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En un lugar de la Mancha… Don Quijote de Cervantes

En un lugar de la Mancha...  así comienza el, para muchos, mejor libro escrito en la historia: don Quijote de la Mancha.

 

El Quijote de Cervantes

El Quijote de Cervantes

Resumen del Quijote

Hubo una vez un hombre que quiso que el mundo y sus gentes fuesen mejores. Y lo deseó tan ardientemente que, a des­pecho de sus escasas fuerzas, no vaciló una mañana en salir por la puerta falsa del corral de su casa -allá, en una perdida aldea manchega -y correr en busca de injusticias que reparar.

Aquel hombre, poseído por una fe in­quebrantable, se llamaba nada menos que don Quijote de la Mancha.

El ingenioso hidalgo don Qui­jote de la Mancha, aparte ser la obra cumbre de Cervantes, es una de las mejores novelas jamás es­critas de todas las épocas. Basta decir que, aparte de la Biblia, es el libro más leído y traducido de todos los tiempos.

A pesar del enorme éxito alcanzado por Don Quijote ya en tiempos de su autor -la pri­mera parte apareció en el año 1605-, Cervantes vivió muy mo­destamente hasta el fin de sus días.

 

 

Dijeron algu­nos que la lectura de los disparatados li­bros de caballerías le habían robado el jui­cio, pero tal vez esa pretendida locura suya no fuese más que un piadoso dis­fraz que el buen caballero empleó para que los pusilánimes y contentadizos, al saber de sus hazañas, no se sintiesen luego avergonzados y maldijesen su pro­pia cobardía.

Las aventuras de don Quijote -su en­frentamiento con un mundo que no sabe apenas de heroísmos y grandezas-  nos llevan a las más melancólicas reflexio­nes.

Al hidalgo manchego nada le sale bien.

Ahí están, por ejemplo, los espanto­sos gigantes:

-Mire vuesa merced -le explicaba su fiel escudero Sancho Panza- que aque­llos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas que, voltea­das del viento, hacen andar la piedra del molino…

Y lo peor es que el buen Sancho tiene más razón que un santo: los gigantes son, efectivamente, molinos de viento.

¿Será ésa la gran tragedia de don Quijote?

¿En­contrarse únicamente con molinos, cuan­do el mundo, en realidad, está lleno de gigantes malignos?

¿Pelear con odiosos enemigos que se transforman en pellejos de vino, cuando hay tantos enemigos de carne y hueso?

¿Montar en un caballo de madera que no se remonta y creer que se vuela hacia las estrellas?

¿Enamorarse dé una moza rústica e ignorante, cuando existen mujeres maravi­llosas que sólo requieren ser encontradas?

Don Quijote, acompañado por su leal Sancho, no desfallece.

Vista famosos cas­tillos, que a los ojos de los demás son úni­camente ventorrillos sin importancia, y acomete terribles ejércitos enemigos, que para los otros son tan sólo pacíficos re­baños de carneros.

Desciende a la pro­fundísima cueva de Montesinos y asiste al encumbramiento de Sancho, nombrado gobernador de la ínsula Barataria para burla y distracción de unos cuantos ocio­sos.

Un día, sin embargo, sus heroicidades van a tener un triste fin.
Un amigo de don Quijote, el bachiller Sansón Carrasco, pa­rece como si no pudiese soportar su divina locura.

Le incomoda tal vez el sagrado fu­ror de uno de su propio pueblo.

Se disfraza de caballero andante, busca a don Quijote, le desafía y consigue vencerle.

Es el fin del heroico caballero, que, desde el suelo, murmura:

-Dulcinea del Toboso es la más her­mosa mujer y yo el más desdichado caba­llero de la tierra, y no es bien que mi fla­queza defraude esta verdad; aprieta, caba­llero, la lanza y quítame la vida, pues me has quitado la honra…

 

Antes de proseguir su camino, don Quijote se vuelve para contemplar por úl­tima vez el lugar de su derrota.

-Aquí fue Troya -dice-; aquí mi desdicha, y no mi cobardía, se llevó mis alcanzadas glorias; aquí usó la fortuna para conmigo de sus vueltas y revueltas; aquí se oscurecieron mis hazañas; aquí, finalmente, cayó mi ventura para jamás levantarse …

 

Sancho, fiel hasta el fin, procura ani­marle. Cualquier frase de consuelo, sin em­bargo, es inútil.
Don Quijote ha renunciado ya a su noble ejercicio, ha renunciado a su divina locura…

-Si es que a ti te parece bien -dice-, querría, oh, Sancho, que nos convirtiéra­mos en pastores…

Yo compraré algunas ovejas, y todas las demás cosas que al pastoral oficio son necesarias, y llamán­dome yo el pastor Quijotiz, y tú el pastor Pancino, nos andaremos por los montes, por las selvas y por los prados, cantando aquí, endechando allá, bebiendo de los líquidos cristales de las fuentes, o ya de los limpios arroyos, o de los caudalosos ríos.
Daránnos con abundantísima mano de su dulcísimo fruto las encinas, asiento los troncos de los durísimos -alcornoques, sombra los sauces, olor las rosas, alfom­bras de mil colores matizadas los exten­didos prados …

Son, sin embargo, excusas que se in­venta el propio don Quijote para procurar olvidar su derrota a manos del caballero de la Blanca Luna.

Regresamos a la aldea y llegamos por fin al último capítulo de la inmortal novela. Con el ánimo compun­gido asistimos al fin del héroe, que muere en la cama, rodeado de todos los suyos.

-Señores -dice don Quijote-, vá­monos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño: yo fui loco y ya soy cuerdo; fui don Quijote de la Mancha, y soy ahora, como he dicho, Alonso Quijano el Bueno…

¿Fue sincero don Quijote en su lecho de muerte?

¿Y si hubiese dicho esas pala­bras sólo para que, en la hora suprema del adiós, sirviesen de consuelo a los que lloraban su muerte y se preocupaban por la salud de su alma?

Hay algo cierto: Alonso Quijano murió, pero don Quijote continúa vivo.

Ahora mis­mo está en algún lugar, disfrazado de hombre de nuestro siglo, confundiendo tal vez el reflejo de un tubo de neón con el plateado resplandor de un prodigioso co­meta…

Si le encontráis, por favor, no os burléis de él…

 

El Quijote en AudioLibro

Dada la importancia de esta fantástica obra, desde Deberes.net Hemos creado un canal de Youtube donde podrás escuchas en Audiolibro todos los capitulos de las 2 partes del Quijote:

 

Audiolibro de la Primera parte del Quijote:

 

 

 

Audiolibro de la Segunda parte del Quijote:

 

Ebook de El Quijote

El Quijote de Cervantes también fue una de las primeras obras que se publicaron en Ebook. Desde entonces se han realizado incontables ediciones, tanto gratis como de pago.

 

El Quijote en iTunes

Desde la tienda de iTunes se puedes descargar para iPad y iPhone este fantástico ebook con las ilustraciones originales de  Gustave Doré:

Don Quijote de la Mancha
El Quijote ilustrado por Doré

 

 

 

El Quijote en Amazon Kindle

Tambien existe esta misma edicion del Quijote para Amazon Kindle:

Don Quijote de la Mancha Ilustrado: Con ilustraciones de Gustave Doré y biografía completa de Miguel de Cervantes

 

 

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