proyecto de alguna parte del edificio. Pero por otro lado, la pintura y la escultura no se pueden considerar subordinadas a la arquitectura, puesto que la dignidad de estas artes no está subordinada a los medios operativos particulares.

Así, los acabados tradicionales se dividen en dos partes: la llamada decoración arquitectónica (columnas, cornisas, barandas de escalinatas, bordes de puertas y ventanas, etc.), esta es realizada por el arquitecto; y la otra (estatuas, relieves, frescos, objetos móviles, láminas) es dejada a los especialistas y se concuerda en que estos posean un cierto margen de independencia frente al marco arquitectónico, aunque contribuyan al efecto del conjunto.

Aún cuando las esculturas y pinturas están destinadas a ocupar un lugar determinado en la arquitectura, el carácter universal de la representación según los cánones de la perspectiva hace que la referencia perspectiva interior (relativa al objeto representado) excluya en general la referencia exterior a la arquitectura circundante. Por lo tanto, las pinturas y esculturas pueden ser siempre imaginadas en un sitio distinto. Su valor estilístico es independiente de su colocación y de su función de ornamento en un ambiente concreto.

El renacimiento, al considerar a la esencia e la belleza como “la armonía y concordancia de todas las partes, logradas de tal manera que no se pueda añadir, quitar o cambiar nada sin empeorarlo’’, al decir de Alberti, contrasta notoriamente con el gótico. En efecto, en la arquitectura gótica, la sensación de crecimiento predomina por doquier. La altura de los pilares no está regulada porla anchura de los tramos, ni el tamaño del capitel por el alto del pilar. En el estilo gótico un motivo sigue a otro como una rama sigue a otra en el tronco de un árbol.

En él gótico un edificio nunca se considera completamente terminado, se considera que goza de vida propia, influyendo con su destino a la piedad de las sucesivas generaciones. Ni su fin ni su principio se consideran fijados en el tiempo, ni tampoco su espacio. En cambio, en el renacimiento el edificio está dotado de un carácter de conjunto estético, constituido por partes autónomas. Se llega a una composición bidimencional o espacial agrupando las partes de acuerdo con un sistema estático.

El románico es también considerado un estilo estático, ya que en él es esencial la adición de unidades espaciales claramente definidas. Y los muros son de gran importancia, al igual que en el renacentista; a diferencia del gótico, que busca invalidarlos. Pero en el románico los muros son sobre todo inertes. Cuando está ornamentado el lugar donde se aplica la decoración parece arbitrario. El constructor románico busca abrumar por la impresión de tamaño, y concibe el muro como un todo y mantiene su expresión de fuerza y de masa hasta en el más mínimo detalle.

En cambio, en un edificio renacentista, los muros parecen activos, vivificados por los elementos decorativos, cuyas dimensiones y disposición siguen leyes de razonamiento humano. Busca dotar de una escala humana al edificio, hasta en los más grandes. Aquí se evidencia la belleza de cuerpo humano redescubierta en el renacimiento.

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